lunes, 9 de febrero de 2009

Plagios telepáticos


No voy a hacerme la mártir, es cierto que la mayoría de mis historias inacabadas lo están por pura pereza. Por dispersión mental. Porque son demasiadas ideas para tan poco tiempo. Porque muchas veces ya sabes que el argumento en cuestión no merece mucho la pena. Porque sólo vislumbras una parte del cuento, pero no tienes ni idea de cómo seguiría. Mil razones. Pero también las hay, algunas incluso terminadas, que se quedarán para siempre en los fondos de algún cajón (o del PC, pero eso suena mucho menos romántico) por aquello de los plagios telepáticos.

Estoy segura de que le pasa a todo el mundo, a toda persona que se entretenga creando algo. No es cierto eso de que no hay nada nuevo bajo el sol pero, al fin y al cabo, somos muchos y muy diversos (abuelo dixit) y a lo largo de tantos siglos no es extraño que calquemos cosas que ya existen, incluso sin saberlo. Como muestra, varios botones:

- Uno de los títulos que más me gustó descubrir en mi cabeza. "El verdugo de Dios". Pues bien, ya nunca podré usarlo, porque existe una novela con ese nombre. Mi historia es anterior a su publicación, pero el que fue a Hispalis...

- Historia sobre extraños vampiros, que, en realidad, no son vampiros al uso. Son una especie de minoría étnica bastarda, mestiza. Engendros, parte vampiros parte otra cosa distinta. Son proscritos, porque los legítimos hijos de Caín los repudian, los persiguen y los exterminan. La historia cuenta las hazañas de un grupo reducido, sólo cuatro. Ni siquiera saben si quedan más como ellos en el mundo. Viven en Atenas y empiezan a languidecer de puro viejos. Necesitan encontrar a más de su clase para no extinguirse. Y, de repente, aparece un tipo curioso, vestido con gabardina gris, fumador compulsivo. Y empieza a darles pistas sobre su clan. No se me ocurría cómo llamarles. Tenía que ser algo que sonara a misterioso, a extraño. Algo ajeno, apartado, oculto. No se me ocurrió título mejor que "Los Otros". Vaya. Pues no.

- Hace años, embebida por historias de reyes, reinos, brujas, dragones y profecías, me embarqué con una historia fantástica. Había un par de villanos que me encantaban. Se llamaban Isbeh y Olaigh. Ella estaba casada con el, digamos, Rey Bueno. Él era su guardaespaldas. Además, ambos eran rubios, guapísimos, hipnóticos, hermanos gemelos... y amantes. Os suena?? A mí también. Hala, otra idea condenada al cajón.

- Idea brillante. Un grupo de mercenarios son contratados para encontrar algo. Algo muy importante, claro, porque resulta que no para de aparecer gente buscando lo mismo. Tiros, persecuciones, traiciones y sospechas. Me harté de cavilar qué podría ser el objeto en cuestión, qué podía merecer tanto empeño, tanto lío, muertes y aventuras varias. Cuando me salía humo por la cabeza concluí: qué más da? Que sea simplemente un maletín y que no se sepa qué hay dentro. Genial, eh? Lo sería si DeNiro no lo estuviera buscando ya.

- En el instituto. Qué pasaría si unos tíos escaparan de la pasma y terminaran refugiándose en un bar... en el que todos son vampiros??? Fue una idea loca entre amigos que nos dio mucha risa. A Robert Rodríguez no le dio risa, le dio pasta. La verdad, a mí no se me había ocurrido lo del numerito de Salma, pero fijo que a mis amigos varones les pareció genial.

- Qué le ocurriría a una sirvienta de pueblo si la señora rica para la que trabaja muriera en extrañas circunstancias dejándole todo su dinero? Bueno, yo os podría dar mi versión de los hechos, pero os puedo asegurar que la versión de Stephen King es mucho mejor que la mía. Y con argumento paralelo, además. Mi sirvienta era más joven, y no se llamaba Dolores Claiborne. Era española. Y la anciana señora tenía dos hijas solteronas y siniestras. Ellas tres eran inglesas (de la vieja Inglaterra, no de la nueva), pero supongo que ya no importa demasiado.

Y podría seguir. Montones y montones de historias que una vez barrunté terminaron cayendo en mis manos o ante mis ojos, creadas por otros, y algunas con enorme éxito. Por una parte es como para tirarse de los pelos. Por otra, tiene su gracia. Y, además, te ayuda a creer que vales. Que tus ideas son buenas. Y que, alguna vez, conseguirás adelantarte con una historia sólo tuya y de nadie más. O, al menos, llegar la primera.

11 comentarios:

Juan dijo...

Jajajajaja, a mí también me ha sucedido en ocasiones. Mucho antes de que tuviera éxito el término inteligencia emocional ya hablaba yo con soltura de la misma, aunque le llamaba sentido común, dándole un plus al sentido común, que no era propio sino en las relaciones con los demás.

