lunes, 14 de enero de 2008

La Corte Imperial


Forzosamente, tiene que ser por la ausencia de tonos. Por la ausencia de gestos. Si no, no se explica. Porque las palabras están ahí, escritas letra por letra, visibles para todos, legibles para todos. Mi pater siempre dice que el problema del mundo es la incomunicación, y que la culpa es sólo nuestra. No hablamos el mismo idioma. Y no se refiere a lo obvio, no habla de las barreras de entendimiento entre un chileno y un senegalés (lengua, cultura, costumbres, religión, historia, usos, modos...) Pretende decir que NADIE habla el mismo idioma. Que es dificilísimo hacerse entender, incluso en las cosas más simples. No digamos cuando nos ponemos a hablar de sentimientos, opiniones, visiones personalísimas. Básicamente, el viejo encuentra dos problemas. Medio mundo no sabe hablar, y el otro medio no sabe escuchar. Parecen cosas sencillísimas de hacer, pero no. Influimos en el mensaje, con nuestras emociones, nuestro estado de ánimo, la intención, lo que decimos, lo que realmente queríamos decir, la expresión de nuestra cara, lo que intentamos callar, mil matices, lo que interpretamos, lo que entendemos, lo que deseamos oír... No sólo se demuestra en la archiconocida dinámica del rumor (varias personas contándose la misma historia de boca a oreja, y cómo al final nada tiene que ver con le idea original) Se demuestra cada día. No nos entendemos.

Cuando la comunicación intenta darse en un medio como este, en un foro de la red, la cosa se complica. Lo cual no deja de ser curioso. En teoría se eliminan muchas interferencias, pero se crean, al mismo tiempo, muchas barreras. Finalmente, el resultado es el mismo. Y, en realidad, todo es de una simplicidad meridiana: somos gente. Cada cual de su padre y de su madre. Y, de nuevo, no nos entendemos.

Llevo más de dos años tecleando en ese foro y he hecho una observación. Jamás en mi vida he ofendido y molestado a tanta gente como allí. Nunca en persona, siendo infinitamente más brusca, más vehemente, más coloquial, he molestado tanto. Lo que me lleva a la conclusión de que, en efecto, son más las barreras en este medio.

Pero, además, resulta un universo curioso. Siempre me pareció divertido analizar las alianzas, las filias y fobias, los roles de cada uno, los grupos, los ascensos y caídas. Un microcosmos. El patio de mi casa. En principio sólo es un espacio virtual en el que gente de todo pelaje se reunió para charlar de una afición común. Luego salieron más aficiones comunes, y luego más temas de charla. Y la interacción. Lo normal. Y de ahí, las relaciones. Al principio (y hablo por mí), cuando no había caras, sólo apodos y dibujitos, todo resultaba tan divertido como un baile de máscaras. Se trataba de un juego, de descubrir quién era quién. Parecía una fiesta en Versalles. Había unas reglas y unos modos que se asumían y se respetaban de una forma natural. Claro, eran los comienzos. No se intimaba, ni se polemizaba.

Llegó la era de las quedadas, virtuales y presenciales. Se afianzaron las cosas, se hicieron amistades incluso. El foro perdió gran parte de su magia al desvelar el misterio, pero, al mismo tiempo, todo se volvió real. Ya no éramos apodos ni dibujitos, éramos personas. Imagino que ocurrió lo inevitable. Reconocimiento, decepción, prejuicios desmontados, sospechas confirmadas. Se ataron algunos lazos, se aflojaron otros. Todo muy previsible. Medio en broma medio en serio se creó una Corte Imperial. Los veteranos, los míticos, los alfa. El Dream Team. Imagino que la intención era buena y jocosa. No se puede negar que han salido amistades de todo esto. Pero, tal y como yo lo veo, yo, la erizo, son pocas. Afirmo tajantemente que tengo amigos en el foro. Muy pocos y muy buenos. Amigos que hace tiempo que traspasaron la pantalla. Luego hay un grupo extenso de personas a las que aprecio enormemente, pero con menor intensidad. Y por último, un grupo mayoritario de gente a la que leo con gusto, y con la que mantengo ese tipo de relación, exclusivamente. Nos leemos. Esto es internet. Es un foro. Entramos y salimos. Puede que termine algún día, o que cada cual vaya alejándose poco a poco, más ocupado en su vida real. Es lo más lógico.

