martes, 26 de febrero de 2008

Detrás del muro


Es increíble que haya pasado poco más de un mes y ya tengamos todos esta cara de agotamiento. De nuevo tocó numerito, mañana movida, tarde movida y la noche, claro, no podía ser menos. Recién empezado el turno, el Rubio nota que nos falta Canijo. Registramos la casa y damos con él en el baño de su habitación, encerrado, incapaz de respondernos. Conseguimos abrir la puerta empujando mano a mano y ahí está, tirado en el suelo, semi inconsciente, confuso, perdido, acompañado por la ya habitual peste a disolvente. No quiere levantarse, sólo llora y balbucea. Llamo a emergencias y esta vez parece que hay suerte, cada una de las personas con las que voy hablando es encantadora y solícita. Mientras llegan, Canijo se instala en la cama de Fantasma y se queja de que le duele todo el cuerpo, que necesita un médico. Le pide agua al Rubio. Yo sigo al teléfono con los sanitarios. Les cuesta ubicarnos, pero finalmente nos encuentran. En los dos minutos que tardamos en guiarlos hasta el dormitorio, Canijo se ha abierto la cabeza contra el vaso. Tiene dos brechas en la cabeza, hay sangre y cristales por todas partes, en las sábanas, en la almohada, en su ropa, en el suelo. Novato, con su colocón habitual y su indiferencia de siempre, le mira asombrado pero con las manos en los bolsillos. Chiqui, más colocado aún, consigue reaccionar y, con la ayuda de Fantasma, le presiona bolas de papel higiénico contra las heridas, intentando contener la hemorragia, hablándole a Canijo en moruno suavito, como a los niños pequeños, intentando calmarle. La médico se queda pasmada. "Por Dios, cuántos años tiene??". Quién sabe. Trece, quizá menos. Se lo llevan a la ambulancia, acompañados por la jefa, que llega en ese mismo momento. No hace ni veinte minutos que la he llamado. "Ya sabía yo que esta noche habría murga", me dice. "Por eso me quedé a dormir en Vetusta". A pesar de que, esta vez, los médicos son una maravilla, se produce la escena típica con nuestros monstruos, que les increpan, les insultan y les hacen gestos amenazantes. "Si niño pasa algo yo mato a ti, tapum dima". A ver si os vais al carajo. Si al niño le pasa algo será porque no deja de meter las putas narices en esa mierda, igual que vosotros, y no por culpa de ningún médico.

En realidad, les da igual. Todo les da igual. Canijo, el disolvente, la sangre, todo. Circo para el pueblo. La ambulancia se ha ido hace dos minutos y ellos ya están muertos de risa con el tema. Eso es lo triste, que ninguno de ellos aprenderá nada. Seguirán los colocones, como de costumbre. Los dos listillos, Novato y Chiqui, se reafirmarán al compararse con el enano. "Nosotros controlamos". Canijo vendrá hecho un héroe, presumiendo de sus cicatrices. Todo un machote. Bobo está demasiado loco y es demasiado yonki como para que nada le afecte. Así que ni siquiera sacaremos algo útil. Los demás? Algunos ya dormían y el resto veía la tele. Ni siquiera se molestan en hacer acto de presencia. A última hora, cuando ven el colchón ensangrentado, el Ermitaño menea la cabeza, cansado, sin decir una palabra. Supongo que él también sabe que no hay remedio para esto. Me sorprende la reacción de Cherokee. Ojos como platos y un curioso empeño por ayudar. Pasmada, le contemplo arrodillado sobre la cama, intentando quitar las manchas. No lo consigue, pero le doy las gracias. Hay que reforzar estas conductas en nuestro miembro más rebelde. Se van a la cama y fin del espectáculo de hoy.

Canijo está ingresado en el área de psiquiatría, y ahí se quedará por el momento. Esta mañana aparecen dos policías de paisano, insólitamente amables y parlanchines, acompañando a pie y sin aviso previo a un nuevo inquilino. Uno que, para complicar las cosas, no habla ni papa de castellano. Parece muerto de miedo. Estamos a una plaza de colgar el cartel de "completo". La vida sigue en El Ñeru. Seguirán las broncas, las movidas, las noches en vela, la sangre, las llamadas a emergencias... y ellos seguirán inhalando bazofia detrás del muro.

6 comentarios:

Kaken dijo...

Es impresionante lo que cuentas, Lenka pero, a pesar de que me gustaría acribillarte a preguntas, por el momento me conformo con que me respondas, si puedes y tienes tiempo y ganas, a una: ¿de donde sacan el disolvente??
Son menores, vigilados....no lo entiendo, me faltan datos.
Un bes y paciencia¡

Lenka dijo...

Vigilados?? No, cariño, es un centro abierto. Y, como tal, la política de dicho centro establece que los menores, aunque la mayor parte del tiempo deben estar supervisados por educadores, pueden disponer de tiempo libre para salir a su aire. No es un centro de contención ni de reforma, es un mero centro de acogida, así que tienen paga semanal y salen por ahí. Es más, los mayores de 16 años tienen permiso para salir hasta las dos de la mañana los findes.
Dónde consiguen el disolvente? En cualquier todo a cien. Sencillísimo. Y barato.
Si me preguntas si estoy de acuerdo con la política del centro, te diré que no. Pero claro, no podemos seguir a 12 menores (ya son 12, estamos a full!!!) las 24 horas del día, ni poner normas restrictivas que afecten a los que se portan de manera ejemplar, no sería justo. Sólo nos queda "castigar" a los otros y, francamente, les importa un cuerno. Si no les das paga, roban. Si no les dejas salir, se escapan. Ergo... estamos atados de pies y manos. Y eso me cabrea taaaaaanto...

Un beso, Kaken!!

Wendy Pan dijo...

Fuerza Lenky, toda nuestra fuerza es para tí. Tú que estás ahí en primera línea.

Salem6669 dijo...

En fins,menos mal que en breve pillas vacaciones y podrás descansar un poco de esos monstruitos,no te olvides de seguir dándole las buenas noches a tu búho,que está teniendo mucho trabajo últimamente ;o).
Fuerza y Honor

Esperando más cartas a los búhos.

Besinos, Paz y Amor

Lenka dijo...

Quiero dormiiiiiiiir!!!!!

Gracias, chicos. Un besito para el motero.

Kaken dijo...

Ahora lo entiendo a la perfección, muchas gracias, Lenka y...mucho ánimo¡¡