martes, 23 de marzo de 2010

Darte tu merecido


Pocas cosas me producen mayor vergüenza ajena que ver a uno de tantos tarados acudir a cualquiera de los shows buscatalentos tan de moda últimamente y hacer el ridículo. Esa clase de peña de la que te preguntas: "pero, no tiene familia o amigos? Nadie que le diga que no vale pa esto?" Es ya un clásico en la tele, esa interminable parada de los monstruos. Se dan varios formatos, del caza estrellas al corrillo maledicente, pero es lo mismo. Unos se dan más pisto que otros. Puedes renunir una banda de aspirantes a ídolos o invitar a plató al patético de turno (cantante, actor, pitonisa, poeta, lo mismo da), y partirte el eje a su costa. No sé por qué, pero eso mola. Lo insólito del asunto es que haya tantas personas (con talento e incluso sin él) que insistan en merecer una oportunidad.

Merecer. Un verbo curioso. En realidad todos creemos merecer algo. Si no todo cuanto deseamos al menos una parte significativa. Lo merecemos, por supuesto. Y se nos tiene que conceder. No hace mucho lo comentaba con una amiga. Nos empeñamos en que merecemos las cosas y nos hundimos cuando no salen bien. Pero qué es lo que nos hace creer que merecemos? Qué tenemos de especial como para merecer cosas? El hecho de poseer una cualidad, un don incluso, ya nos cuelga la etiqueta de "merecedor"? Por qué? En base a qué? Como escribo bien (o eso creo yo) merezco ser una novelista de éxito? Bien, puede que lo merezca así en crudo. Pero por qué yo? No hay otros mejores? No puede ser que no sea en realidad tan buena, o que lo sea pero no guste? Obviamente puedo luchar para conseguir tal meta, pero nada me garantiza alcanzarla. Nada. Puede que verdaderamente tenga talento, pero quizá no tenga suerte. O no encuentre el modo. En fin. Es como para enfadarse con el mundo y con la vida, empecinada en que se me debe algo? No es más sencillo asumirlo, cambiar de esquema (en lugar de permitir que al caerse él se me caiga el mundo entero) y vivir?

Hay variables que controlamos y otras que no, llámense azar, destino, dios, oportunidad o lo que guste. Pasar por alto ese detalle me parece una temeridad. O pura candidez. Por qué a mí, decimos con mucha frecuencia. Anda. Y por qué debiera pasarle a otro? Quién lo merece más o menos que tú? Quién decide tal extremo? No es justo, decimos. Nadie dijo que lo fuera. Merezco esto, no merezco lo otro. Quién merece qué? Qué le debe la vida a cada cuál? Es que no funciona así. Es que la vida no entiende. La vida, ya lo dijo la gran filósofa Marisol, es una tómbola. Básicamente no distingue, y le importa todo un pijo. La vida reparte papeletas y lo mismo te toca el gordo que un cáncer. Qué merecías más y por qué razón? Claro, todos diríamos que merecemos el premio, pero nunca el dolor. Pero es que las reglas no son esas. No hay reglas. Nunca las hubo.

Nos han malcriado mucho y nos han incapacitado para enfrentar la decepción. Nos han vendido que la vida es una madre amorosa incapaz de hacernos pupa, un cuento de Hollywood, todo saldrá de perlas porque yo lo valgo. Nos lo hemos creído. Y aquí estamos, como pollos sin cabeza, tullidos en las barbas de la Gran Putada Cósmica. No hay derecho. Yo lo merecía. Que alguien me compense por esto. Por qué aquella sí y yo no? Yo lo quería! Ahora me enfado, me deprimo y no respiro. Yo no puedo, que alguien tire por mí, que alguien me etiquete, me medique y me dé la fórmula. No hay fórmulas tampoco. Toca vivir y pagar la cuenta. Es así, para bien y para mal. Encájalo con arte.

26 comentarios:

Lenka dijo...

Lo prometido es deuda, Juan. Esta la tenía pendiente hace tiempo. A ver qué me contáis.

;)

Kaken dijo...

Buff, da para tannto¡¡
Ya te comentaré, que es tarde...
Y has visto los cerezos???
Bes¡

Juan dijo...

Perfecta Lenka. Perfecta. Muchas gracias por ofrecernos esta magnífica entrada.

