miércoles, 18 de julio de 2012

Empezando la despedida


 
Porque sí, porque ya no puede negarse. Porque el tiempo se agota y los signos son evidentes.
Cuánto hace desde la última vez? Un mes? Mes y medio? Y desde entonces hasta ahora, qué diferencia. Tanta como doce kilos menos y un modesto susurro donde antes hubo un vozarrón de barítono.
Íbamos a llevar a los enanos a darse su primer baño en una piscina, pero algo me hizo cambiar de idea. La piscina no va a moverse de donde está. Ese primer baño puede aplazarse. Pero en el mismo barrio en el que está esa piscina, están mis abuelos más ancianos. Ellos sí van a moverse de donde están. Estar con ellos no puede, o no debe aplazarse. Sobre todo, con él. Pensé con una punzada de angustia que quizá fuese la última vez que lo viera. Que quizá fuera la última vez que mis hijos pudieran compartir una tarde con el más veterano de sus bisabuelos del que, sin duda, no guardarán recuerdos, pero sí conocerán a través de mí. Así que decidí cambiar los planes.
Mi abuelo se va. Poco a poco, pero inexorablemente. Llegó a los 90 años sano como una manzana y perfectamente lúcido, latines incluidos. A los 91 su privilegiada memoria se deterioró levemente, haciéndole despistado. Empezó a repetirnos las mismas historias mil veces. Con todo y con eso, siempre ha sido un lujo escucharle. Alcanzó los 92 y los achaques hicieron acto de presencia. Perdió peso. Su figura se encorvó. Comenzó a arrastrar los pies. Hubo sustos, caídas, tropiezos. Todo lo encajó con el humor de siempre, haciendo chistes de sí mismo, de su cuerpo, de su cabeza, de los dos telediarios que le iban quedando. Dejó de salir y se jubiló definitivamente de su flamante puesto de "corredor de bolsa" (de bolsa de la compra). Ahora permanece en casa, tranquilo y sonriente, recibiendo cada día a hijos, nietos y bisnietos en ese piso que es como el camarote de los Hermanos Marx.
Se va, y lo tiene asumido. No tiene miedo porque cree firmemente que El Jefe le espera. Considera que ha vivido más que suficiente (nunca pensó llegar a los 40) y, salvo por sus seres queridos, hace tiempo que perdió totalmente el interés por el mundo. Está tan sereno, tan amable, tan cariñoso y atento como siempre. Ha dado permiso a los médicos para que le hagan ciertas pruebas, pero se ha negado rotundamente a que le ingresen. Quiere morir en su cama, junto a la única mujer a la que ha amado, a la que ama como el primer día, con la que ha tenido once hijos y ha compartido más de sesenta años. Seguramente nadie le ha contado que su frágil cuerpo está siendo invadido por tumores, pero es lo bastante inteligente como para saber que la maquinaria está ya gastada, que llega el momento, que hasta aquí hemos llegado. Sé que sigue vivo esperando conocer al único bisnieto al que aún no ha podido abrazar, ese que nació lejos, demasiado pronto y que tanto luchó por vivir. Sé que sólo desea bendecirle y susurrarle que le quiere.
Reviso el calendario con un empeño obsesivo. Cuento los días una y otra vez. Tres semanas. Aún faltan tres semanas. No va a durar, no va a durar... Será demasiado tarde, no podrá resistir... Rezo para que aguante. Le pido al Jefe, a su Jefe, en el que yo no creo, pero él sí, que le permita quedarse un poco más, sólo un mes más. Qué puede importar un mes más? Por favor, Jefe, concédele un mes más a este hombre, el mejor sobre la faz de la tierra, el más honrado, el más cabal, el más bueno, este que tanto te venera, uno de los pocos que, si de verdad existes, salió a tu imagen y semejanza. Uno de los pocos que consiguió seguir tu ejemplo al pie de la letra, amando al prójimo como a sí mismo, poniendo la otra mejilla, incapaz de desear lo ajeno, de atormentarse con envidias, de un mal pensamiento para nadie. Concédele (concédenos) sólo un mes más. Entonces, con las fuerzas que le queden, podrá levantar en brazos a su bisnieto lejano y despedirse. Podrá irse en paz.
Aún no te has ido y ya te echo de menos.
Te quiero más de lo que jamás podría expresar.
Gracias.

9 comentarios:

B218 dijo...

Lo siento mucho. Piensa que todo tiene un principio y un fin, pero en la vida lo realmente importante es el durante, no dejaras de sentir la pena pero pensar que tuvo una vida plena puede hacerla más llevadera.

Lenka dijo...

Gracias. No paro de repetírmelo, pero esta noche estoy demasiado sensible. Sensible y cabreada. Cabreada porque no creo que se nos conceda un mes más mientras que los criminales nazis llegan a los 97.

Este hombre es tan especial que no puedo describirle. Siempre me quedo corta. Ni siquiera sé si tendré palabras para explicarles a mis hijos quién fue su bisabuelo Víctor, el veterano del clan.

En fin, hoy no puedo pensar. Sólo consigo estar triste. Mañana será mejor.
Gracias!

Kaken dijo...

Deseo de corazón que aguante y su ciclo se cierre sin dolor y con todos los que le amáis. Un fortísimo abrazo, que privilegio haber tenido un abuelo así.

Lenka dijo...

Gracias, Kaken. Un abrazo.

Trinidad dijo...

Un abrazo muy fuerte para ti y para toda tu familia, Lenka.

Rogorn dijo...

A todos nos llega. Espero que a él le llegue dentro de mucho.

Sí es lo que parece dijo...

Me has emocionado Lenka, me has recordado a mi abuela, a lo vivido con ella (94 años resistió en esta vida de sufrimientos)siempre con una sonrisa, nunca enfadada, la adorábamos.

Lo siento y te felicito por haber tenido y disfrutado de la compañia de una persona así.

Espero que el Jefe te escuche, se le debe a él, a tu abuelo.

Besos

Lenka dijo...

Gracias a todos! Resistiendo a pie de calendario...

Sianeta dijo...

Que tu deseo se cumpla Lenka. Estoy segura de que los suyos se habrán cumplido con creces.

Partir tranquilo. Irse en paz. A todos nos llega y ojalá fuera siempre así.

Un fuerte abrazo.