miércoles, 17 de febrero de 2010

Matando dragones


Muchos (ellos y nosotras) nos preguntamos el por qué de esa aparentemente irreconciliable rivalidad entre mujeres. Es curioso, porque tampoco se nos escapa cuando se da entre hombres, pero quizá tendemos a simplificarla. O puede que ella misma sea simple, sin más. Por qué rivalizan los hombres, teóricamente? Por el poder, por las mujeres. Por ser los machos alfa, dirían en un documental, o los gallos de la quintana, diría mi abuelo. Dicha rivalidad puede ser durísima, violenta, brutal. La testosterona y esas cosas. Y, al mismo tiempo, parece que todos (ellos y nosotras) tengamos asumido que, en realidad, los hombres son noblotes por naturaleza y no se toman demasiado en serio ni siquiera a sí mismos. Dos tíos pueden romperse los tobillos a patadas para demostrar cuál de ellos maneja mejor una pelota, pero finalizada la competición, supuestamente, se estrecharán la mano y beberán juntos.

Por qué rivalizan las mujeres? Es también por el poder y por los machos? Realmente somos las mujeres más retorcidas, más envidiosas, más pérfidas y rencorosas que ellos? Y, si es así, por qué se da al mismo tiempo una relación tan mágica, tan brujeril, tan de hermanas, tan inexplicable entre nosotras, o al menos entre aquellas de nosotras que logramos entendernos, que nos empeñamos en tejer lazos secretos no siempre comprensibles desde fuera? Qué hace que tías completamente diferentes entre sí, con edades dispares, con ideas irreconciliables, procedentes de mundos distintos, se reconozcan como iguales y sean amigas?

Parece que los hombres necesiten pocas palabras e incluso pocos gestos para ser amigos. A lo largo de la historia se les ha educado para eludir la ternura, para comportarse de un modo parecido al de los lobos: juntos en manada pero cada cual por libre. Nosotras parloteamos incansablemente, nos tocamos, nos recordamos. Incluso las "poco femeninas", las más alejadas del cliché, las esteparias, erizas y despegadas tenemos nuestros momentos, nuestros rituales, nuestras maneras más o menos convencionales de mantener viva esa llama extraña. Dos hombres pueden ser amigos y definirse como tales sabiendo apenas cuatro detalles de la vida del otro. Callando juntos, sin más. No dudo que eso requiere cierta complicidad. Las mujeres tendemos a compartirnos, y, diré más, a adivinarnos. No sé por qué razón.

Imagino que todo este rollo místico viene de muy atrás, del unirse para compartir secretos y enseñanzas vedadas, del afán por apoyarse y sobrevivir en un mundo que era de ellos, creado por ellos, mandado por ellos, etiquetado por ellos. Toda esa herencia debiera haber originado un compañerismo (un comadreo, quizá) a prueba de cualquier cosa, una solidaridad absoluta. No caeré en la monserga fácil de si el asunto se estropearía cuando la historia se empeñó en hacernos santas o putas, garantes de las honras, moneda de cambio, repudiada o favorita. Quizá empezó por ahí. Divídelas, porque juntas no harán nada bueno. Si fue así, aún no nos hemos apañado para solucionarlo, cayendo en trampas viejas y en otras nuevas que todas conocemos. Pero ponerse a filosofar alargaría demasiado esta reflexión (que ya será demasiado larga, como siempre).

La sabihonda Mafalda adora a su madre (salvo por la sopa) pero no pierde ocasión de soltarle lindezas del tipo: "tranquila, mamá, que yo no voy a ser una mediocre como vos". Es brutal, es espantoso, pero es cierto, maldita sea. Pareciera que desde que el mundo es mundo las mujeres han recorrido inexorablemente esa senda de liberación que implica esfuerzo, lucha... y matar a la madre. Asesinar a sangre fría (y con enormes culpas) lo que la madre significa. La vida que la madre vivió, todo aquello que quiso, que defendió, que atesoró, sus sueños, sus esperanzas, sus códigos. Es una cosa horrenda, dolorosa, extraña. Es amar a la madre enormemente, respetarla, darle las gracias por todo cuanto hizo y lo que no hizo por una. Y es, al mismo tiempo, tener la certeza de que en muchas cosas "no seré como ella". Lo más antinatural convertido en lo más natural. Seguro que todas entendéis de qué estoy hablando.

Es un espanto eso de que el mundo, el cosmos, la vida, la historia, te pongan en el brete de matar a mamá. De amar ciertas de las cosas que representa y demoler otras sin dudarlo ni un momento. Es terrorífica esa frase (expresada con la crudeza y el relajo infantil) del "tranquila, que no seré como tú". Porque resulta que casi toda madre lo aplaudiría. Hija, sé mejor que yo. Más libre que yo. Chilla más de lo que yo chillé. Quizá de ahí venga el misterio. La esencia. Ese amor odio. Ese rencor a la hija, la joven, la nueva, la rival, la que se atreve (que es el rencor del "yo no me atreví, no pude, no supe, no me dejaron") y a la vez esa admiración, ese quitarse el sombrero ante ella. Esa ambivalencia. Ese dejarse matar por la hija. Ese asumir que la hija te ama y te asesina simbólicamente por lo que no ama de ti o no comprende o no está dispuesta a asumir y emular. Es horrible y hermoso, pura mitología. Ellos matan dragones. Nosotros matamos madres. Es sórdido y cruel, pero también encarna el amor más enorme, el que todo lo entiende. Mátame y sé lo que yo no fui. Yo te aplaudo por ello. Por eso no puede haber nada más visceral y complejo que el amor de madre, supongo.

Por eso, a lo mejor, todas nos amamos y nos odiamos de algún modo. Todas respetamos y alabamos los arrestos de las anteriores, las madres, aspirando al mismo tiempo a superarlos. Todas miramos con recelo a las siguientes, la hijas, sabedoras de que nos ningunearán los principios cualquier día. Y todas contemplamos con curiosidad, temor, envidia, recelo, cariño, admiración, complicidad y desdén a las hermanas, las otras, las rivales, preguntándonos si caminan a nuestro lado o si nos pondrán la zancadilla, si son amigas o enemigas, si pelearán en nuestro bando o tratarán de hacernos polvo, si persiguen lo mismo, si son arietes o piedras en los bolsillos, si nos ayudarán a demoler paredes o nos pondrán rejas en las ventanas. Preguntándonos siempre si la de enfrente es como nosotras o es lo contrario, si nos comprende o no, si compartirá la parcela conquistada o nos disputará el rincón a empujones, si es guerrera o sumisa, si se creyó las normas, si nos colgará las alas o los grilletes.

Un guiño de bruja a todas las brujas. Del clan que sean.

106 comentarios:

Juan dijo...

Me has dejado alucinado. Me has abierto los ojos ante una realidad que no me explicaba. Empiezo a comprender.

Magnífico Lenka, magistral.

Ya me extenderé más cuando tenga tiempo.

Muchas gracias por compartir tus sentimientos.

Un abrazo

Sí es lo que parece dijo...

Hola Lenka
la verdad es que no sé por dónde empezar, este es un tema que da para tanto....podríamos pasarnos horas hablando/escribiendo sobre este asunto y finalmente acabar por el mismo sitio que habíamos comenzado.

Yo añado como causa a estas relaciones entre féminas, tortuosas en algunos casos y ,maravillosas en otros, el nivel de Exigencia que tenemos con nosotras mismas y para con las demás. Una exigencia que creo que no necesitan los hombres entre sí y que nosotras mismas no les pedimos a ellos. Creemos debemos ser perfectas en todos los ámbitos de nuestras vidas (casa, trabajo, familia, amigas, sociedad) la que no reune los requisitos es criticada, la que sí, es envidiada.Y pienso que en el momento en que dejáramos de ser tan perfeccionistas, de exigirnos tanto y de verdad sentirnos como iguales a los "machos", tendríamos unas relaciones afectivas con las de nuestro mismo sexo más naturales, como las que ellos tienen con sus colegas, sin tanta competitividad.

Y en cuanto al tema madres-hijas, me he sentido reflejada en cada una de tus palabras, las queremos más que a nada (normalmente)y al mismo tiempo sentimos un continuo reproche hacia su actitud sumisa en algunos casos, relajada en otros y conformista. Cuántas veces me habrá dicho mi madre: "hija no cometas los mismos fallos que yo, no te dejes amedrentar", creo que las mismas que me ha dicho: "no me gusta eso que haces, yo no era así, no debes protestar tanto y dejar pasar" Lo que tu dices Lenka, esa ambivalencia entre madres e hijas, yo le digo que no pienso cometer sus mismos errores que de haber sido ella habría hecho las cosas totalmente diferentes, pero al mismo tiempo, le tengo una admiración enorme por cómo ha llevado su vida y el valor que ha tenido para afrontarlo todo...creo que vuelvo a esa exigencia de la que te hablaba antes.

Bueno y concluyendo (de momento..jejeje)sí he de reconocer, que cuando de verdad se tiene una AMISTAD (con letras mayúsculas)con una mujer o varias, ésta es fantástica, las conexiones que se establecen entre mujeres, jamás (creo) pueden darse entre hombres, o, mujeres y hombres (y que éstos últimos me perdonen)

Besos, perdona la parrafada, pero es que me entusiasmo y....

Kaken dijo...

Me parece increíble que hayas escrito esto sin haber tenido una hija aún.
Hace dos días le decía a mi mejor amiga: "yo no he tenido madre, yo he tenido al enemigo en casa".
Te dejo el blog empapadito de lágrimas.
Magistral.

Rogorn dijo...

(¿Por qué pensarán las madres que las que no lo son no saben de lo que hablan?)

A grandes rasgos (téngase esto en cuenta desde ahora), el hombre era el que salía fuera y la mujer la que se quedaba dentro. El hombre tenía curiosidad por el mundo de afuera (donde también conseguía el sustento y vigilaba los peligros) y la mujer hacía la vida en casa, y quien observaba los adentros de las personas a su alrededor. Siguiendo el famoso dicho mexicano de "Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me libraré yo", el hombre hacía frente a lo bravo y la mujer a lo manso, que podía ser tan destructivo para ella y los suyos como lo violento. El hombre conquistaba los elementos, inventaba máquinas para matar y vivir mejor, dominaba el mundo de afuera (cuando éste se dejaba). Y la mujer hacía que todo eso no se desmoronara por descuidar lo interior, lo familiar, lo que permite que haya una nueva generación.

Todo esto es muy de brochazo gordo -supongo que se entiende-, y por supuesto que hay mujeres y hombres en el otro 'bando' de los que he mencionado. Pero más que bandos, son mitades complementarias del mismo animal. Y a veces ni siquiera mitades.

Y esto lleva a lo que dice Lenka: el hombre ve oportunidades y por eso sus rivalidades y amistades descartan lo que parece inútil desde el primer momento, mientras que la mujer ve peligros, vigila y no olvida. Porque un detalle pasado por alto puede esconder una clave importante.

Por eso también, la mujer está más pendiente de no imitar lo que no quiere de su madre, y recuerda ejemplos y detalles que no le gustaron para poderse guardar de reaccionar igual en el futuro, mientras que un hombre pelea si es preciso con su padre, o lo olvida, o lo ignora o lo imita conscientemente.

Así, generalizando.

Kaken dijo...

"(¿Por qué pensarán las madres que las que no lo son no saben de lo que hablan?)"

Me ofendes, Rogorn, deduciendo de mis palabras justo lo contrario de lo que pienso.
Lenka ha demostrado en este texto que sabe mejor que muchas madres de lo que habla,incluída la mía. Y a eso me refería yo.

Lenka dijo...

Ostras, y yo que pensaba que semejante ladrillo os iba a dormir a todos... o iba a lograr que desistierais de leerlo!!!

Juan: no sé si esto que he tecleado tendrá categoría de "realidad". Es, como siempre, algo que se me ha ocurrido tirando de un hilo que encontré. Ya sabes, empiezo con los porqués, me quedo lela mirando al infinito y sale algo... sabe dios de dónde exactamente!! Pero no deja de ser una idea, sin más. A ver si con tiempo y ganas la seguimos machacando, porque a saber hasta dónde nos lleva la tontería!

Síes: las madres. Ay, las madres. Normal que siempre estemos bailando con ellas, en ese equilibrio tan precario del "ole mi niña, qué valor tiene" y el "pero estas chicas de ahora estáis locas". Al fin y al cabo, las madres nos observan y miden según su realidad, sus vivencias, sus lecciones, sus códigos morales. En algunas cosas entienden que las hemos superado y en otras que no llegamos. Mi madre me aplaude por haber estudiado, por empeñarme en ganarme el pan y no depender de nadie, por leer compulsivamente, por cuestionar las cosas... pero me censura porque no limpio el polvo con la frecuencia que ella considera conveniente, porque no sé coser ni hacer cosas de esas que ella considera que toda mujer debiera dominar, por no arreglarme y ser descuidada con mis pintas, por mi manera de entender las relaciones de pareja... y aquí se dan enormes contradicciones, porque aunque alaba el hecho de que no me "someta" a un hombre ni viva para "servirle" con mil detalles, se horroriza pensando que he sido una libertina, o que nunca les he planchado una camisa. Y es que supongo que ella misma se debate entre "y dónde pone que yo tenga que planchar" y cómo asumió en su escala de valores que planchar era bueno, que ser útil era bueno. Es complejo.

Es complejo porque a veces les espetamos a las madres con mucho garbo: "no cometeré tus errores" sin darnos cuenta de que quizá para ellas no lo fueron, no en su realidad. Y podemos hacer daño con frases así. Y es que, encima, mientras soltamos tal cosa podemos estar cometiendo los mismos con otro disfraz, u otros peores! O simplemente otros distintos, no sé. Para mí es raro (no sé si un error) haber dormido sólo con una persona. A quién le fue mejor en ese punto, a mi madre (que lo hizo porque lo valora como algo bueno) o a mí que me suena tan raro y no lo hice?? Quién sabe?? Supongo que a cada cual le fue como le fue y ya está.

Sobre las exigencias... creo que son un error cuando son universales, porque etiquetan. Creo que cada cual (hombre o mujer) debe exigirse lo que le dé la gana o considere bueno para sí. Y no lo que digan las revistas, las columnas de opinión, las pelis, las modas o lo que sea. Yo, por ejemplo, me exijo ciertas cosas. Pero jamás me exigiré, ni me preocupa un cuerno, ir divina de la muerte. No me interesa y no trago. En eso no, yo no. Cada cual debe decidir qué se exige, creo. Ahí se reduce mucho la presión. Muchísimo!!!

Besotes a ambos!

Lenka dijo...

Sigo con el rollo. Sí, Rogorn, sí. A grandes rasgos, pero sí. Al final las cavernas sirven para explicarlo todo ;)

Eso sí, has sacado un punto interesante. La mujer y la madre. Y el hombre y el padre. Ya lo pensaba mientras escribía. Diferencias? Coincidencias? Supongo que merece su propia entrada y hasta comparativa. Ya nos pondremos, ya!!

Kaken: no creo que Ro pretendiera ofender. Ni creo que se hiciera esa pregunta a modo de queja, recriminación o crítica. Es cierto (los sin hijos lo sabemos) que a muchos padres les sorprende que opinemos de ciertas cosas sin haber creado familia. A muchos, de hecho, les sorprende para mal, en plan: "qué sabrás tú, con qué derecho opinas?". A otros, como creo que te ha pasado a ti, les sorprende más "gratamente", así que es imposible que Rogorn te lo recrimine. Supongo que él se sorprende a su vez de tu sorpresa, porque nosotros no somos padres... pero somos hijos!!!! XD Así que, incluso faltándonos datos, tenemos ya la mitad hecha, jajaja.

Siento mucho que tu madre jugara el papel de enemiga. Es triste, pero ocurre muchas veces, y sigue pasando. Sin referirme a la tuya (no osaría!) diría, en general, que a ese tipo de situaciones me refiero yo con lo de las piedras en los bolsillos o las rejas en las ventanas. Supongo que también es humano (aunque doloroso, claro) cuando la madre ve sólo la rival que hay en su hija, la ve como ese elemento extraño que lejos de emularla en todo le va demoliendo "los valores" y "las certezas". Es ley de vida y toca encajarlo, pero no todas pueden, supongo, o no todas saben. (Seguro que con los hombres pasa también, pero ya lo trataremos otro día). Creo que es tan "simple" como el "yo tengo razón y tú no". Sólo que con la carga emocional de que no es tu vecino, es tu madre. Muy duro, desde luego. Al vecino se le manda al cuerno, pero a la madre... en fin, qué te voy a contar.

Mirando el lado positivo: seguro que tú no meterás piedras en los bolsillos de tus hijas. Así que ya ves, hasta de lo peor podemos sacar algo hermoso.

A ver yo, que soy taaaan lista, cómo me las apaño si algún día tengo una hija mirándome de arriba abajo y soltándome un: "pero tú qué sabrás, mamá???"
:S

Besotes a ambos dos también!

Kaken dijo...

Por supuesto, Lenka, que no creo en absoluto en mala intención de R, si fuera así ni le hubiera contestado. Puede ser un simple malentendido.Y de paso, ya tendré yo que revisar porqué a veces hay cosas que dejo que me hieran.

Y sí, hay madres que ahogan a sus hijas, que las viven como enemigas a abatir porque no son como ellas han decidido que deben ser.

Y sí, también tienes razón en que no he repetido ese error con mis hijos, igual he cometido otros, seguro, pero me tenía la lección aprendida para poder, como mínimo, respetarlos y descubrir como son realmente.
A pesar de eso,a mi ya me ha llegado el momento Mafalda adolescente y es duro, muuuy duro.
Se va aprendiendo a encajarlo a fuerza de pensar que es una etapa necesaria, que pasará y que no podemos pretender que los padres seamos para los hijos toda la vida esos seres perfectos y adorables.
En realidad se vive como un duelo, una pérdida: dejan de piropearte, de acompañarte, de darte besos, se mosquean a la mínima, no dialogan como antes...lo típico.

Que gran madre vas a ser, lo veo en mi bolita¡¡¡ :-)

Rogorn dijo...

Obviamente, va por delante que no pretendía ofender, Kaken. Pero no me negarás que es una coletilla un tanto maniática la que tienen algunas madres (y padres) de sorprenderse de que quienes no lo son sepan entender estas cosas. Tu propia sorpresa ante las palabras de Lenka así lo delata. ¿Por qué es "increíble que haya escrito esto sin haber tenido una hija aún"? Sabiendo cómo discurre nuestra encantadora de búhos, para esto y para todo, lo raro sería que ella no lo entendiera, y lo sabes.

