viernes, 24 de octubre de 2008

Lenka en el país de las Chonis


Me gusta este barrio, pero debo admitir que me inquieta un poco. Estoy rodeada. De Chonis. Supongo que todo el mundo sabe a estas alturas lo que es una Choni. Es sabiduría popular, nadie sabe de dónde salió el concepto pero todos lo conocemos. En cualquier caso, y por si, por algún milagro inexplicable del cosmos, nos visitara algún intelectual, procedamos con la definición.

Qué es una Choni?? Veamos... no resulta fácil. Es una de esas cosas que sabes, pero cuesta explicar. Una Choni es, de alguna manera, una maruja modelna. Qué tiene de maruja? Que es una de esas mujeres que, básicamente, sólo sabe hablar de los chismes del barrio, lo que le ha pasado en la tienda, la bronca con otra madre en el patio del cole, el último episodio del culebrón, lo mala pécora que es la tetona esa de Gran Hermano y de Letizia, Chenoa, el Banderas y compañía. Por qué es modelna? Porque lo de la bata boatiné y los rulos ya no se lleva, caramba. La perfecta Choni de nuestros días lleva, según su edad o su decoro (o su falta de él), vaqueros ombligueros con piercing y el pelo violeta o bien leopardos y cardao rubio pollo. En realidad hay múltiples combinaciones. Las de veinte van a lo Aguilera raperilla, las de taitantos a lo Obregón. Modelnas ellas. Y elegantes, ojo. Que se ponen tacón de aguja o bota hasta la rodilla para sacar al perro por el parque del barrio.

El concepto de "barrio" es importante. Por qué? Acaso en el centro de la urbe no hay Chonis? Las hay, sí, a patadas. Sólo que en el centro no nos conocemos. Ni nos hablamos. Yo soy una petarda urbanita que vivió sus primeros 25 años en el mismo edificio y se fue sin saber el nombre del 80% de sus ocupantes. Era muy típica la situación de "mamá, que en el ascensor un señor me ha dado recuerdos para ti. Sí, hombre, uno del tercero. Qué sé yo. Viejo, con boina. Uno que es así majete. Con gafas. Es bajito. Sí, de los que lleva aquí toa la vida. Del tercero, mamá, sí, pero no sé de qué puerta. Casao? Ni idea". Y luego mi madre, que es un auténtico Holmes, pero sin pipa, meditaba un momento y concluía: "ya sé quién dices. Juanín, el que trabajaba en Hacienda y se jubiló. Sí, mujer, está viudo, tiene tres hijas. La mayor se casó y vive en Madrid, la otra sigue estudiando, en Salamanca y la del medio es esa gordita tan rica ella que viene a veces con un crío pequeño". Yo me quedo pasmada. Porque sí, conozco a ese señor de vista, me lo he cruzado por el portal desde que nací, es majete y educado, pero no sé nada de su vida. Soy, como decía, la típica urbanita del centro que se limita al "buenos días, a qué piso va?"

En los barrios, al menos en el mío, (yo nunca había vivido en uno y estoy aprendiendo tela de cosas) la gente sí se conoce. Los críos juegan solos en el parque y los padres les llaman para la cena chillando o silbando desde la ventana. Yo jamás pude jugar sola en la calle, porque había coches y hombres malos que se llevaban a los niños. Menos mal que teníamos el pueblo para asilvestrarnos a lo grande. En el centro la gente se esconde tras las cortinas cuando quieren fisgar qué pasa en la calle, qué son esas voces. En mi barrio, la peña se asoma al balcón y se grita para enterarse. La gente se cuenta su vida sin el menor recato y no se cortan un duro en preguntarte por la tuya. A veces, si son discretos, lo que hacen es preguntarle a tu perra. "Hola, cosa bonita! Cuánto tiempo que no te veíamos, eh?? Se nota que has estado fuera..." Y se quedan mirando expectantes, a ver si el chucho les responde algo. Menos mal que la peluda es muy discreta.

