miércoles, 13 de octubre de 2010

Cuestión de confianza


Lo contaba ya hace tiempo por aquí, y, en realidad, cuántas veces lo habremos comentado? El caso es que esto de la edad del pavo es una cosa dificilísima. Para quien la sufre en primera persona y para quienes campan cerca. El año pasado la polémica giraba en torno a si la prima del Trasto (14 años recién cumplidos) podía o no salir en Nochevieja con sus amiguitas (ya sabéis, las que se habían comprado vestidos de noche y tenían hora en la peluquería, las que jugaban a Bratz de carne y hueso entre los aplausos de sus mamás). El resultado fue de minipunto para el equipo de los carceleros (o sea, los padres). La niña no salió.

Pero sale otras muchas veces. No hasta tarde (salvo que sean las fiestas del pueblo, esas que a todos nos dieron excusas y alegrías), pero sale. Obviamente ella se siente prisionera, acosada, incomprendida, sentenciada a muerte y condenada a perderse los mejores años de su vida de la manera más injusta. Porque, como bien explica, quien a su edad no sale, es un friki. Si empiezas a salir por las noches demasiado tarde (esto es, a los 16, por ejemplo), todo el mundo se reirá de ti. Y, naturalmente, habrás desperdiciado siglos de esa felicidad a la que tienes todo el derecho (digan lo que digan los carrozas) y que, como cualquiera alcanza a comprender, consiste en vestirte de mamarrach@ (tirantes en enero y esas cosas), beber como poses@, vomitar por las esquinas, chillar mucho, darse el lote y probar sustancias variopintas si se tercia. Eso. Exclusivamente. Cada finde. Sin falta.

De verdad que la entiendo. Aunque mis 14 hayan quedado en el pleistoceno, aunque por entonces la lucha empezaba más tarde y no se te ocurría plantear según qué cosas (cómo se te iba a ocurrir, si nadie de tu edad las hacía), aunque la finalidad real era bailar y darse el lote (porque con mil pelas, descontando el bus, la entrada a la discoteca y el paquete tabaco a medias, pocas sustancias ibas a probar aparte de las pipas), la guerra era parecida. Y el sentimiento de encierro y opresión, idéntico. Las ganas de volar, exactas. Sí, mi batalla campal empezó a los 18 (por mi lado el argumento potente de "soy mayordedáaaaa" y por el de La Mamma el no menos aplastante de "mientras vivas bajo mi techooooo..."), pero el ansia de hacer el chorras venía de muy atrás. Como un sueño lejano, sí, pero ya estaba.

Ahora que tengo 32 no comprendo el interés que pueda tener maquearse como una diva del pop para ir a pasar frío sentada en un parque mugriento, rodeada de mierda (es curioso lo poco que encaja el look con el escenario!) para amorrarte a una botella de garrafón y al último amor de tu vida. Pero comprendo que en esencia es lo mismito que suponía para mi pintarse el ojo, estrenar una camiseta ajustada (oh-my-god, lo zorrones que éramos, eeeeeh?), liarse a pegar saltos en una gogotera, hacer poses con un cigarro sin que se te notara el mareo y desaparecer con algún galán escuchimizao en los churretosos reservados. Pitillos en lugar de farla, sí, y un cacharro (con suerte) en lugar de doce. 16 años en lugar de 13. En casa a las 22,00 en lugar de a las 5,00. Y, aún así, parecido.

Pero sí creo que en algunas cosas os equivocáis, primos. No dudéis que para ella es una tragedia. No pretendáis que vea y entienda cuánto os lo agradecerá el milenio que viene. No os empeñéis en que tenga 30 años, porque tiene 14 largos. No cometáis la hipocresía de negar que vosotros sentíais lo mismo entonces. No os tapéis los ojos, ni las orejas. No os neguéis a escuchar lo que os cuenta. No le reclaméis la verdad para luego castigarla cuando os la confiesa. No la condenéis a ella por las hazañas de "sus compañías". No os quedéis sólo con lo que os espanta. Agradeced y fomentad el hecho de que vuestra hija adolescente no sólo os vea como al enemigo sino que, de motu propio, se siente a vuestro lado y os narre con los ojos redondos de pasmo cómo su amiga (dos años mayor) dijo en casa que se iba de finde con una compañera al pueblo de al lado y se largó a Madrid con un tipo al que conoció por internet. Valorad esa confianza, porque es muy fácil perderla. Porque con ella se abren montones de puertas, si sabéis manejarla. Y porque, si yo fuera madre, contaría con trastadas, errores, mentiras y secretos, pero por encima de todo desearía la paz mental de saber a ciencia cierta que, ante según qué situaciones, mi adolescente agarrara un teléfono sin dudar para decirme: "mamá, te necesito ahora mismo!!"

