
Entre tanta noticia, asesinato, desaparición, violación en grupo, discusión sobre la ley del menor, surge el debate. Y aunque lo hemos hablado mucho de blog en blog, y estamos de acuerdo en no pocas cosas, cada cual tiene sus propias teorías. La mía ha provocado muchas reacciones del tipo: "estás paranoica", "sacas las cosas de quicio", "exageras". No tiene base científica alguna, se basa sólo en lo que he observado y escuchado trabajando. Ahí la dejo, por si a alguien le sirviera:
Los niños que criamos son:
1. Tiranos. Y lo son porque les consentimos todo. Cuántos juguetes puede acumular un niño cualquiera de clase media en su primer año de vida? Cuánta ropa? Cuántas cosas? Lo tienen todo y acaban hartos de todo. Nada se les niega jamás, así que exigen sin tregua. Y no hay límites. Piden, negocian y hasta chantajean. Todo es un derecho que ellos tienen. Además, carecen de responsabilidades ni obligaciones. Se les premia por todo, incluso sin motivo. Se les suplica (suplica) que se porten bien o que estudien, y son ellos los que deciden (ellos) si el premio que les ofrecemos les compensa tal esfuerzo. Con su conducta ocurre algo parecido. Pueden comportarse como salvajes, y no pasa nada. Son niños. Se traumatizan si se les castiga. No es pedagógico. Una permisividad total, un premio constante, todos los derechos y ningún límite ni obligación. Crecen maleducados, autistas, coléricos, egoístas, desconocedores de lo que es luchar por algo, egocéntricos, sobreprotegidos, etiquetados de mil maneras (es más fácil decir que el niño es hiperactivo, cosa del azar, que admitir que no sabemos enseñarle).
2. Flojos. Sin la menor tolerancia a la frustración. Inestables, irritables, histéricos, llorones, quejicas, inmaduros, caprichosos, vagos, comodones, atrofiados. Se les da todo hecho, no tienen que hacer nada, ni siquiera pensar por sí mismos. La conducta del bebé no se supera nunca: necesito algo, chillo, me lo dan, me quedo satisfecho. Si lee mal, no es tan importante. Si no se hace la cama, no es para tanto. Si suspende, le tienen manía. Nos negamos a ser padres mandones, preferimos ser colegas. Entenderlo todo. Pasarlo todo. Proyectamos. Como no es culpa nuestra, tampoco es culpa del niño. Es la sociedad (el famoso ente abstracto). De tanto protegerles, les estropeamos. No castigue al niño por patearle, que sufre. Enséñele que puede hacerlo, y que el sufrimiento no existirá para él. Conviértale en un completo inútil emocional, para que jamás pueda superar la frustración, ni el dolor que la vida le pueda traer. Haga de él, eso sí, por puro amor, un inadaptado, un débil, un malcriado. Evítele padecer ahora y que padezca de mayor. Y luego échele la culpa ya sabe usted a quien.
3. Violentos. Claro que, siempre se dice eso mismo, de cada generación. Como si nuestros abuelos hubieran sido corderitos. Como si nadie recordara Puerto Urraco, mucho antes de las consolas y los juegos de rol. Pero es que quizá no tenga tanto que ver. Al menos un videojuego sería una forma sana de descargar ansiedad. Al menos lo es para los críos que distinguen realidad de ficción. Otros no lo distinguen. Quizá porque son tiranos y porque son flojos, porque no aceptan un "no", porque no tienen límites, porque están ociosos y aburridos, porque no tienen interés por nada y viven en la abulia total, porque han crecido creyendo que tienen derecho a todo, y que nada es culpa suya ni su responsabilidad. Ellos son inocentes. Y son el centro del universo, así que no importa qué métodos empleen para lograr lo que se les antoje.