Siempre digo que la gente entra y sale de tu vida. Unos te marcan más, otros apenas te rozan. Algunos me impactan de tal modo que deseo acercarme, conocerme y saltarme cualquier barrera que haya. Incluirlos en mi existencia, si puedo. Con unos me apetece una mayor implicación, una mayor cercanía. Con otros, menos. Y, en cualquier caso, en eso funciono exactamente igual a ambos lados de la pantalla. Yo decido quién y decido hasta dónde. Todos lo hacemos. Hay gente con la que, sencillamente, no te apetece acercarte más. Por lo que sea, por nada en concreto. No porque te caigan peor o porque creas que valen menos. Cuestión de filias, de puro azar, yo qué sé. Y hay mucha gente maravillosa con la que, sin embrago, coloco un límite. Y es por pura salud mental. No puedo querer tanto a tantos. Y el motivo es ese: que la gente entra y sale de tu vida, que no puedes amar tanto ni necesitar tanto a tantos. Que te proteges de todo eso y prefieres ser prescindible, y que sean prescindibles, y que si algún día desaparecen no te afecte. Que todo se quede en un: "qué majo era!! En qué andará? Espero que le vaya todo bien".

Ni siquiera lo entiendo como egoísmo. Aunque puede que mis púas tengan algo que ver. No sé, soy selectiva. Elijo a quien querer si me lo puedo permitir. No significa que elija bien. Y seguro que dejo fuera a personas indescriptibles. Pero es que, francamente, me da igual. Así es como yo entiendo las relaciones. Y, en este caso concreto, flotando en el éter, en el mundo virtual, lo que he aprendido en estos dos años es a no tomármelo demasiado en serio. Sí, tengo a los míos, al grupo pequeño al que quiero de verdad, y al grupo grande al que aprecio de corazón. Incluso a los que sólo son apodos y dibujitos y no me despiertan nada más allá que la simpatía. Y con eso me basta.

Por eso no entiendo que haya gente pendiente de quién habla con quién, de quién prefiere a quién, de los lazos, las broncas, las alianzas, las preferencias de cada cual, de si se vieron, cómo se vieron, de qué hablaron... De verdad que me alucina que haya gente preocupada por qué lugar ocupa, dónde se sienta o cómo debe actuar. La Corte Imperial es un camelo. Es una broma. En el foro no se asciende ni se cae en desgracia, no pesa más la opinión de nadie, ninguno tiene más derechos que otros, no hay que hacerse la pelota, ni siquiera hay que caerse bien. Somos dos mil cuatrocientas personas, unos teclean más, otros sólo leen desde la sombra, unos se implican, otros no, unos quieren conocerse, otros pasan de todo, cada cual con sus intereses, y sí, con sus filias y sus fobias, sus simpatías y sus indiferencias. Exactamente igual que en el barrio de cada uno. No concibo que haya gente que se tome las cosas tan en serio. Dónde está el drama? Por qué hay gente que se empeña en que la conozcas, en que la quieras, en invadirte? Nada se planea aquí, las cosas surgen solas o no surgen, como en la vida misma. En serio, dónde está el drama? Me cabrea la gente así, la gente que parece estudiar cada movimiento, cada palabra, cada gesto, la gente que lo analiza todo y saca conclusiones de todo, la gente que, no contenta con eso, ni siquiera lo hace como entretenimiento, ni siquiera lo contempla como un juego, no se ríe ni disfruta con ello, sino que, para colmo, se lo toma lo bastante en serio como para emitir juicio o reproche de lo que ve. O de lo que cree ver.

A veces tengo la sensación de que esto es un club social en el que muchos miembros andan a la caza de méritos. Jamás lo he visto así, todo es mucho más simple y más complejo. Y sí, para los que arden en deseos de saberlo, de este foro han salido parejas, amigos, amantes, romances platónicos, cuernos, broncas y secretos. Pero sólo porque somos gente. Y cuánto habrá que no sepan estos de aquellos? Y a quién le importa? Lo que realmente importa es lo demás. Es leer atentamente la opinión de una chica de Burgos y pensar: "no puede ser más distinta a mí, pero me encanta lo que ha dicho". Es aprender palabras nuevas de la forera argentina. Es ponerse en la piel del médico de Sevilla y sentir que le entiendes muy bien. Es reírse con las paranoias del gaditano, o pasmarse ante las fotos de la amante de los pájaros, o saltarse hilos porque no interesan. Es el prodigio de que alguien esté triste en Cáceres y le envíen besos desde todos los rincones, desde el otro lado del charco, personas que jamás se han visto entre sí pero se sienten unidas. Es compartir y aprender, y pasarlo bien. Y todo lo demás es baile de máscaras. Y, sinceramente, añoro esos tiempos de Versalles, cuando todo era lo bastante intenso como para enamorarse de un desconocido pero lo bastante razonable como para que diera igual, cuando el cotilleo era divertido e inocente como en un patio de escuela, cuando todos asumíamos que cada cual llevaba su disfraz y decidía si quitárselo o no, cuando todo era más ingenuo, juego, risas, curiosidad y modales exquisitos. Cuando todo era una pantomima inmensa, una broma sin fin. Paradójicamente, de aquella época, de cuando nos lo tomábamos todo a risa, salieron los lazos más fuertes.

Como diría el Jinete: "Éramos tan jóvenes..."

