jueves, 6 de septiembre de 2007

Tira, que libras


Aunque, en realidad, esta entrada debería llevar por título: "Pa habernos matao".


Hacía mucho, mucho tiempo que no cabalgaba. Demasiado. Lo cual, siendo hija, hermana, prima, sobrina y amiga de moteros, tiene delito. Hoy hemos tenido un buen día, cosa digna de celebración por estos lares. Su Majestad, Lorenzo el Escaso, reinó en los cielos. Había que aprovechar la ocasión. Así pues, a lomos de la burra, pusimos rumbo a la más Viciosa de las Villas. Mentiría si no dijera que me sentí extraña. Pero, entendedlo, este es mi primer jinete, exceptuando a mi pater. Ni siquiera con mi propio hermano, sangre de mi sangre, he osado aún salir a dar unos bramidos. Y eso que, en palabras del Gran Jefe, el chiquillo es "un crack". Lo dicho, que no las tenía yo todas conmigo. Vaya por delante que siempre he sentido pavor por los coches y una enorme afición por las motos. Pero claro, debo puntualizar: por LA moto. La de mi viejo. Encima de esa ya nos podíamos poner a 280 (tranquilo, Radio, que la Teniente Coronel no tiene internet en casa) que yo ni me inmutaba. Era mi papi. Era DIOS. Con él no podía pasarme nada. Y, en fin, una tiene asumido que todo motero es un cafre por definición (les honra que lo son mucho menos cuando no ruedan solos) pero no se controla el grado de cafrismo. Eso lo averiguas con el tiempo. Así que es normal que esta tarde yo estuviera con la ceja levantada. Montura nueva. Jinete nuevo. A ver qué pasa.


Pasó que nos tomamos unos cafelitos con hielo en la Villa, charlamos y se nos hizo casi de noche. Volvimos mucho más tranquilitos y formales, con un cielo rojo impresionante, con Venus haciendo guiños (lo mismo era un jodido satélite, pero es que lo de Venus queda mucho más poético) y no nos zampamos un ostión del quince por el canto de un dracma. Esas plegadas gloriosas, con un Alsa por el otro carril... pasar por encima de una puñetera rama y que se te vaya la moto de atrás... impagable ese segundo. Te da tiempo a mucho. A preguntarte si el autobús ya pasó. A contar cuántos coches venían detrás de él en caravana. A imaginar al detalle la trayectoria del leñazo, invadiendo el carril contrario y estampándote contra algún monovolúmen... cierras los ojos, claro. Y las piernas. Te agarras a la moto y al motero como un koala. Como si sirviera de algo! Pero no, no te la das. No te la das porque los neumáticos estaban calentitos, porque el motero es un figura, y, sobre todo, porque Dios no estaba mirando. Hoy no tocaba.


Llegas a la civilización, al primer semáforo y comentas la jugada. Los respetables de corbata. Bonito estreno hubiera sido. Y te da la risa, claro. Una historiera más para contar. Pero bueno, no pasa nada. Piloto experimentado y copiloto experimentado. Otra cosa no, pero de paquete tengo millas para aburrir. No miento: me pasa eso con el Gran Jefe y ni pestañeo. No te lo tomes a mal, Machine, es que contigo soy nueva. Pero tranquilo, que hace falta algo más que una rama traicionera para quitarme el vicio.


Lo dicho: Ribadesella para cuándo??


7 comentarios:

Guaja dijo...

Viciosaaaaa!!!!!. (Si, vale, y yo envidiosa)

Lenka dijo...

Calla, tonta, que tú también tienes un bono de viaje. Ahora sí, te aviso... cómo llevas lo de la velocidad y las plegadas????

;-)

Anónimo dijo...

Ay que se me desgraciannnn!!!!!!

Hacer el favor de no darme sustos ein????.

Un besito.

Marechek.

Chico zorra dijo...

Lo de Venus queda mucho poético, no cabe duda. Interesante forma de escribir.

Lametadas.

David Bowman dijo...

¡qué bien escribes, jodía!

LALELO dijo...

Yo como FERRARI que soy con aspecto de ser humano te dire que es asi la velocidad controlada es un vicio muy sabroso, me agrada toparme peña que la disfrute. Un beso.

Lenka dijo...

Y tanto que es un vicio sabroso. Hasta el punto que, algunas veces, se te va la olla.

Bienvenidos sean los nuevos. Tomaos algo.

;)