En los barrios, vas a la tienda, al kiosco y no te digo nada si vas a la peluquería, y sales sabiéndolo todo. De todos. Yo ya sé que la Choni del pelo caoba lleva a sus hijos al mismo cole del pequeño de la peluquera (que se llama Óscar y saca buenas notas). Los suyos se llaman Paula y Christian, y son amigos de Claudia, la hija de una tal Mónica. Además, van todos juntos a clase particular, pero a la profe la van a poner al hilo, porque ni ayuda a los críos a hacer los deberes ni nada, y claro, maja, comprenderás que yo no voy a pagar para que estén pasando la tarde a lo tonto, ya te dije yo que como la Marisol no vamos a encontrar otra en la vida, esa sí que valía, pero esta nueva nanay, es como aquella pánfila que les daba inglés, ya ves tú, que no aprendieron ni jota, y luego claro, la del cole les suspendía, que menuda es la Susana, yo ya se lo digo al Christian, si la maestra es repunante te aguantas, no te voy a cambiar de colegio porque no te guste la de inglés, total, que mañana a las cuatro tengo que ir a hablar con la tutora, y al pedirle la cita me dijo que la de Juan Manuel va a las cuatro y media, por eso lo sé de buena tinta, que no sé si al salir la cogeré de los pelos después de lo que le dijo el otro día a mi madre, ah, que no lo sabes? Calla, guapa, que te lo cuento, que te vas a quedar de piedra...

So-co-rro. Y esa mujer larga que te largarás, sin importarle que hubiera una desconocida delante. De vez en cuando me lanzaba alguna miradita escrutadora, del tipo: "y tú de dónde sales?" Y luego me sonreía, encantadora, pero como si estuviera pensando: "ya me enteraré". Al cabo de un rato, la pertinente maniobra de acercamiento y complicidad. "Mira, no debería contarlo, pero ya me conoces, yo no voy a la espalda, lo casco todo, y además, aquí estamos en confianza..." Y nueva miradita melosa. Ay. Qué lista vas. Ni quiero confianzas, ni quiero saber de nadie. Mi perra no sabe hablar y yo no doy explicaciones. Soy una petarda urbanita del centro y las Chonis, aunque entrañables, me parecen un coñazo.

En realidad me encanta el barrio, así que estoy resignada a sufrir sus efectos secundarios. Como el hecho de ser la novedad y la comidilla (deben andar todas frotándose las manos, a ver quién es la primera en enterarse de por qué ha vuelto este chico pero con otra!!!) Estoy segura de que también hay gente normal en el vecindario. O, al menos, gente que cuadre un poco con mi concepto de "normalidad". Seguramente, y no tardando mucho, ya seré la engreída oficial de la zona: "y-esa-qué-se-habrá-creído", "no-si-se-pensará-que-es-mejor-que-nosotras-la-tía", "los-humos-que-gasta-la-muy-borde-que-no-habla-con-nadie". Pero, qué la vamos a hacer? Habrá que hacer lo imposible por sobrevivir en Territorio Choni. Que los Valar me protejan!

26 comentarios:

Juan dijo...

Pues me acabo de enterar lo que son las chonis, y eso que viví mis primeros 25 años entre ellas.

Sé que a veces pueden ser un coñazo, pero es el mundo más humano en el que he vivido. Si te dejas llevar puedes llegar a disfrutarlo y a aprender mucho de la vida, muchísimo.

Quizás yo mismo tenga aún bastante de choni (que no sé si hay un equivalente masculino) y la verdad, a mí me ha enriquecido muchísimo. Sólo tienes que cerrar los ojos y sentir, dejarte llevar. En pocos sitios te vas a encontrar el lado primitivamente humano de la persona como en un barrio como el que narras.

Un abrazo

Lenka dijo...

Claro que habrá una versión masculina, Juan, aunque nadie se haya molestado aún en ponerle nombre. Pero la hay, eso no lo dudes. Lo que pasa es que somos las mujeres las que arrastramos siempre el estigma del chismorreo, pero cualquier hombre honesto debe reconocer que ellos también son cotillas y también marujean que da gusto.

Ay, no sé, no sé si podré acostumbrarme a ellas. Puede que acostumbrarme sí, pero llegar a disfrutarlo y aprender de ello?? Eso lo dudo bastante. Cuéntame, cómo se enriquece uno con el cotilleo incesante y las charlas banales? Estoy segura de que mi barrio está lleno de gente estupenda, es más, seguro que las propias Chonis son mujeres maravillosas, seres humanos únicos y excepcionales de los que se puede aprender un montón sobre la vida. De eso estoy convencida. Pero de ellas, de cuando son ellas, de lo que son ellas. No de su parte de "chonez". No creo que del marujeo y de poner verde a la de al lado se saque nada productivo. Habrá otras facetas maravillosas en estas mujeres, y espero descubrirlas y disfrutarlas. Pero del lado marujil mucho me temo que ni sabré ni querré aprender nada.

