jueves, 14 de junio de 2007

Cuando fui Lolita


Y espero que me perdones el tópico, Momo. Supongo que es la etiqueta más aproximada.


Cenicienta iba todos los veranos de campamento, y en uno de ellos, a los doce años, les conoció. A Rubio, el ángel. A Toni, el dios, el primer desbarajuste de las hormonas, con el pelo negro, los ojos azules, el metro noventa a los dieciséis y los andares de gato, Born to be wild, Dallas Winston en Rebeldes, suspiros de adolescente. A Marisa, un hada cínica y divertida. A Susi, la dulce y eterna novia del Rubio. Y al hermano de Susi. A Dani. Al Príncipe. Era moreno, y flaco, tenía los ojos verdes y siempre sonreía. Los caballeros de la mesa redonda adoptaron a Cenicienta como mascota y le permitieron el honor de jugar con los mayores, de compartir sus secretos. Le parecían fascinantes, libres, adultos, listísimos. Entiéndelo, Momo, sólo tenía doce años. Sentirse parte de ellos era un privilegio.


Cenicienta lloró todo el viaje de vuelta, pero sus padres le concedieron el insólito capricho de veranear en el pueblo de aquellos chicos que le habían sorbido el seso. Conoció a Diego, el mayor, el que ya tenía dieciocho años. También a él hubo que enseñarle documento legal para probar la edad. Abrió mucho los ojos. “Hola, Lolita!”. Cenicienta, claro, no entendió nada. Diego la cuidó como a una hermana pequeña, aunque su programa educativo incluía contarle sus borracheras y hazañas de alcoba. Ella se moría de risa.
A veces salían al tejado, a través de la ventana del desván. Una de esas noches vieron un halo lunar, y a Cenicienta-Lolita le dieron el primer beso. De lo más casto e inocente, debo decir. Fue el Príncipe, y el resto de las vacaciones apenas se atrevió a mirarla. Ella no entendió por qué.


Hubo otro campamento, y los lazos se estrecharon. Y los besos también. Hubo hogueras, confidencias, estrellas y hasta un lobo. Y muchas más lágrimas en la despedida. Y se repitió destino en vacaciones. El Príncipe parecía evitar a Lolita. Toni y Diego se lo explicaron. “No ves que le gustas, pero eres una niña?” Fue un buen verano de todos modos. Pero la pobre Lolita estaba triste, porque en el fondo quería más besos para describirlos en su diario, para creerse Julieta. “Eres muy guapa, pero tienes que esperar a ser mayor” le decía Toni. Se lamentó de ser tan pequeña. Pero, al menos, se encontró con Matías al volver a casa. Era más o menos de su edad. Podía haber besos sin culpa.


Llegaron cartas del Príncipe. Se hicieron amigos. Cuando Lolita tenía catorce años y él diecinueve, se encontraron en una convivencia, en un internado. Las cosas se complicaron aquella vez. No irremediablemente, pero sí lo bastante. Sí demasiado. Entonces se fue. En plan mochilero.
Me alegra pensar que tuvo una vida intensa y que vivió muchas de las aventuras que soñaba. Que al menos le di la excusa para cumplir su sueño. Me dejó crecer. No volví a verle hasta casi mis dieciocho. Me contó sus andanzas. Me dijo que se iba a París a ver a unos amigos. Que luego regresaría y se quedaría. La tragedia había pasado, ya podíamos reírnos. “Voy a París, vuelvo y ya nos liamos y todo eso”. Acababa de cumplir los veintitrés. Ya no importaba mucho que fuera mayor que yo.


No volvió. Se le acabó el tiempo en una carretera. Ahora vive en el mar. Tuvo la osadía de dejarme viuda a los diecisiete. Pero a veces, cuando estoy desesperadamente triste por algo, tengo la sensación de que está aquí. A veces cambia la luz de repente, o siento un escalofrío. Hace un año lloraba una de las peores penas de mi vida y sentí perfectamente como las mantas de mi cama subían desde mi cintura hasta mis hombros. Lo soñé, estoy casi segura. Pero me importa poco. Era él. No me arrepiento de nada, ni de mi curiosidad, ni de su culpa, ni de la inconsciencia de mis catorce años y sus diecinueve. No tuvimos otra noche. Fue mi alma gemela y mi gran historia. Me hizo mitad Lolita mitad Julieta. Era un Príncipe.

3 comentarios:

Lal dijo...

Sin palabras....

Cristina dijo...

Precioso,Len.

Lenka dijo...

Gracias, chicas. Sigo con el repaso a mi "ajetreada vida amorosa" y esto parece un serial!
;-)