También mucho antes de que se hiciera famoso el "sufrimiento inútul" le daba caña a todo el que me quisiera escuchar sobre el mismo.

Muchas veces he visto escrito en papel, como novedoso, conceptos que manejaba desde muchos años antes. Supongo que a todos nos pasa de alguna manera.

Pero lo tuyo es un delito tipificado en el código testicular, porque manda cojXXX que, con esas ideas, no te lances de lleno a intentar, sino vivir de ello, que es muy difícil, al menos hacer disfrutar al personal con tus historias y a tí misma transmitiéndolas.

¿No te hace un blog de cuentos?.

Un abrazo

Eli dijo...

Jeje, Len, a mí también me ha pasado tantísimas veces que ya no creo que sea telepática, sino telepatética ;-)

Marechek dijo...

Estoy segura de que vales.... vamos hombre... más que nadie!!! Y quien diga lo contrario le muerdo. Besos corazón.

Alberich dijo...

Jeje

me suena....

Rogorn dijo...

Supongo que todo el que escriba o imagine historias de un tipo determinado, como suspense, terror, etc, acabará tropezándose con las mismas ideas, más o menos.

La diferencia ya ves cuál es: seguir con ello hasta terminarlo y luego dar la lata para que a alguien le guste. Tolkien decía de sí mismo que era un empezador de muchas cosas y acabador de ninguna, y que se asombraba de cómo había podido tirar palante con 'El señor de los anillos' hasta que estuvo completo. Y ya ves si mereció la pena. Aunque para cuando lo publicó ya andaba por la edad del retiro.

Así que ya ves, aunque sólo sea por el dinero de la jubilación, jeje, tú labura en ello a ver qué sale.

Lenka dijo...

Juas, el código testicular, qué bueno!!! Pensé que lo mío no tenía nombre, pero sí, sí, lo tiene!! ;)
No sé si me animaría con un blog de cuentos, lo que sí sé es que me estoy animando realmente a intentar que esos cuentos lleguen a alguna parte. Seguiremos informando...

Jojojojo, Eli, lo de telepatética me lo quedo también.

Y sí, que habrá que ir pensando en la jubilación, Rogorn, porque al ritmo que voy cotizando lo tengo muy crudo. Ahora bien, me temo que para vivir de lo que uno escribe a veces no basta con tener más o menos talento, lo que hay que tener es una potra del quince. Los libros no suelen dar de comer, salvo que pegues el pelotazo tipo Rowling (y en esos casos lo que ayuda mucho es el cine). La ventaja de hoy día es la escasez de ideas (aparente, por lo menos) para hacer pelis. La desventaja es que es poco menos que una utopía que te caiga el gordo. Así que no creo que me sirva para la jubilación, pero la satisfacción no me la quitará nadie si lo consigo. Y si no, tampoco.

Gracias a todos!

Dalai dijo...

Lo que pasa es que el Gordo no te toca si no lo compras, así que, ya que, además te gusta, deberías seguir probando; algún día tendrás que robarle la idea tú a alguien!!!

Cris dijo...

Pues creo que eso es para que te des cuenta, de que tus historias son buenas y de que no deberían guardarse en cajones.
Besos.

Lenka dijo...

Jejeje, sí, a ver si algún día llego puntual (para variar) y puedo encasquetar alguna historia antes de que se le ocurra a otro. Porque si no... no voy a ganar pa cajones!!!!

Jack dijo...

Je.
Anécdota(s).
Uno: Berlín. Interior-Cafetería-Día. Mi colega antonio pasa distraídamente las hojillas de uno de esos libros con dibujos en stop motion. Si las pasas deprisa ves la animación de un perro robando un hueso. De repente, nos mira sobresaltado y dice "eeeeeh!!.. Si en vez de dibujos hacemos esto con fotos.....??????
Y ahí, ante nuestro pasmo, antoñito inventó el cine.
Dos. Vetusta. Interior-Cafetería-Día. Veo después de dos años a mi mejor amiga de la facultá. Por fin, con sangre, sudor y lágrimas había terminado una novela que casi termina con ella. Empezaba con poca fe a mandarla a concursos. Acaba de ganar el EmilioAlarcos. Sin padrinos. Empieza a vivir de los libros...
Moralejas, dos. Uno: las ideas están ahí, en el aire para todos. Dos: el que la sigue la consigue.
Ná que no sepas....
Bicos
Y palante.
(Por cier. El cine no anda escaso de historias, sino de productores que se animen...)

Lenka dijo...

No me cabe duda, Jack. Lo que pasa es que cuando pienso en cine pienso en Jolibú. Así, en automático. Como son los que más hacen de eso... y, francamente, con esa manía que tienen con las versiones, los remakes, la americanización de pelis de otros países, las precuelas, las secuelas... pos eso, que parece que van mal de ideas.