Lo malo es que soy una persona un tanto huraña en ciertos aspectos, y, aunque quizá sea un error, cuando me entran en este plan tan cotilla, me alejo por puro instinto. Así que, como te digo, no sé si llegaré a disfrutar de mis nuevas vecinas, porque a lo mejor ya ni me molesto en descubrirlas más a fondo. Ya te contaré qué tal sigue la experiencia!

Anónimo dijo...

Ainssss vivir en el barrio.... jeje pues yo tres cuartos de lo mismo, toda mi vida al igual que tú en el puritito centro y ahora aquí, en el Bronx.

Aquí también hay chonis, miles, a patadas te las encuentras, pero vamos que paso mil.

Yo también soy de las que huyen de los chismorreos y cotilleos y no me interesa conocer a ningún vecino, ni que me conozcan...

Si puedo evito hasta coincidir en el ascensor, no me interesa que sepan de mi vida y las broncas con mi madre de que no cuente mis idas o venidas son constantes....

Lo mejor por experiencia, es que en ciertos momentos te vuelvas autista perdida y ni te fijes en ellas....

Yo sé que a mi me conoce todo el mundo, pero gracias a dios, con mi empanada habitual yo no recuerdo una cara ni a tiros, así que no tengo mayor problema.

Besos y ánimos porque vivir en el barrio tiene también ventajas, pero ainsssss como echo de menos mi centrito :(

Marechek

Eli dijo...

Jeje, Len, me he reido mucho con el post porque a mí me pasa lo mismo. Llevo 15 años viviendo en casa y sólo sé el nombre de la vecina de al lado y sólo porque ella no para de pregonarlo.
No sé, yo soy bastante independiente y celosa de mis cosas privadas y no suelo relacionarme mucho.
Aunque por otra parte yo soy un bicho raro ya que soy la única que no tiene niños pa que jueguen en la calle.

En fin, aparte de lo buenas que puedan ser o no, cuando las veo en corrillo me suelo acordar del chotis aquél que decía:
Anda y que te ondulen con la per-ma-nén...

Juan dijo...

Creo que voy a hacer un post en mi blog al respecto de lo que expones. Prefiero no hacerlo por aquí porque va a ser largo y sería como abusar de tu hospitalidad.

Me parece un tema muy interesante del que se puede sacar mucha chicha.

Un abrazo

Ina dijo...

¡Jajajaja, lo que me he podido reir Lenka! Veo que estamos casi todos en la misma línea. Yo solo conozco a uno de mis vecinos, y es porque fui la única en abrirle la puerta a las cuatro de la mañana cuando le reventó la caldera, y claro, eso quieras que no, une mucho.
En serio, también soy bastante autista y no me entero de dónde vive quién, ni de con qué hace qué. Ni falta que hace. Pero estoy segura de que hay un aspecto positivo en todo ese chonerío. Si algún día tienes que recurrir a un vecino en un momento de apuro, seguro que la choni-red se extiende a tu servicio y puedes contar con la solidaridad de barrio, que también existe.

Ado dijo...

Bienvenida al fascinante mundo de los barrios. Yo llevo toda mi vida sobreviviendo en uno. Al final dejan de preguntarte, tú sólo aguanta. Conmigo hace siglos que se dieron por vencidas jajaja

Anónimo dijo...

¡Pobres niñas ricas venidas a menos!
Una choni

bowman dijo...

Qué bonito. Disfruta, Lenka. Como dice Juan, puedes aprender mucho. Y tb puede que t aburras bastante y no aprendas nada. En fin: una aventura. Suerte.

Lenka dijo...

Gracias mil a todos por el apoyo.
Respecto a la Choni sin fronteras: nena, no he sido rica en mi vida. Si de verdad crees que para comprarse un piso en el centro de una ciudad provinciana hace 35 años hacía falta ser rica, no sé muy bien en qué mundo vives. Mi padre ganaba veintemil pelas al mes cuando se hipotecó, como todo hijo de vecino, el piso le costó tres millones de pelas y con ayuda de los abueletes lo pagaron en cuatro años. Nada demasiado raro en aquellos tiempos si eras de una ciudad pequeña.