21 comentarios:

Juan dijo...

Hay que tragar sapos y culebras para conseguir la confianza. Si decides no tragarlos, seguirán habiendo los mismos sapos y culebras sólo que no te enterarás de su existencia.

Lo que cuentas, nos sucedía lo mismo hace 35 años, con distintos detalles, pero el fondo era el mismo. Así ha sido siempre y así seguirá siendo y debe serlo.

No quiero un adolescente que no sea rebelde, que no se equivoque, que no se meta en algún lío (con la educación se puede conseguir que ese lío no sea demasiado devastador). Porque un adolescente que no sea subversivo será un adulto borrego, sin personalidad.

Lenka dijo...

Muchas veces razonan más y mejor de lo que creemos. Esta chica preguntaba a sus padres qué problema había en salir de noche, si, total, sus amigos ya estaban borrachos perdidos a las seis de la tarde. Y es cierto, tal y como está el patio si no les dejas trasnochar beben a las cinco de la tarde.

El tema tiene bemoles, la verdad. Hay padres que pasan de todo, que ríen las "gracias" a sus enanos (las que sean) y que parecen estar viviendo otra adolescencia a través de ellos. Hay padres colegas que, directamente, invitan a sus hijos a chuzarse (son cosas de críos!), o mamás que disfrutan como locas disfrazando a sus hijas de Hannah Montana. Los hay que no quieren saber (no, mi hijo no). Los hay que prefieren soltar cien euros y no aguantarles. Hay padres que compiten entre sí, a ver quién es el más modelno y guay.

Hay padres hipócritas que se vuelven carceleros, cuando ellos las liaban a pares. Los hay que te venden la moto y pretenden que creas que a tu edad se limitaban a estudiar e ir a misa de doce. Todos se casaron vírgenes y mártires. Nunca tuvieron quince años.

Hay mucho sexismo también, y mucho atar corto a la nena ("pa que no se me la follen", palabras textuales) mientras se aplaude al nene. Hay mucho espía diarios, mucho policía, mucho inquisidor. Y mucho adolescente de 45 que ha criado a sus críos por los bares y luego se pregunta horrorizado por qué a esos críos suyos no les da por leer y sí les da por el vodka (claro, así, por ciencia infusa).

Hay mucho aparcar críos frente a la tele y la consolita. Mucha pereza a jugar, a correr, a escuchar (ya se sabe, los guajes son un coñazo, siempre con sus tonterías). Hay mucho tabú, mucho oscurantismo, mucho no hablar de ciertos temas. No existe el sexo, ni el alcohol, ni las pastis. Si no se menciona, no existe. Hay mucho pretender que se eduquen solos, sin molestar y encima bien.

Hay mucho pasarse la vida hablando de Cristiano y la Esteban y mucho pretender que de ahí te salga un Einstein o una Salas (también por ciencia infusa). Hay muy pocas ganas de sentarse de verdad, escuchar de verdad, contestar de verdad. Hay mucho "porque lo digo yo", y mucho "que yo no me entere", y mucho "no es pa tanto, son críos", "yo sé perfectamente cómo es mi hijo" y mucho "la culpa es de". Hay mucho de todo.

A mí me explicaban las cosas, todo lo que quisiera preguntar. Me aconsejaban. Me ponían límites, claro, y había consecuencias si te los saltabas. Fuera de ahí, podía experimentar y vivir. Podía opinar como mis padres o no. Y se me apoyaba, tanto si acertaba como si no. Si algo puedo agradecer a mis padres es que, por gorda que la hubiera armado, siempre pude coger el teléfono y pedir socorro llegado el caso. Y corrían. Y preguntaban. Se hablaba del asunto, se me escuchaba. Se me dejaba llegar a la conclusión. Y se me reforzaba el haber acudido a ellos. Nunca me sentí juzgada por meter la pata. Me dejaron aprender así y darme mis propios golpes, y creo que eso fue mucho más efectivo que cualquier sermón de esos en plan "tú no sabes nada y yo sí, así que a callar".

Kaken dijo...

Hace unos días uno de mis hijos me dijo: no te juzgo.
Al principio me pareció duro, frío, pero ahora me parece que vamos en una buena dirección, que es mucho eso.

Grandes padres tuvistes, Lenka, y mejor aún es que tu lo valores, que te sirva a tí.

Un bes.

Lenka dijo...

Me enfadaba con mi madre a diario (a ella le tocó pencar, lo del viejo era más cómodo por eventual). Me sacaba de mis casillas constantemente. Me hacía sentir completamente amarrada y docenas de veces le saqué los colores con una verdad incómoda: "a ti sólo te preocupa el sexo!!!"

