jueves, 22 de abril de 2010

Cabrones impunes


Como el huesito del Trasto se suelda satisfactoriamente, volvimos al gimnasio. Allí descubrimos que tienen en plantilla a uno de mis incontables primos (qué les pasa a mis relativos? Ya tengo dos viviendo de esto de machacarse el body! Qué gente más sana, por favor!). Y ayer, también de sorpresa, nos topamos con su padre, es decir, mi tío Mivi (el culpable directo de mi vocación). Allí estaba, cultivando el físico por prescripción "hijicutiva", decidido no ya a quemar grasas (que nunca tuvo) sino a desviar neuronas. Lo explico ya mismo. Y es que hoy no os voy a hablar del tío Mivi como tal (eso merece entrada aparte y en mejor momento) sino del momento actual del tío Mivi.

Sí diré, a modo de croquis, que hablamos de un señor hiperactivo, sano, entusiasta, incansable (agotador para el resto de los mortales), con una intuición providencial a la hora de hacer lo que mejor sabe: educar chavales. Su físico ya impone. Ojos brillantes tras las gafas de miope, cuerpo fibroso, una calva reluciente desde que tengo memoria, unas greñas de estopa de media cabeza hacia abajo, barbas indomables y voz atronadora de bucanero. Un cruce entre payaso y pirata, digamos. Inconfundible. Una persona capaz de convertir mi Primera Comunión (la hice, sí, para disgusto de mi Pater) en una batalla campal con resultado de: parientes duchados en sidra, niños rebozados en verdín, tía menor con puñados de hierba metidos hasta en el sujetador, gafas rotas, viaje interestelar en segadora abandonada y camisa nueva arrancada a lo Hulk Hogan. Hay vídeo que lo demuestra. ESO es mi tío Mivi. Un tarado mental al que adoro.

Dicho esto, paso a relatar lo que me encontré ayer. Me encontré (y casi me caigo redonda del susto, aunque a disimular no me gana nadie) con un señor que había envejecido veinte años de repente, los ojos hundidos, la barba cuajada de canas, la espalda encorvada y las manos temblequeantes. Un señor que se tiró dos meses encerrado en casa sin querer hablar con nadie hasta que su hijo le sacó a patadas y le obligó a ir, al menos, al gimnasio a pasar el rato. Un señor que está de baja psicológica y al que no le permiten ni acercarse a su centro de trabajo, que es toda su vida. O lo era. Un señor que, como además de tío es colega, me contó lo siguiente:

Un buen día uno de los chavales anuncia que no le da la real gana de levantarse, reafirmando su postura con toda una retahíla de simpáticos adjetivos (hijoputa, cabrón, cerdo asqueroso, etc). A que os suena? (Sí, era marroquí). Como en el centro de Mivi no se andan con las mismas bobochorroces que en el mío, él y un segurata agarraron el colchón de la criatura (tras los tres avisos de rigor) y lo lanzaron por los aires con el chaval encima. Digamos que el muchacho no le vio la gracia al asunto y se lanzó a por Mivi, siendo interceptado oportunamente por el segurata. Ante la actitud violenta del joven, se procedió a su inmovilización y posterior traslado a camarillas, o sea, a una celda de aislamiento. Durante siete horas (siete) hasta el sereno pudo escuchar con claridad meridiana los gritos, insultos y amenazas del adorable mozalbete que, no sabemos si harto o afónico, optó por darse de cabezazos contra las paredes para conseguir una excursión al hospital (donde se certificó que con muchas ganas tampoco se había dao, pero bueno).

En el turno siguiente, dado que el chico se aburría tela, la emprendió a golpes con una educadora, embarazada por más datos. A camarillas otra vez. Cuando mi tío volvió seguían los aullidos de rigor. Tres días pasaron y el angelito mantenía su idea fija, cosa que hizo saber (otra vez) a Mivi en cuanto lo vio aparecer. La frase fue contundente: "si te atreves a entrar, te mato, hijoputa. Tú llevas aquí 37 años, pero no vas a estar ni un día más". Inciso explicativo: para cuando se llegó a tal punto insisto en que se llevaban tres días de insultos y amenazas (os puedo asegurar que hasta que no se vive algo así nadie llega a imaginar lo que es eso y en qué estado te pone) y, además, los educadores (Mivi incluido) habían recibido ya la noticia de que su compañera agredida había perdido al niño que esperaba. Así que llegó el click. Y el clik es algo que todo educador rechaza, condena, critica, que todo manual prohibe taxativamente, que cualquier persona en sus cabales jamás se permitiría, pero que a veces llega. Incluso cuando no ha aparecido en 37 años. Llegó el click, decíamos, se cruzaron los cables y en esta ocasión el segurata tuvo que agarrar a Mivi y llevárselo de allí mientras le repetía: "colega, déjalo, por Dios, que te buscas la ruina".

Ya no es sólo lo desolador que resulta ver a un ser querido (que además es el espejo en el que te miras profesionalmente) devastado y hecho trizas. No es sólo la rabia y la impotencia de que le hayan quebrado tras toda una vida lidiándolo todo con una sonrisa. Es tener que oír a esa persona asegurar: "hubiese ido pa la cárcel tranquilo, pero te juro que a ese pedazo de cabrón lo devuelvo a su tierra en una caja". Eso, amigos míos, es lo peor de todo. Lo que más jode. Ver una vocación sincera pisoteada. Comprobar, una vez más, que esto se nos ha ido de las manos por completo, y que personas que se dedican de corazón a ayudar a otras (y sí, asumiendo una enorme cantidad de mierda que va con el cargo) están abandonadas a su suerte por la gentuza de los despachos que diserta, sienta cátedra y se cuelga medallas al mérito cuando en su perra vida han estado (ni las putas ganas) a menos de un metro de un yonki con el mono, un enfermo mental en plena crisis, un violador en potencia o, sencillamente, un hijo de perra con impunidad. Que alguien venga ahora a decirme que los pañuelos en la cabeza son un problema.

Ojalá que esto no pueda contigo, Mivi. No lo mereces. Y un abrazo desde aquí a la compañera, que, desde luego, tampoco merecía el precio que ha pagado.


27 comentarios:

Juan dijo...

La impunidad hace que los cabrones lo sean mucho más. No a todos se nos juzga con la misma vara. No. Si tu tio hubiera agredido al mozalbete como éste lo hizo con la compañera, no habría tenido el mismo castigo. No.