4. Consumistas. Todo, hay que tenerlo todo, lo quiero todo, lo necesito todo, tengo derecho a todo. Juguetes, trapos, tecnología, da igual. Necesito un móvil a los nueve años, la última consola, el ordenador más potente, la moto, ropa de marca. Y fumar, y beber, y probarlo todo, consumirlo todo. Los niños consumían muy pocas cosas, no salían rentables. Uno no puede vivir a chuches hasta los 18 años. Adelantemos todo eso. Que una niña de 12 años lleve móvil, y barra de labios, y mp4, y colonia, y que lo guarde todo en un bolso de Betty Boop a juego con sus zapatos de tacón. Además, no se me puede negar, porque lo merezco, porque todas lo tienen, y yo no voy a ser menos. Y no dármelo es una crueldad, y me traumatiza. Así que lo conseguiré, no importa cómo, porque, de todos modos, haga lo que haga no será culpa mía. Soy inocente, soy irresponsable, soy menor. Es culpa de otros. De la sociedad.
5. Hipersexuales. Son hipersexuales porque el sexo es también un objeto de consumo. Está en la ropa, en el ocio, en la música, en el cine, todo se vende mejor si se envuelve con sexo. Hay que practicar sexo, exudar sexo, ser sexo. Es una falsa liberación, porque hay que abrazarla, quieras o no. Si no tienes sexo, eres idiota. Si no proyectas sexo, es que no lo practicas, y si no lo haces eres idiota. Da igual si se hace bien o mal, con responsabilidad o de oídas, hay que hacerlo. No es algo natural, sano, ni normal, es espectáculo, es moda, es consigna. Leamos sexo, veamos sexo, hablemos de sexo. Tengamos sexo, como sea y de cualquier manera. Las chicas de la tele lo hacen. Los tíos de la tele lo hacen. De hecho, es lo único que hacen. Aparte de consumir y de triunfar en la vida como cantantes o modelos. Mira, el plantel de contertulios del programa: un gran hermano, una actriz porno, un dj y una que se hizo famosa por tirarse a seis futbolistas. Usa este desodorante y todas caerán a tus pies. Vuelve loco a tu chico con seis posturas infalibles. Eres pija o trendy? Vas a la moda? Alárgate el pito, aumenta tus tetas. La cantante más sexy del verano. Toma viagra. Todas vemos Sexo en Nueva York. No eres nadie si no vas al gimnasio. Qué mujer no querría ser modelo? Cómprate tal coche y ellas babearán. No podemos negar, chicas, que nos derretimos ante una joya. Cuál de nosotras no mataría por un Channel? Los tíos no entienden de moda, pule a tu chico. Consumo, hipersexualidad y sexismo. Todo se da la mano.
6. Sexistas. Desde pequeños. Y no avanzamos. Empezamos con roles y jueguetes. Mantenemos esas cosas contra viento y marea. El rosa y el azul, el balón y la muñeca. Las chicas pasan modelos. Los chicos son Alonso, o Rossi. Ellas no, ellas sujetan sombrillas. Ellas son Gemma Mengual, o Almudena Cid. No caben otras combinaciones. Cosas de chicos o de chicas, deportes de chicos o de chicas. Los ases del deporte son masculinos. Las bellezas son chicas. A ellos y a ellas seguimos mostrándolos y escondiéndolos según la costumbre. Las niñas no juegan al fútbol, no les gusta. A lo mejor no les gusta porque es cosa de hombres. Porque a nadie le interesa el fútbol femenino, ni el ciclismo femenino. No hay demanda, no vende. No se consume. Como no se consume, no se muestra. Como no se muestra, no se normaliza, ni se desea. Fulana de tal, campeona de Fórmula Tres, nos anuncia el Verano Tampax. La Nutella la anuncia Valentino, porque los tíos pueden comer esas cosas. A nosotras nos engorda y nos hincha. Ropa de Suzuki para chicas. Es rosa, y salen tías guapas haciendo aerobic en el gimnasio. Las mujeres no boxean, sujetan carteles en bikini. Algunas luchan en el barro. Puedes ganar medallas jugando al tenis, o nadando, pero el titular será: "La más sexy de Wimbledon". Saldrás en bolas en Interviú, porque lo hacen todas. Seguirán ignorándote como deportista, pero al menos sabrán cómo te llamas. Si eres tío y cenas Special K, te despiertas de mejor humor. Si eres tía y cenas lo mismo, ganas tu derecho a ir a la playa.