Y era verdad. Yo andaba por entonces embebida en "la lucha" (juas, ahora me río), escuchando embelesada los discursos de los ilustres perroflautas bolcheviques del instituto. No quería permiso para salir de copas, lo quería para las acampadas del 0,7. Y para arreglar el mundo tertuliando por los cafés. Para juntarme con aquella gente tan lista, tan leída y tan fascinante a cantar canciones de Silvio.

Qué veía yo? Que íbamos a hacer cosas importantes!!! (Juas) Qué veía mi madre? A una banda de melenudos repetidores que le querían desvirgar a la hija. Quién tenía razón? Las dos. Pero menuda lucha!!!! Yo decía muy en serio que me importaban las manifas y los discursos. Y aceptaba que sí, que también me importaba sobremanera lo guapo que era este y lo bien que hablaba el otro. Jodó, es que eran dos motivaciones en una!!!!

Pero ella no tomaba en serio mi espíritu "revolucionario". Y eso me daba una rabia del tres. Sentía que mi madre me tomaba por boba. Y nada ofende más que eso a ciertas edades. Las broncas eran constantes. Y el viejo se ponía de mi parte y me alcahuetaba, así que imagino que la pobre Mamma se sentía acorralada siempre, y la mala de la película.

Y yo, claro, tiraba de dialéctica venenosa. "Pero tú crees que consigues algo con no dejarme salir? Al final me voy a acostar con quien quiera y cuando quiera!!! Y a lo mejor pasa a las cuatro de la tarde, cuando tú te crees que estoy en clase!!!"

(Espumarajos por la boca)
"Y además eres una machista!!! Porque si fuera mi hermano no te quitaría el sueño si me acuesto con alguien o no!!!!"
(Más espumarajos)

Lenka dijo...

La Mamma no quería admitir que, en efecto, lo que le quitaba el sueño era el sexo. Ella siempre ha sido muy abierta con el tema, pero... ay, amigo. Cuando lo vio venir en la persona de su hija le hizo menos gracia.

"Mamá, por dios!! Tú estabas casada a los 21, y no te casaste virgen, que me lo contó papá!!"
(Mega espumarajos, y coletilla clásica: "tu padre ya se podía callar la boca alguna vez!!!!")

"Pues yo tengo casi 18 (17 y poco, en realidá) y tampoco me parece tanta diferencia, eeeeeh?"
Aquí viene el clásico de clásicos:
"Eran otros tiempos!!"
(Y??? Erais más listos, o algo???)
Y aquí viene la conclusión lapidaria de toda madre:
"Tú no estás preparada!!!"

Aaaaah, pero esa se la gané por la mano y con la bendita labia:
"La única que puede saber si está preparada soy YO. Y sabes cuándo estaré preparada??? El día que lo haga!!!! Porque si no estuviera preparada, no lo haría!!!!! Por eso no fue el año pasado ni hace tres meses, será cuando tenga que ser!!!!"

(Espumarajos resignados)
"Pues sabes qué?? Haz lo que te dé la ganaaaaaa!!!"
"Pues claro que síiiiiiii!!!!"

Se acabó la hora de llegada. Y las broncas. No llegaba borracha, ni colocada. Unas veces volvía a las ocho de la mañana, otras a la una y media de la noche. No "desaparecí", como ella temía. No me quedé embarazada nunca, ni acabé en el arroyo. Aprobé el curso, fui a la universidad y saqué la carrera. No arreglé el mundo, ni me hice perroflauta. Fue todo muy normalico. Pero vaya si costó.

De repente un día mi madre debió pensar que ya era adulta, porque se volvía a hablar de todo con mucha risa y mucha naturalidad. Conquistas tu espacio y luego todo es mucho más fácil. Creo que ella perdió el miedo a que yo me equivocara, a que me rompiera en cachitos. Todavía la pesqué muchas veces en miradas de esas de "eres-un-pendonaco-y-nontiendo-cómo-puedes-vivir-así" (vivir distinto a como lo hizo ella), pero ya nunca lo juzgó en voz alta. Imagino que prefería oírme contar que me había liado con un vikingo monísimo en lugar de no oír nada. Y sí, meneaba la cabeza y soltaba un suspiro maternal ("pero serás pendón desorejao..."), pero ya no había dramas. Cada una aceptaba la vida y las ideas de la otra.

Ahora sí, cuesta un huevo. Y si eres tía, más. Esa es, seguramente, la única cosa que le puedo reprochar: que (santo dios), no hay manera humana de que a las niñas se nos libre del peso de la honra. Coño, ya!