Seguramente es algo que les sale siquiera sin pensarlo, y es curioso. Era todo. ;)

--

Ahora me voy a referir a un tema que es motivo de muchas consultas por partes de las madres: los padres. Eeeehehh... por parte de las madres Y los padres.

http://www.youtube.com/watch?v=j2eXZXgD6f0

Lenka dijo...

Jajajaja, ya tardaban en aparecer Les Luthiers por aquí!!

Kaken, a esa complejidad me refería yo. Tiene que ser duro pasar de ser "la mujer más perfecta y lista del mundo" a "mi madre, que la quiero mucho pero no se entera de nada y qué ganas tengo de perderla de vista un rato". No soy madre, pero cada vez entiendo más a la mía. Por si sirve de consuelo, sí, es una fase. Seguramente se hace larguísima, pero se pasa. Yo tuve enormes encontronazos con mi madre cuando empecé a pelear por encontrar mi sitio y mi propio pellejo. A esa edad una siente que la madre siempre es una piedra en el bolsillo, incluso cuando no lo es. Son tales las ganas de aire, de experimentar, de conocer (y tal la certeza de que todo lo sabes y todo lo haces bien) que cada norma, cada pero, cada pregunta, cada consejo te caen mal. Las hormonas tampoco ayudan, seguro. Vaya, que estamos insufribles.

Yo, además, soy despegada por naturaleza. Y muy poco detallista. No porque me empeñe, sino porque vivo tanto en las nubes, entre mis búhos, tecleando, leyendo y pensando chorradas, que muchas veces no estoy en el mundo real. Cuando me hice hueco es que desaparecí. No tenía campo bastante pa correr lejos del nido. Pobre madre mía!

Pero volví. Tardé, desde luego. Tenía montones de cosas que hacer, y la sacrificada mamá se quedaba siempre la última (total, las madres lo entendéis y lo perdonáis todo, ayns). Hace ya tiempo que llamar a mamá no es un deber fastidioso, es un placer. Me falta algo si no hablo con ella aunque sea un par de minutos. Si no cada día, casi. Raro es que pase un día sin pegarle un toque.

Hoy la conozco más, la entiendo más, la admiro y la quiero más. Sigo siendo yo, y me gusta ser yo (casi siempre!) y no coincidimos en todo, ni de lejos. Pero hoy no me cuesta nada ponerme en su piel aunque no piense como ella. Hoy se me quedaría corto todo lo bueno que diría de ella. Nos siguen exasperando muchas cosas de la otra, pero hoy estamos infinitamente más cerca que hace diez años. Y espero que la cosa vaya a más. Seguro que tras la tremebunda fase del pavo y la arrancada a volar del nido, tus hijas harán, pensarán y dirán lo mismo. Fijo!!

Rogorn, ni la propia encantadora de búhos sabe cómo discurre ni por qué. Supongo que es una compensación por tener que contar con los dedos ;)

Kaken dijo...

Repito, Ro, que de tí nunca esperaría intención de ofender, ¿aún no te has dado cuenta, además, de que eres mi debilidad?

Sencillamente califiqué de Magistral el post de Lenka, a pesar de no haber sido madre, lo cual para mí es meritorio, no lo contrario que sería decir "y tu que sabes", que para nada de nada.

Si es que ella lo demuestra, cae por su propio peso que a veces hay personas que no necesitan experimentar determinadas situaciones para dar en el clavo.
Sin la mitad de la experiencia, Lenka lo borda, y lo aplaudo.

Y me sigue sorprendiendo, y creo que eso, desde la distancia con la que nos tratamos y conocemos, no es negativo, al contrario, me engancha.

Y, la verdad, no soy de esas que piensan "ya verás tu cuando tengas hijos"...no, cada cual opina con su bagaje, tan lícitas son unas opiniones como otras.

Un bes.

Kaken dijo...

Me interesa infinito eso de contar con los dedos, me lo contais, plis?
Bueno, please.

El astronauta perdido y hallado en el templo dijo...

Jodó
Muy fina, niña
Ja parlarem pero tienes ahí apuntadas observaciones muy bien traidas
Eres buena tú ¿eh?
Y los lobos, ya sabes. Cazan en manada... cuando hay caza. Si no, se cazan entre ellos.
Los lobos pueden ser muy capullos. El q sale noblote, divino. Pero el q sale soputa es letal.
Como una madraza cabrona. O idiota. La madre, por ser madre, no se libra de poder causar mucho daño. Bueno, había uno q sostenía que eran las madres (ciertas madres, vamos) las responsables directas del machismo. Del machismo peligroso, además. Del letal. Un poco exagerado, pienso yo, pero no mal pensado del todo.
Bueno, adiós, q m enrollo.

Lenka dijo...

Kaken, decía yo que igual esa supuesta "facilidad" para encontrar hilos, tirar de ellos y encontrar alguna que otra madeja curiosa sea en mi caso una compensación cósmica al hecho de que la parte matemática de mi cerebro (esa es la derecha? Nunca lo sé) sea funcionalmente nula. Hablando en plata, yo soy de esas personas que cuentan con los dedos y que están incapacitadas para realizar el menor cálculo mental. Pero el más simple, eh? Tú me espetas de repente "dieciséis menos nueve!!" y me hundes. Tengo que contar con los dedos, porque mi cerebro se bloquea, se queda en blanco y no puede razonar. Para mí los números no expresan cantidades, aunque sé que es así. Son unas cosas feas, extrañas y hostiles que nunca me explicaron bien, nunca aprendí a entender y que rechazo visceralmente. Ni siquiera entiendo bien las vueltas de la compra. Llego hasta el evidente: "son cinco con diez, tienes las diez?" Pero nunca entenderé cuando el que compra se ofrece amablemente a darte una cosa rarísima porque se supone que así es más fácil darle la vuelta.

Tal ineptitud bochornosa tenía que compensarse de alguna manera, y me parece que se compensó rebasando todos los límites. Supongo que por eso me paso la vida pensando en las musarañas y, lo que es peor, contándolo por escrito en interminables ladrillos XD

Lenka dijo...

Bowman, eso que apuntas da pa mucho. Desde luego que los lobos también se cazan entre ellos, se disputan territorios, comida, hembras, posición y lo que se tercie. La rivalidad también existe entre hombres, es obvio. Y la hijoputez, desde luego. Al final casi nada es patrimonio exclusivo de ningún sexo ni de ningún grupo. Se puede hablar en general y luego puntualizar hasta el aburrimiento.

La relación entre tíos merecería entrada propia, y desde luego sería una generalización también, como lo es la que acabo de poner entre féminas. Hablar por hablar, a ver qué sale.

La madre por ser madre no se libra de nada en absoluto, porque antes que madre es mujer, y antes que mujer persona. Y las personas somos como somos, maravillosas, un asco o todo lo contrario. La madre (o el padre) pueden ser de lo más rastrero, cabrón y castrante que se pueda uno imaginar, porque literalmente poseen a alguien durante mucho tiempo. Alguien que depende de ellos en todos los sentidos y que tarde o temprano luchará (o no) por depender cada vez menos. Esa lucha puede ser sana o enfermiza. Y es que, efectivamente, hay padres que poseen, que planean, que dictan, que rigen, que ordenan y mandan, que moldean, que proyectan, y no siempre sutil ni amablemente. Hay padres que vampirizan por completo.

El machismo es buen ejemplo. Hay madres que mantienen con puño de hierro los "valores" en los que fueron criadas (o domadas!), los aprueben o no realmente. Porque sí, porque toca, porque es lo normal, porque lo creen positivo, porque qué dirá la gente o porque si a ellas les tocó joderse no serán sus hijas las que se lo salten todo a la torera. Ni sus hijos. Y esa es la cuestión. De siempre ha sido la madre la que educaba, la que transmitía el orden de las cosas. A hijos e hijas. No es descabellado aventurar que si las cosas han sido lo que han sido durante mucho tiempo, es porque niños y niñas crecían mamándolo. No diré "culpa" porque es palabra fea, pero no se puede negar que el macho impuso su ley, la hembra acató (por equis motivos, que también darían para mucho) y transmitió, ayudando a mantener lo establecido. Y no pocas veces fue la madre la primera en poner rejas en las ventanas, también por mil motivos, del miedo a la culpa pasando por el rencor, la estrechez de miras, la ignorancia, la mejor de las intenciones... buf. Es un tema infinito!!

Besos mil, Maese.

Jack dijo...

Y bueno. Matar al padre (y a la madre) es exactamente eso, no?
Ese sicoanálisis del que tanto se despotrica algún acierto tiene, que no todo va a ser soñar con serpientes que son pollas. O ser porteño o judío de manhattan.
Una es las taras de su madre repetidas, y las de su padre a la inversa. Y viceversa, así a grandes rasgos, pa los tíos. Pero diferente por razones obvias.
Y hasta que uno (o una) no mata a los padres (osea, no asume y transita ese proceso que no tiene porqué ser violento, pero en cualquier caso ha de ser doloroso) no puede empezar a superar (o a asumir) las taras estrictamente propias.
Casi todas las relaciones madre-hija tienen un trasfondo de culpas, chantaje emocional o sobreprotección más o menos encubierta. Repetido hasta la náusea durante generaciones. Sin querer, queriendo, sabiendo o sin saber. De hecho, dudo que haya alguna hija que sea exactamente lo que su madre pretendía, aunque no pretendiera nada en concreto. Así que matar a la madre no es tarea ni fácil ni agradable, pero a veces se me antoja vital para poder empezar a establecer relaciones sanas. Y no, pese a lo que pudiera parecer, no creo que matar a la madre sea concretamente injusto. Suele fortalecer uniones.
No sé, es largo y complejo. Hay madres que arruinan vidas. Y sí, en general hay Gente que arruina vidas y gente que no... pero cuando esa persona es tu madre, estás jodido. Conste que mucha gente hace el proceso (de manera natural) después de la muerte (real) de los viejos. No sé qué será más duro.
Personalmente no encuentro sensación más terrorífica que cuando me veo repitiendo (y saliéndome del alma, además) algunos patrones con la gente a la que quiero.
Moraleja? La de siempre: Es mejor (pa todos) que yo no me reproduzca.
Sobre lo otro, de acuerdo absolutamente: El peor machismo de todos empieza en casita, y con la mamá diciendo "nena, pon la mesa, nene, ven a cenar". Que nadie lo pierda de vista.

Sra de Zafón dijo...

Parte one: las cavernas :)

Pues yo cuando se trata de rivalidad entre mujeres lo que mas veo son cavernas, Lenka, porque desde las cavernas a nuestra era nos habrá dado tiempo a elaborar mil justificaciones culturales y morales, pero la dependencia física, económica y social, han sido y, en muchos casos aún siguen siendo, el motor de nuestra lucha en busca de situarnos como hembra favorita.
Podemos pintarlo como queramos, pero en pocas ocasiones podremos librarnos del recelo hacia las demás hembras si todavía nos sentimos seres dependientes y por tanto necesitadas de “nuestro” macho, hombre, marido, novio, compañero o como hayamos sido capaces de sustantivarlo.
Yo creo que las que no lo vivimos así, las que siempre hemos luchado por nuestra independencia económica, social y emocional, las que nos sentimos enteras sin pareja, prole, ni otras moles :) Las que elegimos iguales para convivir, no salvadores, ni padres, ni defensores… nos ha costado, y cuesta, relacionarnos con mujeres que el eje central de su vida es atar a un hombre con cualquier tipo de artimaña, incluso la de intentar vejar a sus semejantas.
Esa competición, además de inútil, nos parece estresante e incluso nos llega a dar grima, (a mí mucha) tanto que desde adolescente me aparté de ella, y me hubiera dado igual no tener amigas si tuviese que pagar ese precio para tenerlas.
No imagino mi vida dedicada a adivinar las intenciones de las otras, o espiando a mi colega, ni sintiéndome fatal dentro de un bikini porque existan un montón de tías no buenas, si no buenísimas. Como no imagino mi vida emparanoiada con ser el mejor electrodoméstico, o la mejor cocinera. Tampoco imagino mi vida queriendo ser valorada por lo limpios que están mis cristales o lo bien planchadas que lleva mi chico las camisas (esto ya me da la risa) o “por lo mucho que yo te amo a ti, con lo poquito que tú me lo demuestras”. ¡Dios qué grima! Me resulta terrible saber que hay mujeres que no quieren ir a lugares donde campe una tía que consideren más sexy o más lista que ellas. No imagino una vida en la que cualquier mujer pueda ser mi enemiga sólo porque hipotéticamente pueda interesarle el mismo hombre que a mí, o simplemente porque al hombre que yo ame le parezca atractiva. Tampoco imagino una vida haciendo malabarismos para retener a un hombre a mi lado, ¡por dios que estrés! Pero cuando hablamos de rivalidad entre mujeres este tipo de cosas son el pan nuestro de cada día.

La mayoría de las veces estas mujeres en cuanto nos ven como aliadas (nuestros chicos van a la compra, tienden la ropa, pasean a los niños…y a ellas les viene bien esgrimirlo ante sus maridos para quitarse trabajo de encima) y no como enemigas (porque tienen clarísimo que no nos interesan sus hombres) son de lo más agradables y solidarias. Pero yo entre estas mujeres nunca encontré una amiga, sí encantadoras vecinas o compañeras de
trabajo, o de APAs, pero no amigas.

La bendita complicidad entre chicas muchas veces se da en medio del dolor, de la locura, de la sinrazón, cuando una está perdida haciendo cosas que no le gustan, cultivando la rabia, la venganza, pero otras muchas veces se da sin ni siquiera ser amigas, porque tenemos una capacidad increíble para sentir lo que sienten las demás. Sabemos lo que siente una madre por un hijo sin haber parido, y sabemos lo que siente una viuda sin haber perdido a nuestro amor.No sé como lo hacemos, pero todo lo que pueda guardar el corazón de una mujer las demás podemos sentirlo y entenderlo. Hasta lo que no nos gusta.

Sra de Zafón dijo...

Parte II. La amistad

Pero para mi ser amiga es otra cosa. Soy amiga de hombres y mujeres que reconozco incluso con la distancia de un ordenador. Reconozco con quien puedo compartir lo que soy casi a la primera “pedrada”. Sabes que alguien de tu calaña, de tu especie... Es algo inexplicable, porque no se trata de que piensen como tú, ni de que vivan como tú, ni de que nada como tú, se trata de confianza, de confiar en la otra persona sin ningún límite. y de pronto la reconoces y confías y entonces ya es tu amigoa. Eso es para mí la amistad.
Creo que amistad y autoestima van cogidas de la mano. Cuando queremos desde lo que somos y no de lo que nos falta y/o tememos, cuando sabemos lo que queremos, o al menos lo que no nos gusta nada ser o hacer, e intentamos construir el camino para conseguirlo. Cuando estamos a gusto en nuestro pellejo, construyendo las relaciones que nos hacen sentir acogedoras y acogidas y orgullosas de nosotras mismas, desaparecen las amenazas y con ellas las enemigas sin fundamento...y, consecuentemente, la rivalidad deja de poseernos hasta el esperpento.

Pues aún tengo más jajajajajaja

Sra de Zafón dijo...

Sobre las madres creo que todo ser humano para crecer necesita “matar” a sus padres, (muy pocos se libran de la quema) lo mismo que creo que todo ser humano una vez crecido llega a entender y respetar a su padre y a su madre, aunque no comparta ninguno de sus postulados o intereses y jamás quiera imitarlo. (Dejando maltratadotes a parte, por supuesto)

Una buena adolescencia consiste en ser un buen crítico y, en pelear por convertirse en lo que uno quiere. Lo malo es cuando los padres se lo toman como algo personal o el adolescente lo hace para conseguir no hacer nada de nada. Es normal que una chica o un chico entre los 14 y los 20 años tengan que pelearse con sus padres, (esas personas que han decido TODO por él, o ella, hasta ese momento) para encontrar su sitio. Normalmente cuando no se hace a esa edad toca hacerlo a los cuarenta y más allá, con mucha más rabia y dolor. Lo que es terrible es que la madre o el padre vivan esa búsqueda desde el prisma de la rivalidad entre iguales y no de la naturalidad entre un ser maduro y otro en construcción, o que por comodidad, o por gustar más a sus hijos, dejen de ser quienes querrían ser. También ocurre que las personas inseguras y poco maduras (por muy padres o madres que sean) no soportan verse a través de los ojos de sus hijos, ni en esta etapa, ni en ninguna otra, porque traducen crítica con falta de respeto, y autosuficiencia con falta de cariño. Es mucho más fácil cuando aceptas que lo que tú has elegido no tiene por que ser lo más apetecible para tu prole y acoges y amas a tu gente como es y no como pretendes que sea. Para mí, la inseguridad arrojada contra los demás es la madre de todos los males, y entre chicas de todas las rivalidades. Ahora que lo que no puedo concebir es la rivalidad entre madre e hija, ( o padre e hijo) sí entiendo que un ser inmaduro (un hijo o hija) quieran rivalizar pero para poder hacerlo creo que hacen falta dos o más.

Ahora ya te dejo.

Te mereces estos tochos y más :)

Jack dijo...

-Y 2:
:)
Conste que con lo de las madres y lo del machismo estoy de acuerdo, pero lo de las amigas no sabría identificarlo.
Para mí la amistad femenina fue una cosa muy clara y reconocible y generalizada en mi infancia... lo que pasa es que lamentablemente aun siendo perfectamente capaz de reconocer un grupo de amigas, yo nunca tuve. Quicir, las niñas se juntaban con las niñas y se dedicaban a cultivar un entramado de relaciones de secretos, competis, complicidades y conversaciones que se me escapaban absolutamente. Hablaban otro idioma!
Curiosamente hice amigas en la facultad, pero todas como yo.
Y no sabría definir los porqués.
Yo creo que biológicamente (a parte de lo evidente) nos diferenciamos poco.
Pero sí que hay una cosa que nos (entre comillas, y generalizando) nos une, a pesar de odiar las divisiones de este tipo: Creo que la empatía es bastante femenina. Osea, que o la traemos de fábrica o como mínimo es atávica.

Jack dijo...

Chusa de mis amores, escribimos a la vez y te leo y cómo te entiendo.
Cualquier día subo a las verdes praderas a darte besos de esos super sonoros.
Con lo poco besucona que yo soy.

Lenka dijo...

Claro. A ambas dos. Pero gracias por explicarlo y extenderlo. A mí me parece bastante obvio en realidad (una vez que consigo ordenar la madeja, cosa que suele ocurrir mientras voy tecleando) pero incluso desordenado y difuso me parece evidente, aunque sólo sea por viejo. Es una de esas cosas (y no paro de descubrir que cada vez son más) que nunca te habías parado a pensar conscientemente pero las SABES. O sabes que andaban por ahí, en algún lugar de la cabeza. No os pasa??