Comentaré cosas, porque hay mucha tela que cortar, pero ya te digo que serán para darte más razón y razones.

Un abrazo

Sra de Zafón dijo...

Merecemos "que nos suceda" todo lo mejor, todo lo que nos apetece y todo lo que no nos haga sentirnos decepcionados. Como si ese "que nos suceda" no dependiese en la mayor parte de nosotros.
Creo en la suerte, en el azar que nos mantiene vivos en esta motita del univierso hostil en el hermos conseguido estar vivos, pero no creo en el destino, por más que a veces me parezca leer sus cábalas entre signos de intuición y deseos o miedos.
Creo en la suerte y en la responsabilidad para mantenerla.

Escurrimos la responsabilidad a todos los niveles. No somos escritores o cantantes de opera conocidos porque el mundo es así, y es muy dificil, pero no nos paramos a mirar a los talentosos que han prescindido de tener comida cada día para serlo y el tiempo empleado en conseguirlo. Cada vez padecemos más cánceres y seguimos fumando, bebiendo, comiendo fatal, y manteniendo las fortunas de los fabricantes de productos tóxicos a cuenta de nuestra vida, mientras pensamos en la mala suerte que hemos tenido, ya que a otros que hacen lo mismo que nosotros aún no han enfermado.
No hacemos ejercicio y nos quejamos de la buena forma física que tienen otros.
No cultivamos buenas relaciones personales y nos quejamos del mal rollo que los demás tienen con nosotros.
No compartimos la vida con las personas que más nos gustaría,(las putas obligaciones sociales y familiares) y nos quejamos de la mala vida que llevamos.

Ahora mismo tengo un amigo que lleva en un curro que no le gusta más de 10 años, él se siente un artista, pero en estos 10 años jamás ha hecho el esfuerzo de hacer cosas y sacarles rendimiento económico, (quiere vivir de ello pero no hace nada para conseguirlo) y cada vez más le oigo quejarse de las mierdas que hacen otros... En fin... ¿Quién soy yo para merecer esto? me parece una frase que resume el absurdo, porque mientras le ocurre a los demás no solemos hacernos la pregunta.

Esto da para mucho, asi que ahora lo dejo aqui y ya volveré con más tiempo.

Besos, Lenka

Juan dijo...

Creo firmemente que solemos tener lo que nos merecemos (al margen de la buena o mala suerte, que también existe). Lo que sucede es que tenemos una visión distorsionada de nuestras capacidades, actitudes y de lo que hacemos. Somos poco realistas.

Y también falta mucha autocrítica. Es más cómodo echar la culpa a los demás que sentarse a pensar porqué nos suceden repetidamente ciertas cosas. Si no le caemos bien a una persona, puede ser por cientos de razones y es posible que nosotros no seamos responsables. Pero si le caemos mal a casi todo el que nos conoce, habría que hacer más de una reflexión.

Con los hijos sucede muy a menudo. Veo cantidad de padres que, desde el principio, te das cuenta que lo están haciendo de pena. Dan todos los caprichos, no les ponen límites y, al cabo de los años, se quejan de lo malísimos que son sus hijos y de la mala suerte que han tenido ellos y la buena suerte que has tenido tú.

El paternalismo es muy malo a todos los niveles. Estamos construyendo una sociedad cada vez más libre pero menos resposanble. Las autoridades se afanan en llenar de derechos nuestras vidas y en hacernos cada vez más dependientes. Y los derechos están muy bien pero cuando se acompañan de deberes. Y tener una seguridad está muy bien, pero no un paraguas que te resguarde siempre de todo.

Lenka dijo...

Es que ese suele ser el quid, pero tampoco quería alargarme como hago siempre. Mejor dejarlo para comentar entre todos.

Cierto que hay cosas que no podemos controlar, esas cosas que cada cual llama como quiere (suerte, dios, destino, equis). Por qué el sanote que no fuma, no bebe, hace ejercicio regular, agarra un cáncer?? Coño, qué injusto, qué paradoja más fea. No es justo, no hay derecho. Claro. Nunca es justo que a las buenas personas (máxime si se esfuerzan en evitar ciertas cosas) les pasen igualmente. Ya. Pero ahí está lo de la Gran Putada Cósmica. Que no controlas todas las variables ni queriendo. Y que a la vida le da lo mismo si eres bueno o un cabrón. No distingue.

