domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuestionarios en la mesa redonda


Hay un blog, dentro de un blog, dentro de otro blog... y yo, descaradamente, copio al Jinete, leo a Costillo y respondo a las preguntas de Elvira. Y esto cada vez se parece más al universo paralelo, a una matrix dentro de la matrix.

Qué nos hace frágiles? La pérdida. Una anemia. Demasiado frío. No, en serio. Veo diferencias entre debilidad y fragilidad. La fragilidad la entiendo como un estado momentáneo que puede producirse por muchas causas, incluidas las físicas que, obviamente, influyen y mucho en el estado de ánimo. No considero que haya personas frágiles, sino momentos de fragilidad. Estamos más vulnerables, más asustados, menos fuertes para encarar la vida. Por un fracaso, un revés, por una causa real o susceptible de volverse real. Cuando ese estado toma visos de permanencia, me suena más a debilidad. Creo que sí hay personas débiles, quizá porque el miedo o el vacío se han instaurado dominándolo todo. Bloqueo, incapacidad de reconducir su existencia, pánico, resignación, victimismo... caben muchas cosas dentro de la debilidad, pero no son buenas. Creo que todos somos frágiles algunas veces, pero hay que luchar contra la debilidad. O procurarlo. Porque incapacita mucho.

Cómo nos hacemos fuertes? Aprendiendo sobre nosotros. Analizando, reflexionando, sacando partido de lo que nos debilita. No deteniéndonos en lamentaciones, no acomodándonos en nuestra debilidad. Porque, lamentablemente, es tan fácil de hacer que ocurre con demasiada frecuencia. Conozco a muchas personas que hacen de su debilidad un modo de vida. Dependen de manera obsesiva de demasiadas cosas, de otras personas. Hacen de su debilidad la mejor excusa y terminan dominando el chantaje y la autocompasión. Siempre me ha fascinado que personas débiles sean capaces de controlar tan eficazmente a aquellos a quienes necesitan, que tras su en apariencia poco carácter tengan tal facilidad para la dominación. Conozco a muchas personas felizmente acomodadas en depresiones eternas que les procuran mimos, cuidados y ninguna responsabilidad. Esclavizan a todo el mundo y siempre son débiles. Nunca aprenden a manejarse solos. Les es imprescindible la pastilla, el médico, la atención exclusiva de los suyos, la conmiseración de las vecinas. Su mantra es el "no puedo" y jamás lo intentan. Las culpas siempre son ajenas. No es fácil salir de esa rutina de abandono, sobre todo porque, demasiadas veces, quienes rodean a estas personas sienten que tienen la obligación de sostenerlas. Creo que es amor mal entendido. Es consentimiento, es complicidad en la minusvalía emocional de alguien. A veces, el amor exige mucha sinceridad y hasta algunas dosis de hiel. Oír ciertas verdades puede hacernos más fuertes. Sobre todo si las analizamos de verdad y estamos dispuestos a tomar las riendas.

Nacemos o nos hacen/hacemos frágiles? No creo que sea cuestión innata. Muchas personas nacen con aparentes fragilidades, físicas, emocionales o mentales y, en cambio, manejan a la perfección su propia vida. Creo que el entorno es vital. Los miedos, la debilidad, las dudas, todo eso se transmite con enorme facilidad. El exceso de protección, la tendencia al drama, la lástima... creo que son factores muy negativos. Siempre volvemos sobre lo mismo: es necesario dar herramientas para defenderse, para aprender a disfrutar de la vida y, del mismo modo, encarar las dificultades. Para buscar un cierto equilibrio. Me gustaría compartir un caso que me tocó especialmente la fibra. Una vez me hablaron de una mujer cuya hija nació con una deficiencia física. Dicha mujer se pasa la vida lamentándose por SU mala suerte, quejándose por SU desgracia. Imagino lo miserable que se sentirá esa niña por el resto de su vida. No sólo no aprenderá a superar sus dificultades, es que, además, siempre se sentirá inferior, incompleta, defectuosa, y, encima, una carga. Probablemente será muy infeliz. Su madre, tal como yo lo veo, habrá malgastado mucha energía en autocompadecerse. Seguro que a cambio obtiene lástima y muestras de afecto, lo que le parecerá una compensación por SU dolor. Pero quizá sería más útil abrirle los ojos, arrearle un buen meneo y preguntarle cómo pretende que esa niña se quiera a sí misma si ni su propia madre sabe hacerlo.

