miércoles, 18 de abril de 2012

Poniéndome a parir

[Esta "saga" puede ser interesante o un verdadero coñazo. Como cualquier post, en realidad. Además, da detalles que pueden incomodar al personal, o como poco darle yuyu. No los doy con afán exhibicionista, conste. Es que lo viví como algo muy natural, y, de hecho creo que lo es. Por más que los pudores y la blancura aséptica del cine nos lo hayan disfrazado. En fin, que esta entrada (y las que le seguirán) bien podría haberse titulado: "dices tú de mili..." (los embarazos y los partos han sido de siempre la mili de las mujeres. Sólo que a nosotras siempre se nos quitó mérito!) Sean ustedes libres de leer o declinar, faltaría más. Pero me apetecía contarlo. Sobre todo porque incluso los momentos más intensos de uno corren el riesgo de ir cayendo en el olvido o la distorsión. De ahí el ejercicio. Para contar lo que fue. ]
Me ingresaron el 25 de julio por pura lástima. Mis cabestros pasaban ya de los 3 kilos cada uno, yo apenas podía andar y el contorno de mi panza medía exactamente metro veinte. Estaba en la semana 38 y no podía más, todo mi cuerpo se resentía. Así que, por fin, me ingresaron. Comprobé encantada que uno de mis deseos se cumplía: habitación para mí sola. Admito que soy muy celosa de mi silencio y me aterraba la idea de convivir con una extraña (y sus allegados) esos momentos. Tanto como me aterraba a mí molestar a otros. Lo primero que me ordenaron fue despintarme las uñas de pies y manos (bendita flexibilidad!). Me acomodé a mis anchas. El Trasto estaba tan entusiasmado como yo. Por fin el gran momento era una realidad. Sentí no ponerme de parto por mí misma, claro. Quería conocer esa experiencia. Pero no se podía negar que había hecho lo posible por resistir hasta el final. Además, es inútil hacerse una imagen concreta de las cosas. Será como deba ser, no como nosotras queramos. Ese es el gran consejo que daría a las futuras madres: no hagas planes. No des nada por sentado. No te desilusiones si las cosas no salen exactamente como habías soñado. No importa, el resultado es el mismo. Disfruta de cada paso, acepta con alegría cada novedad o imprevisto. Porque quejarte amargamente de cada circunstancia que no se ajuste a tus deseos sólo conseguirá joderte el momento. Y es un gran momento.
Cuando me quedé sola (primera vez en mi vida que estaba ingresada) no sentí la menor ansiedad. Pensaba que no pegaría ojo por los nervios y por mi nula experiencia en hospitales. Pero no fue así. Me pasé las indicaciones por el forro cenando temprano y ligero de tapadillo (con la complicidad del Trasto), bebí agua a pesar de la prohibición (lo siento, la sed me puede, no la resisto, hace que me encuentre mal físicamente), puse la tele y gocé como una enana viendo "Mrs Henderson presenta", una de los geniales Judi Dench y Bob Hoskins sobre el teatro. Recuerdo que el final ya lo vi con un sólo ojo, entre bostezos y mecida por Morfeo. Dormí del tirón. Descansé como hacía meses no hacía.
A la mañana siguiente, bien temprano, vinieron a por mí y me llevaron a la sala de dilatación. Monitorizaron a los enanos y así se demostró que mis sensaciones eran ciertas por marcianas que parecieran: Bastian llegaba hasta debajo de mis costillas. Cada dos por tres aquel cacharro pitaba escandalosamente, porque el latido del pequeñajo se perdía. La primera vez observé muy atenta la reacción del personal. Calma absoluta. Bien, no había nada que temer. El latido se perdía en el sentido de que no llegaba bien, no en el sentido de que no hubiera latido. Así, convertida en un engendro lleno de cables, me dispuse a pasar el día. Trasto y yo sabíamos bien que, con suerte, la cosa duraría unas 12 horas. Había que disfrutarlas. Bromeamos, reímos y comentamos lo lento que había sido todo y lo rápido que nos parecía entonces. Comprobaron que el cuello del útero estaba como debía, y que no haría falta recurrir al remedio infernal (una pastilla, o un gel, no recuerdo, que quienes han sufrido califican como una tortura china). Incluso había dilatado un centímetro yo solita. Me enchufaron la oxitocina para provocar el parto y me rompieron la bolsa. Qué sensación tan extraña!! Yo imaginaba la bolsa como algo suave, blando, qué sé yo. Tontería, porque de ser así no creo que resistiera. Resultó que era como un enorme globo dentro de una. Cuando la enfermera la presionó sonaba tal cual: un globo de goma gruesa. Qué impresión! Era rarísimo! Se rompió sin problemas y sin dolor. Otro paso más.