Consentimos a los cabrones. Estamos tan acostumbrados a que siempre sean los mismos los que hacen barrabasadas, que pueden hacer mil y no pasar nada. Pero si una persona buena se le cruzan los cables....todo el peso de la ley caería sobre él. Al menos esta es la impresión que tengo.

La excepción se paga muy cara. La regla es impune.

Un abrazo para tu tío.

Kaken dijo...

Esta entrada no podía tener otro color: rojo pasión.

Pasión por tu vocación y la de tu ídolo "truncado".
No me sorprende, es para ponerse a gritar en medio de la calle y llamar cabrón al que engendró las leyes que permiten que un monstruo pueda acabar con la carrera y el bienestar de un pedazo de persona que lleva toda su vida haciéndolo bien (y no digamos lo de la pérdida del bebé, ahí ya hecho llamas).

Supongo, y perdona si me equivoco, que lo que acabas de vivir es una enorme pérdida.
El motor ejemplarizante destruido, el familiar que ha cambiado demasiado, la ilusión por hacer algo por lo demás más confusa, más difícil...

Quizás sólo sea una etapa, Lenka, puede que él necesite un tiempo para digerir lo ocurrido.
Y tu también.

Si me conoces un poco sabrás de mi profundo cabreo ante cosas como esta.
Pero prefiero no describírtelo y decirte que...palanteeee¡¡¡¡
Como sólo tu y los tuyos sabéis hacerlo.
Un fortísimo abrazo para tu tío, ya soy fan.

Sra de Zafón dijo...

No se me ocurre nada que decirte que tú no sepas y puedas sentir, simplemente que no hay nada peor que la mezcla "educadores" de despacho, desconectados totalmente de la realidad y agarrados a las leyes de reglamentos imposibles de sostener, y un crío, (tenga la edad que tenga) que se sabe impune.
El clik es terrible y nunca debe de llegar, y la mayor parte de las veces no llegaría, si cuando se sobrapasan los límites de convivencia como lo hizo ese muchacho, se le trasladas a una "cárcel" para menores. Lugares donde privarles de libertad de verdad, aislados, si persisten en ser violentos y no padecen ninguna enfermedad mental.

Demasiadas veces he visto chavales violentísimos con sus compañeros y sus educadores, acaparando la consola con risa de hijo puta, a penas unas horas después de haber agredido físicamente a alguien. Mostrándo con el comportamiento suyo, y el de las leyes y personas que lo consienten, a todos sus compañeros quien manda allí de verdad...

Un abrazo, Lenka

Katha dijo...

Lo peor, es que el "angelito" queda impune de todo. Agrede a una embarazada, hace que pierda al bebé,a un bebé que a lo mejor llevaba buscando meses, años... Y queda impune, impune por menor de edad. Son listos y saben que ser menores de edad les hace impunes para todo, para robar, agredir, matar... Lo saben y lo utilizan.

Mientras los políticos andan con sus politiqueos, o lo que es lo mismo, con sus nadeos, la sociedad no hace más que gritar que hay que proteger a los menores, indudablemente, pero, ¿quién nos protege a nosotros de ciertos menores? Dicen que no se pueden cambiar las cosas en caliente, pero día a día vemos que las cosas, lejos de enfriarse, se caldean aún más. Para ejemplo, tú entrada de hace bien poco.

Cada vez me da más pánico la sociedad que hemos, estamos creando. Miro a mi pequeño y me aterra que, cuando crezca un poco, se pueda encontrar con algún compañero, un "angelito" menor de edad, impune para lo que quiera.

¿Dónde, qué se puede hacer para que cambien la ley del menor ya?

Katha dijo...

Desde luego todos hemos obviado lo del velo, porque como bien dices, es absolutamente insignificante dado el caso. Pero, lo que tiene guasa, por aquello de que más vale reír que llorar, es que se quiten los crucifijos de los coles, al ser un símbolo religioso, que los niños en los coles públicos no celebren la navidad, al tratarse de una fiesta religiosa (aunque, como decía Umbral, yo más bien creo que es una fiesta de El Corte Inglés), y haya quien insista en que hay que permitir pañuelos en la cabeza, velos y demás dado que, no se trata símbolos religiosos, sino culturales. Religioso no, "cultural". Apúntese la diferencia. Sin embargo, esto lo aduce una cultura para la cual sus mandatos religios van por encima de cualquier otro.
Supongo que, según esta premisa, apedrear a las mujeres también sería un símbolo cultural, por lo cual habría que permitirselo. ¡!
Culturas de ese percal me ponen los pelos de punta.

A mi parecer, la primer premisa de cualquier cultura debería ser el respeto. Respeto extensible a cualquier ser vivo. No lo es, y así nos va.

Espero que tu tío se mejore un poco, anímica y físicamente. Que no le de a ese energúmeno el poder de destrozar por completo su vida. No lo merece.

Lenka dijo...

Muchas gracias a todos!

Katha, precisamente llevamos días con el debate. Es que no es lo mismo. Es que en un centro público de un país aconfesional NO debe haber cruces en las PAREDES, que son de todos. Ni cruces, ni versos coránicos, ni Budas. NADA religiodo. NADA. Pero absolutamente nadie puede prohibir a tu hijo llevar una cruz al cuello, verdad? Porque la Constitución ampara la libertad religiosa de las personas. Pues si tu niño puede llevar una cruz al cuello (y su cuello es suyo) entonces cualquier niña puede llevar un pañuelo en su cabeza. Simplemente.

Y no, no hablamos de apedrear a nadie, porque nuestras leyes lo prohiben, afortunadamente. Como prohiben (pero no hace tanto) multar a una pareja por besarse en público. No seamos flacos de memoria, que nuestra democracia es de ayer por la tarde y con el machismo aún no hemos terminado. La ley nos protege de ciertas cosas, pero también protege el derecho de otros a hacer cosas que nos gustan menos (como llevar pañuelo).

En cualquier caso, sí, da miedo pensar que el enano de una pueda toparse un día con una bestia como esa. Pero sabes lo que más miedo me da a mí??? Muchísimo más???? Tener un día un enano y que ACABE SIENDO una bestia como esa. Porque creo que ese es nuestro mayor error. "No, el mío no, vamos, con lo bien que le educo". A mí eso es lo que me aterra. Porque que un hijo mío tope con un cabrón es algo que no puedo controlar, pero que mi propio hijo SEA un cabrón sí puedo evitarlo si me tomo la molestia. Y pensar que puedo meter la pata por completo, ser negligente, pasota, crédula, consentidora o boba perdida y tirarme de cabeza a semejante fracaso... buf, eso sí que me da pavor.