Lo suyo es saberlo, tenerlo claro, contar con ello. La lucidez esa de la que suele hablar Reverte. Saber que hay unas reglas (que no son justas) y que no te queda otra que jugar con las cartas que te salen, vivir, encajar, sonreír, asumir y pagar la cuenta. Suena pesimista? No lo es, en realidad. Es, o intenta ser, realista. No es un "no hay modo de evitarlo, qué horror". Es un "así son las cosas, asume lo que no puedas cambiar, cambia lo que puedas y trata de ser muy feliz con ello".

Porque es que otras variables sí las podemos controlar, pero no nos da la gana, no tenemos narices, nos da pereza o no sabemos cómo. Geniales los ejemplos que pones, Chusa. Yo fumo y sé lo que eso implica. Si mañana me cae un cáncer de pulmón, con qué jeta me pongo a clamar que no es justo y no lo merezco?? No lo merezco en el sentido del castigo bíblico, ni yo ni nadie (nadie, sí, porque nos alegramos cuando un dictador muere enculao por un obús, pero no somos nadie en realidad para juzgar que lo merecía. Lo que pasa es que es humano alegrarse ante esas cosas, por jevis que sean, como es humano lamentar la propia suerte o la de otros a los que queremos).

Hay variables que sí podemos controlar, pero siempre es más fácil excusarse de mil maneras y culpar a la vida, a otros, al destino aciago. Es más fácil eso que bucearse, buscarse fallos, admitirlos, tener las pelotas de cambiar cosas, tirar palante. Reconocer que tomamos decisiones, coño, y no siempre acertamos. Es más, a veces erramos de buena fe y otras veces somos tan jamelgos que SABEMOS que estamos obrando mal y pallá vamos como los mihuras. Ahí sí que lo honesto es cerrar el pico, aguantar los palos y pagar la cuenta.

Ayer una amiga me cuenta de una mujer que se ha valido del engaño para "cazar" a un tío. Imaginaos la historia. Cuando todo termine mal (y terminará mal, casi fijo), os parece que cabe la lamentación del "no merezco esto, no es justo"? Tiene derecho a quejarse una persona que manipuló a otra, que en aras del "amor" fundó una relación y un futuro común en el engaño??? Acaso no sabe que ha obrado mal? Un huevo. A todos nos alcanza el melón para comprender que el amor, el respeto, la honestidad se dan de leches con la mentira, la trampa y la manipulación. Eso no es amor ni de lejos, es mi capricho, mi necesidad, mi empecinamiento egoísta, mi "yo me lo merezco y lo tendré sí o sí". Encima cuando obramos así no tenemos las pelotas de, si nos sale mal, dedicarnos un sonoro y sincero "toma pol culo, lista". No sabemos encajar, ni asumir con elegancia. Hiciste trampas pa ganar, jódete si pierdes. Así va el juego, no me digas que no te habías enterado, prenda.

Pero no, incluso jugando sucio asumimos que teníamos derecho a ello, que merecíamos cumplir nuestra voluntad por encima de las de otros, que el malo es aquel que nos niega el capricho. Somos así de mezquinos. Con nosotros y con los que nos rodean. Es patético y es infantil. Sin más.

Katha dijo...

Pues sí, el problema es la falta de cultura del esfuerzo. No se merecen las cosas, uno se las "gana" con su esfuerzo, dedicación o lo que sea.

Yo intento convencer a mi hijo de que en este mundo no siempre se consigue lo que se quiere. (lo cual con un niño pequeño cuesta ponerse firme a veces y aguantar algún que otro berrinche). Como muestra un botón: los juguetes "se los gana".
Ahí llega la abuela con el "pobre niño...". Ni pobre niño ni gaitas, cuanto antes lo vaya pillando mejor para él. Yo haré lo que esté en mi mano para que no sea un "ni ni".

Katha dijo...

Lo del cáncer... más que una lotería, me temo que tiene causas genéticas, además de las ambientales o de estilo de vida. Terribles las predisposiciones que van escritas en nuestros genes. Son predisposiciones, pero ahí están, escritas desde el inicio.