Jack, no creo que matar sanamente a la madre (o dejarse matar por la hija) sea injusto. No sé si habré usado esa palabra. Si es así, mal usada está. No sólo no es injusto, es normal. Y sano, insisto, si se hace sanamente (valga la imbecilidad). Lo que no suele ser es fácil, ni cómodo. Pero nadie dijo que lo fuera. Y de hecho, sí, cuando se pasa el proceso todo se normaliza estupendamente, y mejora y fortalece. Claro que sí. Si se hace sanamente, sí.

He ahí una de las trampas, Zafo. La rivalidad como causa de que el mundo (de algunas mujeres) gire impepinablemente en torno a ese macho que consideran suyo y que ocupa montones de parcelas. Parcelas que ellas defienden de mil maneras, de la más sutil a la más neurótica. Y si es de esta última forma, líbrete dios de pisar el césped sin darte cuenta. Porque para algunas mujeres, que otra sea más lista, más guapa, más joven, o que piense o actúe así o asá (todo esto desde el personalísimo punto de vista de la "defensora") ES irremediablemente una pisada de césped. Una invasión de territorio. Una hostilidad. Declaración de guerra. Y es, encima, premeditada. Por más que la otra pisara el césped por otros motivos cualesquiera o de camino al baño, o ni tuviera remotamente idea de que el césped llegaba hasta allí.

Y es que, además, esto no sucede necesariamente por defender neuróticamente al hombre "propio" (el compañero, padre de tus hijos, amante, sostén, posición o lo que sea pa cada cual), sino algunas veces por defender o acotar al hombre en general. A todos y a ninguno. Ni siquiera tiene que haber un tío con nombre y apellidos cerca. Algunas mujeres sencillamente defienden un supuesto territorio lleno de hipotéticas posibilidades y ya está. Y sí, menudo estrés!!

Lenka dijo...

Con la amistad me parece que todas hemos pasado más o menos por lo mismo. Yo la veía de niña en otras niñas cuyos lenguajes y conductas me parecían indescifrables y, además, carentes por completo de lógica y de interés. Por eso me sentía más identificada con ellos. No es que fueran mejores, simplemente me eran más afines, o me lo parecían en muchas más cosas. También yo descubrí la amistad femenina en la Uni, y también con chicas muy "como yo". De entrada. Lo fascinante es que luego, unas por otras, se me fueron cruzando en la vida mujeres tan distintas a mí que parecía imposible que de allí saliera algo bueno. Y salió. No sé bien por qué. Quizá porque a esa edad una ya ha medio "matado" todo lo que no le gusta de su madre, pero tal vez ha logrado matarlo en ella misma, no en la madre ni en las demás. Ha aprendido a aceptar al resto a la misma velocidad a la que se ha aceptado a sí misma. A lo mejor por eso ahora tengo amigas muy como yo y todo lo contrario. Amigas de rosa, de derechas, con tacones de aguja, con otros lenguajes, otras metas, otras ideas, otros valores. Pero amigas, con las que he encontrado un dialecto común y esa empatía de la que habla Jack sabiamente. Y es que una también aprende a relajar sus juicios, obviamente. Aprende a evitar las piedras en los bolsillos y a no caer en la osadía de metérselas a otras, a sabiendas o sin darse ni cuenta.

Todas estas cosas, seguro, también pasan entre tíos, entre tía y tío, entre hija y padre, entre madre e hijo y en todas las combinaciones. Supongo que cambian las razones, o no, o no siempre, o depende. Estoy segura de que ocurre, porque nos ocurre a todos. Sólo que no me cabía todo eso en una entrada, así que lo dejaremos para otras, si se dieran.

Os daría besos sonoros, pero no me pega nada y se me notaría XD
Dejémoslo en que asiento sonriente y guiñando un ojo. Como sois mujeres, empáticas y brujas, seguro que lo entendéis.
;)

Jack dijo...

Qué va, lo de injusto no lo has dicho tú.
Es lo que dice la gente (o la cara que te pone) cuendo te da por hablar de matar a mamá.
Con todo lo que mamá hizo por tí, desagradecida.
Y claro, no pasa por ahí ni por asomo. Y si pasa, se le saluda, pero es lo de menos....
En fin.
Tela, prima.

Sra de Zafón dijo...

Siento deciros que yo no soy nada pudorosa para manifestar mi alegría o mi amor, así que mis besos sonoros van a ser de la hostia, jajajajajajajaa.
También he de confesar que cuando escribía sobre la amistad, encontrada donde menos la esperas y reconocida a la primera pedrada :) pensé en Jack, que apenas la conozco y sin embargo me hace segregar toda la confianza del mundo. Por ti, Lenka...hice un blog :)

Lenka dijo...

Mira, Zafo, ya puedo presumir de haber hecho algo bueno!!! En cuanto a la Jack... jodó, es que puestos a segregar confianza no hay otra. Te diré. Me encantaría tirarme el pegote y decirte lo lista que fui y lo rápido que la descubrí, pero no. La cabrona me olió primero. Y menos mal, porque se me llega a escapar y menudo drama. Luego sí, a las dos frases sí que lo tuve claro. Al final va a ser verdad y todo. Que nos olemos, digo.

Prima, supongo que sí, que para alguna gente lo de matar a mamá es injusto y de desagradecida. Por eso me parece tan fascinante cuando son las propias madres (y las hay) las que te "animan a matar" y no caben en sí de orgullo cuando sabes cómo hacerlo sin mayores traumas.

Montones de madres viven subrayando los "defectos" de sus hijas (entiéndase "defectos" como todas aquellas cosas en que sus hijas osan ser diferentes a ellas, o a lo que ellas esperaban) pero es que hay otras que hacen justo lo contrario. Y ni siquiera cegadas por la cosa de la entraña, sino con mesura y con equidad.

No sé... pero cada vez que oigo a una madre manifestar que está contenta y orgullosa porque su hija tal o cual (y esos tal y cual no son verdaderos disparates, que de eso también se usa) me da un subidón de esos de amor infinito por el género y la génera. Ya sabes.

Kaken dijo...

Estoy de acuerdo con casi todo lo que llevais (muy bien) escrito.

Paso por aquí a contarte, Lenka (igual Chusa sabe algo del tema)que tengo una amiga a la que le ocurre con los números exactamente lo mismo que a tí.
Estuvo en terapia y descubrió con su psicóloga que era superdotada y que antes de ir al cole ella ya había desarrollado su personal lenguaje matemático por lo que al entrar en el sistema se bloqueó.

Su mente trabaja con decenas,puede descomponer los números a velocidad del rayo y sumar o restar en decenas recuperando luego el resto. Pero le da muuucha pereza hacerlo. También aprendió por si sola a multiplicar sumando las cifras el numero de veces que fuera y luego era incapaz de memorizar las tablas.

Lo de pensar a la vez que tecleas también le ocurre. Tiene un poderoso y enorme subsconsciente junto a una intuición muy rápida, así que sí, al parecer SABE.

También le ocurre que no se aprende jamás los precios de las cosas, sin embargo luego acierta con mucha aproximación lo que le van a cobrar ¿te pasa a tí?

No sé si te servirá de algo, Lenka, pero a mi me parece fascinante el tema.

Bes para todos.

Lenka dijo...

Juas, no jorobes!!! A ver si soy superdotada y no me entero!!!!

Nunca me he puesto a comprobar si soy capaz de sumar decenas, o docenas, o lo que sea. Sí te digo que las tablas me las sé por pura memoria, y no sólo eso, es que los pocos cálculos mentales que consigo hacer no los hago en realidad, es que me los sé de memoria también. Si no me los sé no consigo hacerlos. Es raro de explicar, pero es así. Vamos, que no razono con los números, sólo hay algunos (algunas operaciones y resultados) que he logrado memorizar. Todo muy básico, desde luego, porque cualquiera se memoriza 8.967 x 345. Te diré!!

Lo de los precios sí que me ha hecho gracia. Yo antes de entrar al super miro cuánto dinero tengo. Empiezo a hacer la compra mirando por encima las cantidades y sin molestarme en ir sumando (pa qué, tampoco podría, me perdería a la tercera cantidad). Me pongo en la cola y me asaltan los nervios de si me habré pasaso, si tendré bastante dinero. Pues oye, siempre, SIEMPRE acierto. Me quedo en la cantidad justa o bien me sobran unos pocos céntimos. Jamás me he pasado. No importa si llevo encima 27 euros, 42´50 o 13´20. Da igual, me quedo justa, compre lo que compre.

Jamás en la vida entendí cómo lo hago, siempre pensé que era chiripa sin más. No me digas que eso es de superdotados porque me escojono viva (teniendo en cuenta que ahora con lo de las opos estoy aprendiendo de nuevo a sumar fracciones y a hacer problemas de trenes que salen de A y llegan a B, porque YA NO SÉ HACERLOS!!!) XD

Con el lenguaje es obvio que nunca he tenido problemas (salvo por exceso, jejeje). Empecé a hablar a los nueve meses y ya no paré nunca. Yo jamás necesito pensar qué voy a escribir, sea una anécdota, un pensamiento o pura ficción. Tengo la idea: "feminismo, un cuento de fantasmas, lo de mi abuelo con aquel gato" que normalmente es una imagen, o una escena, como en las pelis. Ni siquiera son palabras. Esas me salen sin más, me siento y tecleo sobre la marcha. Nunca reviso ni corrijo nada, salvo que luego me fije en que me he comido un espacio, o algo así. No sé, sale, simplemente. No tengo que pensarlo, ni ordenarlo, ni nada. Es más, últimamente me pasa que alguien saca un tema (en directo o en el foro, por ejemplo) y le doy a responder directamente. Da igual si es un tema del que jamás me había hecho una opinión, sale de todos modos y a la primera (será por eso que digo tal cantidad de tontunas????) Y el caso es que no es exactamente hablar (o escribir) sin pensar. Es sin pensar antes. Es que lo pienso mientras escribo, o mientras lo digo.

Jodó que si es fascinante el tema. Todos los temas del coco me lo parecen. No molaría poder abrirse la cabeza y mirar dentro, a ver qué cuernos hay?????

Rogorn dijo...

-Una muchacha honrada no necesita leer, ni saber de cuentas para vivir -comenta tras unos pasos, luego de meditarlo despacio-. A ti te basta con coser, planchar y guisar un puchero.

-Hay otras cosas, padre. La educación...

-Con lo que te enseñó tu madre, lo que aprendes en esa casa y lasa maneras que ves a los señores, tienes educación de sobra para cuando te cases y vivas en la tuya.

Ríe Mari Paz, argentina. Suave. Esa risa le devuelve un aire de frescura infantil. El de la niña pequeña que Felipe Mojarra casi ha olvidado.

-¿Casarme yo? Venga, padre. Ni se le ocurra -ahora adopta un tono entre ingenuo, ofendido y vanidoso-. A ver quién me va a querer a mí... Además, no siempre hay por qué. Fíjese en la señorita, que a pesar de todo sigue soltera. Y eso ella, que es tan elegante y seria. Tan... No sé... Tan señora.

El tono y la risa de la muchacha remueven por dentro al salinero, aunque a su pesar. No deberíamos dejar nada atrás, se repite en los adentros, súbitamente preso de una vaga angustia. Después mira a su hija, dudando entre darle una reprimenda o darle un beso, y al final no se decide por lo uno ni por lo otro. Se limita a tirar al suelo la punta del cigarro y a cambiarse otra vez de hombro el fusil.

-Acaba de comerte el buñuelo, anda.

(Arturo Pérez-Reverte, 'El asedio')

;)

Kaken dijo...

Me parece, Lenka, que se ha abierto una puerta a temas muy interesantes, jejeje.

Con lo de abrirse la cabeza y mirar dentro me has recordado que siendo muy pequeñita, unos 5 años, en la playa,soñaba que tenía un reloj en mi muñeca con una pantalla en la que podía ver qué sucedía dentro de mi cuerpo a tiempo real. No sabía ni lo que era el hígado, pero visualizaba el cuerpo por dentro.

Aborrezco la mentira más que nadie, en serio, pero esta vez espero que tú y los que por aquí leeis y escribís tan bien, me perdoneis el clásico recurso de "tengo una amiga que".
He tenido que hacerlo así porque me da distancia sobre temas que me da muchísimo pudor asumir en público.

Lo que has descrito, Lenka, sobre el supermercado, es exactamente lo que me ocurre a mí y sólo esbocé porque esperaba esta respuesta tuya y no quería "dirigirte", pero es tal cual lo cuentas.
La única diferencia es que hace poco yo me he entregado a esta "habilidad" y me dejo llevar, ya no me pongo de los nervios pensando en previo si me va a llegar o no. Llega, lo sé. Pero antes las pasaba canutas.

El reconocerse como superdotado, investigar sobre el tema y demás, es una forma más de re-conocernos y, por lo tanto, acercarnos a la paz interior, al equilibrio.

Que luego cada cual es cada cual, nada garantiza que seas mejor o peor, simplemente hay características personales sobre las que trabajar para ser lo más feliz que se pueda.

Te voy a pedir un favor: nunca más pienses que das ladrillazos, porque no es cierto y la reacción de la gente te lo demuestra. Ese pensamiento es directamente negativo para tu autoestima. Tu no tienes que explicar nada, que justificar nada. Escribes lo que te sale del bolo, como la Milá, y te leemos encantados, y el que no, no se manifiesta y él se lo pierde...¿vale?

Estoy deseando que cuentes más cosas "rarunas" que te pasan¡

Un bes a todos.

Lenka dijo...

Gracias por los palabros del Profe, Ro!

Pues querida Kaken, no sé si seremos o no superdotadas, ni entiendo del tema, pero lo cierto es que esa habilidad viene bien para la economía doméstica, que no?? ;)

Lo que sí creo es que todo el mundo, seguramente, es un superdotado para algo. Del tema "general" no sé mucho. Sólo que hay gente que parece dotada para todo, y que se salen de las tablas cuando los examinan. Yo no soy de ese tipo, te lo aseguro, ni me importa no serlo (siempre me han dado miedo las etiquetas, es como que te obligan a algo, verdad?), me basta con que haya cosas que creo hacer bien y con las que disfruto un montón (porque si no disfrutara no las haría, y entonces seguro que no se me daban igual de bien, y por eso fue antes el huevo... o la gashina... o a saber qué). Ya estoy desvariando (cosa que también me gusta, no creas!!!)

En fin, que no podré echarle la culpa de los kilos a la tiroides, pero si alguien se vuelve a escojonar al verme contar con los dedos pienso espetarle un "qué pasa? Nunca has visto a un superdotao???" XD XD XD

Kaken dijo...

Y sí, eres superdotada, aprovechalo¡¡

Kaken dijo...

Juassss¡¡¡ Lo último, me parto¡¡

En serio, Lenka, investiga, te juro por mis niños que lo eres y que saber del tema te va a hacer crecer aún más, so prenda.
No te fíes de los test sin más, hay muchos datos y características que demuestran que lo eres.
Lo primero que hace un superdotado cuando se lo dicen es...¿adivinas?...¡¡negarlo¡¡

Recorre el camino, chiquilla, que te va a venir muy bien ubicarte en este tema.

Ooootro bes.

Sí es lo que parece dijo...

Madre mía necesito un café largo con unas pastitas, para sentarme a leer todo ésto tranquilamente, me encanta. Es increíble la cantidad de versiones, puntos de vista o lo que sea que se pueden extraer de este asunto;

Estoy muy de acuerdo con Jack con aquello de que el machismo empieza en casa, lo he vivido en mis propias carnes, "anda plánchale la camisa a tu hermano que yo tengo que ir a comprar"(mientras él ve la tele...arggg)

Me siento identificada con las palabras de Zafo (permitame la licencia de llamarla asi)en aquello de que la amistad y la autoestima van de la mano, porque cuando he aprendido realmente a quererme y aceptarme, después de que algún malandrín intentará destruir mi estima, es cuando de verdad estoy encontrando esa sincera amistad sea con hombres o con mujeres. Aceptándome y queriéndome como soy los demás, mis amistades, también lo hacen.

En fin de momento nada más, sólo decirte Lenka, que la otra vez no lo hice (allá por el segundo comentario ;) que es magnífica tu entrada al igual que tu manera de desarrollar cualquier tema.

Es un placer estar por aquí, besos a todos/as

Lenka dijo...

No, si negar no niego nada, Kaken. Sólo digo que nunca me han convencido demasiado los métodos habituales de medir la inteligencia o la capacidad. Los test y todo eso, aunque confieso que conozco poquísimo del tema. Tengo la sensación de que lo que en realidad se mide con ellos en la capacidad de una persona para emular a u ordenador. O sea, calcular rápido, pensar rápido, ser veloz y eficaz. Y no dudo que eso pueda medir de alguna manera la inteligencia, pero también creo que "inteligencia" engloba mucho más. Razonar en otros campos, ser capaz de "crear" cosas, la capacidad de observación, la inteligencia emocional (tan de moda), la empatía, el modo de enfrentarse a las cosas, la capacidad de adaptación... montones de cosas que conforman (creo) la inteligencia humana, y no sólo la "robótica". No sé si me explico.

Seguro que todos conocemos a personas muy brillantes académicamente o que bordan cualquier test y que luego son tontos de remate en otros aspectos de la vida, o completamente disfuncionales, o no saben relacionarse, o son cuadriculados... Y seguro que todos conocemos a personas prácticamente analfabetas que no superarían un test por simple falta de conocimientos, pero que nos dejan pasmados con lo inteligentes que son, aunque no posean una cultura extensa.

Igual es que yo conozco muy poco del tema y sólo una parte: la de los famosos test del cole. Y también reconozco que me da cierto yuyu eso de las etiquetas, buenas, malas o regulares. Me parece que lo que no me gusta es el enfoque que se le daba a todo eso cuando yo era niña (no sé si sigue siendo el mismo) consistente en: "vales pa estudiar; no vales pa estudiar; vete por letras; vete por ciencias". Argh. No es una simpleza total? Y además es una osadía! Te aseguro que mi hermano es un tío brillante. Domina los números sin problemas, tiene memoria de elefante, recuerda todo lo que lee, razona a la perfección, en un dibujante notable, un músico bastante decente y tiene una labia que a su lado yo parezco retrasadita. Pero sus tests eran un desastre... porque los odiaba y los contestaba a boleo para terminar cuanto antes. Y es que, además, nunca le gustó estudiar, era del montón del "fracaso escolar". Ya sé que eso también es un síntoma, dicen, pero supongo que al serlo demuestra que lo de los test es muy relativo siempre. No sé, me da cosa eso de decidir si alguien es más o menos listo.