Kaken, afortunadamente no se me ha roto el ídolo, menos mal. Entiendo que es humano, y entiendo que todo tiene un límite (y yo misma viví cosas parecidas en mis carnes, así que le comprendo 100%) Pero sí que me da rabia porque no lo merece ni es justo. Y no digamos la compañera...

En fin, chicos. Sí puedo asegurar que esto no quedará así, que se intentará hacer lo imposible para que a este hijoputa se le caiga el pelo. Otra cosa es que la justicia nos apoye en eso. Ya os contaré.

Katha dijo...

Lenka,

Machismo en nuestra sociedad hay mucho. Mucho hay a plena vista, muchísimo más lo hay velado.
Si eso lo hay en la nuestra... en la árabe y en otras cuantas mucho más.
El velo representa plenamente ese machismo de la cultura árabe.
Yo no defiendo cruces, eso que quede bien claro, pero que a una niña le coman la cabeza en su casa para plantarse el velo y, lo que es peor, que la tenga tan comida que crea que lo hace por voluntad propia, siendo esto último mentira, porque, de no querer llevarlo, la obligarían... Lo siento, pero no puedo estar de acuerdo.
De hecho, lo que le están inculcando a esa niña es que ella, por ser árabe, es distinta al resto de las niñas. El pañuelo es el primer símbolo de que ella es "diferente", de que no es una niña más del cole. Seguro qeu tampoco podrá hacer gimnasia, o que la tendrá que hacer tapada de pies a cabeza.
Yo no le pondría un crucifijo a mi hijo, pero si él decidiera hacerlo, no sería distinto de los niños que no lo llevaran. Bueno, de hecho, me parecería peligroso que se lo pusiera, por la posibilidad de un tirón para robárselo. Pero eso es otro cantar.

Nuestra cultura dista mucho de haber conseguido la igualdad. Otro tema más con el que se les llena la boca a los políticos. Tema que creen conseguido por comparar el número de ministros y de ministras en cartera. Pero doy gracias por haber nacido en la cultural "occidental", por no tener que sufrir ablación, por poder ir a la universidad, por poder ir al médico sin intermediarios, por poder trabajar, elegir mi pareja, elegir tener o no hijos, llevar el pelo como me venga en gana, hacer deporte si quiero...

Respeto a otras culturas, sí. Pero desearía respeto de esas mismas culturas, no sólo conmigo, sino también con sus congéneres.

En cuanto a lo que el hijo propio sea un elemento de estos, es un temor tan atroz, que ni se expresa siquiera. Yo haré lo que esté en mi mano para que mi hijo no lo sea. Siempre le explico las cosas para que aprenda a razonar. Cuando hace algo mal, o cuando le digo que no haga algo, le explico las consecuencias. Si entiende que los actos traen consigo consecuencias es un pequeño paso, pero, en mi opinión, importante. De hecho, ese es el tema del energúmeno de tu entrada: que se siente libre para hacer lo que le venga en gana porque no prevé que haya consecuencia alguna para él debido a sus actos.
No se trata de infundir miedo, se trata de trasmitir que debemos ser responsables de nuestros actos.

Espero que tengais suerte, tal y como está la justicia, la vais a necesitar. A veces pienso que al justicia es ciega, sí, pero no del modo que nos lo explicaron.

Rogorn dijo...

Cuando ya hasta los profesionales más dedicados y pacientes acaban así es que algo falla y algo debe hacerse. El problema es qué. Y ese será el próximo reto de una sociedad democrática: qué hacer con los trnsgresores, de todo tipo, que se aprovechan de las múltiples oportunidades que se les dan, confundiendo esa fortaleza con debilidad.

Katha dijo...

¡Ah! Se me olvidaba un tema que me cruje en lo referente al tema escolar: que en todos los colegios haya menús especiales por temas religiosos, pero que en algunos te encuentres reticencias a la hora de elaborar menús especiales por temas de salud.
Es más importante no comer cerdo, porque me lo prohíbe tal religión, al que si comes determinados alimentos te pones enfermo.

Debe de ser porque no soy demasiado religiosa. A mí lo de comer o no carne en semana santa no me importa. Lo importante es tener algo que comer.
Para mí son mucho más importantes unos valores humanos a unos valores religiosos.

Lenka dijo...

Katha, yo hice la comunión porque me dijeron en casa que había que hacerla y punto. No me pidieron mi opinión para eso, ni mucho menos para bautizarme. Y nadie se escandaliza de cómo me comieron la cabeza, a mí y los sopotocientosmil niños de este país y de otros que cumplen ritos religiosos cuando no lo han decidido libremente. Si unos padres tienen DERECHO a vestir a su niña de virgencita impoluta para que coma el cuerpo de un Dios y beba de su sangre, también tienen DERECHO otros padres a ponerle un velo a sus hijas nos guste o no. O lo prohibimos TODO o somos tolerantes con TODO.

Lo de que el velo es machista ya lo he oído muchas veces. Es y no es. Si es tan machista, por qué lo llevan montones de mujeres nacidas en Europa, hijas ya de Europeos y cuyos ancestros de país musulmán igual se remontan a tres generaciones? Porque hay tantísimas universitarias, solteras de 30 años, mujeres de negocios que lo llevan? Será porque quieren, no? No podemos dar por sentado que toda tía que haga algo que no compartimos es tonta, sumisa o esclava. Ni que tiene el coco tan lavado que "se cree que lo hace voluntariamente, pero es mentira". Porque por esa regla de tres, entonces yo creo que todas las que usan tacones, se tiñen, se operan las tetas, se casan de blanco o dedican más tiempo a la casa que sus parejas son tontas, sumisas, esclavas y tienen el coco tan lavado que se creen que lo hacen voluntariamente, pero es mentira. Y no puedo permitirme pensar eso, porque es generalizar y es ofensivo para muchas mujeres.

Si yo me tengo que creer que una tía en sus cabales se jode la espalda subida a tacones de diez centímetros porque quiere (y no porque es una víctima del culto al cuerpo y el machismo más penoso) entonces me tengo que creer que hay mujeres que usan pañuelo porque quieren. Y no vamos a prohibir los tacones, no? Ni la Primera Comunión, verdad?

