martes, 19 de octubre de 2010

Me pican los dedos



Por qué me pasará esto siempre? Cuando se me acumulan los meses de inactividad, sin trabajo, sin nada especial que hacer, el cerebro se me queda en blanco nuclear (nu-ce-lar... se dice nu-ce-lar). En cuanto me lío cual pata de centurión (oposiciones, curro, pareja, obras en casa de La Mamma... lo que sea) empieza esta sensación tan familiar de hormigueo. Constantemente me asaltan las historias, los nombres, las caras, las escenas, las palabras, los hilos... Intento retener todo ese caos en mi memoria, o tomar crípticas notas en cuadernos que luego desperdigo por la casa u olvido en cualquier cajón. Me sorprendo recreando diálogos en el bus, avistando argumentos en medio de clase, bailando cuentos en la cola del súper. Es un ronroneo incansable en mi cabeza. Flashes, fogonazos, fragmentos, trocitos. Aparecen sin más y luego salen volando. Casi siempre dejan poso, por suerte. Resoplo. Por qué siempre cuando me faltan horas? Por qué en los descansos me vence la hoja vacía y no hay nada que contar? Será que la poca actividad nos arrastra en su letargo? Será que, a más quehacer, la mente lucha e inventa lo que sea para escapar? Por qué me pasará esto siempre?

7 comentarios:

Alberich dijo...

La mente es un misterio sin fin.
A veces es un 'todo o nada', o funciona a tope o ni papa....abres la puerta y salen del letargo miles de ideas, pensamientos...q estaban adormilados.
A mi me pica la barba.
Pd: buenísimo punto simpsoniano ;-P

Cris dijo...

Muy buena tu pregunta, Len. A mi me pasa lo mismo. Creo que cuanto menos hacemos menos nos apetece hacer, y al contrario.
Muchos besos.

Juan dijo...

A más actividad, más suelta de esteroides y adrenalina que, entre otros efectos, hacen que la mente piense de forma más clara y rápida.

¡¡¡Muchas cosas se explican a través de la química¡¡¡, aunque sea poco romántico.

Jack dijo...

Un clásico!
Yo llevo con regomello neuronal desde hace tres o cuatro meses.
Curiosamente, cuanto menos tiempo tenemos más nos cunde.

Prima, estoy que no paro, pero ya estoy en mi (confortable, caliente y conectada) casa. Menos mal y por ahora.
A ver si el puente del primero de noviembre subo, o argo.
A ver.
Que el curro se me multiplica y me da palo hasta quejarme.

Me encantó el libro, por cier. :)
Gracias miles!!

Lenka dijo...

No, si está claro. A más desidia, más molicie. Qué sabios son los abuelos! Y a más actividad, más picores. Pero menos tiempo. Ayns!

La química será poco romántica, pero en ocasiones es irrefutable!

Primaaaaa!!! Qué bien que estás! (Y qué bien que YA estás). Genial que te molara el libro. Espero que te hiciera el exilio pelín más diver, de eso se trataba.
Vente pal puente los muertos. Anda. Mujé!
;)

Luna dijo...

Buenas Lenka.

Yo le echaba la culpa a la adrenalina, por mi experiencia en epocas de trabajo donde siempre que tenia que estar con 100 ojos y aun era pocos era cuando mejor controlaba todo!
Yo soy de las personas que cuanto menos hago, menos ganas de hacer tengo...
Uf...tendre que comprarme una bolsa grande de adrenalina... estoy casi en punto muerto...y esto no puede ser!

Besos guapa!
Rosa

Blog A dijo...

No tengo respuestas para eso, solo corroboro lo que escribes con mi experiencia, yo cuanto menos hago menos quiero hacer.
Saludos