"Puedes moverte como quieras, levantarte, caminar, acostarte... Tú a tu aire. Estamos aquí fuera, nos llamas para lo que quieras. Si necesitas ir al baño nos llamas y te quitamos la parafernalia para que vayas. No te cortes, como si tienes que llamarnos mil veces". La verdad es que todos, del primero al último, fueron encantadores. Mi parto, y la manera en que me trataron me reconcilió con el gremio médico, con el que nunca había tenido experiencias demasiado buenas. "Vamos a llamar al anestesista para que te ponga la epidural", añadieron. Cómo? Mande? Pero si a mí no me duele nada... No comprendía las prisas ni la insistencia, desde el primer momento. Lo entendí más tarde, desde luego. Pero en aquel momento quería saber lo que se sentía, qué menos. Por qué anestesiarse antes de notar el más mínimo dolor? No tiene ningún sentido. Empezaron las contracciones y resultaron perfectamente soportables. Nada que cualquier mujer no haya aguantado cada mes de su vida. Cada vez eran más frecuentes y la intensidad subía, pero a mí, francamente, lo que más me preocupaba era el hambre que tenía. Paseé, bromeé, me balanceé sobre una pelota, me aferré a los barrotes de la cama, resoplé, me concentré y experimenté lo que ya sabía: que el dolor no es para tanto si uno está tranquilo.
En apenas una hora iba ya por los cuatro centímetros. Encantada, pensé que a ese ritmo acabaríamos enseguida. Pero no, a partir de ahí la cosa se estancó. No avanzábamos. Cada poco me subían el chute de oxitocina, lo que implicaba más y más contracciones. No paraban de insistirme con la epidural, pero seguía sin querer saber nada de ella. "Tranquilos, que no soy masoca. Si no lo resisto ya os llamaré, ya". El Trasto, todo un profesional. Con increíble maña se manejó entre cables, tubos y goteros, más ancho que largo. Me daba conversación, me reía los chistes, me animaba en mis resoplidos y hasta se armaba de toallas para limpiar lo que yo iba poniendo perdido, a pesar de que todos le decían que no se molestara, que no hacía falta, que allí se podía manchar a troche y moche. Nos llegaban de alguna parte unos alaridos espeluznantes. "Qué le pasa a esa?" preguntó una enfermera, "no le han puesto la epidural?" "Claro que se la han puesto" contestó otra burlona, "hay cada exagerada..." Se demostraba mi teoría. Lo peor es dejarse llevar por los nervios.
Siete horas después de empezar el proceso, seguíamos estancados. "Vamos a darle caña", comentó una médica enredando con la oxitocina. Los efectos de la "caña" no se hicieron esperar. De repente empezó un dolor tremendo, y lo peor fue que no terminaba nunca. Era contínuo, sin dejarme tiempo para coger aire o relajarme. Ni siquiera unos segundos. "Llamo al anestesista?", preguntó Trasto. No le contesté, no tenía tiempo. Recuerdo que sólo gruñía por lo bajo agarrada a los barrotes. Me daba rabia rendirme, ya lo creo. Hubiera querido poder aguantar, pero pensé que me faltaban seis centímetros, que eso supondría muchas horas de dolor sin tregua y que al final no tendría fuerzas para empujar cuando llegara el momento. Sin fuerzas para empujar flaco favor les hacía a mis hijos. En realidad apenas me dieron opción. Trasto salió en busca de auxilio sin esperar a mi respuesta, y lo siguiente que oí fue la letanía de un anestesista con acento sudamericano que se acercaba por el pasillo: "si es que... a quién se le ocurre? Un parto gemelar y programado sin anestesia... de locos!". Seguía sin entender por qué era de locos, la verdad. Tampoco entonces me lo quisieron explicar.
Había oído horrores de la epidural. Que si te podías quedar en silla de ruedas. Que si te dejaba tan atontada que llegabas al paritorio sin fuerzas. Chorradas. Mi miedo era moverme en el peor momento y así se lo expliqué al anestesista: "es que no se me pasa nunca el dolor, no sé si podré quedarme quieta", le advertí. Él se echó a reír. "Tú tranquila, linda. Vida normal". Apenas un pinchazo y la paz, automáticamente. Qué maravilla. Qué lujo. Cómo podían algunas pegar aquellos chillidos, si en cuanto te ponen la banderilla te quedas en la gloria?? Insisto: nervios. No cabe otra. Un leve hormigueo en las piernas y nada, cero. Eres de cartón piedra. Aprovechando que eran las dos de la tarde echamos al Trasto para que comiera (afortunado él!) Y mientras, servidora se pegó la siesta padre (y madre). Poco después me ponía en seis centímetros. A las seis de la tarde llevaba nueve. Quedaba claro que la ausencia de dolor era lo ideal para que el cuerpo hiciera su trabajo. A las seis y media me comunican que nos vamos para quirófano (los partos gemelares deben resolverse allí) y nos dan la mala noticia: Trasto no puede entrar. Nos sueltan toda una serie de explicaciones sobre asepsia e higiene que no digo yo que fuera falso, pero sonaba a excusa que no veas. Bien, si no se puede no se puede. Lo siento por el Trasto, pero hay que seguir disfrutando del momento. Falta muy poco para ver la cara de nuestros enanos y para enterarnos, por fin, del porqué de la perra con la anestesia y por qué no dejan entrar a los atribulados padres al quirófano.
Continuará...