Por cierto, la ablación no es una práctica musulmana. Es una práctica animista de ciertas zonas afrinacas que practican por igual musulmanes y cristianos. Y que no verás en Túnez, Turquía, Marruecos ni en países islámicos por radicales que sean. Al menos hasta donde yo sé y espero que así siga (sin extenderse, me refiero. Es más, ojalá desaparezca)

Otra cosa: el padre de la niña de la polémica NO QUERÍA que su hija usara pañuelo, porque como nacida en España no tenía por qué hacerlo. Ella se emperró (seguramente por llevar la contraria, una cosa muy típica a los 16 años). Y, la verdad, no creo que esas niñas, que visten vaqueros como cualquier niña, tengan pegas pa hacer gimnasia. Y si las tienen, es otro tema y que se decida qué hacer. La cuestión ahora es el pañuelo, y el tema es que la ley defiende la libertad de culto, la constitución por más datos. Con eso en la mano yo creo que tienen derecho a llevar pañuelo como otros lo tienen a llevar crucifijo o faldas largas. Pero veremos qué dicen los tribunales, claro.

Lenka dijo...

El tema de los menús escolares, chica, eso es problema de los centros. Si se resisten a hacer menús para celíacos, por ejemplo, se les denuncia. Porque la ley contempla esas cosas, por supuesto. Que unas cosas estén mal no es excusa pa que lo estén otras. Mi madre curra en un comedor escolar y hay cien menús distintos: pa musulmanes, pa no musulmanes, pa los que cumplen la cuaresma, pa los que no, pa alérgicos... ajo y agua, es que lo tienen que hacer.

Respecto a lo de tu enano: lo que haces es lo mejor para que sea un niño normal. Explicarle las cosas, ponerle límites. Esa es la manera, porque, como tú dices, cuando alguien se comporta como una bestia es porque sabe que no habrá consecuencias. Buena suerte, Katha, pero creo que lo estás haciendo muy bien!

Y sobre lo de que ojalá la justicia nos apoye... ayns! Eso digo yo, porque sí que parece que está ciega y sorda pa según qué cosas!!!

Lenka dijo...

Hola, Ro!

Chico, yo no sé qué demonios hay que hacer, pero así de repente se me ocurren algunas ideas:

- No enghettar a los críos por razas. Es absurdo, es estúpido, es contrario a la integración y encima multiplica problemáticas. No aprenden bien el idioma, se aíslan, se enquistan en sus costumbres... que ojo, no es malo que no las pierdan, pero es que también se enquistan en sus vicios. Se dan cancha, se empujan unos a otros, se tapan entre ellos, se hacen fuertes y ven al educador como el enemigo. Y no aprenden ni se integran nunca. Si tengo a un marroquí buen estudiante y educado y, como es marroquí, lo meto con tres marroquíes que son unos delincuentes... fiesta. No, ponme a los chungos juntos, por chungos. No por colores. Para eso hay centros específicos para necesidades específicas.

- Más medios (lo de siempre). No puedes tener expedientes de críos parados durante años (se frustran y es normal. Un niño sin papeles no accede a cursos formativos, ni a curros, ni a nada, sólo mira a la pared y aporrea educadores). No puedes tener personal sin cualificar porque sea más barato (y esto pasa MUCHO en los privados y concertados) ni a peña doblando turnos por cuatro perras miserables mientras los profesionales fichan en el paro.

- Más formación. Que no está de más porque el mundo gira y no es de recibo currar con un colectivo del que no sabes nada. El prejuicio no ayuda, genera desconfianza. Conocer es no temer, es saber por dónde entrar y es entenderse.

- Menos blandura con las infracciones. Con las de extranjeros y nativos. Porque esto es un despiporre. Vamos, que yo empezaría cambiando la ley del menor a la de ya. No nos ayudan nada (ni a educadores ni a críos) con tanto algodón y tanta monserga. No hablo de cárceles ni de palizas. Hablo de que no se nos rían en la cara, de que se reeduquen de verdad, de que asuman sus actos. Así es como se aprende. No con impunidad.

Katha dijo...

Yo más que de esta recuerdo la que surgió hace años. La gimnasia no la podían hacer en camiseta y pantalones cortos.

Me sorprende considerablemente, gratamente diría, que el padre no quiera que lleve el pañuelo. Tal vez este no sea el caso, pero sí habrá muchos como los que te comento.

La ablación va más bien para otras partes de África, cierto, pero casualmente musulmanas. Y no podrás negar la de niñas marroquíes a las que "casan". Como tampoco podrás negar la comparativa entre las libertades de una mujer musulmana y las de una occidental.

Poca, más bien ninguna, profesional he visto yo con el pañuelo puesto. Es más que se lo pongan si quieren. Si quieren y si no que se lo quiten.

No te diría yo que las que mencionas no tengan el coco comido. Vamos, es más, diría que lo tienen comidísimo con la publicidad que nos bombardean. Mujer perfecta, de aspecto perfecto. A la porra el resto.

Ya te digo que yo de religión poco. Creo que fue Mao el que dijo que la religión era el opio del pueblo. El ser humano siempre ha buscado respuestas y a algunas se las dio a través de la religión, de dioses mayor o menormente benévolos. La religión da consuelo en momentos duros, difíciles, pero hacer de ella ley de vida... a mí, personalmente, me resulta difícil. Tal vez se intolerante por mi parte no entender que otros sí lo hagan, que no se planteen preguntas. El ser humano ha evolucionado haciéndose preguntas, intentando dar respuesta a esa preguntas, a sus inquietudes.

Es tardísimo. Tengo que dejarte. Además, acabo yéndome por los cerros de Úbeda.

Lenka dijo...

Yo tampoco hago gimnasia con pantalones cortos. Los llevo largos, de chandal, que existen. Es mi decisión y no me impide hacer gimnasia. Que todo el problema sea ese.

No, Katha, la ablación se hace en países africanos de varios credos, incluyendo el cristiano. Es así. Se practica en Egipto, Sudán, Somalia, Senegal, Gambia, Malí, en comunidades musulmanas, cristianas, coptas, judías... incluso se dan casos en comunidades de Europa, Asia o Australia, y no todas musulmanas. Tanto el Islam como el Cristianismo condenan la ablación categóricamente, pero desgraciadamente hay zonas en las que la práctica existe desde hace siglos, desde mucho antes de la evangelización cristiana o de las conversiones al islam. Es una práctica pre-islámica y pre-cristiana. Es anterior, una cosa animista de ciertas tribus que desgraciadamente no se ha perdido aunque esas comunidades ahora sean cristianas o musulmanas. Lo terrible es que aún es legal en 25 países y se tolera en otros 40.

Para más escalofrío: no me digas por qué, pero se han descubierto casos (cada vez más) en tribus colombianas. No sé si es algo que han hecho siempre o es una "moda", pero el caso es que hay tribus en América que lo practican, y que no son musulmanes ni por asomo.