Blog A dijo...

Querida lenka, yo que ya he pasado por ahí en dos ocasiones con mis dos hijas y he vivdo lo que tu relatas en carne propia no puedo estar más da acuerdo contigo. No puedes cortarles las alas , solo esperar que todo lo que les enseñarte para sobrevivir haya dado fruto y estar siempre ahí cuando se caigan para tenderles una mano, no puedes evitar que tropiecen y se la metan.
Me ha encantado esta entrada.

Alberich dijo...

Cinturón de castidad con GPS. Hazme caso
;)
Jeje, no, en serio, suscribo lo dicho:libertad, disponibilidad...y sentido común!

Kaken dijo...

Muy interesante todo lo que contáis, me lo quedo.
Sólo se me ocurre que para que exista confianza hace falta...RESPETO, eso escasea que da gusto en las relacciones parentales, como muy bien reflejas, Lenka.

Tu pudiste dialogar con tu madre, expresarte, pelearte, pero por lo que parece, entre vosotras hay respeto, es entonces cuando tiene cabida el amor y una relacción sana a pesar de las diferencias.

Bes para todos.

Lenka dijo...

Sí, había respeto, pero esa parcela concreta (la del sexo) era la que originaba todos los cristos. Y resulta que sigue pasando exactamente lo mismo 15 años después. Eso es lo que me tiene loca.

Porque esta niña que protagoniza mi entrada está peleando exactamente por lo mismo. Ella quiere salir, reírse, pasarlo bien, hacer el idiota. Y lo que confiesa su madre sufridora (por lo bajo, pa no dar ideas) es esto: "a mí no me duelen las de las demás, me duele la mía. A las otras por mí como si se las follan ochenta en fila, pero a la mía, no".

La mía. A la mía, no. Que no SE la follen. A mi niña (mía), no. Así seguimos, por los siglos de los siglos. Las niñas son siempre DE ALGUIEN. Y no follan, SE LAS FOLLAN. Que es distinto, y sucio, y feo que te pasas. Las niñas siguen siendo cositas delicadas y asexuales, a las que pérfidos adolescentes granujientos SE follan. Ellas no quieren, claro. Ellas no tienen hormonas, ni ganas, ni picores, ni curiosidad, ni sentidos, ni necesidades. Ellas no son humanas. Son niñas. Las nuestras. Y deberían pasarse la vida mascando chicle y jugando a las muñecas, para no quitarnos el sueño.

Pero no, encima nos salen respondonas y rebeldes. Y se empeñan en no ver el peligro, ese del que sólo pretendemos protegerlas. No comprenden lo indefensas que están ante esos sátiros salidos que no piensan más que en follárSElas. A ellas, nuestras eternas niñas inocentes y cándidas.

Mamis y papis, tenemos un problema. Con las niñas. Muy gordo. Con los niños no tanto, claro, porque hemos asumido que son sexuales, que se tocan, que esconden fotos guarras en el ordenador y que andan por ahí alelaos intentando meterla en cualquier sitio. Cosa que nos parece sana, normal y tierna. Angelicos. Pero claro... es normal cuando se la quieren meter a las niñas de otros, no a las nuestras.

Y es que, no sé las de otros (que hay mucha golfa suelta), pero las NUESTRAS tienen el sexo de los ángeles, o sea, ninguno. No se tocan, no miran fotos guarras, no andan salidas, no son mujeres (ni queremos que lo sean), ni humanas siquiera. Son nuestras niñas de rosa, pa siempre jamás. Inocentes, desvalidas y, sobre todo, NUESTRAS. La bebita de papá, el orgullo de mamá. Una cosita adorable que se corrompe si hace cosas sucias.

La honra, tal cual. A estas alturas. Seguimos teniendo un problema.

Rogorn dijo...

No creo que sea tanto la honra, sino el temor a que un día en el futuro te arrepientas de no haberle dicho que no, justo antes de que pasara algo gordo. Porque muchas veces la cría acaba saliendo derecha tras pasar por el tema de las salidas y los peligritos (fue tu caso, y por eso tú y tu madre luego os recuperasteis la una a la otra mutuamente), pero otras no. Y eso no lo sabe (ni sabía) ni la propia cría, así que ¿como lo va a saber la madre? Las que acaban drogatas y perroflautas muy probablemente de guajas eran monísimas y prometían mucho.

Y Juan, se puede no meterse en líos y no acabar de borrego. Hay más maneras de aprender a no quemarse que poniendo las manos en la llama. ;)

En fin, suerte que voy a tener, jeje.

Juan dijo...

