viernes, 14 de diciembre de 2007

Perlas filosóficas

Lo prometido es deuda. Y, dado que aún tengo pocas novedades sobre el trabajo (no creo que os interese un discurso sobre la formación que estamos recibiendo), procedo a explicar los geniales lemas de mi Pater, hombre sabio entre los sabios y, como cualquier sabio, un completo desastre capaz de sacar de quicio al más pintado.

"Hay que agarrar la recortada". Todo un clásico. Tercero de once hermanos, con un padre profundamente católico y en una época en la que, normalmente, había una sola manera de hacer las cosas bien, no es de extrañar que algunos individuos desarrollen una cierta urticaria a la autoridad. Mis abuelos son gente abierta, tolerante y cariñosa, con un enorme sentido del humor y siempre preocupados por ir con los tiempos. Cuando la hija mayor estudiaba enfermería en Madrid, se afiliaba al PC y corría delante de los grises, ellos aún cambiaban los pañales de la pequeña. La primera boda civil debió ser toda una sorpresa, como el primer divorcio, la primera nieta sin bautizar. Ahora nada de eso importa. Importa la familia, la felicidad de cada uno. Pasó la era del escándalo y la preocupación. Ahora es normal ir a bodas civiles, no bautizar a algunos nietos, tener en la familia a homosexuales, ateos, rojos, porreros impenitentes, divorciados, tatuajes y melenas o emparentar con personas de otros rincones del mundo. Nada de eso es importante. Importamos nosotros, todos. Pero aprender ciertas lecciones lleva tiempo, y mi padre es de natural impaciente. Fue la oveja negra, el primero en casi todo, el arbolito torcido. El hijo más inteligente, el más rebelde, el que siempre cuestionaba las cosas. No ha cambiado demasiado. Las figuras autoritarias siguen poniéndole de mal humor. Las normas, la imposición, el sistema. Odia el sistema. Hace muchos años que descubrió que su padre, al que sigue llamando cariñosamente "el facha", distaba mucho de ser un dictador. Ahora sabe que sólo era un buen hombre tratando de poner orden en una tribu de trece. Pero permitidme que no me líe hablando de mi abuelo. Eso tendrá que ser otro día, porque el susodicho merece capítulo aparte. Total, que el enemigo no era "el facha". El enemigo es el sistema. Eso opina mi viejo. De ahí que amenace constantemente con agarrar la recortada y liarse a tiros. Afortunadamente, todos sabemos que sus únicos tiros, son verbales.

"Me exilio. Me voy al monte". Otra. Odia el sistema, pero está convencido de que tenemos lo que merecemos. Ergo, odia a la raza humana. Prefiere a los animales. Así que, cada dos por tres, amenaza con hacerse ermitaño y largarse a la montaña. Imagino que son daños colaterales de haberse tirado treinta años navegando, lejos de todo, en mitad de ninguna parte. Y de la convivencia, claro. Primero con su enorme clan, luego con sus compañeros, algunos maravillosos, otros impresentables. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, ocho meses al año. Mi padre dice siempre que, desde niño, fue un autista vocacional, por pura supervivencia. Que había que esforzarse mucho para aislarse y poder pensar en medio de tal barullo de gente. Su casa, los barcos. Lo irónico del asunto es que jamás se ha exiliado. Es más, ahora mismo lo tengo en mi sofá. Años y años predicando la soledad, el ideario más robinsoniano, la utopía de librarse de la carga de los hijos (esos pequeños monstruos chupópteros). Y miradle. Tengo 29 años y no consigo independizarme de mi viejo. Claro que, quién iba a tomarse en serio que alguien tan hablador resistiría la vida de eremita?