Juan dijo...

Es cierto que la ablación nada tiene que ver con el Islam. Está tajantemente prohibido.

Sí se da la casualidad que en los países en que se practica son actualmente de mayoría musulmana, pero es una práctica muy anterior a la llegada del islam o el cristianismo a esas tierras. Por eso, como bien dice Lenka, lo practican tanto cristianos como musulmanes, porque no es una cuestión religiosa sino una costumbre anterior a la llegada de estas religiones.

Has expuesto Lenka lo que tú harías para mejorar la situación. Pero se me ha quedado corto. Veo buenas intenciones, de hecho estoy de acuerdo en los cuatro puntos que expones, pero me gustaría que fueses más allá de las intenciones y comentaras cosas concretas. Por ejemplo, eso de no ser tan blandengue, ¿como lo harías tú?. ¿Cómo crees tú que se debe imponer la disciplina?. ¿Qué tipo de castigos son adecuados en estos casos?.

Lenka dijo...

Te doy mi personal opinión y que quede claro que sólo es eso, no pretendo ni remotamente dar "La Respuesta", porque fijo que no la tengo.

Cómo no ser tan blandengues? Te empiezo desde mi posición, claro, cuando un crío ya está metido en problemas y me toca a mí hacer algo (porque lo de empezar desde la cuna y los padres sería larguísimo, y además lo tenemos ya muy comentado).

Cualquier crío que se ha metido en problemas necesita ayuda urgente. Y ojo, meterse en problemas va desde haber prendido fuego al coche de un profesor hasta plantarte en un país ajeno solo y con trece años. Lo lógico es evaluar la situación y derivar a ese crío al sitio que mejor le convenga. Un inmigrante de trece años, a priori NO es un delincuente, es un niño que está solo. Ergo debe ir a un lugar en el que le ayuden a adaptarse a su nueva situación, en el que se preocupen de que siga escolarizado, que se integre, que aprenda el idioma, las costumbres, las normas de la sociedad que le ha acogido. (Paréntesis: te aseguro que, de entrada, que un neno de esa edad se pueda quedar solo en un país extraño me parece una demencia completa. Yo, por mí, lo devolvería a casa, que es donde debe estar. Problema? Volverá. Y puede que se mate en el intento. Eso hay que tenerlo en cuenta también. Otro problema: hay niños que escapan de países en situaciones salvajes, niños que a lo mejor ya estaban solos o casi solos en su país de origen. A esos no los devolvería. Al crío de 16 años de una viuda de Sierra Leona con siete hijos más no lo devolvería)

Sigo: hay montones de tipos de centros para menores. Centros de acogida (puros y duros hogares, como un internado), de contención, de reforma, con régimen abierto, semiabierto, cerrado... no es de recibo que un niño conflictivo esté en un centro abierto porque una lumbrera de despacho decidió que todos los moros van juntos por ser moros. No funciona, no es bueno para él, ni para los educadores ni para los otros niños, que no tienen por qué soportar los desmanes de un cafre.

Un centro de acogida debe ser lo más parecido a una familia. Y para eso hay que convivir, seguir unas normas y cumplir obligaciones. Los educadores no son criadas, ni carceleros, ni esclavos. Son educadores y están para ayudar, para acompañar a un niño que viene con un plan hecho y que no siempre es realista 100%. El educador tiene que explicarle cómo son las cosas en este país, a qué edad se puede currar y a qué edad hay que ir al cole, qué hacer para tener un título profesional, cómo buscar trabajo, cómo solicitar una vivienda social o compartir piso con otras personas, qué normas hay, qué costumbres. Parece una memez, pero es que en algunos países no hay horarios fijos. El panadero abre cuando le cuadra y dependiendo de si la barca pasó temprano o tarde. "No hurry in Africa" es un lema muy real. Pero aquí si llegas tarde al curro te pueden echar y el alquiler se paga antes de tal día. Quede claro que muchas veces detrás de ciertas conductas que no entendemos lo que hay es falta de información.

Un niño que no se comporta, que delinque o hace el burro tiene que saber que hay consecuencias, sea de aquí o de la Pampa. También hay centros para eso. Centros que debieran ser educativos, claro, y con vistas a la reinserción, pero que también son restrictivos porque te has pasado tres pueblos. Y esas consecuencias deben ser REALES.

Lenka dijo...

No es de recibo que según la Comunidad Autónoma se legisle el tema de los menores inmigrantes al gusto. No es de recibo que tales comunidades acojan y tutelen y otras no, lavándose las manos. No puede haber diferencias en eso, ni críos tirados por la calle haciendo el borrico, ni puertos francos. No es de recibo que vengan SABIENDO que si delinquen en Cádiz no pasa nada, porque pueden ir a Madrid, y si hay líos en Madrid pueden tirar pa Santander, y así ir librándose de todo. Créeme, lo saben, y lo hacen.

No es de recibo que, y sigo con los norteafricanos, con el problema de consumos que tienen una gran mayoría, los metan en centros abiertos de los que pueden (por ley) salir a su antojo y comprar disolvente en los chinos pa ponerse ciegos, autoagredirse, sufrir ataques de histeria, alucinaciones, asfixia, intentos de suicidio o bien te muelan a palos a ti. Y no es de recibo que los lleves al hospital, te miren con cara de "tú flipas, tía, cómo coño se va a meter disolvente el crío?", les metan un chute de tranquilizantes que los deja gagá y te los devuelvan porque no pueden hacer más, porque otra lumbrera de despacho (del campo de la psicología) sentencie que como el disolvente no aparece en su panfletito de drogas, entonces no es una droga ni crea adicción. Vamos, que sí, que te confirma que tú lo flipas y que además eres lerda.

O sea, no es de recibo actuar improvisando y poniendo parches. Esto tiene que ir todos a una, con protocolos y leyes claras y de manera integral, porque es un problema de integración, y de escuela, y de salud, de muchas cosas. Dejar que se queden aquí todos los críos que vienen no es de recibo si el único plan que tenemos es soportarlos hasta los 18 y echarlos de España, paliza policial viene, colocón va, fuga tras fuga, agresión, turismo por los centros del país y despiporre manifiesto.