Me estás gustando más los comentarios que la propia entrada.

Se huele machismo en muchos sitios y, en uno de los que más, en las relaciones padres versus hijos o hijas.

Algunos padres temen el embarazo y otros, simplemente, el sexo. Pero tanto una cosa como otra sucede en chicos y chicas. No entiendo porqué es más problemático en ellas.

Con las cosas tal y como están en España, si una de mis hijas se queda embarazada, las decisiones a tomar al respecto quedan en casa (en mi caso, las decisiones serán de mi hija y yo apoyando su decisión). Pero si es mi hijo el que viene con un embarazo de una chiquita, las decisiones serán tomadas en otra casa. Y yo prefiero decidir en primera (segunda) persona. En resumen, prefiero una hija embarazada a un hijo embarazado porque tengo la seguridad de que las decisiones las tomarán realmente quienes las deben de tomar sin ningún tipo de presión por nadie.

Y no veo ninguna forma de evitar relaciones sexuales que con la represión. Y la represión sexual no crea personas sanas en sexualidad.

Mi postura como padre se limita a informar sobre medidas anticonceptivas. Punto y final. Lo demás lo ponen cabezas y hormonas ajenas a las que le deseo lo mismo por lo que siempre he luchado: ser libre.

Rogorn, a lo que me refería es que el adolescente que por no enfrentarse hace lo que dicen mamá y papá, tiene mucha pinta de ser un eterno borrego. El que por miedo o comodidad no se enfrenta por conseguir su parcela de libertad, mal camino lleva. Y la rebeldía, cuando es más rentable es en su edad adecuada: la adolescencia.

Lenka dijo...

Entiendo el temor de no haber controlado un poco y que pase algo gordo, Ro. Pero se palpa perfectamente como ese "algo gordo" para la inmensa mayoría de los padres sigue siendo que le hagan un bombo a su hija. Se minimizan otras muchas cosas, o se pasan por alto, o no se quieren ver. Y, en cambio, la posibilidad de que el sexo entre en la ecuación sigue pareciendo lo peor para muchos.

La prueba es que cualquiera podemos ver críos borrachos a las siete de la tarde. Calculo que siguen siendo muchos los padres que piensan que beber "no es pa tanto", y que a las siete de la tarde se hacen menos maldades. A mí no me parece ninguna tontería que a la inmensa mayoría de los guajes la única idea de ocio que les entre en la cabeza pase por beber. Aunque... viendo lo que hace la inmensa mayoría de los de 35... no sé de qué me extraño. Por eso digo siempre que hay que ser muy ingenuo pa que eternos adolescentes cuarentones confíen en que a sus enanos se les depierte espontáneamente el amor por la vida sana, el senderismo y beber colacao.

Pero, en el fondo, es como si se hubieran resignado a eso. En cambio al seño de las niñas, no. Eso sigue aterrando, y observo asombrada que, aunque aterra, no se habla mucho más que antes. Se sigue optando más bien por el "no sales y punto", o por el dejar salir y cruzar los dedos mirando a otro lao.

Claro, las hay que acaban muy malamente. Y los hay. Ellos no menos que ellas. Pero no se les ve, ni de lejos, de la misma manera. Con el corazón en la mano muchos padres modernos de hoy te confesarían que, por ellos, sus hijas no saldrían de noche hasta casarse. Con los chicos no, es otra historia. En ellos es normal que salgan y golfeen. Claro, muchos te dirían que es por miedo (el varón, en teoría, corre menos peligros y se puede defender mejor). Pero no deja de ser irreal. Por cada chavala que violan un finde no son pocos los chavales que acaban acuchillaos en una pelea estúpida. En cambio el miedo sigue siendo el de siempre, y me pregunto si es tanto el "que la fuercen a algo" o si será también "que ella haga algo voluntariamente".

Uy, Juan, no sé si existe la especie de adolescente que no se rebela. Que son comodones es obvio, pero creo que a la hora de protestar todos poníamos muchas ganas!!!!
XD

Blog A dijo...

A mi también me molesta muchsimo que me digan que a mis hijas se las follan, mis hijas follan porque quieren y porque les gusta el sexo, hay mucho que cambiar aun.
Muchos padres tienden a pensar que todo adolescente es un delincuente en potencía.

Lenka dijo...

Cierto. Otros parecen empeñados en creer que son almas cándidas. Y ni lo uno ni lo otro. De todas formas no se puede pretender conocer y comprender a tu adolescente si no hablas con él ni estás dispuesto a escucharle. Y me temo que muchos padres no están por la labor. Prefieren taparse los oídos.

Remolina dijo...

