jueves, 27 de septiembre de 2012

Cosquillas en los oídos

 La verdad es que no se me ocurre mejor forma de definirlo. Es algo que me ocurre desde niña. Hay voces que me provocan esa sensación: cosquillas en los oídos. No tiene nada que ver con si son voces dulces o ásperas, bonitas o feas, graves o agudas. No puedo explicar por qué unas sí y otras no. Ni siquiera el idioma tiene algo que ver. Pueden hablar castellano, polaco, griego, ruso o lo que se tercie. Pueden sonar con cualquier acento.

El Pater tenía una radio de esas con FM, onda corta, onda media y onda qué sé yo (no sé ni cómo funcionan esas cosas) de la que yo me apropié por la cara para "rastrear voces". Pulsaba botones, giraba ruedecillas y escuchaba. Se sucedían los narradores desde vaya usted a saber cuántos rincones del mundo. Un señor de voz presumida largaba las noticias en inglés. Una señora de voz arrullante entrevistaba a alguien en francés. Varias voces vocingleras discutían en italiano. Ops, la llamada del muecín. Carne de gallina. Más tarde, una señora de voz melosa me contaba cosas en árabe.

Repetía el ritual cada noche, grabando en cintas las voces que me hacían cosquillas en los oídos. A veces encontraba varias. Otras, ninguna. Escuchaba aquellas cintas para relajarme y dormir. La sensación de cosquillas en los oídos es una de las más deliciosas que se pueden experimentar. Te invaden los tímpanos, se escapan por tu nuca. suben por toda tu cabeza y bajan a lo largo de tu espalda. Te mecen y te estremecen. Sólo ciertas voces me provocan tal fenómeno, y también que alguien me toque el pelo. Por eso siempre he dicho que, si fuera rica, mi frivolidad preferida sería tener en casa un lavacabezas de esos de peluquería y pagarle a alguien un sueldo sólo porque me lavara el pelo con un buen masaje y me peinara.

La manía (porque no era otra cosa) de rastrear voces cosquilleantes me dotó de una gran facilidad para captar idiomas y situarlos en el mapa. Y hasta, en alguna ocasión, me hizo creer que estaba entendiendo frases enteras o el contexto de una conversación en lenguas que ni había estudiado ni propablamente estudiaré jamás. Seguramente no era cierto, claro. Pero la impresión estaba allí.

El peligro consistía en que una voz cosquilleante te sorprendiera en momento inoportuno. Un profesor de física la tenía, y eso hacía que tuviera que hacer sobrehumanos esfuerzos para no caerme redonda en clase. Como "sintonice" una en el bus, ya sé que iré dando cabezadas. Actualmente, mi cruz es dar con una de esas voces narcóticas en el curro. Calculad. Auriculares puestos, sentidos a pleno rendimiento, manos sobre el teclado... y de pronto una italiana medio idiota TIENE esa condenada voz que me llena la piel de caricias. Y comienza la lucha desesperada por no dormirse sobre la mesa. Es un placer y un tormento cuando no puedes abandonarte.

Hacía tiempo que no daba con una de esas voces para mi colección. Y, de repente, una noche de insomnio, rastreando las emisoras patrias (ya no tengo aquella radio prodigiosa) capto de inmediato el milagro, y millones de hormiguitas invisibles se pasean sobre mí. Es una mujer que, a horas intempestivas, habla de la Torah. Nos cuenta las hazañas de los Reyes, y nombres conocidos y nuevos desfilan por mis oídos. Atalía, Jezabel, Roboam, Jeroboam, Omri, Acab, Salomón... el reino dividido, míticas ciudades, guerras, descubrimientos arqueológicos en templos... En mi mente imaginaba a una mujer de mediana edad, pequeñita y rubia, con el pelo corto y gafas sujetas con un cordón que agrandaban unos ojos claros ya de por sí grandes. La curiosidad me invitó a buscarla. Nada que ver, por supuesto. Aunque yo sigo imaginándola a mi modo cuando la escucho. Un acento más para conservar: el de una israelí batiéndose en castellano. Cosquillas. Su voz me hace cosquillas.

Me descargo los podcast de su programa (magias modernas) y los escucho cuando el insomnio ataca. Acabaré siendo una erudita de la tradición judía. O no. Seguramente no, porque, al final, siempre termino mecida por los aires y vencida por el sueño...

7 comentarios:

Rogorn dijo...

Yes rara, fía.

Lenka dijo...

Va a ser que sí. Había contado esto creyendo que lo mismo me salía un montón de gente diciendo: anda, a mí me pasa eso de las cosquillas!!!

Pero se ve que no. Soy rara, lo asumo.

XD

Belén Aguila dijo...

Por fin alguien a lo que le pasa lo mismo que yo !
Yo tampoco se describirlo. Son suaves cosquilleos en el oído, me sucede desde que tengo uso de razón cuando escucho alguna voz o determinados sonidos (como cuando alguien pinta un dibujo con lápices, cuando escribe con tiza en un pizarrón).
A veces me relajan tanto esas cosquillas que me hacen quedar dormida. Pero pregunté a todos los que conozco y a nadie más le pasa t.t

Belén Aguila dijo...

Por fin alguien a lo que le pasa lo mismo que yo !
Yo tampoco se describirlo. Son suaves cosquilleos en el oído, me sucede desde que tengo uso de razón cuando escucho alguna voz o determinados sonidos (como cuando alguien pinta un dibujo con lápices, cuando escribe con tiza en un pizarrón).
A veces me relajan tanto esas cosquillas que me hacen quedar dormida. Pero pregunté a todos los que conozco y a nadie más le pasa t.t

Lenka dijo...

Pero bueno, Belén, y yo que no había visto tu comentario en todo este tiempo!!! Qué alegría que alguien comparta esta rareza! XD
Ya ves, si somos dos seguro que hay más en el mundo!!

Es cierto que te quedas dormida con esas cosquillas. Doy fe, a mí me curan el insomnio rapidito. Algunas voces (y no depende de si son bonitas, eso es irrelevante), algunos acentos, algunos sonidos, y, a veces, hasta algunas acciones. Me explico: siento las mismas cosquillas cuando veo jugar a niños pequeños. ¿¿?? Su manera de mover las manos, de colocar las cosas, de agarrar los juguetes... eso no tiene sonido XD pero me hace el mismo efecto. Absurdo, no?? Cuando alguien me toca el pelo también me pasa.

Algún cable suelto tenemos en la cabeza, que no?? ;)
Fenomenal si te pilla en la cama, pero una tortura si te pilla en el bus, o trabajando. Si tenías un profesor cuya voz te hiciera cosquillas... menuda angustia para no dormirse en clase!!!
Saludos, Belén, y perdón por la tardanza!

Eliza dijo...

Eso es algo denominado ASMR. Busquen y encontrarán muchos vídeos y toda una gran comunidad.

Eliza dijo...

Eso es algo denominado ASMR. Busquen y encontrarán muchos vídeos y toda una gran comunidad.