Y sí, por favor, más medios. Y más formación. Y más control a quién curra en los centros y cómo curra. Y más dedos de frente pa ubicar niños por "temas", no por colorines. Menos buenas intenciones y más lógica. Planes serios, no parches. Políticas claras. Recursos que colaboren, no que pasen unos de otros. Y una ley del menor más contundente. Menos prejuicios, menos racismo repugnante pero también menos compasión estúpida y menos tragar con todo. Por la parte que me toca (y que me ha llevado a muchas broncas con compañeros) menos "ay, mi probre niñito, pobrecito, cómo no va a ser malote con la vida tan dura que ha tenido" (lo juro, verídico) y más ponerse firmes. Que sí, que pobrecito niño y qué asco de vida, pero no menos dura que la del senegalés y no por eso hay que permitirle al niño que me saque los dientes a patadas. Porque, lamentablemente, en mi gremio también hay mucho iluso con ínfulas de padrazo consentidor. Y mucho sádico, también.

Lenka dijo...

Termino. Cómo se impone la disciplina. Pues mira, una vez que logramos todo lo anterior (que me parece lógico), lo normal es que las normas de un centro se adecúen a su tipología (abierto, cerrado, lo que sea). Cuanto más abierto, más libertades, porque tu conducta prueba que sabes manejarlas. Perfecto. Cuanto más cerrado, menos libertades y más normas, porque has demostrado que te hacen mucha falta.

Tanto si es abierto como cerrado, las cosas se ganan. Aquí y en la China. Tienes derecho a un techo, comida, ropa, sanidad, educación, bonos pal transporte, apuntarte al curso de soldador o de carpintero si te apetece. Y hasta tienes privilegios, como teles, consolas, pagas semanales pa tus pitillos o tus cosillas. Los derechos los tienes, los privilegios no. Los ganas y los pierdes. Y en cualquier caso es TU responsabilidad. Tienes la libertad de elegir qué estudiar o en qué currar. Y eso implica que madrugas, que vas, que curras, que haces lo que te dice el jefe o el profe. Que cumples tu parte. Si no cumples, adiós privilegios. Pero las normas de la casa las sigues cumpliendo, vaya que sí. Te levantas cuando toca, te acuestas cuando toca, respetas a los demás. Y si no, fuera. (Pega: no puedes poner en la calle a un menor, y lo saben, pero deberías poder mandarle cada vez a un sitio un pelín más cerrado. A ver si entonces el anterior le parece tan malo. Y me refiero a casos chungos, no a que un crío me sale terco o respondoncillo, que eso va con el cargo. Me refiero a angelitos que se empiezan a colocar por la mañana, no se lavan, no salen de la cama, te tiran la comida a la cara, se cagan en tu madre o te dan de coces y desaparecen de viernes a domingo. De eso hablo, de ese planazo. Esos críos NO pueden estar en un centro abierto jodiéndolo todo. Pero están, y nos los comemos con patatas mientras no roben, atraquen o te dejen señales).

Normas claras. Y firmes. No se negocia. Y a partir de ahí, si la conducta es la que debe ser, hablamos. Y vas ganando extras si procede. Lo que no es de recibo es lo que pasa en muchos sitios: que te lo permito todo confiando en que serás bueno, y cuando aquello es Troya intento ponerme serio. Juas. Sí, sí, intenta. Verás qué risa. Empezar por arriba y bajar se puede. Hacerlo al revés, no. Nunca.

Espero haberte contestado, Juan, jajaja. Menudo rollo!!!!!

Juan dijo...

Vaya si me has contestado. Sólo consiste....¡ni más ni menos¡ que en emplear el sentido común y educar como se debe de educar a cualquier crío. Sólo que estos ya saben latín y hay que ser más estrictos. Poner límites, muy estrechos para los que nunca los han tenido y más flexibles cuanto más responsables van siendo. Disciplina (esa palabra tan odiada y denostada por los progres de barra).

Dejar la política gana-votos buenista y acogerse al sentido común.

Si es que medios hay Lenka. Profesionales también. Lo que falta es la determinación política de llamar a cada cosa por su nombre y dejar de vivir en un cuento de Disney y ponerse a trabajar en la realidad que tenemos.

Uno de los déficits que padecemos en nuestra democracia es el exceso de ideologización (no sé si existe semejante palabro), o lo que es lo mismo, adecuar la realidad a nuestras ideas y no al revés.

Muchas gracias

Lenka dijo...

Yo matizaría algo. De entre estos niños algunos saben latín porque lo han aprendido a las malas, o sea, que ya en sus propios países eran gatos callejeros. Es que muchos son carne de puerto, organizados en pandillas y con jerarquías muy violentas, porque para colarse en un barco o en un camión que va a España hay orden de llegada o de fuerza bruta.

Muchos vienen de entornos muy pobres y/o muy violentos, de pasar hambre y necesidades, de consumos muy precoces y devastadores. Algunos no conocen las normas porque para sus padres es más cómodo echarlos a la calle que educarlos (y encima tienen siete más de los que preocuparse) y otros no conocen más norma que las palizas paternas.

Su propio país los ha abandonado a su suerte (no sé cómo se puede hacer eso, pero creo que nos tendríamos que poner muy firmes y exigentes con eso también) y básicamente lo único que hacen es quitarlos de la vista de los turistas cuando incordian y enviar a polis muuuuy duros (los peores de aquí son de risa en comparación) para molerles a palos como escarmiento.

Me flipa que la gran mayoría cuenta la misma historia, incluyendo el detalle de: "somos equis hermanos (muchos), mi padre no trabaja, mi madre sí" así que súmale también un machismo brutal aprendido desde la cuna, y muchas veces también un rencor tremendo a lo occidental, pero ojo, no creas que es por motivos religiosos o culturales (curiosidad: los niños más devotos son los menos conflictivos y los más educados!) sino porque SABEN que nosotros tenemos más cosas materiales que ellos, simplemente.

La mezcla es brutal. Y les provoca lo que yo llamo el "orgullo malo". Es decir, te muestran desprecio, rencor, odio incluso. Quieren tener lo que tenemos aquí, pero demuestran que no lo valoran, que es mierda, porque no quieren que les veas como necesitados. Todo les parece poco: el centro es basura, la ropa que les das es basura, la tele es basura porque no es de plasma, la consola es basura porque es una play2 y no una play 3 o una wii, la paga es basura porque es poca, el país es basura porque hay muchas normas que cumplir, el curro es basura porque cansa y todo se resume en que los educadores y los españoles en general somos racistas y mala gente.

Tienen una distorsión de la realidad alucinante, es como si creyeran que aquí el dinero nos llueve del cielo pero se lo negamos, y les obligamos a ganárselo porque somos mezquinos.
Todo esto es mucho peor para las educadoras, porque, además, por el mero hecho de ser mujeres occidentales somos unas putas, mentirosas, malvadas y gobernantas (no como sus madres y hermanas, por supuesto, que son como las mujeres deben ser: dóciles, calladas y obedientes, y jerárquicamente siempre por detrás de ellos)

Lenka dijo...

