viernes, 23 de enero de 2009

Batidoras asesinas


El Trasto tiene el turno de noche y yo, como siempre, me acoplo a sus horarios. Es decir, que llevo un par de jornadas quedándome en vela, leyendo, viendo pelis o peleándome con los Sims y preparando café a las seis de la mañana para desayunar con el afanado currante. El plan de esta noche iba a consistir en descargarme los esperadísimos dos primeros capítulos de la quinta temporada de Lost, hacer palomitas, verlos, flipar un rato y comentar la jugada. Pero mientras se bajaba el primero de ellos, me entró un antojo salvaje de tortitas de plátano, y pensé: "bueno, genial, así guardo masa para cuando llegue el chiquillo. Y nos pegamos la madre de todos los desayunos".

Total, que agarré un bol de buen tamaño, eché los ingredientes y me dispuse a batirlos. Y no me digáis por qué, pero cometí una serie de estupideces absurdas. Cogí la batidora (desmontada) y la enchufé... antes de montarla. Sujeté la parte inferior en la palma de mi mano izquierda. La encajé en el mango, que sostenía con la mano derecha. Y, accidentalmente, toqué con los dedos el botón de arranque, con lo que, literalmente, me batí la susodicha palma de la mano izquierda. Os podéis imaginar algo más estúpido???

Es curioso, ni siquiera sentí los cortes, sólo un golpe fuerte. Boquiabierta miré el desaguisado que acaba de liar. Sangre por todas partes y yo flipando en colores. Estaba claro que no bastaría con lavar la herida bajo el grifo y ponerme una tirita. Es cierto, algunos cortes son de lo más escandaloso y luego no es nada grave. Pero claro, cómo saber cuánto de grave era? El caso es que podía mover los dedos, así que estaba claro que la cosa no era como para asustarse demasiado. Agarré el rollo de papel de cocina, apreté un montón de pliegos cerrando bien el puño, cogí el bolso (metí el rollo de cocina dentro, por si necesitaba provisiones, jajaja) me embutí las botas como pude y salí corriendo, con los cordones desatados y la sudadera mugrienta de andar por casa (la que llevaba el Trasto el día de su accidente motero, esa que tiene un siete en el hombro y que yo no quise tirar porque es súper chula y abrigadita) Pensaba a toda velocidad, o eso creía yo. Tengo un centro de salud cruzando la calle. Tendrían servicio de urgencias? Vaya, pues no, todas las luces apagadas. Una vecina y su suegro me vieron cavilando junto al portal, sangrando como un gorrino, y antes de que me diera cuenta se habían movilizado para llevarme a otro centro.

Qué escozor, la madre que me parió!!! Ostras, mi madre. Tengo que llamarla. Tenía que llamarla, claro. No me apetecía nada pegarle un susto, pero tampoco era plan tener a mis vecinos esperando por mí. Uno nunca sabe cuántas horas echará en urgencias y aquella buena gente se negaba a dejarme sola, querían llevarme luego a casa y asegurarse de que estaba bien. Así que les dije que ni hablar, que bastante habían hecho ya, que yo llamaba a mi santa madre para que fuera a buscarme y listo. Agarro el móvil y una imagen aterradora me cruza la mente. Con las prisas me he dejado el horno encendido, precalentándose para recibir la pizza que pensaba cenar. Y mis pobres animalitos en casa. Horror. Total, que lanzada salió La Mamma a solucionarme el desastre (imaginaos si vuelvo a casa y me encuentro a los bomberos, menudo remate) para luego venir a recogerme. Pobrecita mía.

En el centro al que me llevaron no había nadie. Me atendieron tres mujeres encantadoras (una era clavada a la jefa de House!!) que se escojonaron vivas cuando les conté la odisea. "Eres alérgica a algo?" "Sí, a las batidoras". El resultado ha sido mucho escozor, la mano amoratada por el golpe y varios cortes feos pero sin demasiada importancia. Un punto, fijaos qué chorrada. Tendrían que haber puesto alguno más, pero me libré por la inminencia de un cardenal hermoso que me saldrá. La Mamma me llevó a casa, me obligó a tomar un analgésico asqueroso... y me fregó la cocina. Cómo no. Y aquí estoy, con la mano momificada. Pero... puedo teclear!! Y me muero de hambre, así que creo poder asegurar que estoy fuera de peligro. Eso sí, me temo que las tortitas se quedan para otro día. Voy a ver Lost para olvidarme del tremendo trauma psicológico sufrido, jejejejejeje. Pobre Trasto. A ver qué careto se le queda cuando me vea en unas horas. Lo mismo tengo suerte y me da de baja en la cocina!!!