"Pero se palpa perfectamente como ese "algo gordo" para la inmensa mayoría de los padres sigue siendo que le hagan un bombo a su hija"

Pero yo aquí no creo que entre tanto en juego la honra, si no otra cosa. Será porque tengo hijas, pero creo que cuando llegue el día esa precisamente será una de las cosas que me aterrarán, aunque suene machista (también me aterrarán otras, pero esta entre ellas) y no es por la honra precisamente. Me aterra que con 15, 16 ó 17 años pueda perder la adolescencia y la juventud para tener que crecer de golpe y porrazo porque has "contraido" una obligación que cambiará tu vida para siempre, cuando tú aún eres una niña. O que tenga que madurar de golpe simplemente por tener que tomar la decisión de si seguir adelante con ello o no.

Y, egoístamente, muy egoístamente, lo que todo eso supondría de cambio en mi vida y en la del resto de mi familia. No sé, a lo mejor soy machista, pero sí que es algo que me preocupa, no puedo decir que no.

También me preocupan las drogas, y el alcohol y las malas compañías y el SIDA y que se haga del PP, pero esa también y posiblemente, si mis hijas fueran chicos no me preocuparía tanto. Creo. Es triste, pero es así.

Lenka dijo...

Pues Remolina, si tuviera hijos varones me preocuparía enormemente que se viera en la misma situación. Que con 16 o 17 años metiera la pata y se encontrara con un percal mosntruoso en el que, además, estaría en una situación pelín extraña. Y me explico. Si una hija mía se queda preñada sin desearlo, sería una enorme putada. Pero ella tendría la última palabra. Si se tratara de un hijo, le tocaría apechugar (por descontado) con cualquier cosa que decidiera ella.

Tanto si mi hijo deseara ese niño como si deseara salir corriendo, al final se encontraría con que no depende de él. Si se convirtiera en padre, también tendría una responsabilidad de por vida, no sólo la tendría la madre. No comparo situaciones, ojo, es la chica la que se enfrenta o no a un embarazo y un parto, la que pasará por todo en primera persona y seguramente sienta que su vida se ha partido en dos. Pero él también estará ahí. Será padre. Y de eso no se borra uno. Y, aunque de otra manera, los varones también se enfrentan a situaciones jodidas cuando ocurren esas cosas. Situaciones como "ya no quiero estar con mi novia, pero me ha dicho que o seguimos juntos o no veo más al crío". Por ejemplo.

Los chavales tienen sexo, ellos y ellas. Lo tienen cuando deciden tenerlo. Y ambos corren riesgos. Lo razonable es enseñarles a ambos a eliminar esos riesgos. El alcohol o las drogas son potencialmente igual de peligrosos para ambos sexos. Idénticos. El SIDA, exactamente lo mismo. El embarazo quizá no igual al 100%, pero sigue siendo cosa de dos.

Y, coño, no puede ser tan difícil evitar un embarazo, porque yo tengo 32 años y lo he evitado siempre. Y, como yo, muchas. Mi madre se preocupó más por mí que por mi hermano, y resulta que siempre le dio más problemas él que yo. Mi padre no se preocupó más por mí nunca, porque aunque era "la niña" siempre me consideró más sensata. Y, aunque esté mal que yo lo diga, es que lo era. Y lo demostré.

Remolina dijo...

Lenka, en eso estamos de acuerdo. Claro que no es tan difícil evitar un embarazo, tú lo has conseguido, yo lo he conseguido y millones de chicos y chicas en el mundo, pero eso no quiere decir que en un momento determinado, por X razones, pase. Y cuando pasa, la responsabilidad a la que te enfrentas no es lo mismo para un chico que para una chica, es mi sincera opinión. Y no es por machismo, es porque yo he estado embarazada, queriendo y sin ningún tipo de problemas y mi marido ha sido padre, queriendo y sin ningún tipo de problemas y ambos sabemos que a lo que se enfrenta una chica no es lo mismo que a lo que se enfrenta un chico. No lo es. Y por eso es por lo que tengo miedo por mis hijas.

Intentaré que sean responsables y que sepan que lo que hacen y que nunca tengan que pasar por nada así y que, si han de pasar, sea con el apoyo de sus padres, sea cual sea el trago que elijan, pero sigo diciendo que si tuviera un hijo la preocupación sería la misma, pero de otra manera. Vamos, que es lo mismo, pero no es igual.

Lenka dijo...

Obviamente no es el chico el que tiene que carretar una barriga, ni el que va a ver cómo se dan codazos a su paso, ni el que pasará molestias, ni el que soportará doce horas dilatando y un parto. Eso está claro. Ahí es obvio que, aunque siempre es un trago para cualquiera (un embarazo no deseado, digo) la chica es la que se lleva el premio gordo.

