
A lo que iba. Con esto de la preñez tienes que oír montones de cosas. Todo el mundo se siente capacitado para darte su opinión (respecto a lo que sea: pies cansados o cómo evitar que tus hijos se droguen en el futuro, lo mismo da), criticar tus ideas, aconsejarte o, directamente, ponerte a caldo. Y nunca, jamás, bajo ningún concepto, les parecerá que estás haciendo las cosas bien. Nunca. Si afirmas rechazar la epidural recibirás el aplauso de madres naturisto-furibundas, feministas new age y otras tribus de maternidad radical (muy de moda todo ello), pero el resto del mundo te espetará que estás mal de la olla y eres una masoca. Si eres pasotilla respecto a desinfectar, sulfatar y esterilizar a tus críos y lo que les rodea, unos te mirarán como a una terrorista pútrida y dejada mientras otros te alabarán la sensatez: "venga ya, por dios, acaso no nos criamos nosotros en el pueblo chupando piedras? Y lo bien que hemos salido?"
Si eres partidaria de carretar a los guajes a todas horas y llenarlos de besos, unos te dirán que ole y bravo, sí señora, a la vieja usanza, como las indígenas del altiplano, una cosa natural que te pone en conjunción mística con el cosmos. Otros te espetarán que pareces boba y que así vas a criar niños mimados. Si, por el contrario, defiendes la necesidad de que haya reglas, horarios, cierta disciplina... por un lado te tacharán de madrastrona gélida sin entrañas, mientras por el otro te felicitarán por tu sano empeño en criar niños autónomos. En cualquier caso, tienes que manifestarte. No vale el ir por libre. Ah, no, bonita. Ya me estás diciendo qué método piensas usar, para que yo pueda darme el gusto de criticártelo y demostrarte lo equivocada que estás.
Métodos, señores. Libros de instrucciones. Pa educar. A mí esto me supera. Es que no quiero métodos, ni creo en ellos. Es que paso de clubs. Es que no quiero que nadie me diga cuánto tiempo debo amamantar, ni cuántos gramos exactos de leche en polvo debo meterle a un biberón, ni en qué momento justo debo dejar a mis hijos sin chupo. Es que pienso hacer lo que me salga del higo, con mejor o peor fortuna. Es que tengo pensado regirme por lo que me parezca más lógico o me venga mejor. Porque soy una pasota irredenta. Porque, además, soy terca como una mula y no me caso ni con dios (no me he casao ni con el padre de mis hijos...) Porque soy de las que piensan que los hijos son la cosa más compleja del mundo (en tanto que seres humanos) y, al mismo tiempo, la más sencilla (en tanto que todo cristo los cría desde que el mundo es mundo).
La última que me han contado me tiene loca. Veréis. Tengo una vecina que es flamante propietaria de una farmacia. En dicho establecimiento se venden, entre otras cosas, leches de esas preparadas para bebés. Pues bien, la buena mujer ha perdido la cuenta de las veces que le ha entrado una feminazi en el local exigiéndole que no coloque los botes tan a la vista, que los retire. Porque incitan. ATENCIÓN. Porque in-ci-tan. A qué? A no dar el pecho. Tócate los golondrinos. Y si no puedo dar el pecho? Y si no me sale de las narices darlo? Vas a venir tú a decirme que soy peor madre que tú, faltosa? "Calla, calla, pero no me digas que no te has fijado", sigue mi vecina, "no te has dado cuenta de que en la tele sólo anuncian las leches que son de continuación? Fíjate: de continuación. A que nunca has visto un anuncio que mencione la primera leche, la de los recién nacidos? A que no? Ni de coña, nanay, primero le das la teta sí o sí, y luego ya te dejamos darle la de continuación. Primero mamá y luego también mamá. Te has fijado?"
Y, coño, no me había fijado. Y es verdad. O sea, que no. Que no puedes no dar el pecho. No se te permite tener una deformidad congénita en los pezones (por ejemplo), o que no te suba la leche, o no producir cantidad suficiente para alimentar de forma correcta a tu prole. Prohibido. Mala madre. Y si eso no se te permite, mejor ni hablemos de que seas una frívola y no quieras que se te caigan las tetas, o que te dé pereza, o te venga fatal por tu trabajo, o te resulte incómodo o no te dé la real gana meterte en eso de la lactancia. Ahí ya pasas a ser una desnaturalizada y una criminal. Conste que mi idea es amamantar. Pero vive dios que si no puedo, no produzco lo bastante para dos enanos, cambio de idea, me resulta demasiado pesado o lo que sea, ninguna flower power me va a tocar los ovarios con sus dictaduras. Y es que, al final, es lo de siempre. Libertad para las mujeres!!! Sí, para que hagan lo que yo diga.