"A Somalia os mandaba yo, a chupar piedras". La pesadilla de nuestra infancia. Godzilla y yo tuvimos que soportar este mantra durante años. Ahora se la estamos devolviendo, claro. Privilegios vengativos de hijos cafres. En una familia de trece miembros, hay pocos lujos. En un barco en alta mar, pocos caprichos te puedes permitir. Mi padre jamás permitió que sus hijos fueran unos consentidos. En casa entraba dinero a espuertas, se vivía estupendamente. Pero caprichos, no. Por sistema, jamás. Las cosas había que ganárselas y eso costaba. Cuanto más pedías, menos se te daba. A mi padre le gusta dar por su propio capricho. Pero fue de los primeros en tener móvil (le llamamos "burgués reaccionario" y nos tiramos por el suelo de risa ante su cara de impotencia), y ha dilapidado cantidades de dinero escandalosas. Se viste como un mendigo, come como un rey. Adora las motos y los coches. Es el más asceta o el más vividor. Carpe Diem. Juerga, vicio. Mientras te lo puedas permitir. Cuando no puedas, las manos en los bolsillos y a pasear. Sin dramas. Pero depende sólo de ti mismo. Nunca le debas nada a nadie. Ni te aferres a las cosas. Son buenas lecciones, pero nos permiten pullas divertidas. Que te has comprado otra moto? A Somalia te mandaba yo...

"Al carajo el acorazado". Tardes enteras de jugar a Hundir la flota. Al parchís. Al trivial. A lo que fuera. Mi viejo tiene un mal perder digno de estudio. Herencia de la abuela Mila. Por eso mi abuelo lleva sesenta años dejándose ganar a la brisca y fingiendo que no ve las trampas de su mujer. Qué más da? Si ella es feliz así... Mi viejo nos hacía trampas. A sus propios hijos, a su sangre. Otro motivo de cachondeo familiar. "La verdad es que es de lo más ruin y miserable", confiesa él mientras nos morimos de risa. No importa que nos hicieras trampas, viejo. Si eras feliz así... para eso están los hijos. Para perdonar estas cosas.

"Patada a seguir y la cabeza en Tabaza". Recuerdos de sus años como jugador de rugby. Esa era una de sus amenazas predilectas. Durante años soportó que le llamaran bárbaro, salvaje, animal. Cómo les decía esas cosas a sus hijos? Iban a cogerle miedo. No eran formas de educar. Nunca le tuvimos miedo. Siempre supimos que jamás nos arrancaría la cabeza, ni nos despellejaría, ni siquiera nos enviaría a un campamento nazi. Pero le obedecíamos. Sólo porque sabíamos que debía hacerse. El resto era teatro. Y resultaba muy divertido ver las caras de horror de los otros adultos cada vez que aquel barbudo con chupa de cuero soltaba sapos y culebras por la boca llamando a Herodes, el santo incomprendido. Cómo tenerle miedo al mismo señor con el que hacíamos novillos y que luego tenía la desfachatez de cachondearse de las monjas? "Oiga, Sordo(lores), que hemos decidido por votación que esta tarde vamos a pirar. Nos vamos al parque a echar de comer a los patos. Que lo sepa. El lunes le traemos los deberes".

"Jodíos astronautas emocionales". Los tíos somos todos iguales, hija. Menos algún santo varón como tu abuelo y cuatro más. Que no te líen, tú fíjate en cómo he sido yo toda la vida. Que no te cuenten milongas. Pasa de Peter Panes, búscate amantes, no hijos. No sufras, que no vale la pena. Diviértete, no te amarres emocionalmente. Pon tus reglas y acepta lo que te sirva, diga lo que diga el mundo. Fieles? Venga ya. Sí, alguno habrá... pero generalmente... ya sabes. Potorro que vuela, a la cazuela. Somos así. Como los puñeteros leones del Serengueti. Echarle cuento, dejarnos querer, montar a todas las que podamos y encima que cacen ellas y críen a los chiquillos. Tenlo claro, así si te pasa no te harás mala sangre. Y si no te pasa, disfrútalo. Ya sabes, no dependas de nadie. Nunca. Ni siquiera emocionalmente. Y ya sabes... cuándo un tío te diga que necesita espacio... malo. Ya tiene a otra. Anda que no me conozco yo a los jodíos astronautas emocionales. Todo el día con el "espacio". Pero si eso lo inventé yo...