Cuando me independicé, seguí viviendo en el centro por pura comodidad y por costumbre, pero fíjate, en pisos de alquiler, viejos y cutres, sin calefacción, con la caldera rota, las ventanas medio podridas, los grifos con fugas y la pintura cayéndose a trozos. Todo baratito y antediluviano, porque era pobre como una rata. Es ahora cuando me puedo permitir un piso en propiedad, así que muy al contrario de lo que dices no soy una "venida a menos" sino una "venida a más", aunque viva en un barrio (precioso por otra parte) rodeada de chonis como tú.

Eso por no mencionar que el ser una choni o el no serlo no tiene nada que ver con el poder adquisitivo. Abre una revista del corazón y te encontrarás a doscientas chonis asquerosamente ricas. Para terminar, tampoco influye el vivir en el centro o en un barrio para ser una choni de dos pares. Si te molestas en leer la entrada con un poco de atención, verás que lo dejo muy claro. La diferencia, la única, es que en el centro la gente tarda años en conocerse, si es que llegan a conocerse bien algún día, mientras que en los barrios la peña se trata, se habla, se relaciona. Por eso es más fácil controlar a las chonis, no porque en el los barrios pijos no las haya.

Saluditos, hermosa. Y cuidadito no se te peguen las lentejas.

Salem6669-Satori6669 dijo...

Aprender no creo que aprendas nada del marujeo,
ni ganas,
pero seguramente conoceras a gente que merezca la pena,
además seguro que se acaban cansando de ti cuando dejes de ser la novedad,
y teniendo en cuenta que teneis que sacar a "marujear" a la peludina estoy seguro que en breve pasarás a ser una más del barrio y pronto tendrán otras presas de las que marujear ;oP

Esperando mas cartas a los búhos y que ahora que tengo de nuevo internet pueda leerte más a menudo ;o)

Besinos para tí y la peludina, y dale un abrazo al Trasto.

Juan dijo...

Ya he escrito en mi blog una entrada que me ha sugerido lo que has escrito.

Es otra forma de ver las cosas, ni mejor ni peor, pero es la mía. A mí me ha ayudado.

Un abrazo.

Lenka dijo...

Hoooooola, Salem!!! Encantada de leerte. (Y a ver si llamas cuando tengas más cobertura, hombre!!!)

;-)

Sra de Zafón dijo...

Qué bien te expresas Lenka, pero entender entiende quien quiere.
El barrio facilita el contacto humano y con él lo bueno y lo malo de este, ni más ni menos, mucho se podría escribir sobre ello.
Chonis que usen cremas del mercadona y pelos violeta, o que usen Natura Bissé Inhibit Dermafill y rebajen el color de su cabellera dos tonos, intentando parecerse a las mujeres desesperadas, o a las chicas de sexo en New York dan los mismo: cotillas aburridas fascinadas por la vida de los demás, que no saben vivir la propia. Sólo las diferencia la estética cara y la cutre, ni siquiera la pasta.
Pero marechek menciona el centro como la salvacion del contacto con las chonis y creo que no se da cuenta de que probablemente el centro sea choni total y aún encima estirado y frío, pero bueno cada cual con sus gustos.

Por lo demás la choni anónima atufa desde lejos a mujer apegada a una termomix (o como se escriba) que ni con semejante aparato sabe batir su rabia. No sé...pero desde aquí huele a algo así.

Un beso de domingo por la mañana tomándome el café en tu torre.

Lenka dijo...

Juas, juas, juas, qué bueno!! No es mala la teoría, pero no creo, no creo, porque dicha individua que mencionas no sabe de la existencia de este remanso mío. Ni sabrá nunca, espero.

En cuanto a Marechek, no, no creas que asocia el centro con la falta de Chonis. Sabemos ambas muy bien que las Chonis son internacionales, están por todas partes y, como bien dices, las hay que usan cremas del Mercadona (yo la primera, que son bien baratas!!!) y las hay que las usan de caviar beluga. Casi me caen peor estas últimas, porque, normalmente, han tenido más oportunidades de abandonar su chonez y no han querido o no han sabido. Por no mencionar que encima se creen superiores al mundo entero, van por ahí con carita de oler a popó, arrugando la nariz y mirando por encima del hombro. Y en realidad son lo mismo que desprecian, sólo que con ropa de marca. Una de las muchas cosas buenas que tiene la choni de barrio es que la vez a kilómetros, no se esconde ni aparenta lo que no es. Así puedes amarla o combatirla, lo que te apetezca. O amarla hasta aquí y combatirla a partir de aquí.