Los subsaharianos son sencillamente otro mundo. Trabajadores, limpios, educados, respetuosos hasta lo indecible, esforzados, cordiales... y me quedo corta. Ellos tienen "orgullo del bueno". Su manera de demostrarte que no son tercermundistas es a través del esfuerzo y de las buenas maneras. Justo al revés. Por supuesto que también vienen deslumbrados con "las riquezas de Europa", pero si quieren un pantalón de marca no desprecian los del centro, simplemente dicen "gracias" y ahorran como hormiguitas para darse su capricho ellos mismos. Jamás te faltan al respeto, y si algo no les gusta procuran no dejarlo ver o te lo comentan con mucho tiento. No son serviles para nada (ni se pretende, por dios), sólo cumplen con su parte porque siguen su plan fielmente: estudio, título, permisos, curro, dinero, vida mejor. Sueñan con volver a África con sus ahorros y ayudar a su comunidad en lo posible, y para ello se adaptan a lo de aquí les guste o no. Jamás te cuestionan, no te desprecian ni te hacen reverencias, coño, se comportan como tus iguales, conviven. No odian a nadie, ni se meten en líos, ni se quejan de racismo aunque a veces lo sufren. No devuelven la desconfianza de la gente con violencia, al revés, siempre intentan demostrar a la gente que son de fiar y que ellos se equivocan al pensar mal. En el barrio pasan de ser "los negros esos" a ser vecinos, con sus nombres, se les invita a compartir mesa en los bares y se les pregunta sobre su vida. La gente termina poniendo la mano en el fuego por ellos, mientras cambian de acera cuando ven a los marroquíes y se niegan a creer que muchos son buena gente (basta con que dos o tres sean conflictivos para que carguen todos con la mala fama)

Esa realidad es la que debieran conocer en los despachos, para poner soluciones, no parches. No hay una política seria con este tema, sólo hay un desesperado y patético: "vienen más, dónde los colocamos?" Y carpetazo. Sólo son cifras y molestos expedientes judiciales. Y encima tenemos el problema de la masa aborregada, racista e idiota que todo lo arregla con el: "no hay moro bueno, que los echen a todos!!" o de la masa aborregada happy flower del: "noooooo, pobrecitos todos ellos, no seamos racistas".

Necesitamos un PLAN bien estructurado y en el que nos apoyemos todos las instituciones y personas implicadas. Y luego sí, obvio, necesitamos no tratarlos como un rebaño, sino como a personas individuales con necesidades y realidades individuales. Porque los niños marroquíes no conflictivos se lo hacen para sobrevivir, para no ser los "traidores" entre los chungos, para que no se les note el miedo y no se los coman vivos. Y luego descubres, cuando logras separarlos por necesidades (y no por colores) que NO quieren saber nada de los compañeros. Que sí, vale, son compatriotas, pero yo no he venido a meterme en líos, sino a trabajar, así que NO quiero verles. Y por eso los sábados quedo para pasear o ver el fútbol en el bar de la esquina... con los subsaharianos. Por qué? Porque no son compatriotas, pero son buena gente, como yo.

Los propios niños marroquíes nos dan la clave: "Es un problema juntarnos a todos! Mala idea!" Ellos mismos nos lo dicen, te das cuenta de lo absurdo que es que ellos se den cuenta y nadie se dé por enterado??? Una simple anécdota: cuando por fin (tras cien mil denuncias) logramos librarnos del Cherokee todos le despidieron con abrazos y ánimos. Y cuando desapareció de la vista... hicieron una fiesta. Y bailaban y cantaban y le chillaban gracias a Alá por haberse librado de él. Si aquel estaba delante, le apoyaban por miedo y por esa solidaridad tan típica de los adolescentes. Pero realmente NO le querían allí.

Lenka dijo...

Termino ya con el tocho: recuerdo que una vez "picamos" al senegalés para que nos dijera qué pensaba de las mujeres occidentales. Nos dijo con mucho tacto que en su país las cosas eran distintas, simplemente. Le preguntamos si él se casaría con una occidental. Se lo pensó un poco y dijo (atención, 17 años): "Las españolas son muy buenas mujeres, valientes, trabajadoras. Pero mi cultura es distinta. Yo quiero volver un día a mi país y allí una mujer española nunca sería feliz. No funcionaría".

De verdad que nos sorprendió. Honesto y diplomático. Y realista. Algunos de los niños marroquíes (de los no conflictivos) le dieron la razón. Por pinchar más, una educadora les preguntó qué era mejor, si la situación de la mujer en Europa o en África. Respuesta: "la de la mujer en Europa es mejor en Europa, la de la mujer Africana es mejor en África". ("Las cosas son como son", creo que sería la traducción)

Y nos explicaron que creían que las cosas iban a ir cambiando mucho en su continente, pero despacio. Que faltaba mucho aún. Que a los hombres les daba miedo la libertad femenina y se resistían. Que a ellos no les parecía nada mal lo de las mujeres libres ahora que lo habían visto, pero que en su tierra era impensable todavía y que si no te comportabas con tu mujer como los demás hombres "ellos te humillan y se ríen de ti". Es decir, lo saben, lo entienden y lo explican muy clarito para su edad. Se debaten entre cosas que no les importaría nada cambiar y la certeza de que no sabrían cómo, entre aprobar cosas de su nuevo país y la lealtad hacia su tierra natal y su cultura (comprensible, claro, a ver a quién le gusta poner verde lo suyo)

Estos críos tenían sus ideas, sus tradiciones y su forma de ver las cosas, pero no cuestionaban lo nuestro ni mucho menos lo despreciaban. Sólo asumían que era diferente y se adaptaban a ello porque, como concluian con una sencillez pasmosa: "si no no hubiera venido".

Otra frase que me flipó del senegalés: "sé que tengo mis derechos aquí, pero también hay normas. Si vas a otro país es como ir a casa de un amigo. Eres igual que tu amigo, pero también eres su invitado".

Juan dijo...

Increíble.

Yo, con una experiencia mucho menor que la tuya y mucho más sesgada, también tenía la impresión que los subsaharianos eran encantadores, trabajadores y gente de fiar, pero no tenía la misma impresión de algunos marroquíes, pero lo achacaba a la mala suerte que había tenido con los marroquíes o a simples prejuicios míos.