Lenka dijo...

Claro, y contra esas cosas no se puede luchar. No es una variable que controles, muchas veces ni siquiera cuando llevas una vida sana y todo eso. Y así son las cosas, es genética. Nada que ver con merecer o no.

Sí es lo que parece dijo...

Menudo tema, tengo tanto que decir y me expreso tan torpemente, que no se ni de qué manera empezar.

Sí, yo también he caído en aquello de por qué a mi? y en el dejarme arrastar por pensamientos acerca del destino (sobre el cual hice un post)Dios, la suerte.... Mi madre hace ya 7 años que le detectaron un cáncer de mama, siempre ha llevado una vida sana, acudiendo a sus revisiones...y en este caso fue por culpa de un error médico. Por qué a ella? y, por qué no? Hace un año a mi hermano le detectaron un tumor del cual aún anda recuperándose....por qué nos ha pasado esto? qué hemos o han hecho mal? Ante esto no hay respuestas y tras un tiempo de rabia contenida y enfado con la vida en general. Me paro, reflexiono y llego a la conclusión de que las cosas suceden simplemente porque deben suceder, la vida trata peor (o eso creemos) a unos que a otros y no sigue reglas algunas, pero sí que en cierto modo, está en nuestras manos manejar esas cartas que nos vienen, saber jugarlas....como por ejemplo en mi caso: tengo papeletas para sufrir esa dichosa enfermedad, asi que juego mis cartas lo mejor que se, revisiones más frecuentes que el resto de la gente, llevar una vida medianamente sana, y no vivir con el miedo a la espalda, dicen que el optimismo y buen carácter ayudan mucho. Si me toca (más de lo que me ha tocado) pues nada no me preguntaré por qué a mi? puesto que si me tocara la lotería tampoco me preguntaría por qué a mi?.

Me consuelo pensando que llevo 7 años disfrutando de mi madre, que cada día que pasa junto a ella es un regalo y que otros/as desgraciadamente no han tenido la misma suerte. Que mi hermano es joven y fuerte y que nos quedan muchas cosas por compartir.

Pero una cosa que me saca de mis casillas es esa gente que anda continuamente quejándose de sus vidas, lamentándose por los rincones por minucias, por cosas que verdaderamente no son importantes o al menos no tan importantes como otras, claro que para cada uno su problema es el peor,...

Por otro lado Lenka coincido contigo en que determinadas personas se forjan sus estrepitosas caídas, si tu fuerzas una situación, como la de "enganchar a un hombre" a base de engaños, eso jamás podrá acabar bien, luego no vengas lamentándote. Si los cimientos no son sólidos, se acaba derrumbando todo. En estos casos digo lo que mi madre: lo que mal empieza, mal acaba

En fin, que como apunté al principio este asunto da para mucho y que desde luego tu enfoque y manera de expresarlo me han encantado.

Saludos a todos

Lenka dijo...

Chapó, Síes. Es que es normal, quién no se ha quejado nunca?? Somos humanos y sufrimos, y nos cabreamos. Normal, lo hacemos todos. Pero no podemos anclarnos en eso, no sirve de nada. Es lo que tú dices. Por qué a mí? Como si lo mereciera más el vecino...

Y, efectivamente, a que cuando nos toca algo bueno no decimos "por qué a mí"?? No, claro. Encima los hay que se ponen bobos con el cosmos y le chillan un "menos mal, ya iba siendo hora, que merecido me lo tengo!!!" Ayns. No mentes la bicha...

Lo más penoso es oír a gente quejarse por mongoladas. Todos caemos en eso alguna vez, pero normalmente la vida nos pone delante a alguien que es un ejemplo de superación, y salvo que seamos unos completos imbéciles se nos cae la cara de vergüenza, aprendemos la lección y pensamos: "pero cómo me atrevo a quejarme???"

Hay que superar esa fase normal de cabreo supino y tirar palante. No queda otra. Y es que, además, la actitud que se tome es medio camino hecho, la verdad.

Haces pero que muy bien no fiándote de las cartas. Perfecto, no les des ocasión de hacerte un full. Sin miedos pero atenta. Es lo más sabio que se puede hacer. Espero de corazón que no te toque la papeleta y que disfrutes muchísimos años de vida tranquila con tu madre y tu hermano.

