viernes, 5 de febrero de 2010

A la hoguera


Ya he contado otras veces que hasta no hace demasiado tiempo mis relaciones con otras mujeres solían resultar nefastas. Por alguna razón que nunca terminé de entender me llevaba mal con casi todas. La Mamma sostiene que la causa eran mis amigos varones. Porque todos eran varones. Y para mí eran sencillamente amigos. Pero no para las chicas que se les acercaban. Ellas eran las novias, yo la amiga a la que todos trataban como a un tío más. Y, demonios, aunque yo fuera una chica, mis amigos eran ellos. Así que entre irse con las niñas de compras o con los niños de birras... estaba claro. Sí, ayudaba el hecho de que nunca he sido muy femenina para algunas cosas. Supongo que al final terminaba resultando extraña, una presencia incómoda siempre tan cerca de los chiquillos. No lo sé. Asumí sin más que caía mal a las mujeres.

Hasta que el teatro me trajo al Dalai, las manifas a la Guaja, y entre una y otra me fueron trayendo a las demás. Y me soportaron. Porque entonces yo era un erizo desconfiado, siempre dispuesta a sacar las púas y mirar a las tías con los ojos cuadrados. Calculando qué tramarían. Pero no tramaban nada, salvo desmontarme los esquemas y los aguijones. Así que me vi rodeada de hippiosas, reinas de la noche, chicas formales, tacones, rimmel, camisetas de dos euros, caras lavadas, rojas y peperas, lectoras compulsivas, hinchas de Boca, poetas, mamás, violinistas, camareras, maestras, psicólogas, secretarias, abogadas, negro, rosa, rojo, verde y morado. Un sindios tan absurdo que hasta llegaron a preguntarnos si éramos amigas porque queríamos. Resultó que era posible. Incluso entre mujeres de distintas galaxias.

Naturalmente no puedo olvidar al otro akelarre, el virtual. Ese que navega entre Escritophenias, Bosques Mágicos, Verdes Praderas, Bandadas de Pájaros, Rayos y Truenos, Tabernas de Turcos y demás rincones. Cuántas mujeres! Todas de golpe! Y yo que me creía un bicho raro, marginada por mis comadres! Pero no... alguien en algún sitio agitó la varita y se obró el milagro. Uní aquella magia repentina con una viñeta de Mafalda y empecé a entender ciertos misterios femeninos que compartiré en mi próxima entrada. Es una amenaza formal.

Por el momento, lo que os propongo es un experimento a todas, las de este lado y las del otro. Siempre que os apetezca, naturalmente. Me gustaría que me contarais si tenéis alguna marca de nacimiento o algún lunar en sitio raro. Atreveos. Es sólo para confirmar si, efectivamente, las Brujas siempre terminan por encontrarse.

28 comentarios:

Sí es lo que parece dijo...

Hola, qué corte, soy la primera y encima para hablar de mis intimidades ;)Pues verás, yo tengo un "misterioso" lunar muy cercano al ombligo que he heredado de mi madre y ella lo heredó de la suya..genética brujeril?.

También he de confesarte que en mi adolescencia tuve ciertos problemillas con las chicas, se acercaban a mí para conocer a mi hermano (el guapo de la familia)..qué lagartonas jajaja

Saludos y gracias por aceptarme

Eli dijo...

En primer lugar muchas gracias por dejarnos formar parte de tí. Tantas horas de consejos y confesiones tenían que servir para algo ;-P

En cuanto a marcas raras, yo no tengo ninguna destacable pero lunares...
Aparte de las pecas (jo tía, es imposible que desaparezcan) tengo un lunar a un lado de la frente, otro en la comisura de la boca y uno muy sexi en el escote que sólo asoma en ocasiones, jeje.

Me temo que no tengo ninguna marca mística brujeril ¡oooh!

Sra de Zafón dijo...

Tengo un precioso lunar, jajajajajaj, en un labio que no está en mi boca :-), parece ser que mi abuela paterna también lo tenía, nunca se lo vi, ya sabes cosas del pudor, pero ella me lo contaba ya cuendo yo era pequeña.

Sobre las amigas. No sabes tú que parecidas somos...aunque yo no haya sido erizo con mi gente.

