jueves, 5 de abril de 2012

La gente da miedo

Acaba de salir de la cárcel, tras cumplir 21 años de una condena de 44, un tipo que violó y asesinó brutalmente a una niña de 9. No, no me gustan ciertas leyes. Sí, preferiría que tipos así no volvieran a ver la luz. Por supuesto, me consta que los depredadores sexuales rara vez se rehabilitan. Es más habitual que reincidan, lo que a mi parecer les convierte simple y llanamente en un peligro para la sociedad. Sí, me horroriza pensar en el dolor de esa madre, de todos los que querían a esa chiquilla que jamás debió morir de semejante modo.

Pero también me espanta oír a personas que se dicen civilizadas clamar sangre, hablar de sacarle a este tío los ojos, de quemarle vivo. Flipo cuando la peña afirma sin cortarse un duro que los jueces disfrutan dejando a los criminales en la calle, que se ponen de su parte. Y me aburro de oír la puñetera frasecita de: "si fuera una hija tuya no dirías lo mismo".

Sacarle los ojos, quemarle vivo? Perdón? Y estais hablando de "justicia"? Estáis seguros? A mí me suena a venganza. Decís que este tío es un monstruo? Lo es. Vosotros qué sois? A los jueces les gusta dejar a personajes así en la calle? Claro. Las leyes, los beneficios penitenciarios, el derecho... todo eso no tiene nada que ver. Son los jueces, que, pudiendo mantener a los delincuentes entre rejas, van y los sueltan por hobby. Los gilipollas. Porque, de todos es sabido, los jueces no son personas, ni padres, ni madres. Sólo son esos cerdos que se burlan de las víctimas congraciándose con los verdugos. Y no me sorprende, ojo. No hay más que echarle un vistazo al nota en cuestión para comprender que es un capo tela de influyente y forrado de dinero que, a todas luces, ha untado a algún juececillo corrupto muy interesado en hacerle un favor.

Si esto le hubiera pasado a una hija mía, sería yo la que clamaría sangre y venganza. O no, no lo sé. Espero no saberlo nunca. Pero es que incluso clamando que al culpable se le atara a un poste para que se lo comieran los perros (cosa muy lógica y muy humana, por otra parte) resulta que vivo en un Estado de derecho (imperfecto que te pasas, pero de derecho) que me impediría recurrir a la venganza. Que impartiría justicia en mi nombre y en el del resto de la sociedad. Es que la justicia no tiene que ser subjetiva, ni dolerse por mis hijos, ni llorar por mí. La justicia es otra cosa. El sistema funciona de otro modo (mejor o peor, pero de otro modo). Y, por cierto, a la gente se le olvida con mucha frecuencia que la finalidad de nuestras cárceles es la reinserción. Otra cosa es que, en efecto, hay quien nunca se rehabilita ni se reinserta. Yo firmaría ya mismo por el endurecimiento de ciertas penas. Por más y mejores recursos para tener a cierta gente muy vigilada y a buen recaudo. Incluso estaría de acuerdo con apartar definitivamente a cierto tipo de delincuentes de la sociedad (no con la muerte, eso nunca). Pero me pregunto de qué sirve cargar contra los jueces (tan competentes o incompetentes como son los de cualquier gremio) o llamar hipócritas insensibles con moralina de mierda a quienes no opinen que a una persona (por criminal y abyecta que sea) hay que arrancarle la piel a tiras. Es humano deseárselo. No es posible, ni exigible, ni admisible en una democracia.

Sinceramente, prefiero a un culpable libre que a un inocente en la cárcel. No digamos si hablamos de ejecuciones. Pero, claro, cuando nos calentamos sólo pensamos que nuestros hijos podrían ser víctimas. Nunca verdugos. Nunca pensamos en lo que sentiríamos si algún iluminado le sacara los ojos convencido de cumplir con su deber. La gente, así en general, da miedo. Dan miedo los psicópatas que viven el margen de la ley, y los tarados que viven dentro pero saldrían si no hubiera consecuencias. Dan miedo los poseedores de la verdad absoluta, los que se creen más listos que nadie, los que se erigen en jueces, médicos, árbitros y psiquiatras sin el menor empacho. Dan miedo esos que nunca tienen dudas. Por eso no me gustan los jurados populares. Porque, al final, somos animales. Y porque, curiosamente, los que afirman que se rebajarían al nivel del asesino son los que se permiten dar lecciones morales.

5 comentarios:

Juan dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Si a todos los que no han cometido delitos, pero los pueden cometer en el futuro, se les encerrara en la cárcel para que no violasen, matase o robasen, viviríamos en un clima de terror mucho peor.

Sin embargo hay ciertos tipos criminales, concretamente los violadores reincidentes, en los que la reinserción es imposible. Sacar a este señor de la cárcel supone un acto de violencia contra las mujeres que van a caer en sus garras en el futuro. Y es que es seguro que las van a haber. Hay posibilidades para este tipo de criminales: darles a escoger entre castración y cadena perpetua. Sé que es una "reinserción" brutal, pero no se me ocurre otra forma de hacer justicia con este señor y, a la vez, con sus futuras víctimas.

Juan dijo...

Hay otros tipos criminales que también me dan una especial grima: los de guante blanco, los que saquean Marbella, Valencia o lo que se les ponga por delante. Se dan casos que después de quedarse con decenas de millones, les cojen, están dos añitos en la cárcel, en el mejor de los casos, y después son libres para disfrutar de sus fortunas mal adquiridas.