18 comentarios:

Juan dijo...

Me gusta mucho. Sigue, sigue.

Lenka dijo...

Jajajaja, y eso que es un tocho de los más tochos que he largado!!!! Pero bueno, que ya estoy entrando en el quirófano, ya queda menos ;)

Habrá nuevas entradas próximamente, prometido.

Gracias, Juan!

Queme dijo...

Me he sentido muy identificada cuando hablas de tu experiencia con la anestesia. Sólo que a mí no me dio rabia "rendirme" (tampoco lo veo así). A esas alturas me daba igual, jaja. Ya no pensaba en nada, sólo en que ya llevaba cinco horas con la oxitocina a tope y supercontracciones sin pausa (después de otras cinco horas sin oxitocina en la sala de parto, de una noche de contracciones por el gel que mencionas tú, casi sin dormir, y el día anterior a ése con el cóctel aquél, etc.) y que me acababan de decir que en esas horas sólo había dilatado un centímetro. Se me vino la moral abajo, claro, y me dije "Hasta aquí hemos llegado. No doy más de mí". El anestesista tardó 20 minutos en venir, y creo que fueron los 20 minutos más largos de mi vida, jaja. En todo el tiempo que duró el parto sólo grité una vez, y fue para preguntar que dónde coño estaba el anestesista (tenía uno al lado, por cierto, pero ése era mi marido). Y luego no me enteré de ningún pinchazo ni de nada. Poco después descubrí el paraíso, jaja. Sin esa pausa que me dio la anestesia (porque al final, otras cinco horas más tarde, yo ya sentía otra vez las contracciones, aunque mucho más flojas) no sé si habría tenido fuerzas para expulsar ese pedazo de niño, jeje.

Supongo que a ti te metían prisa con la anestesia por ser un parto gemelar, ¿no? Por si tienen que intervenir y así ya te tienen anestesiada y pueden hacerlo más rápido. Digo yo.

(Con este tipo de entradas corres el riesgo de que otras mamás te soltemos nuestros rollos, jeje)

Inés dijo...

Me encantó la entrada, Socia!!! El mío fue sin anestesia, más que nada porque como me gritó mi médico la mañana siguiente (porque no llegó al parto) la anestesia se pone con 4 o 6 de dilatación, no con 10 que fue con lo que llegué yo. Pero claro, el piratita pesó 2,5 kilos y no más de 3 y por partida doble!!! Pero agradezco que todo haya sido tan absolutamente rápido y las contracciones no hayan hecho aparición hasta cuatro horas antes del parto!!!