Lo único que echa de menos Marechek es el anonimato del centro. Allí también hay Chonis, pero es más difícil que te conozcan o te pregunten por tu vida.
Más café?? Galletas??
;-)

Sra de Zafón dijo...

Acepto esa invitación. Ahora si que pega otro café, pero galleta ni una, me acabo de poner morada de castañas envueltas en chocolate blanco. ¡qué cosa mas deliciosa! Por cierto las hace una choni de barrio , chonísima a más no poder ( escibiré algo sobre ella,:-) ya ves cuanto nos inspiras) y me las trae al trabajo cada octubre.
Bueno a ver,para que te rias: se me ha dado por poner en el google Lenka junto a la palabra trasto y lo primero que sale es la entrada de Carmina Burana, jajajajaja.
No se si a la de la termomix se le habrá ocurrido buscarte en el google pero se te encuentra muy facilmente. Y además una choni que entre aquí con tan mala...¿a cuento de qué? solo la rabia contenida sale con tan mala baba.

Qué rico está este café, gracias.

Lenka dijo...

Oh, claro, podría buscarme por google y es fácil dar conmigo. Solo que ella no sabe que yo soy Lenka.

;-)

Ay, el Carmina Burana... ese fue uno de nuestros momentazos mega babas!!!!

Juan dijo...

No sé Lenka. Todo esto me rechina un poco viniendo de tí. En lo que te puedo conocer, eres una persona con un sentido de la justicia altísimo. Con unos valores muy trabajados y muy pensados. Abierta a conocer, a comprender y a cambiar cuando es menester. Te veo como una luchadora incansable por mejorar y por crecer. Con un alto concepto del respeto a los demás y a las demás opciones. Has hecho de la tolerancia una de tus banderas y sabes lo que puedes tolerar y cuando debes ser intolerante (que no es nada fácil).

Por eso no me esperaba esta etiqueta de “Choni”. La impresión que he tenido al leer tu post es que has juzgado y condenado a estas personas. Y sí, es indudable que pueden tener actitudes negativas, como todos, pero a las personas, salvo excepciones clamorosas, no es bueno juzgarlas por algunas de sus ideas, formas de vestir o actos más o menos desagradables. Son mucho más que todo eso. Mi tía Pepa es una choni tal cual la describes tú y es una persona maravillosa en muchas de sus facetas. Mi tía Lina también lo es al igual que mi mejor amiga, y las has clavado en muchísimas de sus actitudes, tienes una capacidad de observación maravillosa....pero creo que te has podido quedar en la superficie. Si conocieras a mi amiga, o mis tías, si las conocieras de verdad, te encantarían, estoy seguro...por muy chonis que sean.

Las etiquetas pueden hacer daño, más para el que las pone que para el que las sufre. Esa etiqueta en un barrio choni te pueden llevar a una actitud ante ellas que, no te engañes, se van a dar cuenta y te van a juzgar de la misma manera que tú las juzgas a ellas. Y no por lo que hables, sino por tu propia expresión corporal.

Cando hablo de adaptación, no me refiero a que te conviertas en una de ellas, sino a que las respetes, a que mires más allá de lo que se ve. Sé tu misma, esa persona con el alto concepto de la justicia que tienes y esa capacidad de tolerancia y verás que, sin ser como ellas, puedes tener una relación muy fructífera.

Un abrazo.

Rogorn dijo...

Recordemos, sin embargo, que Lenka ha definido exactamente a qué se refiere:

"Una de esas mujeres que, básicamente, sólo sabe hablar de los chismes del barrio, lo que le ha pasado en la tienda, la bronca con otra madre en el patio del cole, el último episodio del culebrón, lo mala pécora que es la tetona esa de Gran Hermano y de Letizia, Chenoa, el Banderas y compañía."