Ya sé que al final todos tendemos a etiquetarlo todo (por tenerlo ordenado en nuestros esquemas, simplemente) pero hay etiquetas que me parecen un poco... chungas! Quizá no ya ahora, cuando uno es adulto, pero en niños no me gusta nada. Entiendo que si sabes que tu hijo es brillante puedes ayudarle más y mejor, pero... uno sabe si su hijo es brillante. Y si lo es, es lógico que trate de estimularle al máximo. Pero es que si no lo es, también. Cada cual a su máximo. Y sin caer en la presión ni en la competitividad salvaje, que no es fácil.

No sé, igual peco de simplista, yo creo que cada cual puede dar su máximo sin necesidad de que se lo certifiquen. Y cada cual tiene sus particulares talentos. Sí creo que esto puede ser útil en cosas concretas. Para ese niño que estudia muy bien cualquier materia pero luego con una concreta es un desastre. Ese extremo puede ser llamativo y puede responder a algo. Si con un estudio y unos tests alguien te orienta y te dice: tira por aquí, a ver si así conseguimos que le sea menos difícil... pues genial.

No sé si logro explicarme, Kaken, es que este tema me confunde, como a Dinio ;)

Lenka dijo...

Síes, es que no podemos negar que por costumbre, convicción o por lo que sea, muchas madres han perpetuado el machismo, consciente o inconscientemente. Es normal, supongo, porque cuando algo ha sido "así" cuesta desmontarlo. La mayoría de las cosas las damos por sentadas y ni nos preguntamos el porqué, hasta que llega algún adelantado y empieza a cuestionarlas.

Mi madre no se crió en un ambiente manifiestamente machista, pero sí había un padre, una madre y dos hijas. Con tres mujeres en casa te aseguro que el hombre nunca hizo ninguna tarea más allá de su curro, pero es que estaba muy delimitado qué era cosa de hombres y qué de mujeres. Mi padre es un anarca absoluto y siempre peleó contra el machismo, no entendía por qué a la hora de fregar platos siempre salía mi nombre el primero. Pero incluso él cae en ciertos clichés sin darse ni cuenta, porque todos arrastramos cosas de alguna manera. El sistema pesa lo suyo, no es nada fácil ir metiendo cambios.

Y ahí está la lucha, que cuando los metes (y todas los hemos ido metiendo, desde que el mundo es mundo y como podíamos) es fácil que otras mujeres te cuestionen. Porque tampoco es fácil desaprender. Tiene su miga, desde luego.

Acabo de recordar una lucha que mi abuela paterna tuvo con una de sus hijas, pero como no tengo más tiempo lo cascaré en otro rato.

Besos a todos!

Sra de Zafón dijo...

Con esto de ser o no ser superdotado a mí a veces me sale un ramalazo macarra y desagradable, primero porque creo que todos poseemos una o varias "superdotaciones" y segundo porque creo que a tenerlas o no, se le da demasiada importancia, sobre todo algunas madres deseosas de tener portentos para presumir de ello,
(Kaken, veo que tienes muy buena memoria :) y que recuerdas mi comentario en la casa de Eli) o algunas personas que no se sienten cómodas consigo mismas y necesitan encontrar habilidades para venderse a los demás. Pero quitando el mal rollo este de egos heridos, sí creo que es vital descubrir las habilidades de cada uno para desarrollarlas, porque eso ayuda mucho a ser feliz y a estar bien con uno mismo.
Hay un ejemplo precioso de una madre que lleva a su hija, “inquieta y nerviosa”, según ella, al pediatra y éste le pide que salga de la consulta mientras su niña queda dentro con la música de la radio encendida.
El doctor mira a la madre y le dice:
-Mira a tu hija, ¿qué ves? (la niña está bailando)
-No ve doctor - responde la madre- mire que nerviosa es… ¡no se puede estar quieta!.
-Su hija no es nerviosa, señora, su hija es bailarina.

La suerte que tuvo esa niña es que su madre le hizo caso al médico y la llevo a una escuela de danza. Hoy es una gran bailarina. Si en vez de ese maravilloso médico hubiera dado con otro, o con un psicólogo de tres al cuarto (lo siento pero la mayoría me ponen del hígado) Seguramente hoy estaría medicada como hiperactiva...

Con esto sólo quiero decir que todos y cada uno de nosotros tenemos superdotaciones, como tenemos lunares, somos rubios o morenos. Todos si nos dejan desarrollarlas somos superdotados para algo, incluso los que nos parecen retrasados (mi próxima entrada irá sobre mi asperger preferido)
Lo triste es que el mundo en el que vivimos sólo ve superdotación en la demostración de un aprendizaje cognitivo rápido y preciso, y docilidad y quietud en clase se confunden con respeto y atención, nada más.
La inteligencia no es una, son muchas...y para mí el único sentido que tiene desarrollar las habilidades es que disfrutes con ello y te hagan sentir mejor. Lo que dice Kaken de que saberte superdotado te ayuda a crecer, imagino que va por ahí, pero mi experiencia es que a veces la gente necesita sentirse superior a los demás para amarse así mismos (o sentir superior a sus hijos, que aún es peor) y eso suele llevar una competición sin límite que a mi me produce ese ramalazo macarra 

Para mí el superdotado es aquel que conociendo sus capacidades e incapacidades sabe sacarles el partido necesario para sentirse cómodo y a gusto en su pellejo.

Pero sigamos con las rivalidades femeninas, me encanta tu metáfora del césped, jajajajajaj Es cojonuda porque es verdad que a veces ni siquiera necesitan un hombre con nombre y apellidos, que va! Buenísimo, Lenka.

El tema del machismo en casa, ¿cómo no nos vamos a cargar a nuestras madres cuando nos pedían que hiciéramos las mismas cafradas que ellas? La mía todavía se ofende por cómo le hablo a mi marido, ¡¡¡¡qué falta de respeto la mía, por dios!!!! “Una mujer nunca debe cuestionar lo que dice su marido en público.” Yo me parto, pero no me partía cuando compartía techo con ella y pretendía que fuera la chacha de los hombres de la casa. Cómo no me parto cuando ando en bikini por casa, ¡¡¡MI CASA, MI PRADO!!! y llegan vecinos y yo no me tapo y ella dice que lo hago para provocarlos. El césped, Lenka, el césped de mi madre ocupa todo el planeta jajajajajajaja.

Sra de Zafón dijo...

Escribíamos a la vez: Desaprender...si, esa palabra me suena mucho, pero lo que tú dices...caer en lo aprendido es muy muy fácil.
Bueno, me voy corriendo. Besos

Jack dijo...

Pero prima, es que hay teses y teses. Hay mucha soplapollez sicopedagógica, pero un test bien hecho no se trata de que sepas calcular rápido multiplicaciones entre números de 4 cifras...
Yo creo que en general casi todo el mundo tiene algún tipo de dotación personal para algo de la que otros carecen y que por contraste parece un superpoder. Etiquetar a los críos desde enanos sólo sirve para limitarlos, al fin y al cabo. Creo (amos, es opinión) que mucha gente confunde la superdotación con otro tipo de cosas que más bien son síntomas: generalmente el niño obsesivo y brillante con un solo tema, el profesor en miniatura que pasma a los adultos es más fácil que tenga asperger (uno de mis temas de conversación favoritos) que superdotación. Pero últimamente surgen superdotados en los gabinetes sicológicos de los coles con la misma facilidad que hiperactivos. Y sólo un porcentaje mínimo de los chavales lo son, y generalmente es una patología (habéis visto a un hiperactivo Real alguna vez? es angustioso). Sigue habiendo lo que había antes: gente más o menos brillante, más o menos simple, más o menos audaz. Gente buena para unas cosas y negada para otras. Al fin y al cabo ya tenemos una edad, tenemos mil conexiones semánticas en la cabeza fruto de cada imagen que ha pasado por nuestros ojos, de cada estímulo y de cada experiencia. No sé si me explico. Probablemente no.
Yo también tengo un rechazo inicial por esa etiqueta, y por todas las demás. Creo que es historia vital (mi mejor amiga es sicoanalista, la mejor amiga de mi madre es una eminencia con el autismo y crecí viéndola currar), pero siento cierto yeyo hacia un tipo concreto de diagnosis rimbombante (y corta de miras) que al final, en mi humilde opinión, dice más lo que se quiere oír (lo que quiere oír el padre, o el adulto, o la propia autoestima) que lo que realmente pasa. Que al final suele ser que cada persona es un mundo, y a veces un mundo insondable. La única ventaja de conocer los defectos y virtudes propios es estar más a gusto en la propia piel. A partir de ahí no creo que haya mucho más que rascar.
No sé, creo que no se me entiende nada...

Jack dijo...

Coño, Chusa, tenemos los mismos horarios de disertación....! :)
"Con esto de ser o no ser superdotado a mí a veces me sale un ramalazo macarra y desagradable,"
Neña, a mí pásame lo mismo.... Últimamente nos falta poner la nuca pa que nos planten un código de barras que haga más fácil tasarnos...

No, voto por normalizar las facultades extraordinarias (e intransferibles) que casi todo el mundo tiene. Emocionales, cognitivas, manuales, analíticas... Lo que sea.


Hablando de asperger preferido...
http://www.youtube.com/watch?v=4SNJ7rwzpjM

Lenka dijo...

Anda, mira qué bien! Lo que yo intentaba decir, pero bien dicho! Gracias a ambas dos!!

Mirad, con lo de los nenos hiperactivos habéis dado en el clavo. Creo haber conocido solamente a uno en toda mi vida (mi primo el mayor) y sí, era estresante. Pero es que era tan estresante que él mismo se daba cuenta. En aquellos tiempos (mi primo tiene 33 tacos) y en provincias no existía tal cosa. El niño era malo y punto. Ergo, jarabe de palo. No podía parar, sin más, ni siquiera ante la tele ni con su juguete favorito, a los dos minutos lo lanzaba por ahí y pasaba a otra cosa, siempre con una intensidad agotadora. Cuando su madre se sentaba con él a hacer los deberes, el neno terminaba llorando porque, decía, no podía escucharla, no podía entender nada, lo estaba intentando pero había perdido el hilo porque un coche había pitado en la calle.

Repitió muchos cursos, hoy tiene su licenciatura, curra ocho horas al día, estudia otras cinco para unas oposiciones y todavía saca tiempo para su mujer, su hija (que es un calco de él), entrenar y vivir. Siempre sonriendo y de buen humor, un ejemplo de equilibrio emocional, el loco ese que es capaz de hacerse un Ironman y quedar entre los mejores.

Resulta que hoy día, cualquier niño maleducado es hiperactivo y hay que medicarle. No me gusta, como no me gusta que el dolor sea depresión o que atravesar una racha de mucha actividad sea estrés o ansiedad. Que a veces lo es, sin duda. No me gusta la generalización, ni la etiqueta fácil, ni mucho menos la pastilla mágica, pero eso es otro tema.

Sí, me encanta que la niña no sea hipercativa, sino bailarina (qué cegatos andamos a veces y cómo nos ponemos en lo peor!) y sostengo que todos somos superdotados en algo. Y me parece genial que se nos potencie, a todos. Mi padre siempre dice que si uno de sus hijos quería ser leñador, que fuera el mejor. El mejor físico, el mejor carnicero, el mejor peluquero. No me gusta mucho lo de robotizarnos, o que todos tengamos que ser buenos en lo mismo, siempre enfocado a lo mismo, ni el rollo competitivo, ni los códigos de barras.

En el fondo de acuerdo con las tres, Zafo, Chusa y Kaken. Saber que eres bueno en algo ayuda a sentirse bien en tu piel, aceptarte y potenciarte. Pero líbrenos dios de esos "expertos" que todo lo miden en multiplicar o memorizar y corren a clasificarte. Una de mis mejores amigas es psicóloga y muy contraria a todo eso. Es más de: "eres bueno en esto, mira que bien, eso es estupendo y te puede servir de mucho". Sin más fiestas.

Ah, los asperger. Los estudié en mi tesis. Y los viví durante un tiempo. Eso sí que da para un montón de entradas!!

Juas, Zafo, la teoría del césped. Ya sabes, se empeñan en que está prohibido pisarlo. Y hasta hay quien te cuestiona por pisar el tuyo propio!!

Jodó, creo que estamos batiendo el record de comentarios!!!!

Kaken dijo...

Estoy de acuerdo con lo que comentais. Me está resultando todo muy interesante.
Efectivamente, a mi también me interesa saber cosas sobre mí para actuar sobre ellas. Cuanto más te conoces más posibilidades tienes de ser feliz, disfrutar de tus capacidades y corregir errores.
Y conocer la particular forma de inteligencia que tengamos cada uno de nosotros es otra posibilidad más para bucear dentro de nosotros.

La etiquetas se transforman en tales cuando no somos capaces de mirar detrás de ellas y dejamos que nos inmovilicen. Si las utilizamos como forma de conocimiento sí pienso que pueden ser muy útiles.

Me pasaría horas leyendoos a las tres¡
(Me voy a ponerme al día con el asperger, ahora mismo me viene a la mente vagamente lo que es y que por no reconocerlo se han cometido barbaridades)

Juan dijo...

¡¡¡La que has liado Lenka¡¡¡. 43 cometarios y subiendo.

Escribes un post maravilloso y tienes 42 comentarios tan buenos como el propio post. Me los he leído todos y me lo he pasado genial.

Además, habeis dicho punto por punto lo que pienso de muchos de los temas que habeis hablado y, en otros, me habeis dejado ojiplático, porque directamente lo desconocía y me habeis ayudado a aprender algo más de las mujeres y sus porqués.

¡¡¡Si hasta estoy de acuerdo con Jack¡¡¡.

Lo de la superdotación, a mí me sucede igual que a vosotras. Demasiadas veces se convierte en una etiqueta más. No para ayudar y crecer sino para tener bien clasificaditas a las personas y para poder exigirles y exprimirles más, o bien, achacarles más miserias por no hacer lo que su inteligencia les podría capacitar.

Los test, como todo, son simples herramientas, que bien usadas, nos pueden ayudar, pero mal usadas nos pueden herir. Y el buen uso depende de las intenciones que se tengan cuando se van a hacer los test.

Lo que más me ha aclarado y encantado han sido sobre las relaciones entre mujeres y particularmente las relaciones madre-hija. Me ha despejado dudas y me ha abierto los ojos y habeis conseguido que me dé cuentas de cosas que antes no entendía.

"Matar a la madre". Encierra todo un simbolismo y una realidad terrible pero real. Incluso necesaria.

Pero ¿porqué matar a la madre y no al padre?.

Dejo esta pregunta en el aire.

En un post mío hablaba de que no entendía porqué las mujeres eran las peores enemigas de las mujeres. Desde un punto de vista simplista, me da la impresión de que los hombres machacan más a las mujeres que las propias mujeres. Que las mujeres consentís más cosas a los hombres. Y nos exigís menos. Se trata sólo de una percepción mía, no creo que haya ningún estudio que lo asegure ni nada por el estilo.

Y sí, lo que dice Chusa también es una percepción que tengo: cuanto más independiente es una mujer y más autoestima tiene, mejor se siente entre hombres y más mujeres la miran con precaución/temor.

Pero por otro lado, cuando dos mujeres conectan, la relación que establecen entre ellas roza el mundo de lo mágico. Se comprenden con una simple mirada. Son capaces de adelantarse en las necesidades de la otra. Saben escuchar como nadie.

Y mujeres que siempre han vivido muy cómodas entre hombres y han tenido precauciones con las mujeres, de pronto descubren las maravillosas implicaciones de estar unidas a otras mujeres. Y es que una buena relación hombre-mujer, sin ser mejor ni peor, es diferente a una buena relación mujer-mujer.

Lo dicho. Enhorabuena a tod@s los que estais participando en este rinconcito tan hospitalario de Lenka.

Un abrazo

Juan dijo...

Me quedan algunas cosas más que comentar, pero mi monitora de Body Pump, me espera.

Por cierto, mis dos monitoras de body pump, dos mujeres maravillosas, muy queridas por todos, se llevan a matar. Deberían leer este post y todos sus comentarios.

Lenka dijo...

Por decirlo muy en crudo, es una "modalidad" del autismo. La película Rainman lo popularizó bastante. Tanto el asperger como el autismo en general fueron grandísimos desconocidos, mal diagnosticados, mal tratados y generaron muchas teorías y enorme confusión al respecto. Hoy día se sabe más y mejor sobre ambas cosas. Desde que hice la tesis me quedé bastante descolgada, pero sí que me llevé una sorpresa enorme con las últimas teorías, que apuntaban a que es hereditario. Y uno piensa: "cómo va a ser hereditario, si los autistas no tienen hijos???" Pues los tienen. Lo que pasa es que uno conoce el caso de autismo profundo, el del niño que se balancea, que manifiesta estereotipias constantes, no se comunica, o se autolesiona. Y resulta que hay tal cantidad de grados como para que, fácilmente, todos conozcamos a unos cuantos autistas sin saber que lo son. De hecho, en el centro al que acudía a investigar por mi tesis y al que volví no hace mucho (cuando salió la noticia) me contaron que ahora mismo diagnostican a padres o abuelos a partir de los casos de los hijos o nietos. Muy curioso y muy interesante, desde luego.

(Y ya sólo nos falta empezar a hablar de comida... juas)
Besos, Kaken!

Lenka dijo...

Costilloooo, que nos tropezamos!!! ;)

Se mata a ambos, padre y madre. Pero aquí saldrían a relucir los famosos roles que tantas veces hemos comentado. Porque no se puede negar que esos roles han estado siempre absolutamente vinculados al sexo de la persona. Una madre era una mujer, punto. Como mujer debía ser de cierta manera, tener ciertas cualidades y defectos propios de su condición, observar ciertas conductas. Los padres lo mismo, eran hombres y ese hecho incuestionable les colgaba ciertas etiquetas.

Hoy por hoy esas cosas van cambiando poco a poco, porque hemos comprendido que la inteligencia, el valor, la ternura, la ambición, la docilidad, la violencia, en fin, cualquier característica, no entiende de sexos necesariamente. Y por tanto los roles no son matemáticos ni inmutables, porque las personas tampoco lo son. Y, es más, también hemos aprendido a distinguir lo que es o puede ser "biológico" de lo que es ambiental o educacional, que tiene un peso innegable.

Con todo y con eso ahí están las etiquetas y el sexismo (para todos), ahí está el rosa y el azul, los coches y las muñecas, la princesita y el futbolista, el "vas a ser la más guapa" y el "no llores como una nenaza". Lo dicho, cuesta desaprender ciertas cosas que se asumen como "lo normal, lo de siempre". Así que todavía es lógico que la niña se mire en la madre y el niño en el padre. No 100%, no para todo, desde luego. O, espera, quizá debiera decir que la madre se mira en la niña y el padre en el niño??? (Coño, qué idea. Esto tengo yo que meditarlo más) Por eso, de entrada y generalizando, quizá la niña esté más centrada en matar a mamá, y puede que el niño en matar a papá. De entrada, ojo. No quita para que las niñas quieran emular a sus madres en ciertas cosas y matar a sus padres en otras, y viceversa. Y los niños también, seguro.