6 comentarios:

Cristina dijo...

Te entiendo perfectamente, Len. Creo que todo lo que hemos vivido en estos años, tiene que ser lo que cuente. No podemos dejar que unas simples diferencias destruyan todo eso.
Muchos besos.

Rogorn dijo...

Cuando uno no está seguro de en qué plan le hablan, también podría uno inclinarse por que no se quiere ofender, ¿no? En vez de por lo contrario. In dubio pro reo. Así se arreglarían muchos problemas.

Yo, de todas formas, prefiero poder hablar las cosas que no hablarlas. Si se quiere, la comunicación se produce. Nunca se podrá entender todo al cien por cien, pero sí lo suficiente como para funcionar y conectar. Será por mi formación y oficio, pero yo creo en las posibilidades del lenguaje. Y yo creo, además, que el tema del foro del que nace este búho se ha complicado más por lo que la gente se calla que por lo que dice. Si se nos explicara el tema, lo entenderíamos. Pero por alguna razón no está llegando, o lo hace a cuentagotas. Y tengo buena idea de por qué.

Por otra parte, si te encuentras con que nunca tanta gente se ha sentido ofendida por lo que has dicho, quizá tampoco nunca tanta gente como se te declara en el foro se ha sentido tan atraída por ti, en plan 'musa que pone en palabras lo que yo pienso y no sabía decir'. Unos caerán fulminados, pero otros caen rendidos. Así que tus palabras, todas, tienen un valor inmenso, y todos los que se fueron citando tu nombre bien idos están si no lo aprecian.

Lenka dijo...

Te diré, Ro, que aunque me sorprende, me importa un cuerno. Tengo clara mi postura y tal cual la he plasmado en el blog. Eso es el foro para mí, eso son los foreros, tengo filias, preferencias, amistades y demás, como todos, hay gente que te entra por el ojo, gente que no, y mucha gente que ni te va ni te viene. Con unos charlas horas por el messenger y hasta los metes en tu casa. Con otros coincides en quedadas, te lo pasas en grande y luego cada uno a su vida. A otros ni los conoceré. Y nada de eso, nada, me quita un minuto de sueño.

Estoy completamente segura de en qué plan hablo yo a la gente, virtualmente y en persona. Estoy segura de mis límites, de mis razones para ponerlos y quitarlos y son tan simples como pura apetencia. Porque me da la real gana, mayormente. Por lo mismo que si tengo un problema llamo a esta amiga y no a esta otra, aunque las adoro a ambas. Por la misma que me entran dos tíos en un bar y me voy con este, o con el otro, o con ninguno. Porque me apetece. Ponerme siquiera a explicarlo es que me da pereza y todo. Es tan obvio!!!!

Respecto a lo que comentas sobre los problemas... cuando tengo uno con alguien lo hablo, lo rehablo y trato de solucionarlo si puedo. Si se puede, genial, si no se puede, cada uno por su lado, respeto, buen rollito y paz para todos. Pero si alguien tiene un problema conmigo y yo no lo sé... adivina no soy. El que tenga algo que hablar o que aclarar, que lo haga. Yo, en principio, sé qué clase de relación mantengo con todos los foreros que me interesan. Y ninguna es problemática hasta donde yo sé. Ergo, como comprenderás, no voy a ponerme a hacer una encuesta, a ver si es que alguien tiene un conflicto con la Lenka y yo no me había enterado.

Si alguien necesita hablar de algo, sabe donde encontrarme, y si no, repito, yo voy a lo mío y nada me quita el sueño. Creo que es la actitud más sana.

Lal dijo...

Es la más sana, ya lo creo.
Ojalá todos fuesemos capaces de tomarnos así las cosas. Ojalá, si llega el momento, yo también lo sea.
De lo que no cabe duda es de que, aunque todos los lazos pueden romperse y todas las cuerdas pueden enlazarse, me alegro de formar parte de algo que me hace estar aquí, escribiendote esto.

Eli dijo...

Pero eso que cuentas es normal, nena. Todos sentimos de la misma manera.
¿Quién no se ha sentido alguna vez ilusionado?¿O traicionado?¿O encandilado?¿O desengañado?¿O deslumbrado?
¿Quién no ha tenido sus filias y sus fobias?¿Sus adeptos y sus detractores?
¿Y cuantas veces la realidad no ha correspondido a la ficción?
Las letras sólo son letras. Lo más díficil de interpretar siempre es la intención.
Y las alianzas y los afectos necesitan de buenas intenciones constantemente.

Lenka dijo...

Desde luego, Eli, es normal sentir todo eso. Y hasta perder los papeles alguna vez, somos humanos. Lo que no concibo es que, tarde o temprano, no se impongan la razón y la cautela y todos recordemos dónde estamos. Y empiezo a creer que hay personas que no lo saben, o se confunden. Y me asombra!