viernes, 23 de noviembre de 2007

Lo imposible...


... a veces se vuelve posible. Algunas veces, muy pocas, se hace realidad. Siempre he pensado que había personas con suerte, y personas sin ella. Y que yo era de estas últimas. Lo explicaba en vayan ustedes a saber qué entrada de este blog. Conozco a personas que siempre encuentran el piso de sus sueños, el trabajo perfecto, la pareja ideal. Gente con estrella que logra incluso las pequeñas magias. Las últimas entradas del concierto, llegar a tiempo al autobus, el peluche de la rifa. Suele ser gente optimista porque no tienen razones para no serlo. Luego estamos los de la mala sombra. Intentamos pensar en positivo, pero la vida nos lo pone un poco más difícil. No tenemos pequeños golpes de suerte. Mucho menos tenemos de los grandes. Somos los finalistas de concurso, los que nos quedamos a las puertas del piso increíble, suplentes en el trabajo de nuestra vida, viendo cómo la persona a quien queremos escoge otra media naranja. Siempre intenté no quejarme demasiado. Culpaba al azar, que es como no culpar a nada. Me resistía a pensar que los buenos son afortunados. Porque no es cierto. Ojalá fuera así. Pero todos conocemos a personas maravillosas que nunca han tenido suerte. A perfectos cabrones que se salen con la suya. Así pues, en estos casos, lo del karma no funciona. O funciona de un misterioso modo que se me escapa.


De todos modos, lo intenté. Intenté siempre no desesperar. Intenté ponerme coelhista (lo cual no es fácil para alguien de mi cinismo) y averiguar si es cierto que nuestra existencia es una enorme lección por aprender, que hasta de lo peor se saca algo bueno. Intenté madurar, no patalear, no rendirme, no emberrincharme ni creerme que la vida, sin más, me debía algo. Miré hacia dentro y vi cosas buenas, pero también cosas que no me gustaron. Mi impaciencia, mi ira, mi inconstancia... todos esos asuntos pendientes que debía aprender a manejar para alcanzar el "nirvana". Ya sabéis, os hablaba de todo eso en otra entrada. Y, en lugar de fijarme en lo que la vida me negaba, empecé a fijarme en lo que sí me daba a manos llenas. Y a estar agradecida. Porque yo lo merecía tanto como cualquiera. Y muchos no lo tenían.


Seguramente no tiene nada que ver. Seguro que los coelhistas son unos ingenuos, pero son ingenuos felices y siguen dando luz a mi vida. Y sus pequeñas magias son hermosas e inofensivas. Por eso me gustan. Por eso decidí creer en ellas contra toda lógica, contra todo fatalismo, contra toda esa amargura tan cínica que alguna vez fue parte de mí. No sé si el karma se apiadó entonces de mi empeño por aprender tales lecciones, o si, lejos de recompensas del cosmos esto ha sido puro azar. No importa. Me siento mejor ahora que estoy aprendiendo a sonreír, ahora que puedo abrazar y que no me dejo llevar tan fácilmente por la tristeza. Ahora que lucho con más ganas. Y, por una vez, como les pasa a los que nacen con estrella, la vida me dio un giro justo cuando todo parecía más negro. Cuando volvía a caer en picado y, aún así, me negué a desesperar. Cuando me encogí de hombros y pensé: "saldré de ésta". El karma, la suerte, la casualidad o lo que fuera, me ha hecho el mejor regalo. El que ya daba por imposible. Quizá algunos no comprendan por qué significa tanto para mí. Sólo es un trabajo. Pero es mi trabajo. Es estabilidad, es paz, es dormir por las noches, vivir sin miedo, es realizarme, es no depender de nadie, mi independencia, es el fin de la angustia, es desarrollar mi vocación, es encontrar mi sitio, sentirme útil. Y se ha hecho esperar. Ya lo creo que sí. Ocho años de incertidumbre. Pero ha llegado. Podéis creerme, he aprendido la lección de la paciencia. Me quedan muchas más. Y espero aprenderlas. Valió la pena.


Gracias a todos por acompañarme. Señores... acaba de llegar el primer Búho.

5 comentarios:

Wendy Pan dijo...

Soy el primer buho, soy el primer buho, YABADABADUUUUUUUUUU !!

ENHORABUENA LENKIIIIIIIIIIIII!!
Acabo de leerte en el foro-blasfemeitor, espero que te vaya muy bien...,másss quisiera yo snif,snif

Lal dijo...

Sabes cuanto me alegro, verdad Len? por que yo también estoy esperando mi buho (y el mío es un buho de verdad, además de metafórico). Después de 9 años, creo que ya me toca!
No te digo que lo disfrutes porque sería redundante :P
Besos mil

Cristina dijo...

Me alegro muchísimo Len. Después de tanto tiempo esperándolo al final te llegó. Te lo mereces.
Muchos besos.

Alberich dijo...

T lo mereces!

..y lo que te queda ;-)

Anónimo dijo...

Me alegro corazón.... me alegro mucho mucho mucho mucho.

Un besito

Marechek