Sí es lo que parece dijo...

Gracias por tus deseos y tus palabras, espero seguir contandoos muchas cosas, todas buenas o al menos divertidas de las historietas que nos pasan en casa, que a veces parecemos salidos de una serie. ;)

Y al hilo de lo que decías, yo nunca he sido muy quejica (de adolescente) pero ahora ante problemas de verdad, nunca se me ocurríría quejarme de como tu dices de mongoladas, y ahora me arrepiento de ir lamentándome porque era todo un drama para mi, no tener viaje de fin de curso...la vida te enseña lo que verdaderamente es importante y qué rabia me da que algunos se resistan a aprender eso.

Muchos besos

Lenka dijo...

Ay, Síes, pero es que (sobre todo a ciertas edades) todo se te hace un mundo. Que no te dejaran ir un sábado a la disco era poco menos que una tragedia griega. Claro, con qué lo ibas a comparar?? Con levantarte a las cuatro de la mañana para ir a buscar comida a un basurero?? Es que o bien ni sabías que aquello existía o te sonaba muy marciano. Con los años (salvo que seas lerdo integral, que también los hay) aprendes a mirar un poco alrededor y ves que, ya sin irnos al extremo del basurero, aunque exista, hay cosas muy serias en tus narices.

Yo siempre me acuerdo de la niña bien del insti que lloraba y llamaba zorra a su madre porque no la dejaba ir a la pelu más que una vez por semana (a los 16 años! Tengo yo el doble y voy cuando tengo una boda!!!) mientras otra compi no tenía dinero pa ir al cine porque a su padre le habían congelado el sueldo. Creo que fue de las primeras veces que salté como un puma ante algo que me pareció grotesco y casi obsceno. Me puse como un mihura. "Pero tú de qué vas? Eres tonta del culo o te lo haces? Anda y mira un poco cómo vive mucha gente, anormal, que eres una jodida privilegiada! A mí no te me quejes por gilipolleces, que tengo mejores cosas que hacer!!"

(Es que me acuerdo y me cabreo todavía)

Y si al menos la penca aquella hubiera madurado con los años... pero no, pa qué. Sigue siendo la mismita. Afortunadamente pa mis nervios ya no me trato con ella desde poco después de aquella bronca, pero como mi ciudad es un pueblo grande y todos se conocen, cada poco me llega alguna de sus hazañas y créeme que es triste. Una tipa que lo tiene TODO, pero claro, todo lo material. Y sí, es muy guapa y muy inteligente (académicamente hablando). Pena que de lista no tiene nada. Se ha empeñado en ser una mermada completa y una mártir. Y, curiosamente, lo combina todo con unos aires de Condesa de Romanones muy curiosos. Todo un personaje, la pava. Una pera en dulce pa cualquier psicólogo.

Lo asombroso es la cantidad de peña que es así toda su vida. Pero toda, toda. Coñe, una de mis abuelas, sin ir más lejos. Mira que la adoro, pero las cosas como son: además de rezar y quejarse por todo, no sabe hacer nada. Quejarse, llorar y ponerse enferma son sus ocupaciones favoritas y su modo (supongo) de sentirse buena (se gana el cielo con todo lo que sufre) y de reclamar atención. Pena que se lo consintieron siempre, y a ver quién la cambia ahora con más de 80 años. Y oye, qué pena. Una vida dura en la infancia y la juventud (como casi todas en aquellos tiempos) y tremendamente cómoda y apacible desde hace más de 40 años. Una mujer que (con guerra, posguerra y toda la pesca) enterró a sus padres ancianos. Que jamás se vio desvalida en nada (no como mi abuelo, huérfano y currando desde los 9 o 10 añitos, pasándolas perras y enfermo crónico desde hace siglos), y es ella la que se queja y no sabe disfrutar la vida. Qué triste, no?

Juan dijo...

Pues yo no recuerdo haberme quejado de nada que me haya sucedido. Cuando creo que han cometido un atropello conmigo, no he perdido el tiempo quejándome si no que he luchado para salvaguardar mis derechos.

Y me han sucedido muchas cosas y malas y he tenido, como todos, mi ración de mala suerte. Pero he preferido, cuando hacía falta, cambiar la mala suerte por el menor daño posible.

