viernes, 21 de marzo de 2008

Ridículas culpas

Y presumíamos de tener el turno más tranquilo... en fin, qué ingenuidad! Os ahorraré los detalles porque a estas alturas los conocéis de sobra. Nada nuevo. Es lo que tienen los monstruos, que son muy poco originales. Me centraré en mi duda existencial de hoy.
Una se acostumbra medianamente a las juergas, los motines, a que revienten sistemáticamente las normas (qué clase de adolescentes serían si no lo hicieran?) e incluso a los insultos y las broncas cuando les mana disolvente del cerebro. Pero hay cosas a las que no, definitivamente, ni puedo ni quiero acostumbrarme. Que me toquen es una de ellas. Ya me pasó una vez, en el otro centro, con el Rifeño rubito de ojos azules, aquel que me explicaba con cara de confusión supina que yo le recordaba a su madre y por eso quería abrazarme, pero que luego, no sabía por qué, ya no le recordaba nada a su madre. En fin, cosas que pasan. Niños que no son hombres, hombres que no son niños. Estaba convencida de que sería un hecho aislado, y que ese empeño suyo en que parezco de los suyos me ayudaría a entenderme con ellos. Craso error.
La situación está llegando a límites insostenibles, lo cual es para pasmarse, teniendo en cuenta que trabajo con otro educador y con un segurata. Pero claro, no puedo llevármelos de la mano a todas partes. No es de recibo (por más que ellos se ofrecen) que me tengan que acompañar a la cocina a por un vaso de agua, o a la lavandería a por una toalla. Y es que, además, es imposible. Los monstruos lo saben y lo tienen perfectamente estudiado. Si hay trifulca en el salón y al mismo tiempo suena el teléfono, es la ocasión perfecta para jugar a cazar a la educadora por el pasillo. No necesitan más de medio minuto. Esto acaba con los nervios de cualquiera, y acabas moviéndote por tu centro de trabajo como si fuera una jungla.
Sientes rabia, impotencia y ganas de romperles el cráneo. Miedo no, al menos de momento, aunque te asusta un poco la posibilidad de que, en medio de agarradas y empujones termines por cruzar los cables y solmenar un guantazo. Eso tendría consecuencias imprevisibles, pero graves, sin duda. Y, sin embargo, lo peor es la culpa. Un sentimiento absurdo que no puedes evitar. Te preguntas si has sido demasiado amable, si te has extralimitado, en qué has podido equivocarte. El hecho de que la jefa haya decidido fingir que no pasa nada, quitarle importancia, no ayuda. Además de culpable te hace sentir imbécil. Como si te quejaras de una nadería. Así que decides que vas a actuar por tu cuenta y te planteas empezar con las amenazas de denuncia. Y de nuevo, la culpa. Porque el Chiqui es carne de cañón y sabes que un borrón más en el expediente no significa gran cosa, por no mencionar que le importa un cuerno. Pero el Ermitaño es buen chaval, cumple con todo y con más y tiene un futuro aquí. Así que, encima, te sientes una mala persona.
Luego te cabreas y piensas: "será encantador, pero no sé de dónde ha sacado la idea de que puede ponerme las manos encima". Calculas las consecuencias de que él, o cualquier otro, asuman que pueden hacerlo siempre que se les antoje, contigo, con otra educadora, con una compañera de clase o una chica que se crucen por la calle. Y, obviamente, no, no pueden. Y lo saben, desde luego, pero no estaría de más que lo supieran mejor. Que entendieran que esa clase de conducta es intolerable y, además, implica un castigo. Y no hablamos de quedarse sin tele. Hablamos de que están cometiendo un delito, y no deberían verlo como algo normal. Así que llegas a la conclusión de que les fallas más como educadora dejándote llevar por culpas que no son las tuyas, y que al final estamos fallando todos, por omisión, por dejadez, por cobardía o por lo que sea. El resultado es que te cabreas aún más y explotas: "qué cojones, por qué no van a meterle mano a la madre que los parió?" Al final ya no piensas como educadora, sino como mujer, como persona sin más. Por qué coño estás aguantando esto?
Lo insólito es que Custom, siendo tío, sea capaz de entenderlo mejor. Así que hablaré con él, porque necesito sentirme respaldada en esto. La jefa haría bien en no tomárselo a broma, salvo que quiera quedarse sin plantilla femenina a base de bajas por depresión. Supongo que estoy haciendo lo correcto, aunque, llegados a este punto, francamente me da igual.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso se llama burn out.Un saludo guapa.

Alberich dijo...

Jooder...
Vaya situación más...indeseable?,ni se cómo calificarla.Yo desde luego no permitiría nada así y llegaría donde hiciera falta.Porque ellos YA han cruzado la raya.
Muy cierto que de esa manera te replanteas lo que significa ser educadora,pero hay cosas que nunca se deben permitir.Y sobretodo,no se puede vivir o trabajar con miedo..

Entretanto,Len,te mando un abrazo GIGAAANTEEE desde aquí.Ya sabes,yan lejos pero tan cerca.

Anónimo dijo...

Qué difícil. No sé que decirte, sólo te mando un abrazo y te digo que espero que todo vuelva a la calma YA, no se puede trabajar así. Haz lo que haga falta,no puedes permitir que tu salud acabe pagando el pato. Te mando todo mi apoyo y te deseo toda la suerte del mundo. Carlota.

Salem6669 dijo...

No tengo mucho tiempo, que me voy a mojar un poco (por dentro y por fuera ;oP)
, así que mañana te escribiré en las otras entradas e incluso puede que te mande un mail, pero no quería marcharme sin darte todo mi apoyo en tu decisión de poner ciertos límites,
creo que estás haciendo un gran trabajo, y que el hecho de hacer que se cumplan las reglas y evitar que esos monstruitos puedan llegar a ser unos verdaderos monstruos es también darles una educación,
muy positiva además para no acabar en la cárcel por violación.

No olvides que tu búho te protege, y oye si se da el caso y necesitas que se repartan un par de maporros, si quieres conozco a un par de moteros que.... ;oP .

Esperando más cartas a los búhos.

Besinos Len

Anónimo dijo...

Apruebo la moción de los moteros...
que te vean bien protegida, al menos mientras aprendes full conctact o algo similar. Incluso estaría bien que les hiciesen alguna "sugerencia" sobre como deben tratar a su princesa.

De todos modos te creo capaz de cogerlos por los huevos y mirarlos a los ojos con cara de asesina. Debes hacerlo, con que se lo hagas al mejorcito bastará. Luego...amor y cuidados, todos los que quieras, que sabrán recibirlos, ya verás.
Mi experiencia con semiadolescentes recién salidos del talego me lo ha demostrado. Más de uno creyó que perdería los huevos en mi mano derecha.
Teatro puro y duro, sin inmutarte, sin rabiarte, sólo teatro que no te haga daño a ti, pero que ellos se lo crean.

Una "educadora de calle" que de vez en cuando te lee.
Un beso y mucho ánimo.

Lenka dijo...

Gracias a todos. Ay, sí, teatro se hace a todas horas, aunque algunas veces te tiemblan las piernas sólo de pensar en quien te da la réplica...

Jajajaja, era lo que me faltaba, Salem, llevarme a los ángeles del infierno a repartir guantazos...
;-)

Esperando mail del motero.
Besinos.