El llamarlo Choni, Maruja, Juani o Reina del Barrio, eso ya no es más que una serie de sonidos. No dice que eso sea lo único que hace cierta gente (aunque si no lo es, lo parece en ciertos casos), e incluso puede ocurrir que gente muy decente de normal, como cualquiera de los presentes, se ponga Choni en un determinado momento. Es más, no me cabe ninguna duda de que Lenka se hará amigas por el barrio, si se tercia, y sobre los temas que se tercie, y que si en algún momento alguien se pone Choni ella se apartará del tema y volverá cuando se hable de lo que merezca su tiempo y neuronas.

De forma que me parece que el cargo de intolerancia y de haber juzgado y condenado no creo que se sostenga. Lenka simplemente ha dicho que ese tipo de comportamiento no le gusta, sea quien sea quien lo manifieste (madre, pareja, amigos o quien sea) y el haberlo identificado y puesto un nombre para no tener que explicarlo no lo convierte en intolerancia. Lenka tolerará ese comportamiento pasando de participar en él. Y escribiendo lo que le parezca al respecto, que por otra parte ha sido más descriptivo que otra cosa.

Juan dijo...

No sé si estoy haciendo lo correcto. Este es un espacio de Lenka y me da la impresión que me estoy propasando. Por favor Lenka, si es así, llámame la atención y todos tan amigos.

Rogorn, en ningún momento he puesto nada de que Lenka sea intolerante, sino todo lo contrario.

"Estoy segura de que también hay gente normal en el vecindario. O, al menos, gente que cuadre un poco con mi concepto de "normalidad"."

"Habrá que hacer lo imposible por sobrevivir en Territorio Choni."

Para mí esto es juzgar. Las chonis no son normales.

"Una Choni es, de alguna manera, una maruja modelna. Qué tiene de maruja? Que es una de esas mujeres que, básicamente, sólo sabe hablar de los chismes del barrio, lo que le ha pasado en la tienda, la bronca con otra madre en el patio del cole, el último episodio del culebrón, lo mala pécora que es la tetona esa de Gran Hermano y de Letizia, Chenoa, el Banderas y compañía."

"La perfecta Choni de nuestros días lleva, según su edad o su decoro (o su falta de él), vaqueros ombligueros con piercing y el pelo violeta o bien leopardos y cardao rubio pollo. En realidad hay múltiples combinaciones. Las de veinte van a lo Aguilera raperilla, las de taitantos a lo Obregón. Modelnas ellas. Y elegantes, ojo. Que se ponen tacón de aguja o bota hasta la rodilla para sacar al perro por el parque del barrio."

Para mí, esto son etiquetas, o si lo prefieres, una serie de sonidos comunmente denominados etiquetas. Fíjate que dice que "básicamente SÓLO sabe......". Desconoce los muchos sentimientos y buenas intenciones de muchas chonis, aunque por supuesto también las hay lagartas como en todos lados.

En ningún momento he pretendedido atacarte Lenka, y si lo has percibido así, me excuso. Sólo he tratado de ofrecerte otra mirada, la mía, para intentar echarte una mano en un mundo que conozco muy bien, porque lo he mamado desde pequeño.

Un abrazo

Lenka dijo...

Costillo, para nada te propasas. La salsa de un blog es que se generen comentarios, cómo si no íbamos a aprender de las visiones de otros??

Dicho esto, me explico. Mi tía C es una pedazo Choni de libro. Su hija R, otra Choni de matrícula. Muchas de las mejores amigas de mi madre, Chonis. Yo misma tengo un montón de amigas Chonis. Muchas son maravillosas, buena gente, solidarias, un encanto. Las respeto, naturalmente. Lo que no quita para que tengan cosas que no me gustan. Igual que yo tendré mil cosas que no les gustan a ellas. Ellas me encuentran resabiada, cínica, demasiado complicadita, rara de narices. Y lo dicen con todas las letras. Yo a ellas, en algunos aspectos, las encuentro superficiales y aburridas, pero yo NO se lo digo. No sería capaz de decir algo así a nadie, mucho menos cuando aprecio a ese alguien. Estoy mejor educada que eso (creo). No podría plantarme delante de una amiga, conocida, compañera de curro o vecina y soltarle: virgen santa, nena, eres la reina de la jodida banalidad.
Eso sería hiriente y grosero y yo no soy así.

Yo voy a la pelu de mi barrio y soporto estoicamente una charla horrible en la que despellejan a medio vecindario, y sonrío educadamente. No participo en la charla ni me hago cómplice de ella porque no apruebo tal escarnio, pero tampoco me hago la justiciera ni la moralista. Simplemente, y como dice Rogorn, paso.