Qué es lo más demoledor que nos puede suceder? El primer impulso, el más instintivo, me lleva a pensar en pérdidas irreparables, en la falta de seres queridos. Pero conozco a personas increíbles que han sabido reponerse de pruebas durísimas sin perder la alegría de vivir. Así que quizá lo más demoledor sea bloquearse en la tristeza, en el sufrimiento, ser incapaces de recuperar las ganas, el camino, los motivos. No poder extraer ninguna lección (algunas, es cierto, son durísimas de aprender y tremendamente injustas) que nos permita recuperar el control y las fuerzas. Que el sufrimiento gane la batalla y no sea más que eso: dolor inútil.

El amor, sin admiración hacia el ser amado, ¿adónde nos puede conducir? A la decepción, quizá. A que el amor esté cojo. A que se convierta en mera compañía, en rutina, en costumbre. Así al menos es como yo lo veo, aunque cada cual sabrá qué espera de sus sentimientos. Yo necesito admirar a quien amo. No concibo amar sin admirar. Me es imprescindible.

Por los dioses, chicos, a ver si pensáis un poco menos, o un poco más despacio. No hay forma de seguiros el ritmo!!!

15 comentarios:

Sra de Zafón dijo...

Lenka, estoy preparando la cena de mi noche buena one, de este japi year pero no pude resistirme a tu entrada. Me has sugerido muuuuucho. Volveré...
Besos.

Lenka dijo...

Te tomo la palabra. Vuelve, vuelve, como el Almendro!!
;)

Juan dijo...

Joderrrrrr. Otro 10. jajajaja, sí en serio, otro DIEZ como una casa.

¿Cómo diablos te ha dado tiempo en 30 años de vida, llegar al conocimiento tan profundo de las personas?. Qué capacidad de observación primero y de integración después.

Has puesto un ejemplo muy ilustrativo de la mujer con una hija deficiente. Y hay muchos casos así, quizás no tan extremos, pero los hay a patadas. La típica madre sufridora de sus hijos, el típico quejumbroso de su trabajo.

La verdad es que, por mucho que me guste debatir, en esta entrada no puedo debatir nada, sólo hacer una reverencia.

Muchas gracias por regalarnos este tipo de joyas.

Un abrazo admirado.

Juan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kaken dijo...

Lenka, no sé si la mesa es redonda, pero tu comentario es...esférico¡
Me ha encantado.

Estoy de acuerdo con muchos de los comentaristas del blog de Juan, pienso que todos aportan mucho y yo voy tomando nota de aquí y de allá.

Y en esta entrada he visto, además, mucha humanidad por tu parte, no hay nada que chirríe, nada que roce lo más mínimo, hay visión y comprensión sin juicio, ni siquiera sobre la madre que citas (y conozco casos también).

Gracias, Lenka, lo releeré, un bes.

(He sido yo la que he borrado el comenatrio-no corrijo este error en honor a Celadus, Chusas y dem´´as- porque no sabía que aún estaba en terreno ajeno, jejej, sorry)(comenatrio, me entacannnta, jajajja)

Lenka dijo...

Es increíble, pero cada vez que creo haberme explicado mal resulta que parece que es cuando mejor se me entiende. Otra lección aprendida!! Creo que a veces quiero masticar tanto las cosas y ser tan políticamente correcta para que no haya malentendidos, para no molestar a nadie... que al final sólo consigo ponerme farragosa.

Vais a conseguir lo imposible: que aprenda a resumir y sintetizar!! Nadie lo diría viendo la extensión de la entrada, pero creedme que es un progreso. En condiciones normales lo habría desmenuzado hasta el infinito!!!