Lenka dijo...

Encantada de leer vuestros "rollos", chicas!!!

Queme, ya sé que no es rendirse lo de pedir la anestesia, mujer. Cuando no se puede más, no se puede. E insisto: agotada una no empuja. Confieso que a mí me dio rabia porque hasta ese momento, incluso con oxitocina metida a chorro siete horas, todo era perfectamente soportable. Pero perfectamente, vaya. En ningún caso peor que una mala regla. Mejor incluso que los dolores que me provocó un quiste ovárico durante varios meses.

Además, siempre tuve la ilusión de parir a lo bruto, a ver qué se sentía. Claro que... no contaba yo con parto gemelar, con dos cabestros enormes y con que sería programado porque no querían salir ni a tiros! Efectivamente su "obsesión" por la epidural era para tenerme preparada si había complicaciones, pero honestamente creo que había otra razón que se desvelará próximamente.... XD (y que concuerda con la razón de que no dejaran entrar a Trasto...)

Creo que también me dio rabia porque estaba yendo todo de lujo, dilatando sin problemas. Y de repente me quedé parada en 4 y pico. Y ni patrás, no avanzábamos.
Así que esa es la pena: no saber lo que es ponerse de parto una sola y no saber cómo es parir como nuestras ancestras, que siempre me despertó mucha curiosidad. Claro, y que no entrara el Trasto.

Pero como dije no puedes dejar que los detalles te fastidien el momento. Yo me lo pasé bomba y sigo recordándolo como uno de los días más emocionantes de mi vida. Además es que se me pasaron las horas volando!! Estaba segura de que se me haría larguísimo, pero al revés.

Pero Sociaaaa!!! Vos no parís, loca!! Se te caen!!!! XD Qué maravilla!!! Y eso que dicen que el primero es el peor!!! Chica, estás diseñada genéticamente para el parto. Cómo se hace para dilatar así, dios santo???
(No se te antojan unos mellizos?? Los traerías al mundo como si nada!!!)

;) XD

Sianeta dijo...

La foto es impresionante, Lenka. Aguantaste muy bien todo!!

Lenka dijo...

Juas, Siana, y en esa foto me faltaba un mes!!!!

Sianeta dijo...

Madre mía :O

Lenka dijo...

Tú quédate con el concepto "metro veinte de contorno". Medítalo. Es como pa salir corriendo!!!!! XD

(Lo mismo batí alguna marca mundial y yo sin enterarme...)

Juan dijo...

Con la anestesia en los partos pasa como en cualquier otro tema. Hay mujeres que prefieren tener la experiencia completa del parto, con sus dolores incluídos, y otras que no ven la necesidad de sufrir más de lo necesario.

Mi jefa, cuando llegaba a la puerta del Hospital, ya les iba indicando a los celadores que le pusieran ya la anestesia. Otras lo sufren todo desde el principio hasta el fin.

Veo una grandísimo avance en parir sin dolor, no para que todas lo hagan, sino para tener la oportunidad de elegir.

Yo lo tengo claro: me pondría anestesia desde un mes antes de parir.

Earelen dijo...

Maravillosa entrada. Antes de soltar el rollo, tengo que felicitarte por este pedazo de blog que tienes y por como te lo curras.

Bueno mujer, tu no tengas pena por no haber parido a lo bruto, jeje. Yo estuve casi todo el embarazo temblando por el tema de la anestesia, las cesáreas, el quirófano, etc .. , pero al final todo fue bien y no hizo falta pinchar nada más que para la episiotomía. No sé que será mejor, que te lo programen o que se presente por sorpresa (casi un mes antes) como me ocurrió a mí.

Tarde de idas y venidas al baño y noche de dolores, pero ni por asomo me dió por pensar que la cosa era inminente. Al final, ya de noche me decidí a ir al hospital para que me echaran un vistazo con la idea de que me mandarían para casa y aquí no ha pasado nada. Pero no. Me dejaron ingresada porque estaba de parto y cinco horas después nació mi nene. Parto natural. La epidural no la pedí y tampoco me la ofrecieron, así que tuve que aguantar el tirón. Eso sí, yo creo que si me hubieran dado esa opción, no me pongo una, sino veinte ya que no he tenido dolores más horrorosos en mi vida.