En mi caso las niñas (adolescentes) o me aburrían soberanamente o me daban miedo (drogas y sexo por qué sí, cuando yo no me drogaba y sólo me gustaba acostarme con mi enamorado)
Mi feminidad siempre fue una cosa extraña ya que soy muy sensual y cariñosa pero a al vez soy muy chula , muy terca y muy "tio" , Así que entre mis amigos era una especie de colega de género indefinido,compañera de birras y cubatas, de acampadas, de escaladas, de pesca, de cines,de escalera (en el barrio nos pasabamos la vida en las escaleras) que les abrazaba y a la que abrazaban.
Entre ellos apenas se tocaban pero yo era una especie de peluche ( y me rio porque sigue siendo del mismo modo, ya que mis cuatro mejores amigos siguen siéndolo ahora y siguen igual de cariñosos que antes)

Desde fuera del grupo, las chicas a mí me veían como una gilipollas a la que los tíos mimaban y consentían todo, hasta que me conocían, pero casi nunca lo hacían, porque ellos con el resto de las mujeres no hacían ni migas ni amigas. Para ellos las de nuestra edad sólo eran tías, unas estaban buenas y otras no y poco más, ya sabes...
Las que habían sido mis amigas hasta los catorce de repente habían cambiado la bici, el brilé, y las horas en la calle con los colegas, por las cafeterías, el centro comercial y sus tiendas, (odio Benetton y Tintoretto por ello).Ya no había más conversación con ellas que sobre el tonto de no sé quien, o lo guapo que estaba el más pijo de la clase y la ropita que llevaba. Empezaron a sufrir por los kilos, la ropa, a competir por las notas, por los tios, a exigir en casa maquillaje y rimel como quien exige el pan , y la poca pasta que les daban para salir era motivo de depresión!!!! Mientras vivian todo esto despreciaban a sus padres y echaban peste de los tíos interminablemente . Un estressss imposible para mi alma de vaca :-)juguetona y apacible.

Mis amigos, en cambio, hablaban de todo y de nada, pero casi siempre de como maquinar algo para reirnos. No solamente no rivalizaban, si no que si uno se tenía que ir a la mili los otros nos quedábmos sin ir al cine, ni a ningún otro sitio, para mandarle la poca pasta de la que disponíamos.
Montamos una "academia" en el barrio para los niños que no tenían padres por la tarde, luego una biblioteca, un lugar de actividades para pasar las tardes, campañentos de verano, etc.
Por esa época nos relacionamos mucho con mujeres, pero mucho más mayores que yo (yo andaba por los 17 y ellas por casi los treinta)y con ellas si me encontré muy agusto.
A partir de ahí empecé a descubrir la amistad femenina, tan solidaria y hermosa como me había parecido la masculina.
Hoy en día sigo manteniendo aquellas amigas ,y además tengo amigas mucho más jovenes que yo.
Las mujeres de mis amigos dejaron de "sufrirme" en cuanto se integranron en el grupo.

Ahora me suele ir igual de bien y de mal con lo hombres que con las mujeres.

Espero esa entrada tuya que primero dejaste en mi blog como un post.

Besos

Katha dijo...

Hola Lenka,

Pues así de repente se me ocurre, que tengo, heredadísimas, las supuestas marcas de las brujas:

* una especie de lunar "con textura", de esos que tienen pinta de derivar en berruga, en la cara, al lado de la nariz. Me temo que no me queda tan bien como a Cindy Crawford el suyo. Una de mis tías lo tiene en el mismo sitio y ese sí se ha convertido en berruga... Espero que no sea ese mi caso.

* otras marquitas del estilo en escote, todo heredadísimo.

Yo siempre he tenido pocas amigas. Lo de no ser muy agraciada físicamente creo que me ha echado para astrás en todo. Con los años creo que he espabilado una pizca, pero sólo un poco.

Bueno ya nos contarás los resultados de tu experimento.

CHAO

Lal dijo...

Yo siempre me he llevado muchísimo mejor con los chicos que con las chicas, hasta que llegué a la universidad, donde encontré a mi verdadera gente, sin tener el sexo relevancia alguna. De pequeña, sin embargo, mis únicas amigas chicas eran aquellas a las que les caía la cruz de que la gente se metiese con ellas. Yo siempre plantaba cara a los chuletas, y terminabamos todos tan amigos. Como no paraba de mudarme, en cada cole nuevo era igual. Ya sabeis, todos los chicos a por la nueva. Resulta que la nueva tenía más huevos que todos ellos juntos, y pasaba de sparring a la reina del cotarro. Y, una vez en el trono, era fácil pararles los pies.
Las demás chicas me parecían todas cortadas por el mismo patrón, todo el día con sus "jijiji, me ha mirado, jijii, soy medio lela".
En el instituto esa sensación aumentó exponencialmente, pero claro, a los chicos ya no les gustabas para echar un partido de balonmano, sino para echar otras cosas, y eso al final terminó haciendo que me agragase un grupejo mujeril, aunque la verdad es que pocas de ellas fueron realmente amigas.
Y luego llegué a la facultad, y allí estaba mi gente, mi verdadera gente. A partir de entonces, he hecho infinidad de amigas, por distintos medios, cosa inimaginable hace unos años. Y por eso estoy aquí, compartiendo todo ésto.