22 comentarios:

Kaken dijo...

Caramba, Lenka, menuda odisea...no ha debido ser nada agradable, ufff, espero que te mejores y que sepas que esos despistes les ocurren a cualquiera...
Muchos deseos de mejoría y..¡¡mimos¡¡ ;-)
Lo que cuenta es que la gente ayuda, ¿a que sí? es genial eso...
Muchos bes, mejórate¡¡

Lenka dijo...

Gracias, Kaken. Sí, eso es lo bonito de que nos pasen cosas así: descubrir que la gente sigue dejando cualquier cosa de lado por ayudarte, aunque no te conozcan de nada!!

Eli dijo...

Que curioso! Pareciera que ayer fuese el día de ayudar a los extraños.
No, a mí no me ocurrió nada, sino a una señora que había a mi lado en la cola de la pescadería. Un mareo hizo que diera con sus huesos en el suelo. Naturalmente un montón de peña se acercó a ver lo que pasaba, pero en cuanto me puse a dar órdenes empezaron a alejarse murmurando "dejadla, que esta sabe lo que hace".
Esperé hasta que llegó su marido (no quiso ni oir hablar de ambulancias o médicos, a pesar de que me ofrecí a llevarla al centro de salud) y cuando se fue estaba tan agradecida que me invitó a un arroz con marisco casero, jeje.

Por supuesto, perdí el turno en la cola del pescado, pero como fuí una heroína me colaron después. :-)

Me alegro que no haya sido nada grave, en serio, Len. Esas imprudencias domésticas pueden ser muy gravosas.

Anónimo dijo...

Pero bueeeenoooo, yo preocupada cuando os vais de ruta por ahí con las motos y resulta que voy a tener que preocuparme más cuando te quedas en casa y haces de cocinitas. Bueno anda, no fue mucho, menos mal. Un besito fuerte y nos vemos mañana que ya tengo ganas.

PD: ¿Te diste cuenta de quién es Leiael?

Marechek

Juan dijo...

Lo siento mucho Len. Pero si estás escribiendo, es que todo se va a quedar en un simple susto.

Las batidoras son asesinas, pero te advierto que los cuchillos jamoneros son genocidas (ya están siendo investigados por el juez Garzón por delitos de lesa humanidad). Si tienes uno, denúncialo junto con la batidora.

Un abrazo. Que te mejores muy pronto

Lenka dijo...

Jajjajajaja, Juan, qué bueno. Creo que voy a acusar a toda mi cocina de crímenes contra la humanidad, por lo menos!!

Ay, Eli, menos mal que aún queda gente a la que no le importa perder horas de sueño o el turno en la pescadería. Al menos para compensar a otros, como la señora de esta mañana, que se me coló impunemente en el mostrador del centro de salud, y eso que voy con la mano vendada y cara compungida!!!
;)

Jejeje, Mare, tiene más peligro una batidora que una moto, demostrado. Leiael?? Jijiji, me di cuenta de que era de Gijón, obvio, por su comentario sobre el Sporting, pero mira, ahora sí que no tengo dudas de quien es!!!

Katha dijo...

Hola Lenka,

Me alegro de que al final se haya quedado todo en poco más de un susto, pero ¡qué susto!.

Me alegro de que tus vecinos fueran tan buena gente y te ayudaran.

A mí la batidora me da miedo por el peque, que ya sabes que son como diablillos, y en cuanto acabo con ella, desmonto las dos piezas y la desenchufo.

Creo que tu chico se queda sin tortitas de plátano en una temporada.

Cuídate las heridas, que al estar en las manos se mojan y se infectan a la mínima de cambio..

Besos

PD: Doy fe, como dice Juan, de que cortar jamón es también de lo más peligroso, sobretodo cuando lo haces con el cuchillo que no deberías y en vez de en el jamón el susudicho acaba en tu dedo.

Alberich dijo...

un abrazo

Jack dijo...

Coño, prima, qué percance.
Conste que le doy la razón a Juan, los únicos puntos que me he llevao en la vida han sido por culpa de mi poca pericia cortando jamón.
Así que mantente alejada de la artillería culinaria, vete enseñando al trasto a hacer tortitas y cuida esos dedos tecleadores.
Bicos

Anónimo dijo...