"Me siento extraño". Generalmente esta frase anuncia que el viejo se va a dar un capricho de los caros. Tiembla, mundo. El problema del pobre hombre es que las cosas le hablan. Y no suelen hablarle los ceniceros del todo a cien, no. Le hablan las motos, los coches, las autocaravanas, las tripadas de marisco, las botellas de buen vino. Esto provoca situaciones cómicas. Como ver a unos hijos treintañeros delante de un concesionario chillándole a un cincuentón: "pero vamos a ver, Víctor Manuel, por el amor de Dios! Pero para qué quieres ahora un deportivo?? Pero no te da vergüenza?? Serás pitopáusico hortera!!" Y claro, la gente se queda pasmada. Sobre todo cuando el cincuentón barbudo responde con voz lastimera: "joooooo, pero es que yo lo quieeeeeroooooo!!" El mundo al revés. Papá vuelve a la infancia. Godzilla y yo le reñimos. Al final hace lo que le da la gana, como debe ser. Es divertido jugar a cambiarse los papeles.

"Me abro las venas con una barra de pan". La gran amenaza. Aparece ante situaciones innegociables, como la sola idea de tener que llevar a una hija al altar, votar en las elecciones (sospecho que no ha votado jamás), ver un partido de futbol, ponerse una corbata o cualquier otra actividad que le parezca humillante o vergonzosa. Hay unas reglas. El viejo es un hombre de principios. Principios extraños y paradójicos, pero principios al fin y al cabo.

Un tipo curioso, mi Pater.

10 comentarios:

Bowman dijo...

Ay, Lenka. Me he reído lo q no está escrito. Gracias mil. Creo q de lo mejorcito que te he leído (q ya es decir)
Un abrazo.

Lal dijo...

Jajaja, estoy con Bow!
Peazo homenaje al progeni, seguro que le encantaría leerlo.
Besotes!

Alberich dijo...

Dioss mio!!
que pechá de reir!!
Tu pater,además de un crack,es de los más Revertiano...que lo sepas,y por lo que has escrito...
Gracias Len!
Y cuida al pater,que,sospecho,hay pocos como él por este mundo...
Aunque lo de los astronautas...ejem...supongo que soy una excepción de eas q cuenta...

Gracias de nuevo!
Esta me la imprimo...

Jose dijo...

Te lo dije desde que lo vi: tu padre y Reverte se sientan juntos y no hay quien los separe!! La proxima vez haz el favor de traertelo para presentarselo!!

El hombre se ve que es buena persona, y aunque de vez en cuando nos den la tabarra, hay que cuidarlos, son nuestros padres.

Kaken dijo...

Todo tu texto derrocha cariño y del bueno. Es pura y simple aceptación.
Me encanta que mires a tu padre con esos ojos y extraigas para nosotros ratos de lectura amena y densa, que deja poso.
Algo habrá hecho el y...algo habrás hecho tu...
Un bes para ambos dos.

Lenka dijo...

Me alegro mucho de que os haya gustado la entrada. Me ha quedado demasiado extensa y pensé que sería un coñazo leerla, así que me hace mucha ilusión que haya servido para haceros reír un rato.

Gracias a todos!!! Acabo de inaugurar la etiqueta de "El clan", y os aseguro que tengo mil historias para contar sobre mi familia. Personajes de lo más curioso. Y, os lo advierto, por surrealista que os parezcan dichas historias, tenéis mi palabra de que son todas reales. Ya iré tecleando algunas. Espero que os gusten!

Corsaria dijo...

Socia!!! Me meo de la risa... sigo insistiendo que tu viejo es lo más grande que hay. La del espacio estoy a punto de copiarla y mandarsela al Ex-Corsario... jajajajaja...

Gracias por las risas sinceras y por dejarnos conocer un poco más al pater!

Rogorn dijo...

De éstas, de éstas. Ya os dije que tiene un don para esto.

Anónimo dijo...

Ayyyyy que me parto!!!. A mi un día me mata. Sabes Len? LO ADORO!!!

Ojalá hubiera mucha más gente igual de noble que tu papá.

Un besote a los dos.

Marechek.

Celadus dijo...

Impresionante, gemela. Lo que me he reido con esta entrada. Espero con impaciencia más relatos del Clan.