Luego dicen las mamás más experimentadas que todo se olvida y que si no, ¿cómo es que muchas repiten?

Es toda una experiencia esta de dar a luz a palo seco, pero si hay próxima vez, que me duerman entera aunque sea a base de garrotazos. Seguro que duele menos.

Esperamos la segunda parte!

Lenka dijo...

Juas, Costillo... un mes antes???? XD

Peroperopero... por qué no te dieron la opción, Earelen?? Sería que ya era tarde para la epidural??? Otra razón tampoco se me ocurre... A estas alturas no creo que tengan nada en contra de la anestesia, vaya. De hecho todos esos rollos de que si te puedes quedar en silla de ruedas, que si es peligrosísima... pues sería antes o sería leyenda urbana o es que ya lo tienen más que superado. Porque conozco a mujeres que parieron hace diez o quince años a las que el anestesista les puso de los nervios al grito de: "no te muevaaaaaaas!!!! Quietaaaa!! No respireeeees!!!" Y a mí, ya ves. "Vida normal", me dice el tío.

Obviamente si yo hubiera dilatado mejor (en vez de empezar a toda leche pa luego estancarme como una lerda) posiblemente no la hubiera pedido. Claro, habría que ver también si mis dolores eran diferentes sin oxitocina por el medio, en un parto natural. Porque lo que tengo claro es que el dolor no es igual para todas las mujeres, o no se vive igual. Y por lo que me han comentado mujeres que han vivido ambas experiencias (parto natural y provocado) el provocado les pareció mucho más doloroso. Imagino que es porque, en el fondo, no estás "respetando" el ritmo normal del cuerpo. Estás provocando contracciones de manera artificial, cuando el cuerpo había decidido que aún no tocaba. Supongo que será por eso.

Total, que me quedaré pa siempre con las ganas de saber cómo es un parto natural y si lo habría resistido sin drogas duras ;)
Yo sigo diciendo que lo peor no eran los dolores (qué va, a mi me parecieron poca cosa, como una regla de esas chungas), lo peor fue cuando, al no avanzar, aquella buena mujer se volvió loca con la oxitocina por hectolitros y me empezó "la contracción infinita". Un dolor muy fuerte se aguanta si SABES que parará y podrás descansar y tomar aire unos segundos (a mí al menos me funciona). Pero que un dolor fuerte no pare ni sepas si va a parar ni cuándo... eso se lleva mal. Yo lo llevo mal, al menos. No te da tregua, no puedes recuperarte. Y teniendo en cuenta los 6 centímetros que me faltaban... qué va, ni de coña. Llevaba siete horas sin problema, y calculaba que me quedaban otras cinco. Cinco horas de dolor ininterrumpido me hubieran dejado muerta. Quién empuja luego?

En fin, que todos mis respetos a las ultras de lo natural, pero benditas sean las opciones. Quedarme medio muerta de agotamiento pa qué sirve? Pa luego no poder hacer nada y que me hubieran tenido que hacer una cesárea? Pues toma naturalidad. Además, creo que muchas veces nos olvidamos de que en un parto no sólo sufre la madre. El chiquillo tampoco creo que esté pasándolo bomba en semejante trance. Y si algo tenía yo muy claro era que había que ayudarlos a nacer rápido y sin complicaciones. Encima siendo dos! Y eso por no mencionar lo que me dijeron luego los propios médicos: que tampoco me hubiesen dejado opción por mi propio bien. Era anestesia sí o sí. Es verdad que una suele ir "con su parto ideal en mente", pero obviamente yo no iba a ponerme a discutir con los médicos, que son los que saben.

En cualquier caso, Earelen, enhorabuena y mi admiración por ese parto a lo bruto, que, por chungo que fuera, evidentemente valió la pena!! ;)

Anónimo dijo...

Dios mío, no puedo dejar de admiraros siempre que me contáis cosas de estas, yo que ni de broma querría estar embarazada y muchísimo menos parir, porque sería una situación que me aterrorizaría, cada vez que os escucho (ahora leo), me dejáis con la boca abierta.

Qué valientes sois. :D

Marechek

Lenka dijo...