Sumando todo lo anterior que, sigo diciendo, se entrelaza y entremezcla: Por qué seis chicos menores de edad violan a una chavala de trece años? Porque creen que pueden. Porque siempre han podido hacer lo que les ha dado la gana. Porque sus necesidades y apetitos son lo único que cuenta. Porque nadie les va a culpar de nada. Es culpa de la tele, de Marylin Manson, del rol y de la sociedad. Porque al fin y al cabo la chavala es una guarra, como todas. Porque anda por ahí enseñando el tanga, y además ya se acostó con aquel, y hasta se dejó hacer fotos en bolas. Porque es como todas, como la Britney, como la Beyoncé, que les va la marcha y graban videoclips en cueros y vídeos marranos que andan por la web. Porque tiene las tetas grandes y va provocando, como todas. Porque pa eso están las tías. Y, además, les gusta.
7. Reflejos. Al final es lo que son los chavales. Reflejos nuestros, de los adultos, de esa sociedad que somos todos, aunque tendamos a pensar que es una entelequia. Cuánto leemos en casa? Qué vemos en la tele? Cuánto nos oyen los críos charlar de política, de economía, de arte? Sabemos quién fue Severo Ochoa? O preferimos hablar de la Obregón y sus incalculables logros? Cuáles son nuestros iconos, como adultos? En qué nos gastamos la pasta? Cuánto consumimos? Tenemos enciclopedias o teles de plasma? Cuánto fumamos y bebemos? A qué dedicamos el ocio? Nos vamos al museo, o a hacer senderismo, o preferimos los bares y las vacaciones en El Caribe? De qué nos quejamos? Protestamos por nuestro trabajo? Cómo nos tratamos en casa? Cómo discutimos? Qué lenguaje usamos delante de los críos para hablar de la vecina, del famosillo de turno, de nuestra pareja? Cómo nos referimos a nosotros mismos, y al sexo opuesto? Qué clichés abrazamos, asumimos y trasmitimos? Cómo nos encasillamos y encasillamos a nuestros hijos? En base a qué criterios? Cuántas cosas se hacen o no se hacen porque sí? Cuántas diferencias, roles, estereotipos, aficiones y conductas les enseñamos fundamentadas sólo en el sexo de cada cual? Cuánto tiempo les dedicamos a los enanos? Cuántas cosas hacemos con ellos? Cuándo y de qué les hablamos? Les escuchamos? Cuánto estamos dispuestos a escuchar sin juzgar, ni escandalizar, ni chillar? Cuándo les decimos que no y a qué cosas? Qué consejos les damos y cómo predicamos con el ejemplo? Qué límites les ponemos, qué les exigimos? Qué les damos a cambio de qué? Cuántos de nuestros errores son culpa del estrés, los nervios, los gases, la depresión, el insomnio, el cabrón del jefe, la asquerosa de la cuñada? Cuántos de nosotros tenemos síndrome de Peter Pan, que queda más fino e inocuo que "inmaduro", y además eso demuestra que no es culpa nuestra, ni nuestra responsabilidad, que si alguien tiene que arreglarlo no somos nosotros, porque no lo podemos evitar? Cómo nos justificamos? Qué excusas buscamos? Somos educados con los demás, en la calle, con la gente? Somos solidarios y comprensivos y cívicos? Respetamos las cosas ajenas? Cuántos prejuicios tenemos, cacareamos y transmitimos? Cómo de violentos y groseros somos al volante, en la renunión de la comunidad, con el director del colegio, con el ex, delante de la tele cuando echan la final de la Champion? Qué mensajes damos?
Conclusión: creo que hay un montón de preguntas que podemos hacernos sobre nosotros mismos para intentar entender muchas de las cosas que están pasando últimamente. Para darnos cuenta de que la "sociedad" no es la piedra filosofal ni nos es ajena. Que no siempre son los demás los que meten la pata ni los hijos de los demás los que están sin desasnar. Porque estamos muy dispuestos a condenar y clamar porque se castigue al otro. Pero son muy pocos los que miran hacia dentro y admiten que quizá no lo están haciendo del todo bien. Todos pensamos que mañana nuestros críos pueden ser víctimas de otros. Jamás se nos ocurre que también pueden ser verdugos. Ni mucho menos estamos dispuestos a que se les castigue por ello, pobrecito mío, mi ángel, la sociedad, el heavy, las malas compañías, la droga. Yo no. Mi hijo no.