Y cuando he metido la pata, y también la he metido muchas veces, he intentado reparar el daño y he pedido perdón de corazón.

Siempre me ha gustado la dicotomía acción-reacción. Explica muchísimas cosas de las que nos pasan y da sentido a cuestiones que a veces parece inexplicables. Hay gente que tiene muy claro que es lo que quiere de la vida y como debe actuar en cada momento y se rige por sus principios. Está siempre actuando, en acción.

Por contra, los hay que siempre reaccionan ante lo que les pasa. No tienen sujetas la rienda de sus vidas sino que van parcheando ante lo que les sucede, sin ton ni son, y reaccionan dependiendo del estado emocional en que se encuentran en ese momento. Van sin un camino, sin un rumbo. De esta forma, se van encontrando continuamente con problemas, simplemente porque no los previenen, no se adelantan a ellos, hacen las cosas sin pensar en las consecuencias y después, cuando las consecuencias se presentan, porque siempre se presentan, en vez de cambiar se limitan a quejarse.

Una frase de Reverte que me encantó fue cuando dijo en la cena algo así como que las novelas no se hacen con anécdotas, si no con puntos de vista. Pues la vida se construye así, no con anécdotas, no reaccionando ante las miles de cosas que nos suceden, sino teniendo muy claro tus puntos de vista y actuando en consecuencia.

No sé si me he explicado bien.

Lenka dijo...

Perfectamente. A mí también me encantó esa frase del Jefe.

Y me ha encantado la tuya de: "hay personas que actúan y personas que reaccionan".

Me la quedo.

Rogorn dijo...

"Como escribo bien (o eso creo yo) merezco ser una novelista de éxito?"

Pues sí. Así que ponte. Porque yo también lo creo.

Lenka dijo...

Jajajaja, qué tío. Siempre pendiente del detalle. A ver, lo merezco y no lo merezco. Como cualquiera que escriba medio bien. Menos que otros que escriban mejor y más que otros que escriben como el culo y aún así, publican libros. Pero en el fondo todo eso da igual. Se puede lograr o no, nada te lo garantiza. Como digo en la entrada, incluso con el talento te puede faltar la ocasión, la suerte, el momento, un padrino, la casualidad... lo que sea.
Es una de esas cosas que si consigo celebraré con alegría, y si no consigo me dará igual. O no exactamente me dará igual, pero no lo consideraré un fracaso ni un drama. Porque sé que las cosas funcionan así, que es lo suyo intentarlo, pero que nada te garantiza el éxito en absoluto y nadie te lo debe.

Juan dijo...

Vales para escribir pero, de momento, no te mereces ser escritora. Me da la impresión que no te lo crees. Sabes que eres buena pero no te lo crees. Tienes como una especie de miedo escénico.

Y un sueño así comienza por la primera página y no para hasta la última. No importan los meses o años que tardes. Después tocará ir de editorial en editorial.

Publicarás o no. Ganarás dinero o no. Pero sólo entonces serás escritora....y seguro que de las buenas.

Lenka dijo...

Pues creo que es mucho más complejo que eso, Juan. O no, más raro. Sí que me lo creo, lo he creído siempre. Desde muy niña comprendí y asumí que se me daba bien escribir con la naturalidad con la que asumí que se me daba mal pintar. Igual que sé que canto de puta madre y tengo un oído prodigioso, pero soy nula pa las mates. Sin embargo siempre he sentido una timidez patológica a "que se vea".

Cualquier amigo te dirá que es muy difícil que me arranque a cantar incluso entre amigos, salvo que cantemos todos juntos y "no se me note mucho". Ni borracha entraría en un karaoke. Y el caso es que sé que canto bien, estuve en coros de niña (entonces no me daba ningún corte, bendita infancia) y cuando estoy sola me doy auténticos recitales.

A la hora de escribir, no tengo el menor problema en exhibir mis ideas o cualquier aspecto de mi vida, por íntimo que sea. Y ya ves, con las cosas "de ficción" lo paso peor. No tiene el menor sentido para mí. Es como si hablar de mí no me costara nada y exponer un relato me pareciera más... "desnudarme". Qué cosas! Los pocos que he colgado por aquí me han costado, créeme. El que mandé a la radio y recibió estupendas críticas lo mandé con pseudónimo.