Ahora bien, lo que no me cabe en la cabeza es que un preñe sea tal preocupación. Se supone que en estos días ya hemos superado ciertas cosas, y que, por susto que suponga, nadie va a recibir la noticia de un embarazo en su hija adolescente con un "has enfangado el apellido, ramera!!!! Fuera de mi casa!!! Para mí estás muerta!!!" (Verdad?????)

Pues no siendo ya así (demos gracias a los dioses), es que no se nos ocurren cosas mucho peores que un bombo??? Pregunto. Si mi hija se queda embarazada sin desearlo, o mi hijo deja embarazada a una chica sin desearlo, será un palo. Sin duda. Para ellos dos, que tendrán que afrontarlo de la manera que elijan, y para ambas familias, que se harán doscientas pajas mentales calculando lo que se les viene encima a los críos (sobre todo si tiran palante). Eso, como padre, te tiene que dejar del revés. No lo dudo. Incluso poniendo al mal tiempo buena cara, siendo el apoyo indiscutible, no presionando, incluso siendo intachable en tu respuesta, fijo que te deja pallá. Normal.

Pero es que, siendo fríos y prácticos... un embarazo no deseado se quita de en medio por 300 euros, o gratis dependiendo de dónde vivas (en Navarra ni lo sueñes). O bien se tira palante y bueno... de entre todo el espanto, el susto, el horror y la jodienda... sale un crío. No un cáncer, vaya. Un guaje. Un guaje que, aunque no buscado, se sobreentiende medianamente querido y asumido, ya que se ha decidido que nazca. O sea, que no le deseo a nadie un embarazo a disgusto, pero no es el fin del mundo (como pueden probar cienes y cienes de chiquillos que llegaron de ese modo).

Es decir, teniendo en cuenta esas dos opciones (o una intervención o un niño), por qué puñetas sigue siendo el bombo el mayor terror de tantos padres????? Y es que lo sigue siendo, no nos engañemos. Lo verbalizan así. Se quita hierro a cosas mucho más jodidas!

Repito que no quisiera que mi descendencia se viera en tal cristo, pero tengo clarísimo que prefiero un bombo que un sida, un navajazo, un niñato alcoholizao, cocainómano o en la trena por quemar vagabundos. Clarísimo lo tengo. No se puede abortar un sida, ni se convierte luego en un bebé rosa.

Pero resulta que hablas con la peña y siempre la misma murga. No, a mi niña que no se la follen, a ver si le van a hacer un bombo y me muero. Me alucina, porque muchos de esos padres ríen a sus guajes otras "gracias". Como que no den palo, o que les falten al respeto, o que sean una piara de gochos sin desasnar, o que vomiten la bilis cada finde. Eso da igual, o al menos es "menos malo", parece.

Igual por eso preocupa menos lo que folle el niño y cómo folle. Total, la barriga no se la pueden hacer. Ya. Pero la venérea galopante o el sidazo lo pilla igualito, señores. Y el hígado se le jode lo mismo. Y si se pega un hostión en coche se queda parapléjico igual, o mata a tres personas lo mismito. A lo mejor estoy mal informada y eso sólo les pasa (también) a las nenas.

Lenka dijo...

Otro detalle que me llama la atención. Los padres andan en un sinvivir temiendo que a sus nenos les pase algo. Siempre. Que se junten con "mala gente", que alguien les dé droga, que alguien les incite a beber, o a follar, que alguien les pegue, que les maleen, que les lleven por el mal camino. Porque resulta que siempre es alguien. Los hijos de uno son indiscutiblemente inocentes. Los cabrones son siempre otros (parece que nadie piensa que esos otros también son hijísimos de alguien).

Entiendo el miedo, claro. Entiendo que se sienta miedo ante la posibilidad de que a un crío le pase algo malo. Y por desgracia no es tan raro que ocurra. Te pueden apalizar en el colegio, apuñalar por un tropiezo, robarte hasta los calcetines, pasarte por encima en un concierto cual rebaño... entiendo que algunos padres fantaseen con la idea de envolver a sus críos en papel de burbujas.

Pero no es curioso que a nadie se le ocurra que su hijo puede ser el cabrón, el que se malee solito y malee a otros, el que haga daño, el verdugo?? Quiero decir que he oído miles de veces comentar el temor de que nos violen a nuestras niñas, pero nunca he oído a nadie decir: "mira que si mi Kevin es uno de esos que anda abusando de las chavalas..." Eso nunca. Y repito, los cabrones son hijos de alguien.