En cuanto a marcas arcanas, tengo una mancha en forma de muñeco de nieve en el antebrazo izquierdo, herencia directa de mi padre, aunque no sé si él la heredó de alguien.
Y lunares, miles! pero solo uno heredado, que yo sepa, también vía paterna, debajo del ojo derecho.

Juan dijo...

Hace ya algún tiempo publiqué en mi blog una entrada que se titulaba "Mujeres y enemigas".

http://adictoalagente.blogspot.com/2008/11/mujeres-y-enemigas.html

Y aún no me explico los porqués de esta sinrazón.

Sé que hay maravillosas relaciones de amistad entre mujeres y que es perfectamente posible, pero sigo creyendo que los peores enemigos de una mujer siguen siendo otras mujeres (así hablando en general).

¿Los lunares de los hombres tienen alguna importancia?.

Jack dijo...

Yo siempre he sido más de cicatrices.
:)
Y de hombres.

Comparto con Chusa historia de amistades casi punto por punto y el lunar en los otros labios de la otra risa, mas otros tres acotándome el ombligo, mientras envidio secretamente al santo sus tres marcas de nacimiento.

Amaranta dijo...

Tres lunares en la cara, que forman un triángulo... y marcas varias por todo el cuerpo, en forma de nubes.

Amos, que nos íbamos a la hoguera todas en fila india....

Am.

Sra de Zafón dijo...

Jo Lenka, que Jack y yo vamos a ser primas...de lunar jajajajaja, ¡me parto!

Sigo leyendo

Besos

Cris dijo...

Pues la verdad es que no se por que pero a mi me ha pasado lo mismo, que siempre me llevaba mejor con los chicos que con las chicas, quizá es que entre nosotras siempre ha habido la rivalidad que entre los chicos no hay. Ahora ya no pasa eso, conocí a un grupo de personas, entre ellas chicas, vosotras, y vi que me llevaba genial. Así que ya ves como cambian las cosas.
Y sobre pecas y lunares, pues pecas tengo varias y lunares uno muy concreto en la mejilla derecha. Herencia de mi padre, que también tiene uno casi en el mismo lado que yo, pero él más arriba.

Rogorn dijo...

Aquí lo que faltan son fotos de los lunares íntimos esos. Que no me creo ná sin pruebas.

Quépacha, en un akelarre no pué ser to muyeres.

Amaranta dijo...

Pues venga, únete, dónde tienes tú el lunar???

;-))

Marechek dijo...

Hola pollitoooooo!!!! jijijiji así que desmontamos al erizo eh???? jejejeje bah, no costó tanto ;)

mmmm pues sí, tengo varias marcas... un lunar enorme en un costado que sólo se ve si voy a la playa, una especie de manchita roja en la nuca pero apenas visible que es herencia directa de mi abuela y por supuesto la dichosa angioma de la cara que tantos complejos me dio en su día, pero que por suerte ahora mismo como que me da igual... y creo que nada más (ya es bastante) jeje.

La verdad es que somos un grupo raro de narices, mezcla de todos los caracteres e ideas posibles, pero yo creo que precisamente por eso, es un grupo tan especial.

Besitos muchos pa mi Akelarre.

Os quierooooooo

Lenka dijo...

Pues nada. Funciona el experimento. Todas hemos recorrido prácticamente idéntico camino en esto de nuestra relación con las mujeres. Casi todo me suena familiar: entenderse sólo con las mujeres "mayores", divertirse más con los chicos, aburrirse ante esas cosas que por narices eran y debían ser "de chicas" y que nos hacen sentir marcianas cuando no las compartimos, descubrir la amistad con chicas no antes de la universidad, por esas fechas o incluso más tarde... y la alegría absoluta de que al fin llegara. El descubrir que era posible, que no éramos las únicas raras en el universo, que realmente existe esa cosa mágica entre algunas mujeres y que es una gozada entenderla y cuidarla como un tesoro.

Así que gracias por tanta participación!! Próximamente: la segunda parte del experimento.

Ah, se me olvidaba: sois todas brujas. Porque las brujas tenían (según los hombres sesudos de antaño) marcas de nacimiento, pecas, lunares en "ciertas zonas" o lunares agrupados, entre muchas otras posibilidades. Es decir, todas eran brujas. Y algunas más que otras. Creo que aquí no se salvaría ninguna y hasta seríamos "de las peores" ;)

Bienvenida, Sí es lo que parece (ya te adelanto que te acortaremos el mote rapidito, jajajaja).