Me llama la atención que en ambos casos provienen de países pobres, con muchos hermanos y necesidades, pero me imagino que debe haber una educación radicalmente distinta para que sean tan diferentes.

Con los ecuatorianos me pasa igual que con los senegaleses. A estos les conozco mejor porque hay muchos más en Sevilla, y son muy trabajadores, responsables, agradecidos y buena gente.

La pobreza nada tiene que ver con la mala educación, es más, en todo caso, los mejor educados son los que tienen menos medios. Entonces, ¿qué está sucediendo en Marruecos?. Porque me consta que, en general, en los países musulmanes, la educación y el respeto es máximo.

Jordania es uno de los países más pobres del mundo y me sorprendió enormemente cuando estuve allí la dignidad y el respeto de esa gente (mucha mejor educación que los españoles que ibamos en la excursión).

Un abrazo

Lenka dijo...

Verdad??? Eso es lo que al principio de trabajar con ellos me dejó alucinada. Yo tenía otra imagen completamente diferente de los musulmanes, digamos que un prejuicio positivo basado en los que había conocido en Túnez y en otros lugares de África. Y también por las experiencias de mi padre (los sitios que más ha visitado por trabajo son de credo musulmán) y de mi madre (que siempre ha sentido fascinación por esa cultura y es una enamorada de Turquía, por ejemplo) Total, que toda la vida oyendo cosas positivas sobre la gente de Siria, de Jordania, de aquí y de allá. Educados, amables, hospitalarios, tal y cual. Y bueno, es que yo lo vi así cuando viajé. Naturalmente también ves las cosas menos bonitas (quién no las tiene??) Que si zorrunos (por astutos en el sentido sibilino), que si machistas, que si el choque de nuestras ideas con las suyas... bien, cuentas con ello.

Pero claro, craso error. Por qué pensar (para bien o para mal) que TODOS son iguales? Es que hablamos de millones de personas!! De Turquía a Yemen pasando por Senegal. Millones de personas diferentes, de países distintos, y, en realidad, con costumbres distintas, cuyo nexo común es un credo. Es como pensar que todos los millones de cristianos del mundo son iguales, desde el ranchero de Texas al reverendo noruego!!! No señor, nada que ver. Es una osadía etiquetar sin más a tantos millones de seres humanos, es una simplificación absoluta.

Así que me tocó flipar con la abismal diferencia entre subsaharianos y marroquíes, por ejemplo. Y como una imbécil me preguntaba: "pero por qué pasa esto? Ambos son Africanos, ambos son musulmanes, sus realidades son parecidas..." Claro. Qué risa. Es como compararme a mí con una treintañera de Polonia. Por qué habríamos de ser iguales? Sólo porque vivimos en el mismo continente y en dos países de tradición católica??

Y además, qué realidad parecida les suponía yo? Que todos son pobres??? Eso también era un prejuicio (pelín vergonzoso además, creo yo) Es alucinante la cantidad de ideas idiotas que tenemos!!! Ante el asombro no queda otra que bucear las causas. Así fue como fuimos conociendo la verdadera realidad de muchos niños marroquíes, la realidad que explicaba sus conductas (justificarlas no, pero sí explicarlas).

Hay realidades suyas que no se dan en otras zonas de África. Algunas zonas de África son mucho más deprimidas económicamente, pero por alguna razón la gente no es conflictiva. Se me escapa un poco el tema, porque el subsahariano (al menos los que yo traté) son más reservados y pocas veces hablan de su historia. No sé, pero parecen tener un sentimiento de gran amor y respeto por su tierra, por su gente, su cultura... y no se les ve rencor en absoluto. Es como... no, no es resignación, qué palabra más fea. Asumen. Asumen cómo es su tierra y la aman con todo lo bueno y lo malo que tiene, y van a otro país a prosperar con la idea fija de volver y mejorar las cosas allí. Qué sé yo, están como más ligados a lo suyo, hay mucho compañerismo, mucho amor por África. Y a lo mejor digo una imbecilidad de lo más soberbia y occidentalista, pero da la sensación de que vienen, conocen, miran, observan, toman nota de cosas, se preguntan qué pueden aprovechar de lo que ven para cuando regresen y qué no funcionaría. No juzgan, no atacan, no vienen enfadadados con nosotros ni empeñados en demostrar que somos mala gente por tener cosas.

Lenka dijo...

Sí, igual es eso. Tendrían "razones históricas" para que no les cayéramos muy bien, pero es eso, historia. No vienen con rabia ni con rencor, no somos el enemigo ni nos odian. Vienen porque creen (y les doy la razón) que merecen su pequeña parte de bienestar. Y ojo, no vienen a exigirla ni a poner la mano con victimismo, no, no, vienen a currarla. Y chico, ante gente que viene en ese plan, creo que no queda otra que darles la bienvenida. Porque sí, sí que creo que tienen derecho absoluto a ello, a intentar mejorar sus vidas y a volver a casa con más recursos y con planes.

Y otro detalle: no he conocido a ningún subsahariano con problemas de adicción. Los habrá, naturalmente, como hay marroquíes sin ese problema. Pero creo que marca diferencias. Más detalles: el subsahariano es mucho más devoto del islam, con diferencia. El marroquí generalmente olvida sus ritos y se salta los preceptos porque ya nadie le vigila, ya no está en Marruecos. El subsahariano mantiene los rezos, no bebe, ni fuma, conserva su identidad sin enfrentarse con las costumbres de aquí. Creo que son mucho más devotos pero más tolerantes también. Saben que aquí somos distintos, pero no lo juzgan. Y es como si su devoción fuera más sincera, no depende de que les vigilen. Quizá tambien es que son más espirituales que fundamentalistas, no lo sé. Lo suyo es más "entre ellos y Dios" que una cosa de presión de grupo, no sé si me explico.

Sé que también estoy generalizando, pero conste que hablo de mi pequeño grupo, no de tooooodo marroquí o subsahariano, porque de nuevo sería una osadía.

Eli dijo...

No había visto esto antes, Len.
Comparto tu impotencia y tu asco, y siento lo humillante que es acabar en una situación que no te has buscado y que no te mereces.

Un abrazo, nena. Y si hay algo que yo pueda hacer...

Lenka dijo...

Gracias, Eli!!! La buena noticia es que parece que Mivi va recuperando los ánimos y hasta se atreve a hacer algunos planes con su vida. Confieso que me espanté cuando le vi tan hecho polvo, pero me quedaba la esperanza de que NADIE podría con él. Tocado, pero no hundido. Conociendo a Mivi no podía ser de otra manera.