Juan, qué va, no sé tanto como dices. Y mucho de lo poco aprendido ha sido sobre todo por analizarme a mí. Porque analizar a los otros es fácil, te fijas y hasta puedes sentirte la pera de lista comparando. Pero creo que estoy aprendiendo a no exasperame ni ser intransigente. Con mi genio admito que aún hay muchas cosas que me exasperan, pero intento no caer en el juicio fácil, no creerme tan a salvo de esas conductas que me indignan, ir más allá en eso de empatizar y, aunque no pueda compartirlas, al menos tratar de entenderlas mejor. Eso de ponerse en otros pellejos, preguntarse cómo es que alguien reacciona así o asá ante la vida.

Porque es muy típico eso de pensar: "cómo se puede ser tan ceporro, tan torpe, cómo no le da la cabeza? Las cosas son así, está clarísimo, son como yo las veo!" Puede parecer frustrante que alguien no entienda mis motivos, pero si resulta que yo tampoco hago el esfuerzo de entender los suyos... A lo mejor me reafirmo en lo que pienso, pero al menos es toda una lección de humildad el tratar de comprender, no quedarse en el mero "qué gente más lerda!" Eso no es constructivo ni ayuda a nadie. Al final uno puede sentirse muy superior y ni sabe en qué ni por qué. Ni aprende, ni puede ser útil a sí mismo ni a otros.

Por ahí van los tiros.
Saludos a todos!!

Katha dijo...

Hola Lenka,

Tu entrada me hace pensar mucho. ¿Qué soy en este momento? ¿Débil? ¿Frágil? Tal vez lo primero, tal vez lo segundo, quizás ambas.
Eso sí, yo no chantajeo, no exijo, no obtengo más mimos, no obtengo nada. Tampoco sé si lo espero. ¿Por qué me dejo hundir últimamente y no lucho? ¿He tenido alguna pérdida en mi vida?
Tengo a mi hijo, la mejor lotería que se puede tener: un niño sano. Al menos de momento lo es, y ruego para que lo siga siendo. Mi niño es lo más importante de mi vida y todo lo que sigue excluye a mi pequeño ,que es, con mucho, lo mejor que me ha pasado, lo que mejor que he hecho nunca, y espero, deseo, intento y me esfuerzo cada minuto por ser una buena madre para él.
Pero sí, he perdido cosas, no materiales, de las que no me dejo recuperarme. Entre ellas, siento que me he perdido a mí misma. He perdido temporalmente la ilusión, la energía... Ya no confío en mí, en mis posibilidades. Estoy en un trance de dejar lo que me estaba manteniendo a flote en los últimos tiempos, lo que me servía para rebelarme contra mi alrededor, lo que me ilusionaba y me hacía esforzarme por mejorar. Algo que tenía la ilusión de hacer de forma medianamente aceptable, pero me he dado cuenta de que sigue siendo tan desastre como el resto de mí: el fucsia. Pero no lo dejaré, no voy a dejarlo. Seguiré intentándolo. Puedo que mi vida, mi sino, no sea otro que el de la mediocridad, pero voy a seguir adelante. Como dice mi madre: "con esfuerzo y una caña todo se alcanza". Nuestro esfuerzo, nuestra lucha diaria, es lo que cuenta. El no darse por vencido hasta el último suspiro. No creo ser tan débil, simplemente llevo demasiado tiempo permitiéndome ser frágil y es algo que no puedo consentir ni un minuto más.

En cuanto a lo que comentabas hace varias entradas sobre el pedir o no pedir... He aprendido a no pedir, salvo algunas veces, cada vez más escasas, en las que no lo puedo evitar. Mis peticiones son muy simples, tan sencillas que las necesito casi tanto como el respirar. Pero estoy aprendiendo a no pedir, aunque me esté costando vivir sin esas pequeñas inmensas nimiedades. Tal vez el error sea ese mismo.

Volviendo al origen del comentario. Puede decirse que mi vida ha sido "fácil", que siempre he tenido apoyo, o no, pero siempre me las acabo apañando yo sola y esta vez también lo haré. Sólo que en esta ocasión me está costando más hacerlo.

Este búho está muerto de sueño y aún tiene un millón de cosas por hacer. Creo que empalma noche con mañana.

Besos

Juan dijo...

Los juicios de valor pueden hacer daño. Tocar la imagen del otro puede producir dolor que, además, es innecesario.