Peeeeero... tengo la sensación de que no existe la misma carga emocional en el asunto. Creo, eh? Es una mera idea. Salvo casos claros de padres nefastos casi siempre se percibe en los hijos varones una cierta admiración y empatía muy fuerte hacia el padre. Cuánto trabajaba, qué majo era, me llevaba al fútbol. Y sí, claro, qué broncas, el sopapo que me dio, la brasa que daba con lo de ser un hombre de provecho, el tío carca. Claro que se oye mucho el "yo no me pienso matar a currar como hizo el viejo", o "yo a mis hijos les dedicaré más tiempo, o "qué ideas más jurásicas que tenía, el tío". Pero o me lo parece a mí o se tiende más a comprender. Eran otros tiempos. No había otra cosa. Qué sabían ellos. No tuvo oportunidad de.

Con la mujer es, o parece, otro rollo. Quizá el motivo sea obvio: la lucha, la liberación y tal. El tío (dicho así en crudo y sin matices) ya se ha ganado "su lugar en el mundo" desde siempre. Nosotras en ello estamos, sin negar los increíbles avances conseguidos, desde luego. Y, es más, es que muchos de esos cambios sobre qué versan?? Precisamente sobre cómo se van entendiendo a través de los años la posición de la mujer en el mundo... respecto al hombre. Las etiquetas, las "funciones", los deberes, lo que se espera de ellas, la relación entre ambos. Es que la hija lucha con su madre por eso. Por cómo entienden ambas la forma en que está montado el mundo, qué papel juegan ellas como mujeres, qué tienen derecho a exigir y qué no. No sé si se entiende el matiz.

Seguiremos tecleando.
;)

Kaken dijo...

Muy bueno, Lenka, en realidad ¿quién mira a quién?
Yo creo que se producen miradas bidireccionales y cambiantes según la edad de la niña.

Matar a la madre, dentro de ciertos límites, si la relacción ha sido sana, se produce durante la adolescencia, a nivel psicológico, como algo necesario para el desarrollo independiente de la hija.

El problema es que yo creo que la mayoría de las relacciones madre-hija se vician cuando son las madres las que depositan en sus hijas una imagen previa a la que, sí o sí, tienen que adaptarse.

Demasiadas veces observo como hay mujeres ciegas ante la posibilidad de que su hija no es su prolongación, o una mera mejora de su propia imagen, no son capaces de considerar que son seres distintos de ellas y no de su propiedad.

En cuanto al asperger, además de ver el video de Jack (impresionante), he recordado otros vistos hace mucho. Y aún sabiendo que conoceis el tema mejor que yo, para mí este síndrome es como una superdotación a lo bestia, tanto a nivel intelectual como emocional.
Es decir, hasta donde sé, los superdotados poseen las características del asperger pero en un grado muchísimo más bajo.
De todos modos, habrán mil matices, seguro.

De comida que pega a estas horas, por cierto??

Juan dijo...

Mi impresión es que la relación padre-hijo es muy diferente de la de madre-hija. No te lo sé poner en pie, pero lo intentaré. Voy a generalizar y ya se sabe que la generalización siempre tiene muchas excepciones.

Me da la impresión que en la relación madre-hija hay un intento por parte de la madre de inculcar a la hija una "forma de ser". En la relación padre-hijo, creo que predomina más el inculcar una "forma de estar". Sin ser ambos excluyentes y ambos, ser y estar, pueden estar en ambas relaciones, creo que una predomina más que la otra dependiendo del sexo de padres e hijos.

Quizás por eso, en el hombre, en general, no se da esa "necesidad" de matar al padre, porque para ser como es, para desarrollarse independiente, no necesita romper con el padre, sólo matizar.

Tampoco el hijo necesita "matar" a la madre. Porque, y vuelvo a mis impresiones generales, la madre no pretende con el hijo, ni le exige, que sea de una determinada forma de ser.

No sé si me he conseguido explicar.

Lenka dijo...

Creo que tienes razón, Kaken. Hay mucha gente (creo que aquí pecan padres y madres) que miran a los hijos como prolongaciones. Tienen que ser perfectos. Tanto como los padres se creen o más. Y se ciegan, y no comprenden que sus hijos son personas. Y que serán mejores, peores, iguales, distintos por completo a ellos. Imagino que si tantos caemos muchas veces en eso de creernos con la verdad absoluta y hasta querríamos que todo el mundo nos diera la razón, calcula con un hijo, del que muchas veces uno se siente además "dueño". Tela.

Del asperger no creas que soy una eminencia, eh? Lo estudié en su día, pero lo dejé luego por otros temas y lo tengo muy desfasado. Desde luego es una cosa complejísima. Me ha picado la gusa y volveré a mirármelo, seguro.

Costillo, pues creo que no has dicho poca cosa. Creo que has reflejado algo muy real. Al hijo varón (también yo generalizo) no se le suele pedir (o no tanto) que sea de tal o cual modo. Es que ya es. Por ser hombre hay ciertos valores que se le presuponen, como el valor en la mili. Luego podrá satisfacer o no las expectativas de marras, pero se le da crédito. Se espera y se le enseña a estar, a comporarse... a DEMOSTRAR lo que es (lo que ya es). Un hombre. Hecho y derecho y todo eso.

A una mujer se le suele exigir a otro nivel. Generalizando también. La mujer del César no sólo debe ser honrada, debe parecerlo. De la mujer se esperaba que fuera y pareciera. Porque ciertas cualidades y valores no los tenía garantizados por ser mujer, qué va. Al contrario, hasta no hace tanto lo único que traía de serie eran los defectos propios de su sexo, cosas que debía moldear, domesticar, someter y erradicar para convertirse en la mujer ideal. Y todo lo bueno tenía que aprenderlo. De su madre, de las otras mujeres previamente domadas. Había que aprenderlo, mostrarlo al mundo y mantenerlo. Siempre. Ser virtuosa, honesta, casta, sincera, dócil... frente a su verdadera naturaleza, que era malvada, corrupta, imperfecta, retorcida, lasciva, mentirosa, histérica, tonta...

Encima, la mujer portaba la honra familiar, así que había que exhibir toda su virtud aprendida como una joya. El nivel de exigencia era tremendo. Depositaria de la honra, nada menos. Espejo del apellido. Espejo siempre de la moral de ciertos hombres, el padre, el hermano, el marido, el hijo. Y si salía rana imagino que no era culpa de ninguno de esos hombres, sino de la mala sangre de la madre, de la imperfección de la madre, de la negligencia de la madre que no supo moldear a esa hija, a esa prolongación de sí misma. La madre que no supo eliminar todo lo malo que su hija traía de serie por ser mujer.

Joooodó, no sé si me está yendo la olla del todo o qué, pero como sigamos así esto puede durar años!!!

Creo que el siguiente gana premio, porque sería el mensaje 50!!! Marca personal indiscutible!!!
Quién quiere ganarse un gallifante????????

Juan dijo...

Y en cuanto a las relaciones entre hombres, también las veo muy diferentes, en general, que entre mujeres.

Creo que muchos de los problemas y enfrentamientos entre mujeres, suelen tener un punto en común: competencia por los hombres.

En un hipotético mundo sin hombres creo que las mujeres formarían unos equipos extraordinarios. Ese mundo rezumaría empatía.

Mete a un hombre en ese mundo (y mucho más si ese hombre es Bono), y se terminó el buen rollo.

Los hombres también somos muy competitivos, incluso más que las mujeres, pero los objetos de nuestra competitividad son mucho más variados y, las mujeres, apenas cuentan en esa competitividad. Apenas competimos por las mujeres.

En un hipotético mundo sin mujeres, no habrían equipos ni rezumaría empatía. Habrían jerarquías claras, mucho ordeno y mando y muchas tribus enfrentadas entre sí.

Mete a una mujer en ese mundo y apenas va a cambiar ese mundo. Seguirá igual de jerarquizado y con la misma falta de empatía.

En las relaciones entre hombres, los sentimientos tienen poca cabida. Hablamos más de lo que hacemos que de lo que sentimos, de cuestiones abstractas que de cuestiones concretas. Nos privan más los ideales que las realidades (ya sabeis, patria, honor, valentía, etc).

Tengo un amigo íntimo y algún otro amigo casi íntimo, y con ellos no puedo hablar de determinados temas porque aunque me escuchara, por simple educación, me mirarían como a un extraterrestre y no sentiría que se me comprende.

Si le cuentas a un hombre un problema, te vas a encontrar que te lo intenta resolver, te dará posibilidades para solucionarlo. Si se lo cuentas a una mujer, te escuchará de verdad, te hará sentir que te comprende.

No sé porque se dan esas diferencias. Supongo que habrán cuestiones biológicas, educacionales o sociales.

Juan dijo...

¡¡¡Me apunto el gallifante¡¡¡.

Lenka dijo...

Apúntatelo!!! Pero en una cosa creo que no estoy de acuerdo. Los hombres sí que competís por las mujeres. Creo que eso forma parte de vuestra biología. Esparcer la semilla y todo eso. Cuantas más mujeres, mejor. Mujeres sanas, hermosas, jóvenes y fértiles. Cienes de mujeres!! ;) Transmitir los genes, ya sabes.

Yo es que lo veo clarísimo. Muchas mujeres, muchos hijos que defiendan lo tuyo, lo del clan, en el futuro, que te garanticen la vejez. Muchas mujeres como símbolo de riqueza, status, poder. Mujeres como premio, como ofrenda, como botín de guerra. Una mujer que se le deshonra al enemigo es una mujer que será repudiada y no dará hijos a ese enemigo. Mujeres usadas como vehículo de venganza, como medida de presión, como moneda de cambio, como garantía para sellar un pacto. Todo eso es más viejo que el mundo, y aún funciona en algunos lugares.

Luego llegó la religión, la castidad, la monogamia y todo eso, ya sabes. Pero extraoficialmente el hombre seguía aspirando a tener muchas mujeres, cada cual en su lugar y satisfaciendo equis necesidades. Después llegó la de Aquitania y trató de civilizar un poco la cosa, con el amor cortés, la oda en el balcón y la conquista de la hembra a través del cortejo. Un intento de suavizar las cosas, de que a la mujer no se la consiguiera por la fuerza o comprándola (en teoría, porque en la práctica ya sabemos que pasó y sigue pasando en muchos casos).

Lo del amor romántico es un invento reciente, antes la mujer era una posesión más, un apellido, un escudo de armas, una herencia, un útero, una sierva. Y los hombres competían por todo eso. No sé yo si por las mujeres per se o por todo lo que implicaban, desde satisfacer el deseo sexual a todos esos extras.

Es curioso, porque incluso en épocas en las que la hembra no valía casi nada y se tomaba por la brava, se peleaba por ellas. Por robársela al vecino. Por tener más que nadie. Y digo yo que algo de eso queda, porque la mujer sigue siendo el más efectivo reclamo publicitario. Y, no es por nada, pero en cualquier discoteca o gimnasio queda patente que ellas compiten por ellos y ellos por ellas, Costillo. No me digas que no. Las tías sacan pecho, dan golpes de melena, mueven las caderas y hacen caídas de ojos. Los tíos meten barriga, exhiben músculos, alzan la ceja, se pavonean, hablan alto...

Pero si te cruzas con una panda de teens y se ve! Si de repente unos chavales empiezan a darse mamporrazos (aunque sea en coña), a poner voz cavernosa y soltar tacos, mira bien porque hay hembras cerca. Y no te quepa duda de que ellas (casi seguro) empezarán a dar grititos, caminar muy derechas fingiendo que no les ven, etc, etc.

Anda que no lucháis!! Y luchamos.

Sra de Zafón dijo...

ya llevo cuatro dormitadas y media, así que veo doble y no razono un pijo, pero os he leído y esa distinción entre ser y estar que dice Juan me parece muy lúcida, y tu ampliación, Lenka, sobre lo que quieren que seamos y lo que piensan que somos, alucinante. Kaken dice algo muy importante en la relación madre hija ¿por qué se empeñaran tanto algunas madres en que la hija no se salga de la ruedona en las que ellas se han metido?
Ya estoy dormida otra vez.

Besos

Lenka dijo...

Quizá porque en algunas madres permanecen esas ideas aprendidas de que la hija representa de algún modo los valores familiares. Seguramente no tanto como hace siglos, pero parecido de algún modo. Y como, además, la hija es la prolongación de la madre (como una versión nueva de Windows, jejeje) tiene que ser y parecer lo más perfecta posible, dentro de los cánones de la madre, dentro de lo que socialmente se considera bueno o se consideraba bueno en tiempos de la madre.

Vuestras madres nunca os dijeron la increíble tontada esa de que por dios santo, tenías que llevar la ropa interior limpita, impecable y sin un sólo hilito fuera, porque si te pasaba algo y te llevaban al hospital qué iban a pensar los médicos de una madre capaz de permitir semejante dejadez?? No os pegaban la bronca por no ir monas y arregladas, por llevar siempre pantalones como un tío, por no sentaros derechitas, por decir tacos, que es cosa de camioneros? No os prohibían despediros del novio en el portal, a la vista de los vecinos, por dios, qué dirá la gente, cómo se te ocurre andar besuqueándote con un chico en plena calle?

Llevad eso al extremo y ya lo tenéis. Una madre que pone rejas es una madre convencida (o que lo aparenta de puertas afuera) de que los valores con los que la educaron a ella son los que valen. Si la hija se sale de ahí, ella ha fracasado como madre. O bien la hija es una tarada y una desagradecida. Y va a ir por el mundo dejando mal a su madre. La gente murmurará y pensará que no sería tan buena madre cuando la hija salió así. Cuando se pasó por el forro todo lo que una mujer decente debe respetar.

Hay madres que saben respetar todo eso, saben ver que el mundo cambia, saben quitar importancia a cosas que antes eran vitales, o hasta puede matarse de risa con esas cosas. Hay madres que animan y aplauden a sus hijas cuando estas se niegan a aceptar ciertas etiquetas que ellas (las madres) sí se colgaron por la razón que fuera. Otras no, porque supongo que es duro admitir que algunos clichés eran una chorrada. O porque simplemente no creen que lo fueran, aún comulgan con ellos.

A estas horas es todo lo que se me ocurre!!

Juan dijo...

Creo que en lo de la competitividad entre hombres por las mujeres no me he expresado bien.

Por supuesto que los hombres luchan ¡¡¡y de qué manera¡¡¡ por conquistar y conseguir, cuantas más mujeres mejor.

Pero apenas hay competitividad entre hombres por conseguir una mujer. Cada cual va a por lo que puede y los demás ¡¡¡¡le aplauden¡¡¡ si consigue muchas. El que más liga no es mal visto, sino admirado.

Y cuando un hombre tiene pareja, salvo los hombres celosos, que son muy peligrosos, no mira con malos ojos a otros hombres a los que pueda presentir como competidores.

Lenka dijo...

Sí, pero todo con matices. A ver si me ordeno (y no sacerdote, juas) que estas horas son ya muy malas.

Los hombres aplauden al que liga mucho, desde luego, y hasta se "tapan" en asuntillos turbios. Las mujeres, cuando son amigas, no se delatan tampoco, pero se afean la conducta. Y de qué manera. Si una amiga cree que estás metiendo la gamba, te lo dice clarito. Mira, igual en eso somos más honestas, ya ves.

Cuando es la mujer la que liga mucho todos sabemos qué adjetivos recibe. Y ahí creo que ya está bien de hacerse las víctimas, porque siempre he percibido que son las otras mujeres las que más te despellejan si eres promiscua. Supongo que por el tema del césped. Como esa se los tira a todos, seguro que viene a por el mío (esto demuestra no sólo la rivalidad, sino la nula confianza de muchas chicas en sus parejas!)

Si a dos tíos les gusta la misma puede haber más que palabras. Vamos, es que las hay si te mira otro. Dices que pasa con los celosos, pero o bien son legión, o también la confianza brilla por su ausencia, o no sé qué es. A muchos hombres que no se consideran celosos sólo les falta marcarte a meadas, con perdón. Se les escapa el cavernícola fácilmente, a unos de forma violenta, a otros más sutil, pero queda claro que pervive el sentimiento de posesión (ojo, entre ellas también).

De boquilla los tíos tienen códigos sagrados sobre no tocar jamás a la novia de un amigo (jejeje) y ni siquiera a la ex. Con el enemigo vale todo, pero parece que las que hayan "sido" de un colega quedan tachadas pa siempre. Parece, luego cada cual sabrá. Al menos muchos presumen de eso.

Lenka dijo...

Sigo:

Y no sólo algunas mujeres compiten por ser las reinas de la fiesta y tener la atención de los hombres presentes (de todos, quieran algo con ellos o no). Hay montones de hombres que NO soportan la menor "intromisión" en "su territorio". Y su territorio engloba toda hembra que ellos consideren de su propiedad: la legítima, las que él considere "potables", las amigas de la novia, la hermana, la camarera... en fin, casi cualquier tía que tenga algo que ver con él remotamente aunque sean quince y él sólo duerma con una. Nunca te has fijado? Hay tíos que consideran poseer todo un harén de mujeres (repito, aunque sólo duerman con una) y son intocables. Hay tíos tremendamente hostiles con todo macho que se arrime a "su parcela", y además se les nota un montón. Son esos que observan a los demás con mala cara, y se fijan en cómo le sonríe ese payaso a la prima de mi mujer, y en cómo le guiña el ojo aquel a mi compañera de curro, y hay que ver lo babosos que son algunos, no se dará cuenta de que hace el ridículo, qué se creerá con esa pinta de julay que gasta, pues no va y le entra a la Pili, mucha hembra pa ese capullo... Te suena de algo? Yo lo he visto. Muchas veces.

Hay tíos para los que cualquier otro es un rival potencial, un invasor, alguien que le disputa lo suyo. Y es que hay tíos que se creen que todo es suyo, coñe. Es más, hay tíos que se ponen tan estúpidos si no son el centro de atención del grupo de mujeres presentes que son capaces de cualquier imbecilidad.