Se me olvidaba mi propia confesión!! Debo admitir que no me salvo ni queriendo, porque menos pecas lo tengo todo: marca de nacimiento en forma de triángulo, lunares en la misma forma, un lunar en el ojo (lo juro), justo entre las pestañas (una que es hábil escondiendo la marca del Maligno) y, desde hace unos pocos años, la vía láctea en la espalda. Suena a coña, pero es demostrable. Tengo la espalda llena de manchas que parecen constelaciones... y que brillan con la luz ultravioleta. Se supone que es un problema dermatológico, pero la brujería suena mucho más elegante.

Ro, ya tardaba tu comentario cochino (con coma y sin coma) ;)

Costillo, en mi próximo capítulo te plantearé mi teoría.

Gracias a todos otra vez (invitadas y okupas masculoides, jejeje) y hasta el próximo aquelarre!

Jack dijo...

Chusa querida: la primitud cibernética es absolutamente visceral e ideológica, el lunar sería sólo la prueba irrefutable.
Len, creo que hemos ampliado la extraña familia.
No te digo máis.
:)

Sí es lo que parece dijo...

Gracias por aceptarme con vosotras y estoy deseando conocer mi mote... por cierto que a través de tu bruji-sondeo, he descubierto otra marca misteriosa en mi: en el muslo derecho a un palmo de la cadera tengo tres lunares pequeños formando un triángulo...ahora empieza a cuadrarme todo, jejeje

Lenka dijo...

Signo inequívoco, Síes. Lo que yo te diga.

(De momento te quedas como Síes. Cuando te vayamos conociendo más, será cualquier cosa, ya te aviso!)

;)

Sí es lo que parece dijo...

Jajajaja, gracias por avisar, Me voy a mentalizar para lo que venga...además sabiendo ya que soy una bruja .. :P


Besos

Sra de Zafón dijo...

Ya las hice, Rogorn pero no se que pasa que no las doy subido a mi blog :-) (que no me tire, vaaaaleee...)
De cualquier modo deberías tener más fé en las vacas.

Lenka dijo...

La Pirata y Lala han puesto ya sus pruebas en sus respectivos blogs. Yo sigo cavilando de dónde sacar una luz ultravioleta de esas para demostrar lo de la Vía Láctea en mi espalda. Podría quedarme en cueros en una discoteca y hacerme la foto, pero creo que no procede...

Sra de Zafón dijo...

que va chica, menos complicado:) Bájate al primer chino que encuentres y pregúntales si venden detectores de billetes falsos, esos tienen un fluorescente de "luz negra" pequeñito, pero te puede servir.
La otra opción es comprarte el tubo que vale unos 20 euros o bien buscar en tu agenda algún amigo que haga teatro y que use la luz negra, o esperar al FETEN y ponerte en bolas en un ensayo, o vestirte de tramoyista y robarles un tubo directamente, pero esas constelaciones tenemos que verlas como sea y lo de la disco no creo que vaya a ser.

Lo mío es más... complicado y de colgarlo en el blog tendría que dejar avisos de esos de contenido para adultos, etc :-)

Besos

Lenka dijo...

Jajaja, Zafo, la tuya nos la creemos, en serio! También podemos idear la manera de que nos envíes esa pedacho de foto artística privadamente (y más que nada pa que al Rogorn le dé un pachungo de la misma rabia) ;)

Algo se me ocurrirá para lo de las constelaciones. Con un lector de billetes no me va a dar, porque tengo casi toda la espalda estrellada, jejejeje! Ya veré qué lío organizo.

Alberich dijo...

Mucho lunarcito por aquí, que si escote y bal bla bla...

pero sin afotos no me creo ná.

De hecho ningún tio nos lo creemos

jejejeje

Lenka dijo...

Pues ya te digo que algunas valientes han empezado a colgar pruebas en sus blogs, así que date un garbeo y alégrate la pestaña, Doc!!!

Remolina dijo...

Pues yo marcas de nacimiento y pecas, no, pero lunares a punta pala. Madre mía, la cantidad de lunares que tengo. En la cara tengo creo que cuatro o cinco, en el cuello y en los brazos los tengo todos bien agrupadicos, así como por sectores.

Lenka dijo...

Constelaciones lunares, Remo. (No de luna, sino de lunar. No es un nombre científico, me lo acabo de inventar, juas). Yo tengo de eso también. Marca brujeril, querida, tú tampoco te salvas. (Ya te digo que no se salva nadie!)

;)

Remolina dijo...

Bué, pero eso hace mucho que me lo dice Patxi. Por ponerte un ejemplo cuando vamos a casa de mi madre, con mi hermana y su niña, mis hijas empiezan a gritar, nada más entrar por la puerta: ¡¡¡¡¡Akelarrrreeeeee!

Lenka dijo...

Asi es como llamamos mis amigas y yo a nuestra pandi. El akelarre.

XD