Cuando se habla o critica de conductas en vez de personas, la cosa cambia radicalmente. Pocos se van a sentir atacados y se puede establecer un cambio de pareceres enriquecedor.

Hay otro pasito más a dar. ¡¡¡¡Que no te exasperen¡¡¡¡. Jajajajaja. Es posible darlo, en serio, y consiste en hacer realidad tu propio pensamiento. Cuando veo algo que no me gusta, lo separo de la persona. Intento comprender que es lo que le ha llevado a repetir una y otra vez un determinado error. Y si no lo comprendo, da igual, cada uno tiene su propia historia, sus propias capacidades, inconvenientes y barreras. Quizás no pueda ser nunca un amigo, pero al menos intento que yo no sea causa de más dolor para el otro.

Un abrazo.

Lenka dijo...

Uy, con los seres queridos es más fácil no exasperarse, al menos para mí. Acepto y amo a los míos como son, con sus grandezas y sus miserias, y me siento querida también por ser quien soy (y pese a serlo!) Muchas veces lo que me exaspera es mucho más lejano a mí. Ya sabes. Leer en un periódico lo del bárbaro maltrato a un niño, por ejemplo. Ahí me cuesta mucho más el ejercicio de empatizar, porque puedo llegar a imaginar circunstancias, historias personales, pero el por qué último se me escapa, me subleva. Posiblemente es porque, para algunas conductas, ni siquiera hay por qués. Pero sigo en ello, Juan, sigo en ello y seguiré hasta convertirme en un junco ;)

Katha, posiblemente estés atravesando un momento de gran fragilidad. Qué mal nos sentimos entonces, y qué lento pasa el tiempo! Es agotador y no se ve la salida. Si, además, no has tenido una vida fácil, el agotamiento, el desgaste, pueden ser tremendos. Por si te sirve de algo, yo he pasado por años y años de fragilidad y ahora mismo estoy fuera. No creo que haya fórmulas magistrales, pero sí hay pequeños pasitos.

No busques metas demasiado lejanas. Cada día es una lucha y hay que recuperar las ganas. Tienes tu hijo, tu tesoro, seguro que tienes más tesoros cerca. Cada día de vida merece la pena, cada sonrisa de los tuyos, salir a la compra, oler el pan, ver a la gente, fijarse en un cachorro, en si los árboles ya florecen o no, regalarse un libro. Intenta no verlo como rutina. Es magia si decides que lo es. Disfruta de cada momento y cada paso, pueden ser todos grandiosos.

No tiene nada de mediocre estar viva, ser madre, tener amigos, sonreír, dar un abrazo, el fucsia. No pienses que eres mediocre, para nada! Hay mil motivos para ser feliz y si te convences de ello, lo serás. Y no temas pedir, ese fue uno de mis grandes errores. Todos necesitamos cosas y ya está bien de hundirse por complejos. No se es más débil por pedir, no se es egoísta, no se molesta a los demás. Si se sabe pedir y se sabe dar, todo es perfectamente natural y sano. Pide, porque mereces. Y si tú lo crees, es cierto.

No sé si toda esta palabrería te servirá de algo, Katha. En cualquier caso, estás en tu casa y por aquí campa un buen montón de gente encantadora y muy sabia. Y, si quieres, aquí nos tienes. Estaremos muy atentos a tus pasitos. Ánimo. Puedes.

Rogorn dijo...

Ole, ole, una recopilación de grandes éxitos de sus tours por el extranjero. Menos mal, porque así no pierde uno la pista.

Amándome :-) dijo...

Y ya de paso que se pide se practica el recibir; que suele ser más difícil que dar, pero que en el contexto del amor incondicional es lo mismo.

Lenka dijo...

Uy, sobre eso del amor incondicional ya largaré algún día, que la cosa tiene su miga.

Bienvenid@ Amándome!!!

Sra de Zafón dijo...

Lenka cuando vuelva de mi segunda Noche buena y Navidad, te escribiré algo más sobre lo que es para mí la diferencia entre fragilidad y debilidad. He dejado una entrada larguíssssssima y te resumo que para mí Lola es frágil y su hija es débil...al menos de momento.

Besos

Sra de Zafón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sra de Zafón dijo...

j...r!!!! ya estoy repetida!!!!