Tranquila, es peor entrar en un coche, no calcular bien, que tu cabeza rebote entre la puerta abierta y el borde del susodicho coche, poing, poing, y abrirte, así, porque sí, la ceja. Tres puntos y una cicatriz de guerra pa los restos.

Sólo por entrar en un coche. Penoso, lo sé.

Cuídate, nena. Un beso.

Amaranta

Cris dijo...

Me alegro de que no haya sido peor, Len.
Y la muestra la tenemos en que has podido escribir.
Ahora a mejorarse!!!
Besos.

Lenka dijo...

Gracias a todos!!

La verdad es que me duele menos de lo que esperaba, pero qué peñazo no poder usar las dos manos! Y encima tengo el dedo pulgar que parece un muslo de pollo!!!!
;)

CuanMarce dijo...

Es que hay momentos que parecen normales hasta que !Zas¡ una tonteria los hace saltar al escenario con unas consecuencias inesperadas.

Que suerte que no es nada grave. A ver si le sacas partido y te dan efectivamante de baja en la cocina. Sería un consuelo.

Un saludo.

Katha dijo...

¿Qué tal vas Lenka?

Saludos

Ina dijo...

Si es que... os ponéis a cocinar pensando en Lost, y ya os digo yo que eso no puede ser bueno.

Un abrazo Len, pídele al trasto la baja y extra de mimos, que eso siempre ayuda.

Por cierto, ayer debió ser el día de los cortes, yo también me hice uno (mini) con... ¡¡el cuchillo jamonero!! jejeje

Lenka dijo...

Jojojo, Ina, esto es contagioso!!!

Voy bien, voy bien. Me las apaño para lavarme el pelo con una mano, fregar platos con una mano (voy a patentar la técnica), montones de cosas que nunca pensé poder hacer con una sola mano. Pero corcho, luego algo tan simple como quitarse la chaqueta... jarl, qué difícil!

Lo más espantoide están siendo las curas... aaarrrrggggh, qué dolorrr... es asqueroso, se pegan las gasas, puaaaajjjjj... pero bueno, es un momentito de nada. Saldremos de esta, jejeje. Gracias a todos por los ánimos, besotes!

Anónimo dijo...

Y yo que creía que los Electroduendes ya se habían jubilado hace años...

¡Que te sea leve la cura!

Queme

Lenka dijo...

Jojojojo, Queme, qué va!! Los Electroduendes y la Bruja Avería siguen en activo, armando zapatiestas en todas las cocinas del mundo mundial. En tierras Teutonas no pasa?? O será que saben quién es rematadamente torpe y abusan??? Porque lo que es conmigo... se han pasao tres pueblos!!!!
;)

Rose dijo...

Espero que estés mejor. ¡Menudo susto! Lo del detalle de la sudadera mugrienta me ha hecho recordar a mi madre diciéndonos cada vez que salíamos de casa "Acordáos de llevar dinero, y las bragas limpias, por si pasa cualquier cosa y os tienen que llevar a urgencias"...

Lenka dijo...

Jajajaja, Rose, es un mantra típico de toda madre!! Yo también lo pensaba cuando salía da casa a la carrera, con las botas desabrochadas y aquellas pintas. Y recuerdo que mi hermano siempre pinchaba a mi madre diciéndole: "me estás diciendo que si tengo un accidente te vas a preocupar de si llevo tomates en los calcetines???" La pobre se quedaba toda cortada. Pero nunca pudo renunciar al mantra de las bragas y los calzoncillos limpios, oiga. Eso sí, a la hora de la verdad a toda madre le importa un cuerno. La mía, cuando me vio en la camilla de urgencias mientras me bordaban la mano a punto de cruz, ni me miró la ropa ni gaitas. La pobre sólo me preguntó qué tal estaba, me dio muchos besos y me dijo: "con las prisas creo que le he pegado un buen leñazo al coche, pero ni lo he mirado, que le den".

Ayns, las mamis.

Anónimo dijo...

Supongo que a estas alturas del partido la mano estará supercurada, de todas formas mejórate :)
Un abrazo
Quercus

Lenka dijo...

Jejeje, gracias Quercus. Aunque no, todavía no está curada del todo. Creo que el viernes me quitan los puntos... auch!
;)