Valientes o insensatas!!!! XD

(En serio, no sé qué pensarán las demás, yo afirmo que no es para tanto y que hasta te lo pasas muy bien. Pero claro, tampoco puedes fiarte de eso, porque cada parto es un mundo).

Cris F. dijo...

Muy fuerte...hay cosas que en mi parto fueron idénticas o super parecidas....voy a seguir leyendo la segunda parte....que emoción!!!!

Cris F. dijo...

Yo sinceramente lo peor del parto,sin lugar a dudas,fueron dos cosas...el dolor de las últimas contracciones antes de que llegará el anestesista(¡¡tardó en llegar 1 hora!!), y el pinchazo. El muy cabr... me pincho 3 veces como 3 banderillazos..."¡no te muevas que esto no es algo obligatorio que sino me voy!".Vamos, que es la mar de agradable que mientras tienes contracciones de caballo, con el peor dolor de mi vida, con la espalda encorvada con el tope de mi pedazo tripa era super fácil estarse quieta...Así pasó luego que una de las piernas la tube dormida de flipar(como muerta) y la otra anestesiada normal...
Una vez pasado esto....buah! Fue gloria bendita...siesteando todo el rato y deseando que la cosa fuera rapidita. Una vez que llegué a "COMPLETA" (fue la mejor palabra de todo el dia despues de casi 12 horas) para el quirofano que fui.Yo estaba más relajada que todas las cosas.Lo único malo que no sabíamos si dejarían entrar a mi chico...al final no me preguntes porqué le dejaron entrar(eso sí enfundado cual medico). "Ahora a empujar y se acabo" ... ¡Ay! ingenua de mi. Después de empujar un buen rato, nada que no salía...(he de decir que no solté ni un triste alarido). Forceps al canto....y después de un rato salió...Me lo pusieron encima ni 2 segundos y se lo llevaron corriendo...no ha llorado...NO HA LLORADO!!!! Ya me puse nerviosa...no me atrevía a preguntar por el... ¿y si le había pasado lo peor?...no paraba de llorar mientras que me pedían empujar de nuevo...El segundo ya con hueco...para arriba que se me fue...la matrona ahí colgada sobre mi tripa empujando....vamos un show.Por fin salió y éste sí lloró.Unos segundos y fuera otra vez.....Ya sí pregunté por mi niño y nadie quería decirme nada....¡¡me cago en mi vida!!. Lo pasé fatal.Mientras cosian aquel desaguisado me dijeron que estaba bien. Había tragado mucho meconio y tuvieron que limpiarle el estómago. Estaba en neonatologia pero estaba bien.Luego m enteré que salió sin respirar y así estuvo 3 minutos. Tuvieron que reanimarle y lavarle el estómago.
Pero vamos un mal trago que pasamos y aquí le tengo con 4 kilos 700.
¡¡Al final me he liado y hasta el parto he contado!!.

Si debo dar algún consejo a las futuras mamás después de mi experiencia es que os informeis mucho de todo. Tanto cosas del embarazo como proceso del parto. Yo durante los ultimos meses solo leia las experiencias de mamás en el parto y preguntando a mis más allegadas ...Yo fui muy informada y sabia qué me harían y pasaría a cada momento y es lo que me mantuvo tranquila...excepto cuando no controle lo que me hacían.
Mis niños pesaron 2600 y 2800 en la semana 38...Ah!! Me enteré que eran mellizos en el momento que sacaron las placentas...Siempre lo tomaron como un embarazo gemelas monocorial biamniotica...creo que por eso no estuvieron alerta durante esas 12 horas que la segunda bolsa podía estar teñida...En fin.
Por cierto, como no querían salir el 6 de julio me lo provocaban y el 4 me puse de parto rompiendo aguas...Creo que se acojonaron los babys y no quisieron hacer sufrir a mamá.jejeje

Lenka dijo...

Vaya por Dios, siento que tu experiencia fuera más movida y estresante que la mía!!! A mí mi parto me pareció idílico, pero claro, creo que se debió en parte a mi panchedad absoluta (y, por suepuesto, a que no hubo complicaciones). Todo depende del carácter de cada una, claro. Unas necesitan estar bien informadas de todo lo que va a ocurrir, yo no quise saber NADA. Quería vivirlo en directo como una novedad total y confieso que me lo pasé en grande.