Recuerdo a un chaval que conocí, con el que tuve cierto roce pero que jamás me consideró digna de ser algo serio para él. Según sus códigos él podía mariposear con quien quisiera, ya que no era "nada mío". Como a mí se me ocurriera la peregrina idea de bailar o charlar con algún amigo suyo, aparecía de un salto y marcaba "su territorio" inequívocamente, con un besito o una palmada en el culo. Resultaba bastante patético. Luego se iba a babear un rato con la camarera, pero por si las moscas ya se había apañado para que todos los machos del local comprendieran que yo era de su propiedad. "Este juguete es mío aunque ahora no lo esté usando, y como te acerques te parto la cara". Y créeme, no se acercaban. El mensaje quedaba claro y lo mismo daba que él no me hiciera puñetero caso en toda la noche. Me había marcado y no había discusión posible. El día que se me ocurrió preguntarle a qué venían tales niñerías si no éramos pareja y él tonteaba con otras, me soltó la perla: "da igual que no seamos pareja, yo soy muy celoso y no me mola que me quiten a mis chicas". Mis chicas. Aún tuve los santos ovarios (y la estupidez necesaria) como para pensar que estaba de coña. Pero empecé a sospechar que el nota era una joyita, vamos. Y no es el único que he conocido así.

Hay tías así, desde luego, pero ellos no se libran.

Sí es lo que parece dijo...

Uff Lenka la de "tíos" de esos que describes que me he cruzado por el camino (desde que quedé libre como los taxis), amigos y conocidos que te incluyen sin ni siquiera preguntar, sin apenas conocerte dentro de su harén, a veces con la estúpida excusa de protegerte (sí, claro!). Por culpa de uno de esos, puedes dejar de conocer quizá a alguien que merezca la pena conocer y ya no sólo como pareja. Los espantan incluso a espaldas tuyas, es algo así como no es mía, pero por si acaso algún día quiero que lo sea...ains.

Cierto también que hay mujeres así y me he topado a mis más de 30 años con alguna que otra, desde las que acaparan tu amistad y no quieren compartirte con nadie más, sea chica o chico, pasando por las que no dejan acercarte si están con algún tío hasta llegar a las que compiten contigo por quitarte a la pareja, yo sinceramente no entiendo nada de esto.

Besos y feliz lunes ;)

Sra de Zafón dijo...

cincuenta y nueveeeeeeee

Que sí que meadores de cesped los hay en todas partes...

Sra de Zafón dijo...

Sesentaaaaaaaa!!!!! No puedo quedarme, me tengo que ir, pero quería hacerlo :-)

Besos

Lenka dijo...

Jajajaja, Zafo, otro Gallifante para ti!!

Totalmente cierto, Síes. Meadores de césped los hay de todos los sexos (con sexo y sin sexo). Hay gente que necesita un stock amplísimo de "posibles", no sea que haya un holocausto nuclear y se queden sin. O algo. Más de uno y de una, si pudiera, iría por ahí poniendo sellos en la frente a la peña. "Este es propiedad de". "Esta es propiedad de". Y no sólo a sus parejas (que ya tendría cojones) sino también a una laaaarga lista de "por sis".

Es como esta peña (tíos o tías) que JAMÁS en la vida le han hecho caso a una persona (sabiendo que esa persona estaba interesada) y luego se agarran la madre de todos los rebotes cuando el susodicho/a desiste y se va con alguien. Yo pensaba (bendita ingenuidad) que eso eran chorradas de los 15 años. Pero nooooo, hay quien no lo supera en la vida!!!

Y qué decir de quienes te dejan (ell@s a ti), a veces incluso por irse con otras personas, y luego tienen ataques de celos cuando rehaces tu vida???? Tiene el menor sentido??? Nunca lo admiten, claro, pero parece que estuvieran deseando que te quedaras esperándoles por si les salía mal su nueva relación. Tiene narices la cosa. Es posible tamaño egoísmo? Es, es (pregunta retórica)
La mejor prueba de que eso ocurre es que hay personas que te dejan (a veces por otra persona) y te dicen rezumando miel aquello de que "podemos ser amigos, porque no quiero perderte, eres una persona increíble". Y sí, a veces hasta dan señales de vida (generalmente si te necesitan para algo). Y, curiosamente, cuando tú rehaces tu vida... se esfuman para siempre jamás. Ahí está la prueba. Cuando alguien, literalmente, te castiga por seguir viviendo sin él/ella... bueno, te ha hecho un favor, la verdad.

Remolina dijo...

Pues yo no he dejado el teclado lleno de lágrimas como Kaken, porque estoy en el trabajo, y está muy feo llorar en el trabajo. Pero he estado a puntito.

El sábado por la noche hablando con mi amiga de la infancia, la de toda la vida, hablábamos de algo parecido. Ella tiene 2 niños y me decía que está contenta de no haber tenido hijas, que prefiere tener hijos, te "estresan" menos como madre, sabes que van a tener menos barreras y más libertad, y menos comedura de tarro y en fin, esas cosas. Yo intentaba convencerla de lo que es tener una hija, esa complicidad, ese no querer de ningún modo verte reflejada en ella, sino que sea una persona nueva, que no se parezca a tí si no quiere. Yo lo único que quiero en el mundo es que mis hijas no me vean el día de mañana como yo veo a mi madre. La adoro,la quiero con locura, pero yo no sé si merece la pena sacrificar tu propia vida, perderte todo lo que se han perdido nuestras madres, o muchas de ellas, por los hijos. Creo que todos aprendemos a volar solos al fin y al cabo, esté tu madre constantemente o no. Me gustaría que mis hijas el día de mañana no tuvieran de mí la imagen de "mamá" solamente, sino la de una mujer que supo disfrutar de la vida dentro de sus posibilidades.

Por otro lado, Kaken, lo de que te parezca mentira que haya escrito eso sin tener una hija, yo lo veo completamente desde el otro lado, yo he visto a Lenka escribiendo como hija. Me he visto reflejada en ella completamente mirando a mi madre, no a mis hijas mirándome a mí, no sé si me explico.

Creo que cualquier hija se puede poner en la postura de Lenka. Lo que no puede cualquier hija, ni de coña, es expresarlo de semejante forma.

Gracias, Len.

Remolina dijo...

¡¡Ostras Kaken!! Mi guaja pequeña también hace eso de multiplicar sumando. Está aprendiendo a sumar ahora en el cole y a veces nos dice que le preguntemos multiplicaciones (no muy complicadas, eso sí) y las hace de memoria, sumando el número las veces oportunas. A ver si va a ser más lista de lo que yo creía (Una profesora en primero de educación infantil nos dijo que "a lo mejor todavía la podíamos recuperar").

Lenka dijo...

Claro, Remolina, yo no tengo la menor noción de lo que es ser madre (seguramente ni me acerco a la realidad cuando la imagino) así que sólo puedo hablar como hija. Supongo que si a Kaken le cuadra lo que digo es porque la relación (madre-hija, en este caso) es un camino de doble dirección donde ambas partes sienten de modo parecido. Cada una mira a la otra y en parte debe ser como mirarse al espejo pero verse totalmente distinta. Reconocerse a medias. Y, además, esa clase de espejo te descubre por fuera y por dentro, así que... puedes comparar un montón de cosas.

Como hija sé lo que es buscar tu propio espacio procurando que la madre no se sienta herida, cuestionada, juzgada o rechazada (como hablo de una madre "normal", digo todo esto dentro de la normalidad, que ya sabemos que hay casos tremendos). Lo complejo que es "matar a mamá" y demostrarle al mismo tiempo que la adoras y la respetas, sólo que su forma de ser no casa con cómo quieres ser tú, aunque sólo sea porque el mundo no es exactamente el mismo.

Imagino que para una madre no es fácil tampoco encajar ciertas críticas (y es que, encima, no siempre tenemos el tacto suficiente para hacerlas. En plena adolescencia puede ser una tremendamente burra e injusta y ponerse a sentar cátedra sin tener puta idea de lo que dice) de labios de su hija, a la que seguramente quiere por encima de todo. Eso de sentirte cuestionada, vamos. Debe ser duro. Incluso aunque seas una magnífica madre, aunque respetes absolutamente a tus hijos, aunque admires y aplaudes sus decisiones.

Se preguntan las madres (y los padres, claro) si podrían haber sido de un modo que gustara más a sus hijos? Como hija sé que nosotros nos lo preguntamos muchas veces (y luego hacemos lo que nos da la gana, normalmente). Pero se lo pregunta uno cuando es padre? No eso de "lo estaré haciendo bien", que me consta que sí, a todas horas o casi, sino "les gustaré a mis hijos"? Porque imagino que uno sabe que sus hijos le quieren, y, sobre todo de niños, le admiran, le respetan, poco menos que le adoran. Los padres temen que, al crecer y madurar, sus hijos no les aprueben? Temen no gustarles, como tantos y tantos hijos que no saben si en casa les aprobarán a la pareja, la profesión, el modo de vestir, la orientación sexual, los gustos, las ideas...? Ese miedo es "mutuo"? Imagino que sí, porque es humano, claro.

Es curioso, nunca se pueden dar las cosas por sentado. Que tus padres o tus hijos te quieran, sí. Gustarles, caerles bien (qué raro suena esto!), despertar su admiración y su respeto... eso no viene tan de serie como pueda parecer.

Lenka dijo...

Se me olvidaba, Remolina: me dejas pasmá con la frasecita de la profe de marras. "A ver si la recuperamos"... Joder. A la gente que va a trabajar con personas (de la edad que sean) no habría que pedirles un título nada más, es que habría que hacerles prueba de aptitud en muchos otros sentidos. Es increíble que haya por el mundo tanta gente sin vocación o directamente corta de miras que se dedica, manda narices, a educar a otros.

Qué pasa, que la niña era tonta, o algo? Sólo porque no razonaba de la única manera que seguramente conoce su maestra? De verdad que algunos docentes parece que crean currar con números o con robots. Como un niño despunte en algo o muestre la menor diferencia en el tema que sea, saltan las alarmas y se les rompen los esquemas. Cielos. Igual a la que habría que recuperar es la profesora.

Remolina dijo...

Lenka, yo no digo que no sepas nada de tener hijos. Tenerlos no los tienes, pero de ahí a no saber nada, hay un mundo. También hay gente que los tiene y no tiene ni p.. idea de qué hacer con ellos. Me refería simplemente a que yo cuando te estaba leyendo no me estaba poniendo en el lugar de mis hijas mirándome a mí, sino que estaba recuperando un montón de cosas y pensamientos y sentimientos míos hacia mi madre. Eso es lo que quería decir. Que yo creo que todo eso lo has escrito desde el punto de vista que te ha dado ser hija.

En cuanto a lo de la profe, bueno, luego resultó ser una profe muy buena, pero de aquella la niña tenía 3 años, no había ido nunca ni a la guarde ni nada, estaba acostumbrada a estar en casa con su padre y cuando empezó el cole, pues le costaba relacionarse con los otros niños (cosa que nunca le había pasado, por ejemplo, en el parque). Estaba todo el día pegada a la maestra. Y bueno, yo qué sé, ella pensó que eso no era buen signo, pero claro, nosotros nos quedamos preocupados. Luego nos lo tomamos a coña y empezamos a decir que la niña "era carne de FP".

Lenka dijo...

Si te he entendido, Remolina! Totalmente, además.

Respecto a la profe... es que creo que es muy prematuro eso de empezar a etiquetar tan pronto. Con sólo 3 años. Jodó. Está bien fijarse en las cualidades de cada niño para potenciar cosas, mejorar otras, etc. Pero a veces ciertos comentarios suenan a diagnóstico, y no sé si es siempre bueno. Aunque se haga con la mejor intención, que no lo dudo, ojo.

Katha dijo...

Hola Lenka,

El sueño no me deja leer toda la entrada. Demasiado larga para mis cansados párpados a estas horas.

Me quedo con la terrible frase de Mafalda, terrible por completamente cierta: "Si vivieras, ¿qué te gustaría ser?"
Si yo tuviera tiempo para vivir... me gustaría hacer muchas, me gustaría ser muchas. La principal de ellas feliz. Pero la vida me arrastra, el asfalto me arrastra, la carretera, el imperturbable tic-tac me arrastran. El hombre moderno vive la tiranía de depender de un reloj. De un simple, o complicado, artilugio medidor del tiempo. Somos esclavos de nuestros propios inventos.

Un saludo

Remolina dijo...

Puff, hoy en día somos esclavos de demasiadas cosas. Yo os digo en serio que no sé si era más esclava mi abuela o yo. Yo, sinceramente, creo que yo. La libertad de elegir me ha traído también el exceso de responsabilidades. O quizás es que queremos abarcar demasiado, por todos aquellos años en los que el mundo era solo de ellos y a nosotras se nos mostraba a través de una ventanita. Ahora queremos tenerlo todo. No digo que sea malo, pero es agotador.

Sra de Zafón dijo...

seteeentaaaaaa!!!!! jajajajaj, juro que pasaba por aquí, (en todo el día no pude )y me encontré de nuevo un gallifante que quiere ser recogigo!

Vuelvo dentro de un rato.

Me alegra leer a Katha por aquí, me tenía un poco preocupada.
Muy interesante la conversación con Remolina...

Sra de Zafón dijo...

Por cierto he visto una entrada de Juan que viene a pelo para seguir la conversación sobre las necesidades que nos creamos, así que me voy a su sitio antes de que la borrasca me cierre las puertas.

Besos

Lenka dijo...

Pues chicas, aunque creo entender lo que decís yo ni loca diría que soy más esclava de lo que fueron mis abuelas. Vamos, es que ni en sueños.

Sólo tengo que pensar en mi abuela paterna. Le mataron al padre cuando ella tenía nueve años. Perdió a un hermano en la guerra y otro volvió a casa sin piernas. Su infancia y su juventud fueron curro constante, miedo, necesidades y enfermedad. Cuando se casó se vino a la ciudad y tuvo una vida mucho más acomodada que otras de su generación, porque su marido tenía un buen trabajo, lo que no es poco decir.

Con todo y con eso, hay un millón de cosas sobre las que mi abuela jamás tuvo el menor control ni pudo elegir, porque no había cómo hacerlo o no estaba permitido. No eligió sobre su maternidad, por ejemplo. Tuvo once hijos, se pasó la vida embarazada. Once, es que clama al cielo. Hoy día nos estresamos con uno. Pensad en una familia de trece miembros, en cocinar para semejante ejército, limpiar, simplemente en cargar con la compra para tanta gente. Yo viví una temporada en un tercero sin ascensor y ya me quejaba de subir esos pisos con mi comprita de soltera. Cuando mis abuelos tuvieron ascensor yo ya estaba terminando la carrera.

Pienso en lavar A MANO ropa para trece. En tender todo eso, en plancharlo y ordenarlo, en remendar docenas de calcetines. En un día cualquiera de la vida de mi abuela, que empezaba a las seis de la mañana y terminaba normalmente a las dos de la madrugada. Pienso en tener hijos ya en la universidad mientras otros cuantos son aún adolescentes, otros en edad de romper cristales y un grupito más empezando a corretear por la casa, y la última aún en pañales. Empezar una y otra vez y acumulando cada vez más personitas a las que atender. Los turnos laborales de mi abuelo eran eternos, pero los de ella sencillamente no terminaban jamás. Y era la jefa de aquel clan de trece personas siete días a la semana.

Claro, no sufrió la esclavitud de estar siempre guapa y arreglada, ni del tráfico, ni de un horario de oficina, no viajó, no salió apenas del barrio, no tuvo que llevar a sus niños al psicólogo porque las cosas se arreglaban en casa charlando en la cocina con el marido, no creo que tuviera crisis existenciales, ni estrés, ni depresión, ni desencantos de pareja... porque no tuvo tiempo. Es que dudo que esa mujer lograra dormir más de cuatro horas por noche alguna vez.

Sé que algunas mañanas se levantaba llorando de puro cansancio, pero no se quejaba porque tampoco tenía tiempo. El único ocio de aquella mujer consistió en ir a misa y en ir casando hijos. Poco más. Todavía le quedaron ganas de criar unos cuantos nietos, de seguir cocinando para el clan porque raro es el día que no aparece alguien en esa casa a mediodía.

Hoy tiene 84 años, todavía lleva su casa, lee la prensa a diario y debate las cosas del mundo con los suyos porque quiere estar enterada. Mi abuelo ha cumplido 90 años de espléndida lucidez y les quedan energías para organizar obras de teatro benéficas en el barrio, aprenderse textos de memoria y actuar, o montar rifas y rastrillos. Como uno de sus hijos le aparezca con unos billetes de avión y la idea de un viaje, la tía sale disparada a hacer las maletas.

Lenka dijo...

Sigo:

Hoy contamos con dos mil adelantos que nos hacen la vida inmensamente más fácil, más rápida, más cómoda. Y tenemos opciones reales. Podemos no tener hijos, o tener uno, podemos tener la casa impecable o hecha una mierda, podemos ir monas o no, divorciarnos, ganarnos el sueldo. Quien más quien menos tiene coche y va de vacaciones cada año. Estrenamos ropa de vez en cuando. Que nos quejamos más, nos estresamos más, nos esclavizamos en cientos de cosas que en realidad son chorradas muchas veces y pasamos la vida lamentando todo lo que no tenemos? No lo niego, pero creo que no es real. Es una percepción y es culpa nuestra. Es un error de enfoque.

Ahora mismo yo puedo lamentarme de no tener curro y centrarme sólo en eso. Prefiero pensar que tengo casa, familia, amigos, que puedo "perder el tiempo" preparando unas oposiciones, que tengo una pareja estupenda que hasta me concede caprichos con demasiada frecuencia, que como las cosas en el curro le van bien quizá este año hagamos nada menos que tres viajecitos (aquí podría quejarme de que siempre viajamos en plan mochileros y de cámping, pero es que no me da la gana, es más, lo disfruto como una enana), o que con casi 32 años no he tenido hijos porque no me ha dado la gana, me venía fatal y puedo elegir no tenerlos, cúando tenerlos y cuántos tener.

Me puedo quejar de que uso una 42 de pantalón, pero es que me tira de las narices diga lo que diga la tele y las revistas. Puedo elegir que eso me dé igual o me puedo esclavizar para ser como alguien (no sé bien quién) dicta que debo ser, y amargarme porque no tengo lo que alguien asegura que debo tener para ser feliz. Me niego.

Ahora podemos elegir muchas cosas, esa es la diferencia. Si con todo y con eso nos esclavizamos es porque somos unos masocas, creo yo. Y si ya encima nos damos cuenta... pues está claro que lo que nos queda es cambiar nuestras elecciones y prioridades, ya que en muchas cosas podemos hacerlo.

Sra de Zafón dijo...

Es indudable que nosotras tenemos muchas más posibilidades de plantearnos cosas y elegir esto o aquello, y que las tareas domésticas nos las han facilitado un montón. Ya no hay leyes que nos impidan tener una cuenta bancaria a nuestro nombre, o que nos persigan por adúlteras si nos vamos de nuestro hogar, pero mujeres con vocación de exclavas sigue habiendo un montón.