Si tengo una hija y alguien la viola, no sé ni qué se me pasaría por la cabeza. Ahora bien, lo que está claro es que no habrá sido culpa de ella. En cambio me parece mucho más atroz pensar en un hijo que viole. Ante eso sí que me quedaría devastada y sin armas. No sé si levantaría cabeza. Y tal como va la peña de emborricada, me parece tan posible lo uno como lo otro. Pero eso nunca lo pensamos. Supongo que nadie piensa que, entre otras cosas, hay que educar a los críos pa que no sean verdugos.

Creo que esto me da pa una entrada...

Remolina dijo...

"Pero no es curioso que a nadie se le ocurra que su hijo puede ser el cabrón"

Hombre, eso de a nadie...Yo he hablado con muchos padres y a lo mejor no todos, pero para muchos, entre los que me incluyo, te aseguro que ese es otro de los mayores temores, que mis hijas salgan unas hijas de puta redomadas. Y en base a eso las intento educar.

"tengo clarísimo que prefiero un bombo que un sida, un navajazo, un niñato alcoholizao, cocainómano o en la trena por quemar vagabundos. Clarísimo lo tengo." (Esto de no poder citar es una jodienda, je, je).

Joder, y yo. Eso se cae por su propio peso. Estamos hablando de salud, drogas y violencia, vamos,creo que esas cosas están a otro nivel muy superior al de un embarazo. Pero sigo diciendo, como creo que ya he dicho, que un embarazo no deseado no es la mayor de mis preocupaciones, pero sí es una preocupación importante y te aseguro de nuevo que no tiene nada que ver con la honra.

Lenka dijo...

Y no dudo que así sea en tu caso, Remolina, es que no estoy personalizando. Al revés, generalizo. Que es una cosa tela peligrosa, pero aquí, entre colegas, creo que se nos permite.

"Que no me la preñen" es el clamor que repiten cienes y cienes de padres y madres jovencísimos y modelnos, que se tienen por la leche de progres, abiertos y superaos. Te lo aseguro. No digo que sea el único temor, ni que sea el principal para mucha gente, pero sigue estando a la cabeza del ranking para mogollón de progenitores. O al menos eso es lo que parece, ya que es el temor que verbalizan constantemente.

A poco que escarbes en ciertas cosas (por qué no habláis de sexo, por qué le montaste un cristo cuando encontraste condones en su bolso, por qué un castigo tan jevi por llegar media hora tarde, por qué no la dejas irse de acampada con los amigos, por qué le fisgoneas los cajones y los diarios, por qué le pones a parir la ropa, por qué esto y lo otro) siempre, siempre sale el tema de follar. Siempre. Siempre que hablamos de niñas, ojo. Con los chicos el tema de los condones, las novietas, las juergas, las acampadas, el salir de noche... todo eso está más asumido y hasta se festeja y se aplaude.

No seamos falsos. La mayoría de padres y madres de este bendito país presumen si su niño es mono, si le llaman muchas crías, y más de un orgulloso progenitor suelta perlas del tipo: "este? Un vivalavirgen!! Anda con unas y con otras! Sabe más que los ratones coloraos, este. El otro día andaba por el parque de abajo morreando con una que le sacaba dos cabezas y estaba pa mojar pan. Cada dos por tres tengo que meter una caja condones en el armario del baño, chico, porque vuelan! Un fiera, mi niño!!"

El único padre que conozco que presumía de hija sexualmente activa y tirando a pendón, es el mío. El único padre al que (con 15 años o con 30) podías decirle cosas del tipo: "joer, ayer me ligué a un vikingo de dos metros que ni te cuento la nochecita", es el mío. Daba exactamente igual si se lo contaba yo, o mi hermano. A ningún otro he oído comentar que su niña anda con este y el otro, que se los lleva de calle y que debe ser una fiera. Nunca.

Así que, lo siento, pero no me queda otra que concluir que, aunque parezca imposible, todavía queda mucho rollo machista y mucho tema de honra pisoteada. Vale que ahora no se echa de casa a la niña promiscua, pero jode. Molesta. Se pasa por alto. Es tabú, no se quiere saber. No se asume ni de lejos como se asume si es varón. Vamos, ni de coña.

O sea, que rápidamente nos aferramos a la idea de que el temor por el preñe es, sobre todo, porque es la niña la que lo asume en primera persona. Pero no creo que sea sólo eso. Hay más. Cuando tantos padres (la mayoría) verbalizan el miedo al embarazo infinitamente más que el miedo al sida (cosa que puede pescar un varón perfectamente) me temo que la cosa encierra puro machismo. Puro yuyu a que, sin más, la niña folle. No consigo verlo de otro modo.