Que venía una señora y me llenaba de cables? Guay. Que venía otra y me pinchaba la bolsa? Chachi. Yo paseaba, me balanceaba en el balón gigante ese de fitness, iba al baño cada cinco minutos, charlaba con mi pareja, nos reíamos... Que venían dos comadronas a mirarme los bajos y me decían que subiera una pierna y empujara? A ello. Como si me mandaban hacer el pino.

Me tocó un equipo extraordinario, y, aunque esté mal que yo lo diga, creo que les gustó mi actitud. De hecho les oí varias veces decir "con mujeres así, da gusto". Aunque eso sí, entiendo perfectamente que no para todas es idílico, que hay gente que lo pasa mal, que hay nervios... y con eso también tienen que ser comprensivos, porque lo que para ellos es rutina y un parto más, para nosotras es un momento único.

También te digo que oí a parturientas ponerse muy groseras y directamente histéricas, y tampoco lo disculpo. Parece que algunas no asuman que tendrán que pasar por el parto. Y sí, duele, coño. No lo esperabas? Yo insisto en que los nervios lo empeoran todo, te pones más tensa, duele más, no dilatas. Mi mayor consejo es ir muy positivas y con la convicción de que, por terrible que sea, es un día. Se pasa, se acaba. Y encima te dan a tu(s) hijo(s) al final. Peor es romperte una pierna, que pasas dolor a lo tonto!

Oye, pero qué putada lo del anestesista!!!! El mío fue magistral, salvo porque me riñó por no querer ponerme la epidural desde el principio, juas. Me dijo que si estaba loca. Pues no, oiga. No todo el mundo tiene miedo al dolor y yo quería saber qué se siente estando de parto mientras pudiera soportarlo. Y si la razón de querer tenerme anestesiada era por si había complicaciones poder hacer cesárea rápido, que me lo hubieran explicado (sigo convencida de que no quieren alarmarte y cuentan con que te pondrás la epidural en cuanto te la ofrezcan. Creo que no contaban con una rarita como yo). Agradezco que respetaran mi deseo y, sobre todo, que no vivieran luego haciéndose los listillos en plan: "ves?? Ves???"

Lenka dijo...

No, les dije desde el principio que pediría la epidural cuando la necesitara, y lo respetaron (aunque ponían caras de "esta está loca"). Quitando la broca-coñona del anestesista ("pero a quién se le ocurre, niña, un parto programado y gemelar y no querer anestesia??") no hubo nada más. Y, por cierto, un único pinchazo, sin dolor, me dijo que no me preocupara si me movía por una contracción, la dosis perfecta, me quitó los dolores pero podía empujar con todas mis ganas... vamos, perfecto.

Qué suerte, eso sí, que pudiera entrar el padre!! El mío se quedó fuera comiéndose los muñones, jajaja. Pero como fue todo rapidísimo enseguida salieron a enseñarle al primero y luego al segundo. En 15 minutos escasos habían nacido los dos. Lo dicho, una pasada. Chica, lo peor tuyo imagino el susto con el primero, pobrecito. Así que pensaban que eran gemelos? A veces es que ya no se puede distinguir si hay una bolsa o dos. Con los míos se supo desde el principio. Me alegro infinito de que todo te saliera bien y tengas a tus dos morlacos sanos como peras (son dos varones también?) Los míos lloraban ambos con muy buenos pulmones, jajaja. No me los pusieron encima, me los enseñaron y se los llevaron a toda prisa, pero no me preocupó, porque vi que estaban bien, imaginé que querían comprobarlo todo. Lo que me flipó fue lo LIMPIOS que salieron!!!! Alucinante, como si se hubieran duchado para naces, jajaja. Nada de costra, ni estaban pegajosos, me quedé alucinada. Todo el mundo flipaba cuando venía a verlos. Oye, y el peso de los tuyos bien, no? No les hizo falta incubadora, imagino. Grandecitos y hermosos. Ese peso les calculaba yo a los míos, pero está visto que los míos no son normales, ayns...

Gracias por contar tu parto!!!
Y enhorabuena, por supuesto. Espero que sean buenos y te dejen descansar! ;)