Cuando escucho a una mujer quejarse de no hacer algo que le gusta por "todo lo que tiene" que planchar, suelo decirme a mí misma que vaya manera más tonta de emplear el tiempo, pero que cada una debe emplearlo como le da gana , claro está. Pero con lo que ya no puedo es cuando veo salir del trabajo a todo correr a alguna porque tiene que ir a hacerle el papeo al marido, que además está en paro, o que simplemente llega antes que ella a casa, ese hombre que cuando ella abre la puerta protesta desde el sofá porque se muere de hambre...¡¡¡dios!!!! eso si me pone mala y me hace pensar en qué vida más perra se buscan algunas. Y cuando veo a mujeres cargadas de bolsas del super subiendo cuestas imposibles mientras sus hijos, que ni estudian ni trabajan pero piden exigen comer, pasta para salir, para ... me dan ganas de matarlas, y no me explico cual es el motivo de hacer las cosas así . Porque no entiendo tener pareja y vivirla como a un deficiente cuando no lo es, o como un jetas que no mueve un dedo por ti ni lo que maten. Ni entiendo eso de enseñarle a tu propio hijo a ser un egoísta desconsiderado, y dejarle ver como te matas para que él lo pueda seguir siendo.

Pienso que muchas mujeres quieren seguir ancladas en el papel que hicieron nuestras abuelas y madres porque se valoran más como electrodomésticos que como personas.Pero es que aquellas mujeres tenían que serlo porque no había lavadoras, ni lavaplatos, ni planificación familiar, y porque los hombres eran los que se pasaban el día currando fuera del hogar y apenas pasaban tiempo en casa, ¡¿pero ahora?!

También creo que ese otro tipo de exclavitud, de estar guapa, arreglada, joven, mona, o lo que sea la elegimos nosotras, y que nadie nos tiene la culpa, pero con eso te dejaría el blog lleno de comentarios :-)

Besos

Lenka dijo...

Qué más da, mujer, si vamos camino de los ochenta comentarios??

Sí, es penoso, o a mí me lo parece, la cantidad de mujeres que hoy día mantienen esquemas de hace 50 años. Y, ojo, me parece genial para todas aquellas que encuentren ahí su felicidad, que es lo único que importa. Ahora, que seas la chacha de tu pareja y tus hijos y te lamentes por ello no lo acabo de entender. No lo seas. Elige otro camino. Si es lo que quieres, hazlo.

A mí la plancha no me quita tiempo para hacer otras cosas, porque no plancho. Es así de simple. Decidí que no planchaba. No es necesario, en realidad. Me visto con vaqueros, camisetas y jerseys. Nunca están arrugados. Si un día me da la venada de ponerme una camisa, saco la plancha a pasear cinco minutos. Si a mi pareja le da por ponerse camisa (también cosa rara) se la plancha él.

No sé, es un ejemplo tonto pero vale para casi todo. Priorizar, hacer cosas que te hagan feliz y NO permitir que NADIE te haga sentir mal por ello o te diga lo mala que eres. Porque todos aquellos que intenten convencerte de que "tienes que" (planchar, desvivirte por tu pareja o tu hijo, renunciar a cosas, estresarte, estar divina, sonreír siempre, currar fuera y dentro, ser superwoman) jamás tendrán argumentos para ello, ni uno solo que no sea el manido y estúpido "porque así son las cosas", que sólo es un modo sutil y políticamente correcto de decirte: "porque eres una mujer".

Lo mismo que hace 50 años, pero envuelto en papel de regalo.

Katha dijo...

Chusa,

No tengo tiempo pa na, lo que se dice pa na. O lo que es lo mismo, no tengo tiempo para mí.

Lenka, obviamente la cosa ha avanzado lo suyo desde nuestras abuelas, menos mal. Lo cual no quita que la vida de mujer "moderna" tenga también su esclavitud adjunta. Su correr de un lado a otro, su tener que abarcar todo, cuando está claro que no se puede. O por lo menos yo no puedo.
Ya lo comenté un día en el blog de Chusa. A la mujer se le presupone que se tiene que encargar de todo, sobretodo de los hijos, lo cual no digo para nada que esté bien. Pero si tú quieres cuidar "algo" de tus hijos, que no estén todo el día con "la chica" también se te castiga. A mi alrededor nadie entiende que no tenga "chica", que quiera llevar yo misma a mi hijo al cole, que lo quiera recojer. En el trabajo todo el mundo dice: ¿por qué no contratas a alguien?

Chusa yo la plancha la mando a la porra siempre que puedo y claro, me va como me va
: fatal. Porque cuando no tienes más tu tía que planchar o secar la ropa con la plancha...

Lenka, ves la vida de otro color. Cierto que no tienes trabajo ( a ver si encuentras algo y, sobretodo, algo que te guste) pero puedes hacer lo que quieras. En lo de los mimos no entramos.

Yo tengo lavadora y lavavajillas, aparatos que te facilitan la vida, sin duda. Falta, muchísima falta, me haría una secadora, pero es que en el mini piso en el que vivimos no hay manera de encontrarle un hueco. No quiero ni imaginarme lo que sería para tu abuela secar ropa para 13 y más en el lluvioso clima del norte.

En cualquier caso, y si alguno que conozco me oyera me pondría en otra lista negra (ya ando en unas cuantas), la verdadera "revolución" es poder "elegir" la maternidad. Lo pongo entre comillas porque ya se sabe que no hay nada 100% seguro, salvo la abstinencia ;-)

En cuanto a la rivalidad entre mujeres... vivo rodeada de mujeres que, cara al mostrador, tienen una vida "perfecta". A lo mejor simplemente son más optimistas que yo. Yo no envidio sus Termomix, sus Nexpresso, sus maridos con puestazos, y sueldazos. La chica que las hace las cosas, sus maravillosas habilidades culinarias (todo lo contrario a mí), sus cochazos... tal vez me den algo de envidia sus casas de tropecientos metros en barrios "elegantes", pero tampoco sería feliz allí. No rivalizo con ellas, simplemente me siento muuuy lejos. Cierto que ultimamente me siento lejos de todo el mundo y de todo. Si sigo así acabaré convertida en un autómata, con mal humor pero autómata.

Tengo varias amigas, una muy buena, y espero aprender a cuidarlas.
En cuanto a la amistad con hombres. Precisamente hoy he quedado con un amigo que se ha ido lejos y poca ocasión habrá de verle. Algún otro amigo que perdí por el camino, otro al que veo apenas 1 vez al año.
Hace mucho que no rivalizo con otras mujeres, no sé si será la edad, el descuido de mi persona o qué.

Me he enrollado de lo lindo... y debería estar durmiendo o mirando una cosa de trabajo. No tengo remedio.

Chusa, me pasaré por tu prado para ver si has dejado alguna foto de parajes verdes que es lo que verdaderamente despierta mi envidia.

Dulces sueños

Remolina dijo...

Pues aunque coincido contigo Lenka en muchas cosas (mis bisabuelos tuvieron 13 hijos también y me imagino lo que tenía que ser eso, con mi bisabuelo pasando un montón de meses en Extremadura con los rebaños y mi bisabuela sola, y cada vez que bajaba mi abuelo de la majada, ¡hala! otro churumbel para la siguiente vez!, no tenía que ser nada fácil, no), hay otras en las que no puedo evitar "discrepar".

La esclavitud de hoy en día no creo que sea física, es más bien moral, psicológica. Que también pueden ser pajas mentales mías, no digo que no, pero creo que a las mujeres de hoy en día se nos juzga y mucho. Y a eso voy yo. A mí esa presión hay veces que me afecta y me puede. Si tienes un horario de trabajo jod... y el mío últimamente lo es, y mucho, bueno, qué coño, yo ahora no tengo horario, es tu marido el que se ocupa de los niños. Y la gente, nos guste o no, con todo lo avanzados que estamos, y cuando digo la gente me refiero principalmente a las mujeres (ahí volvemos a la vieja rivalidad), te juzgan, lo piensan y hasta te lo dicen: hija por Dios, mira que ocuparse tu marido de las niñas, mira que trabajar tantas horas, mira que tener la casa desatendida, mira que no cocinar y comer vete tú a saber qué siempre. Y yo, que siempre he sido de pasar de la casa ampliamente, he llegado a un punto en el que realmente casi te lo crees, que eres una mala mujer, que eres una mala madre, que no es propio de una mujer trabajar de esa manera, si no con un cómodo horario de media jornada o unas bonitas oposiciones que te permitan tener la tarde libre. Luego lo piensas y te das cuenta de que lo único que importa es lo que tú pienses de tí misma y si estás agusto o no con las elecciones que has hecho. Pero eso dura un rato, hasta que sales a la calle y alguien te vuelve a decir, que vaya cara, que vaya ojeras, que vaya vida, etc, etc.

El otro día tuve una discusión con mis padres, con los dos, porque no entendían que yo estuviera agusto con mi situación laboral actual. Obligué a mi padre a recordar sus eternas jornadas de trabajo hasta las 23:00 y sus viajes de semana entera mientras nosotras nos quedábamos en casa con mamá. Y ellos me decían lo mismo: sí, pero él era el hombre y las niñas se quedaban con su madre. Y yo repitiendo, bueno, pues las mías se quedan con su padre, que alguien me diga la diferencia. Pero no puedes, o no puedo, evitar sentirte mal después y hasta a veces me sorprendo pensando si no tendrán razón. ¡¡Yo!! que no soporto las labores del hogar, ni siquiera estar en casa, que llega el sábado y salimos todos de casa huyendo despavoridos a disfrutar de la calle y de todo lo que no podemos hacer entre semana.

Puff, cómo me enrrollo yo también, madre.

Katha dijo...

Remolina,

A me juzgan por lo contario: porque he reducido mi jornada una hora (solo una hora) par ver algo a mi hijo. Me quedo sin comer, salvo un sandwich en 5 minutos, me paso la vida corriendo, coche para arriba, atasco para abajo... y la gente no lo entiende, ni siquiera mis propias compañeras de trabajo, para arriba ni te cuento. En las empresas no gusta las reduccioens de jornada, y eso que llevan consigo la consecuente reducción de sueldo. Así que hagas lo que hagas les va a parecer mal.

Remolina dijo...

Pues eso, que hoy en día a la mujer se la juzga despiadadamente, haga lo que haga. No sólo en este tema de la maternidad, en el trabajo, en la calle, en la forma de vestir, en la forma de comportarse, en todo.

Quizás es algo culpa nuestra ya que, en nuestro intento de "matar a la madre", se nos ha ido de las manos y nos queremos cargar a la abuela, a la bisabuela y a "todas tus ancestras" y al final no damos abasto con todo.

Lenka dijo...

Chicas, creedme que os entiendo y me solidarizo con vosotras, pero permitidme la osadía de daros un consejo (hala, con un par, así de borrica soy)

Atención, eh? Lo voy a decir alto, claro y a voces.

MAN-DAD- AL MUN-DO A LA MIER-DA.

Se me ha oído bien?? Lo estoy diciendo completamente en serio. Cuesta muchísimo hacer esto, lo sé, pero TODOS hemos tenido que hacerlo alguna vez. Y menos mal, porque si permitimos que mamá, la vecina, la amiga, la compi de curro (dios, por qué siempre tienen que ser otras mujeres?) nos machaquen con sus juicios de valor de porquería, sus sentencias sapientísimas y sus jodidas opiniones que nadie les ha pedido, sabéis qué pasa? Que lo hacen. Constantemente.

Ya lo he contado mil veces, pero no me canso: mi amiga la psicóloga tiene una respuesta clave para casi cualquier pregunta. Por qué ese niño se porta como un bestia? Por qué aquel tío trata tan mal a su mujer? Por qué esa tipa siempre anda criticando a to dios? Por qué el jefecillo es tan borde y tan grosero? PORQUE PUEDEN. Porque se lo permitimos. Porque somos demasiado educados (y, coño, siempre con quien no lo merece), porque nos mordemos la lengua, porque una mínima parte de nosotros es tan tontorrona que llegamos a pensar... y si tienen razón???

NO la tienen. Y aunque la tuvieran, nos tiene que tirar de la trompa (de Falopio). Porque como mi vida es MÍA la vivo como me da la real gana, y NADIE me tiene que decir si trabajo mucho y descuido a los nenes, si dejo el curro y mimo a los nenes, si le plancho a mi marido o me niego a planchar, si voy toda llena de canas o de punta en blanco o si me da por tirarme a to lo que se mueva en el barrio.

El día que DE VERDAD la gente se decida a meterse en su puta vida y sus putos asuntos (que, normalmente, buena falta que les hace) en lugar de vivir pendiente de lo que hacen otros, este será un buen planeta pa vivir. Mientras tanto, por desgracia, casi todo cristo NECESITA olisquear, opinar, juzgar y sentenciar. Porque necesitan mirarse en los demás a ver si salen ganando o perdiendo. Una persona que basa su autoestima en si su coche es mejor que el del otro, o si sus tetas son más firmes que las de aquella, es una persona patética. Una persona que compara su vida con la de los demás pa encontrar alguna razón que les convenza de lo felicísimos que son, ni son tan felices ni merecen mucho la pena como personas. Qué penita.

Lenka dijo...

(Ochenta, ochenta, gallifante pa mí y record mundial!!!!)

Sigo:

La primera vez que le cierras la boca a alguien es horrible. A mí me costó horrores, sudaba en frío, se me pusieron rojas las orejas. Ahora... qué DESCANSO! Oiga, y sin voces ni malas palabras. Pero coño que si entienden el mensaje!!! A partir de ahí no te tosen. Porque saben que NO PUEDEN. Y encima te das el gustazo de arrebatarles la certeza de lo desgraciada que eres. Y eso, como son lerdos, les hace sentirse desgraciados a ellos. Porque muchas veces lo que se esconde detrás de tanta crítica y tanta "lástima" es pura envidia asquerosa. Cómo es que esa tía puede ser feliz con esas fachas que lleva, o tol día corriendo detrás del niño? Porque puede. Y tú no. Jódete. Haber elegido muerte.

No dejéis que la peña pague sus dudas y sus frustraciones con vosotras, ni os diga cómo tenéis que ser. El mal rato se pasa la primera vez, luego ya... ooooh, lo fácil que es. Y lo que relaja! Y compensa, porque ahorras de tragar bilis. De verdad, no organicéis las prioridades de vuestra vida por lo que les parece a los otros. Ni de coña. Anda y que les den. Porque entonces llegamos a viejas y nos da por el saco todo lo que no hicimos, y al final será por "el qué dirán" y habremos sido exactamente como fueron nuestras abuelas!! Y no hay derecho.

De verdad, que cada cual asuma lo que quiera asumir, que rechace lo que no le haga feliz, que diga "hasta aquí". Y sobre todo no dejéis que NADIE os juzgue por cosas por las que JAMÁS osarían juzgar a un hombre. Que no os engañen con eso ni os hagan sentir culpas que NO tenéis. Que el mundo exige que seais Superwoman? Queréis serlo? Adelante. No queréis? Pues que lo sea RITA. Y al que no le guste, que se rasque.

Un beso enorme a ambas y mil perdones por ir aquí de reina mora de los consejos. Mira, podéis empezar mandándome a mí a la mierda!!!

;)

Sianeta dijo...

A propósito del tema, creo que muchas mujeres podrían decir aquello que decía Meryl en “Los puentes” sobre una vida “hecha de detalles”. “En cierto modo tu vida comienza, y en otro se detiene”. Felicidades por el post, Lenka y por su éxito rotundo!

Sra de Zafón dijo...

Pues no sabeis que alegría me da que el consejo os lo haya dado Lenka porque a mí me cuesta darlos un montón, pero tenía muchas ganas.

Hay una cosa que sí que me gustaría puntualizar y es que el día que aprendí que NADIE PUEDE HACERME SENTIR DE ESTA MANERA O DE LA OTRA, PORQUE NADIE ES RESPONSABLE DE LO QUE YO SIENTO, ese día me dí cuenta que las presiones y los malos rollos dependen de mí y no de los demás.

Desde hace muchísimo oigo ese tipo de juícios como quien oye llover. Resbalan por los cristales de mis gafas como el mal tiempo lo hace por mis ventanas. A veces me aburren, otras me hacen saborear lo bien que estoy en mi pellejo y en mi vida ( como se saborea el calor de hogar cuando fuera hay temporal) pero en el peor de los casos nunca lo vivo como algo más allá de un pequeño incordio.
Antes contestaba a la gente (tengo muy mala hostia) sin ninguna elegancia (sobre todo a la gente que va de elegante) pero ya apenas me sale. Ahora, si veo que vale la pena, les digo con mucha tranquilidad lo que para mí es importante y lo que no. Y si veo que no vale la pena, me callo y las miro con la cara que se me pone cuando algo me resulta trasnochado y cansino esa de ¡¡¡¡Qué rrrrroooollllooooo, qué pereza me das!!!! y no suelen volver a decirme nada,y como lo que digan por derás me importa una mierda, pues ya está...

Besos

Lenka dijo...

Hola, Sianeta!! Gracias a ti por la visita!!!

"NADIE PUEDE HACERME SENTIR DE ESTA MANERA O DE LA OTRA, PORQUE NADIE ES RESPONSABLE DE LO QUE YO SIENTO". Braaaava, Zafo, brava!!!

Y sí, qué razón tienes. Al principio ciertos comentarios pueden herirte o ponerte de mal humor, pero de repente un día te das cuenta de que te ocurre casi lo contrario. Te dan subidón de autoestima. No sé, igual es que somos malvadas y pérfidas, chica, pero a mí también me ocurre que cuando alguien me mira con cierta penita por lo poco que me arreglo, o porque prefiero leer a planchar, me temo que yo siento por ella la misma pena o más. Y me siento tremendamente agradecida por ser yo, por ser así y no como es ella. Me siento afortunada. Hala. Con un par.

No sé, francamente creo que cuando ciertos juicios de valor vienen de según qué gente, te elogian más que insultarte aunque no sea esa su intención. Que alguna de mis vecinas comente así, casualmente, que ella no puede salir de casa sin maquillarse, y que de paso me mire de reojo al decirlo ya no me cabrea, me pone una sonrisa enooorme en la cara. Como mucho suelto un alegre y sincero: "uy, pues yo sí que puedo. Vamos que si puedo!!!" No falla, la cara de lástima ya no es tan convincente.

De verdad, si una mujer adulta realmente no comprende que otra pueda salir a la calle a cara lavada (o ella misma, si quisiera), sería una pérdida de tiempo seguir con el tema. Porque es que no hay nada que demostrar. Se puede salir a la calle pintada y sin pintar. Ya está. No lo entiendes? Hazte un croquis.

Jack dijo...