Mira si soy rara que tuve un grupo de teatro y no me costaba nada subirme al escenario a actuar, pero no quería admitir que los textos eran míos!!! Decía que eran "del grupo" y mis amigos me pegaban la bronca por ello. Yo misma no lo entiendo.

Me ENCANTARÍA haber sido escritora en el siglo XIX, sin foto en la contraportada, con pseudónimo, sin que nadie supiera que soy yo. Eso sería... buf, un sueño!!!!
Pues contra esa neura estoy luchando todavía.

Juan dijo...

Es lo que te comentaba Lenka: miedo escénico. Saber que eres buena, pero no creértelo. Esta frase sé que parece una contradicción, pero no lo es, o por lo menos, no encuentro palabras mejores.

A mí me ha pasado que sabía que era bueno en algo pero me daba terror "demostrarlo". Un buen día me dí cuenta que en realidad no era más que el miedo que, al mostrar en público lo que hacía bien, se demostrara que estaba equivocado y que no era en absoluto bueno en lo que creía serlo.

Jajajajaja, no sé si lo he embrollado más o si se me entiende mejor.

Lenka dijo...

Te entiendo, pero lo curioso del asunto es que yo nunca jamás he recibido una "mala crítica" por cómo escribo o cómo canto. Al contrario, siempre cosas positivas. Y de hecho ya te digo que sé que no se me da mal en absoluto, son cosas que puedo hacer bien y lo sé. Pero de todos modos me da una vergüenza espantosa.

Sabes qué sí creo que es? Miedo a parecer... pretenciosa? No, no es la palabra. Miedo a parecer vanidosa. A que parezca que estoy alardeando. La mera idea me pone del hígado. Encajo mejor las críticas que los cumplidos. Qué tontería, no? Se supone que a todos nos gusta que nos refuercen positivamente, y es bueno para la autoestima y todo eso. Pues yo lo llevo fatal. Nada, que soy rara.
XD

Rogorn dijo...

Pues me temo que para todo lo que haga falta un público se requiere un componente de "pues sí, lo que estoy haciendo es interesante, y mirad pacá, y estad atentos porque yo lo valgo". Y para llegar al "y me vais a pagar por ello", se necesita su poco de morro, o mejor, confianza. Que no es exhibicionismo (salvo que sea eso lo que se vende). Sin eso, me temo que no te van a sacar a bailar nunca.

Juan dijo...

Miedo a parecer presuntuosa. Vanidad.

Hemos tenido suerte que no le sucediera lo mismo a Van Gogh, Cervantes, Velázquez, Dalí o Tolkien.

La vanidad fatua es una cosa y el orgullo de hacer algo bien es otra bien distinta Lenka.

Quizás deberías de mirarlo desde otro prisma: GENEROSIDAD al compartir lo mejor de tí.

Lenka dijo...

Hala, hala, bronca!! Jajajaja, pues sí, supongo que tengo que aprender a verlo de otro modo. No sé de dónde me sale esa manía de mezclar la confianza con el miedo a parecer presumida, supongo que a casi todos nos dicen que está feo alardear y luego ya tenemos caer en eso incluso cuando no lo hacemos. No sé.

juaneg dijo...

Seguro que dentro de unos tiempecillos me aburriré o no pero hace tiempo que no leía nada tan divertido. Me hace reir el descaro de las palabras. De nuevo algo nuevo que ya conocía,siempre es juntar palabras ,a veces te quedas lanzado hasta el final y otras al tercer renglón, plas Esc.
Gracias por dejarnos leerlo...me pasaré a ratos.

Pasaba por aquí dijo...

¡Por fiiiiiin! Media hora que llevo intentando dejar de leer los comentarios y meter el mío, leñe! Pero son todos tan interesantes que me he enganchao y hasta casi se me olvida lo que quería decir. Ah sí! que en eso de merecer o no merecer, miren Vds. que ya no sé qué pensar. ¿Mereceré yo haber tenido la suerte de haber dado con este blog y estar pensando ya la de horas de sueño que me va a quitar? Pues va a ser que sí. Y no pienso darle más vueltas. Y si ha sido cosa de la casualidad? Seguiré mereciéndolo! Y punto.