Es hasta rentable. Muchos de ellos pensarán: robo 10 millones y, aunque me pillen, salgo a cinco millones por año de cárcel: ME COMPENSA. Además, empleo un milloncejo para untar al capo de turno de la cárcel para que no me toque nadie y vivo tranquilo esos dos años entre rejas.

B218 dijo...

No creo en la pena de muerte por el único hecho de que un error al juzgar haría imposible que se subsanase de la más mínima forma.
Dicho esto, creo que deberíamos dejarnos de tonterías; cadena perpetua revisable para salvar a aquellos que todavía son inocentes de los que ya han demostrado que son unas bestias, si está claro que no se ha rehabilitado que se quede encerrado para proteger al resto de la sociedad. Basta ya del buenismo estúpido que nos hace dar beneficios penitenciarios a un tío por no violar en una cárcel en la que no hay mujeres.
Creo que debemos, eso sí, diferenciar dos tipos de delitos, una cosa es hurtar algo y otra muy diferente cualquier tipo de delito que conlleve, violencia o sangre; para mí, estos últimos, están muy poco penados en nuestro país

Lenka dijo...

Supongo (digo supongo porque no lo sé, sólo lo intuyo, así que sacadme de mi error si es necesario los que sí lo sepáis a ciencia cierta o los que lo vivisteis en directo) que tras una dictadura férrea de 40 años es lógico que se desee y se implante un sistema penal muy pero que muy cuidado, en el sentido de que ofrezca garantías muy rigurosas a los que quebrantan las leyes. Entiendo que hacía falta una justicia justa, más humana y digna tras tantos años de abusos, torturas, condenas a muerte y total impunidad.

Y lo entiendo, claro. Cualquiera, por criminal que sea, merece una defensa, un trato humano, la posibilidad de enmendarse, de reinsertarse, una segunda oportunidad. Quizá el problema fue que se pensó en los "verdugos" pero se olvidó bastante a las víctimas. A lo mejor por eso tenemos unas leyes que a casi todo el mundo le parecen demasiado blandas (al menos en lo que se refiere a los crímenes violentos).

40 años después quizá sea momento de revisar ciertas cosas. No se trata de cargarse el estado de derecho, ni de renunciar a las garantías que todo imputado o condenado debe tener. Pero sí, es obvio, nos consta que hay criminales (como los sexuales) que no se rehabilitan casi nunca, porque para empezar ni siquiera son conscientes de haber hecho algo malo (la culpa siempre es de las mujeres). Por lo tanto diría que sí, que es criminal dejar a esta gente en la calle. Es una vergüenza la poca importancia que el sistema da a los crímenes sexuales (incluso contra niños!!), la poca sensibilidad que demuestra con las víctimas. Es como si diera igual, se mira a otro lado. Una violación es algo devastador, no comprendo tal grado de pasotismo en este tema. Sobre todo porque, tristemente, son muy pocas las mujeres que no han sufrido algún tipo de abuso sexual en algún momento de su vida. Pero cuentas esto y los hombres se sorprenden, no se lo creen.

Y el caso es que es cierto. Creo que debo conocer apenas a media docena de mujeres que no hayan sufrido algún tipo de abuso (desde la violación a los tocamientos pasando por el acoso en el trabajo, el exhibicionista callejero o el chantaje de algún "superior" en el curro, la universidad o donde sea, para mantener relaciones sexuales). Si contamos los típicos tocamientos de culo en el bus, sobeteos no consentidos en discotecas, "admiradores" que te persiguen o te fríen a mensajes obscenos o amenazantes... bueno, entonces creo que no se salva ni una sola mujer sobre la faz de la tierra.

Es real, es muy gordo y no se explica que dé igual, que esté tan normalizado, que la inmensa mayoría ni nos planteemos estar sufriendo un abuso. Ya se sabe, los tíos son así. No, no se puede seguir permitiendo, porque a veces estas cosas van a más. Y no hay derecho. Nos hace falta MUCHA educación para que por fin todos asumamos que la intimidad de alguien es sagrada y que sin su permiso nadie tiene derecho a invadirla. Necesitamos entender que ciertas cosas no tienen ni puta gracia y no deben consentirse, jalearse ni obviarse.

Hay una enorme desproporción con este tema. Pretenden obligarnos a desdoblar el lenguaje hasta la náusea en aras de una supuesta defensa de la mujer, contar un chiste verde es poco menos que atentar contra nuestra dignidad, pero luego un violador está en la calle dos años después frotándose las manos. No lo veo lógico.

Creo en la reinserción (menuda Educadora sería si no creyera!)pero no a cualquier precio. Algunos son demasiado altos.

Juan dijo...

No te equivocas con la "Justicia" del Generalísimo. El simple hecho de parecer delincuente o vago era motivo suficiente de encarcelamiento.

Y si eras maricón, ni te cuento las de hostias que te llevabas y las vejaciones que te podían hacer impunemente.

Y si eras mujer y llevabas minifalda, había barra libre para hacerte las cosas que quisieran.

Si te violaban existía el perdón de la víctima y con eso se iba de rositas el mastuerzo que te hubiera violado (ya se encargaba la familia del mastuerzo de recordarte todo lo que te iba a pasar si no lo perdonabas).

Pero de un extremo hemos pasado al otro. Estoy contigo que el sistema penal no sólo debe ser penal sino también rehabilitador. Creo que la mayoría de criminales, con una adecuada atención, pueden volver a formar parte de la sociedad. Pero no todos son rehabilitables. A estos hay que endurecer las penas y no buscar tanto la rehabilitación sino la protección de sus futuras víctimas.