Hola neñas.
Es largo de contar y ando un poco resaquil, pero entiendo a Remo.
Veréis. En el momento en que hay unas clínicas que te ofrecen el día después del parto una lipo y una reconstrucción de pecho deberíamos empezar a pensar que hay algo increíblemente equivocado y retorcido en lo que se espera de nosotras.
Nuestra generación está entre el yugo y lo que venga, pero hagamos lo que hagamos frustrarse es facilísimo. Nos lo ponen a huevo, nos invitan a frustrarnos.
Antes teníamos nuestro sitio claro: la cocina y la cama.
Y ahora parece que nos han abierto la puerta de esas dos habitaciones, pero está claro que estamos un poco como el pajarillo aquel del cuento de galeano, que no se animaba a salir de la jaula.
La liberación femenina es teoría, por ahora. Tienes que tener unas circunstancias vitales muy concretas para poder usarla en serio sin complejos (yo las tengo y mi trabajo me cuesta que me resbale todo y lidiar con las contradicciones).
Yo entiendo a Remo. No es arreglarse, no son los tacones. Es que todavía vemos mal que una madre no esté en casa. Es que asumimos que como una modelo se recupera de un parto en cuatro días eso Debe ser lo normal. Supermadres, superpibones, superejecutivas. Coño, es que es cierto que nos han puesto música, pero nos disparan a los pies pa que bailemos.
Es muy complicado y muy agotador, y la única forma de sobrevivirlo es hacer lo que dice lenka: Yo a boston y tú a tomar por culo.
Pero ponerse el mundo por montera es complicao, máxime cuando generalmente el enemigo está en casa (en el mejor de los casos, en el peor dentro de una).
Tenemos que aprender a ser libres sin remordimientos, como los tíos. Y entre todos habrá que cambiar los patrones y mandar al peo los roles. Pero repito, para ciertas mujeres la teoría es real, pero la práctica es agotadora física y emocionalmente.

Lenka dijo...

Claro, es que ese es el quid, ya lo decían Remo y Katha. Más libertad, sí, y más opciones, con más responsabilidades, más obligaciones, más exigencias, más de todo. Desde luego no es fácil. Como dice Jack, antes los roles estaban claros, tu lugar en el mundo venía perfectamente definido por tu sexo, tus parcelas estaban bien delimitadas y todo sería divino de la muerte mientras no sacaras los pies del tiesto. Si los sacabas, serías tachada de puta, sin más. Si no los sacabas tenías que ser feliz por huevos. Y si no lo eras, daba igual. Lo fingías y te atacabas de los nervios en silencio. Mejor en silencio, porque como se te notara podías pasar al grupo de las putas o sospechosa de.

Porque aspirar a algo más que la parcelita era contranatura e intrínsecamente malo pa la mujer. A muchas ilustres señoras a las que les dio por escribir, pintar, componer o hacer cualquier otra cosa propia de hombres, se las consideró extravagantes en el mejor de los casos y unas machorras en el peor. Y, es más, si encima perdían los nervios, se deprimían, se agobiaban con las críticas feroces, la culpa la tenían aquellas actividades tan poco femeninas en las que ellas se empeñaban en meter sus frágiles dedos y sus estúpidas mentes femeninas.

No recuerdo qué escritora sufría crisis nerviosas y depres, y le confesaba a su psicoanalista que a veces hasta experimentaba un visceral rechazo hacia sus niños y su marido, su hogar, las tareas domésticas. A veces lloraba sólo de pensar en atender a su familia. Naturalmente, el psicólogo le aconsejó que dejara la zarandaja esa de las letras, porque la trastornaba en demasía. Vamos, le dijo que se centrara aún más en todo aquello que la deprimía renunciando por completo a pensar en cualquier otra distracción. Genial, no?

Nos han vendido la moto pero bien. Los mensajes son de lo más raro, o a mí me lo parecen. El feminismo de hoy día se asocia no pocas veces a parir sin que se te descuelguen las peras, a estar radiante (porque tú lo vales), al tacón de aguja, el gimnasio, tu hombre, tu casa (y lavar más blanco), tus fogones (y hacer fabada y sushi y lo que se tercie), al privilegio de la crema de caviar y los manolos (de tacón de aguja), a ser super guarra, super folladora, super liberada de la muerte, pero sólo para ensayar un poco, pescar un buen partido (al que volverás loco en la cama, Cosmopolitan mediante) que te ponga piso, sábana y mantel, te saque a cenar, sea detallista y te llene la barriga de niños antes de que seas un pingajo de 35 años.

Es un cuento chino repugnante, pero no sé por qué nos lo hemos creído. Si no cuadras con eso algo está mal en tu condición de mujer. Las que se salen de eso son raras, o taradas, o putas, para variar. O son egoístas, poco femeninas, ambiciosas, frígidas, un hueso, un congrio, frías, calculadoras, unas zorras de pies a cabeza.

Y sí, la enemiga suele estar dentro o como muy lejos en casa. El otro día oí en la tele como peloteaban a un triunfito que ha sido padre, y cómo comentaban que, lamentablemente, no podría quedarse en casa y disfrutar de su enano recién nacido por sus compromisos profesionales. Si hubiera sido una tía, la habrían despellejado viva. O no, claro, porque una tía SABE que debe anular todo su mundo si tiene un crío, al menos el tiempo prudencial y decente, salvo que quiera quedar como una cabrona sin entrañas.

Lenka dijo...

Nos han venido la moto cuando Sexo en Nueva York se considera una serie feminista de culto, una serie en la que hasta la más cínica y recontraguarra de ellas termina monógama y redimida por amor o es normal comentar que has tenido que negociar muy duro con tu pérfida futura suegra para que en el contrato prematrimonial quede claro que en caso de divorcio te darán un millón de pavos, que es lo que VALES.

Contra esas mierdas debiéramos pelear y plantarnos. Porque son mierdas que nos comen la moral y las neuronas, y al final nos las llegamos a creer. Puede que no todas, o que no todas las mujeres se lo crean todo, pero al final siempre hay alguna cláusula de porquería que te acabas tragando.

Estoy con Jack. Creo que la idea es no sentirse culpable jamás por nada que no haría sentir lo mismo a un tío. Desde luego que es agotador, pero qué hacer si no? Rendirse y seguir tragando? Seguir confiando en que ya mejorará todo pa las que vengan detrás? No creo que me libre, porque aún queda mucho trecho pa patear, pero de verdad que me encantaría no ser un dragón para mis hijas.

Kaken dijo...

Que de comentarios tan sabrosos, todos, esté o no del todo de acuerdo con ellos, no veas como os funcionan las neuronas, chicas¡¡

Quizás vuelva a releeros de vez en cuando, porque es mucho lo que se puede seguir comentando.

Pero en este caso quería decirle a Remolina que no pierda la oportunidad de aprender más sobre la dichosa superdotación, simplemente para conocer mejor a tu hija, lo sea o no.
Tanto en San Google como en Mister Youtu encontrarás mucha información.

En cuanto al lógico temor a las etiquetas, yo he optado por no informar al Colegio de mis hijos de esta circunstancia, prefiero que vayan a su aire, que hagan los cursos "comodamente" y luego ellos decidan en qué quieren emplearse más a fondo, ya que el sistema no está preaprado para ellos.

Sólo lo he comentado con dos tutores de los que me fiaba y ha dado buenos resultados, pues sabían del tema y han trabajado el tema emocional con bastante éxito.

Entre las muchas cosas de interés dichas aquí, es destacable el PORQUE PUEDEN de Chusa. Sobre eso si que habría tanto para decir y pensar....

También me llama mucho la atención el ambiente de absoluto respeto que se respira aquí.
Somos todas bastante distintas, en edad, experiencia, ideas,etc, y sin embargo no hay una palabra más alta que otra, no hay sarcasmo ni ironía, es como si estuviéramos situadas en corro delante de una fogata todas con las palmas de las manos vueltas hacia arriba.
Es la imagen que me viene.

Lenka, yo sigo contando con los dedos....¿que tal tu memoria fotográfica?? ;-))

Remolina dijo...

" Coño, es que es cierto que nos han puesto música, pero nos disparan a los pies pa que bailemos"

Jack, lo has clavao, es eso exactamente.

Katha dijo...

Hola chicas,

Yo mala leche tengo un rato. Cuando me pillan de malas y me tocan la moral... mando a tomar viento fresco al que sea. La última vez hace bien poco. Luego entro en las listas negras...

Katha dijo...

Por cierto, no tengo yo muy claro qeu todos hayamos nacidos "superdotados" para algo, me temo que yo soy la muestra. :-(

Otra cosa, yo tampoco sumo ni multiplico del modo "normal": me resulta trabajoso. Yo divido las sumas o las multiplicaciones de modo que me sea más fácil hacerlo. Me temo que por "vaguería" más que nada ;-)

CHAO

Lenka dijo...

Katha, cómo que no?? Qué se te da bien? Qué SABES que se te da bien? Y lo que ni sabes si se te da? Cómo sabes tú que no tienes un talento extraordinario para la robótica? O para pintar mandalas? O para tantas y tantas cosas que simplemente igual nunca has tenido tiempo para hacer, o no se te ha ocurrido, o de entrada ni te apetecen?

Cómo sé yo que no soy un genio absoluto ganchillando si nunca me ha dao por ponerme? Seguramente palme sin probarlo, jajaja, pero quién sabe? Y es más, a qué talentos nos estamos refiriendo? Sólo a calcular de memoria o a aprenderse textos y fechas? Hay gente que es superdotada para entender las emociones ajenas, verdaderos genios de la empatía. Hay gente extraordinaria para escuchar, para dar consejos, para criar hijos equilibradísimos y felices, para ser generoso, para organizar cosas, para estirar un sueldo, para peinar, para combinar los colores, para pasear perros, hacer fotos (sin haber estudiao jamás fotografía), para hacer tortillas, para poner una mesa con exquisito gusto, para inventar pareados, para convencerte de que tal cosa es estupenda, para follar, Katha, pa que lo sea.

Todo el mundo tiene talentos, y más de uno normalmente. Lo que pasa es que no todos cotizan en bolsa ni están igual de valorados. Juan Ramón Jiménez escribía de lujo y era un hijoputa misógino como marido, además de egoísta, posesivo, hipocondríaco y misántropo. Caravaggio, se cuenta, un verdadero genio con los pinceles pero un pedazo de cabrón conflictivo, agresivo, un chulo de taberna que acumuló muertos en su corta vida como pa asustar.

Igual tú no tienes talento como pintora, o lo tienes y ni lo sabes, igual yo soy zote total pa la cocina, o eso pienso porque nunca me he puesto a ello, pero las dos tenemos talentos, fijo. Es que todo el mundo los tiene! Conocerlos o no es otra cosa, lucirlos o no, alardear o no, o ser consciente de ello o tenerlo tan normalizado que no te parezca ni un talento.

Tengo una amiga capaz de hacer cualquier manualidad, desde unos pendientes de plata a un bolso de cuero pasando por una acuarela. Lo que sea. A mí me parece sobrenatural lo suyo porque yo soy zote en eso. A ella le parece normalísimo porque no le cuesta. A mí mucha gente me dice que tengo un don para escribir. A mí me parece tan natural como andar. No le veo mérito especial, pero me consta que es una cosa que se me da bien y ya está. Quizá no le doy importancia por lo natural que me parece, pero soy consciente de esa facilidad que otros no tienen. Tú tienes talentos, FIJO. Otra cosa es que no les des mucha importancia, o ni te hayas dado cuenta de ellos, pero los tienes. Te lo aseguro. Todos los tenemos.

Lenka dijo...

Si llegamos a los 100 hay premio. Es una promesa formal.

Katha dijo...

Va a ser que no Lenka,

A ver, soy un verdadero desastre para cualquier tipo de manualidad. Cualquiera. Tendrías que ver los dibujos que intentaba hacerle al niño.

¿Empatía? ¿Con mi mala leche?

Mejor no te cuento lo que opinan en casa sobre mi cocina.

La música no, las matemáticas tampoco... ¡Uf! Así no llegamos.

En fin, seamos positivos, tal vez algún día lo encuentre ;-). El día que lo haga ya te contaré. :-)

CHAO

Remolina dijo...

A ver, Katha, te digo como Lenka, todos somos buenos en algo. Pero es que no hace falta ser buenos en plan sobresaliente, ni salir en el periódico local, ni que todo el mundo te alabe continuamente por algo. Se puede ser bueno a secas, sin muchos aspavientos, pero todos lo somos en alguna cosa.

Enumeras solamente las cosas que no te salen bien (que, por cierto, son clavaítas a las que a mí tampoco me salen, je, je ¿a que no sueles invitar a nadie a cenar? "no, mejor venid a tomar un café", que no queremos espantar a las amistades con nuestra cocina horrorosa). Pero seguro, fijo, fijo, fijo que hay cosas que haces de maravilla. Sólo tienes que pararte a pensar un poco. No hace falta que sean cosas relacionadas con el talento artístico, pueden ser cosas más cotidianas.

Yo no sabré cocinar, ni hacer ganchillo, ni escribir, ni pintar, ni hacer manualidades, pero soy buena en mi trabajo (o por lo menos eso me dicen). Pues eso, ahí hay algo.

Por cierto Lenka: ¿cuál es el premio para el que llegue a los 100? je, je.

Jack dijo...

Nada, nada, ésto se hace en un momento!

Jack dijo...

Noventaysiete...

Jack dijo...

Noventayocho (sólo por ver qué es el premio, conste, a ver si es en metálico)

Jack dijo...

Uno más y....

Jack dijo...

Tachán!!
:)

Katha dijo...

Remolina,

Si es que soy un desastre "pa tó".
Ni nada artístico, ni gastronómico, ni deportivo (ahí soy aún peor que en lo artístico)... Y en el curro... siempre me toca lo más petardo... Antes me rebelaba... ahora intento pensar sólo en que necesito el sueldo a fin de mes.

Jack, así no vale alcanzar los 100, ¡eh!

Lenka, ¿cuál es el premio?

CHAO

Lenka dijo...

Jajajaja, con un poco de trampa, pero premio pa la Piratilla. Ya te enterarás, ya ;)

Katha, chica, qué negatividad!!! No te empeñes en ver sólo lo que no se te da, como te dice Remolina. Es que si nos paramos en eso...

Yo no sé dibujar, cocino fatal, no toco instrumentos musicales, las manualidades se me dan de culo, soy perezosa pa casi todo, no puedo correr dos minutos sin morir de asfixia, me cuesta distinguir la derecha de la izquierda, soy incapaz de calcular de cabeza, no sé maquillarme ni peinarme más allá de una cola de caballo, soy impaciente, tengo mal genio, no tengo gusto pa casi nada, sólo sé coser botones, embarullo casi todo lo que hago... desastre total!!!!

Pero sé que soy buena en cosas. No se me da mal hablar ni escribir (mi madre decía que iba a ser abogada, por la labia), tengo un buen memorión y se me da bien solucionar cosas. Ojo, no me pidas que cambie un enchufe, porque no sé hacerlo (o nunca me he puesto a ello). Pero casi siempre, no sé por qué, alguien me viene con una preocupación y se va sin ella. Creo que se me da bien escuchar, ponerme en la piel de otros y encontrar una salida.

Seguro, seguro, seguro que tú eres fabulosa en muchas cosas. En contar cuentos, en dar abrazos, en notar si alguien está triste, en administrar tus finanzas, en lo que sea. Piensa que todos somos zotes en en algo y buenos en algo. Todos!!!

Prima, empieza la operación Surprise!

Remolina dijo...

Jack,

Lo menos que puedes hacer cuando te llegue el premio es decirnos qué es, porque después de haberlo ganado haciendo trampas, que lo sepas que nos hemos dado cuenta,je,je, pues por lo menos no nos dejes con la intriga. Reconozco que me corroe la curiosidad.

Juan dijo...

Lenka, lo de escribir no me cabe duda de que se te da muy bien. Pero que muy bien. No sé si te ganarías la vida con ello. Como articulista de algún periódico serías fantástica y como novelista, no me cabe duda que harías una novela que yo compraría.

Pero lo que es hablar, en lo que te conocí, joder, no hablabas ni mu. Estuve toda una noche sentado a tu lado y no había forma de sacarte tres palabras seguidas. Llegué a estar incluso incómodo, porque me daba la impresión que te estaba dando la tabarra. Después te rehuía para salvar los silencios. Jejejejeje.

Juan dijo...

Y teniendo en cuenta que la pirata ha hecho trampas y sus cinco comentarios "piratas" no valen, éste es el auténtico comentario 100.

PARA MÍ EL REGALO¡¡¡¡¡.

Lenka dijo...

Jajajaja, Juan, la verdad es que soy una cotorra, pero tardo bastante en soltarme, no creas. Me explayo que da gusto con mis amigos de confianza. Esto no quiere decir que vosotros no me inspiréis confianza, nada que ver! Pero sí que es verdad que cuando me veo entre un grupo grande de gente prefiero callarme y escuchar a los demás. De verdad que no es con ninguna aviesa intención, ni porque me esté aburriendo, en absoluto. Es que, al contrario de lo que pueda parecer por mi verborrea escrita, no me gusta NADA llamar la atención y siempre prefiero estar en segundo plano, observando y escuchando. Soy de estas personas que disfrutan mucho siendo invisibles.

Es curioso porque siempre he sido muy extrovertida y parlanchina, pero al mismo tiempo tengo enormes arrebatos de silencio. Me quedo como en estado contemplativo (hay gente que se preocupa y todo pensando que estoy triste o enfadada!) Y no me pasa nada, es que estoy agusto en mi mundo viendo a los demás. Ojo, que tampoco es que analice a la gente, no lo creas. Luego me pasa siempre lo mismo, que soy incapaz de decirte de qué color vestía aquella o qué fue lo que se cenó, no recuerdo ni un sólo detalle. Pero, curiosamente y sin haberme fijado en nada especial, sí que me hago una idea muy acertada de cómo son las personas. Se me queda grabado si alguien era muy divertido, o muy inteligente, o tímido, o dulce. No me cuesta captar con bastante certeza cómo es la gente, aunque tampoco me paro a examinarlos, es como si se me viniera la imagen sin más.

No sé, soy rara, jejejeje. Es cierto que hablo mucho menos que antes. Ahora disfruto más escuchando. Mira, hace unos años ya me habría hecho amiga de todos mis compis de la academia de las oposiciones. Llevo casi dos meses con las clases y aún no he hablado con nadie. Es cierto que soy más reservada en persona. Creo que es porque antes resultaba muy avasalladora con la gente y casi los asustaba. Ahora mantengo más distancia, eso es verdad.

Y noooo, lo siento, la pirata no ha hecho trampas porque no había reglas, jojojojo. Todo vale! Ahora me estoy devanando los sesos con su premio, dita sea!