Y paso en general. Paso de participar en la conducta, paso de alentarla, paso de aplaudirla o de fomentarla. Y, como me resulta altamente desagradable, me alejo de ella y de las personas que la ejercen. Porque, lo lamento, me resulta violento y desagradable oír cómo se critica a terceros, y me resulta desagradable que me sometan a mí al tercer grado. Y como estas mujeres de las que hablo son así de (lo siento de nuevo) groseras y descaradas, lo único que puedo hacer es mantener mis modales y alejarme discretamente. No creo que eso demuestre prejuicio o intolerancia. Ellas se me han acercado de una forma que me desagrada y yo actúo en consecuencia.

Voy a poner un ejemplo muy fuerte: si veo a un chaval de mi barrio esnifando perico en un banco del parque, seguramente no me acercaré a intimar con él. Por su actitud, sin más, que me resultará desagradable. Quizá sea un chaval majísimo, y quizá me lo pierda por no acercarme, por dejarme llevar por mis prejuicios, pero así soy. Y creo que así somos todos, nos protegemos de lo que no nos gusta. No quiere decir que lo ataquemos, ojo, pero tampoco tenemos por qué ser súper chachis y tragar con lo que no nos gusta. Creo que es muy diferente.

Le tengo mucho cariño a mi tía C, y adoro a mi abuela L, por Choni que se ponga a veces. Y sí, cuando toca hablar de Letizia se habla, y muy bien, ya está. Pero si mi abuela se pone víbora, la freno. Porque puedo y hay confianza, y puedo reñirla con todo el cariño. Comprenderás que no voy a sermonear a la de la pelu.

El resto del post? Literatura, sin más. Para hacerlo cómico. Otra cosa es que a unos les haga gracia el tono y a otros no. No dudo que hasta la más Choni tendrá sentimientos nobles, pero Juan, lo siento, no me apetece mucho descubrirlos si se me presenta despellejando a la del quinto. Eso, de entrada, me disgusta, me escama y me estropea la primera impresión, me hace tener pocas ganas de conocerla más y sí, caigo en el prejuicio de pensar: "no creo que merezcas mucho la pena".

Y bueno. Somos miles de vecinos, tampoco tengo tiempo ni ganas para intimar con todos. No da tiempo a ser chachi con todo el mundo, Juan, ni a aprender lecciones maravillosas de todos ellos. Seleccionamos, es inevitable. Nos equivocamos muchas veces, pero acertamos muchas otras. Y de todos modos, si me pierdo una relación amistosa insuperable con una Choni que, en el fondo, era estupenda, tampoco me abriré las venas. Sencillamente porque nunca sabré lo que me he perdido. De hecho, cuántas veces no sabemos lo que nos perdemos?

Un saludo!!

Juan dijo...

Ahora sí lo entiendo Lenka.

Es que es bueno diferenciar entre actitudes y personas. Criticar o que te disgusten ciertas actitudes es normal y necesario.

Otra muy distinta es juzgar a las personas que tienen ciertas actitudes, etiquetándolas, haciendo de una parte de su persona un todo, porque se puede ser injusto y, sobre todo, estar equivocado.

Un abrazo.

Lenka dijo...

Exacto, y soy muy consciente del peligro de las etiquetas. Es inevitable ponerlas, todos vamos "clasificando" a las personas de nuestro entorno. Lo bueno es que las etiquetas son de quita y pon y totalmente prescindibles. Puedes etiquetar a alguien porque te encaja en cierta definición, por experiencias anteriores (sí, prejuicios al fin y al cabo) y puedes quedarte con eso, reafirmarte o ir mucho más allá y acabar retirando esa etiqueta. Y muchas veces la dejas simplemente porque es medianamente clarificadora, pero lo que sientes y sabes de esa persona va mucho más allá. Por eso para mí mis amigas siguen siendo: la pija, la tarada, la cacho borde, o yo sigo siendo la rojilla raruna. Al final las etiquetas pueden ser un mero apelativo cariñoso en el que uo mismo se reconoce, o al menos reconoce buena parte de lo que es. A veces la importancia es tan mínima como ser la rubia, la deportista, la friki, la modelazos, la juerguista, la profe o la madrileña.

;-)

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