
Investigaba yo por internet para descubir cómo se llama el miedo irracional a los peces (ictiofobia, claro, si es que parezco lela) y me he topado con una lista de pánicos de lo más curiosa. Vaya por delante que no osaría reírme de los terrores de nadie, pero de verdad que algunas cosas suenan absolutamente marcianas. Da la sensación de que nos hemos vuelto tontacos y nos encanta que nos etiqueten. Nos chifla padecer alguna rareza. Lo que hasta no hace tanto podía ser motivo de mofa y escarnio ahora es casi una medalla, un distintivo. Algo que te hace original, diferente. Cool. Y es que, además, aunque nos estemos refiriendo a miedos irracionales, los hay que parecen más irracionales que otros, caramba.
Tener miedo a los insectos, o a los espacios abiertos es una putada. Porque es muy fácil que la vida diaria te enfrente habitualmente con dichos miedos. Pero es que hay fobias que implican cosas tan rematadamente raras, improbables o tan fáciles de evitar que te preguntas cómo es que los que las sufren se han dado cuenta siquiera de su padecimiento. O por qué les llega a obsesionar ese temor. Yo tengo pánico a los tiburones desde que me llevaron de niña a ver la dichosa peli. Pero, coño, qué probabilidades hay de que me tope con uno?? Vivo en el norte de España, donde la cercanía de un escualo es cosa extrañísima. Lo peor que me puede pasar es que me tope con un bicho de esos en el canal del National Geographic. Y, por yuyu que me dé, está en la tele. Basta con hacer zapping. Tenerle manía a los tiburones no me afecta para nada. Digo más, ni siquiera tenerle manía a los peces en general (y eso es anterior a mi terror hacia el Gran Blanco). No tendré jamás un acuario. No practicaré el buceo. Y poco más. Sencillo.
También soy nictofóbica. De una manera muy extraña. La oscuridad sólo me asusta si estoy en una casa, en una construcción (no importa que sea grande o pequeña). En cambio adoro la noche y no temo pasearme a oscuras por la calle o incluso por el campo. En espacios abiertos la oscuridad me parece hermosa. No se puede ser más irracional: acaso corres más peligro en tu propia casa si se va la luz que sola en medio del monte?? De todos modos, a la hora de la verdad, no estoy segura de que lo mío sean fobias, ya que consigo razonarlas y mantener la calma ante ellas. Si ahora mismo se fundieran los plomos mi corazón se aceleraría, sentiría miedo y agobio, lo pasaría francamente mal. Pero me obligaría a buscar una linterna y a ir hasta la caja de los fusibles para arreglar el asunto. Sufriría, pero mantendría el control. Se supone que con las fobias no puedes hacer eso. O sí?
Creo que lo que tengo son más bien manías. Yuyus. A los peces, a la oscuridad (en recintos), a los caracoles y los gusanos (y luego voy y me hago una foto con una pitón albina, anda que...) al ruido (sobre todo cuando se relaciona con gente: barullo de conversaciones, voces estridentes, etc), al contacto humano no buscado (esfuerzos titánicos tengo que hacer pa no pegarle a mi pobre suegro, que es de esos que te da golpecitos en el brazo mientras te habla), al sonido que hacen los soldados cuando marchan (es ver una peli o documental en la que salga un desfile y me pongo enferma con el ruido de esas botas marcando el paso), al sonido de ciertas sirenas (más de lo mismo: ver un documental sobre bombardeos me pone los pelos de punta. Lo mismo me ocurre con la sirena de la mina, de un faro, de una fábrica... qué cosas), y, sobre todo, a las venas. No a la sangre, ni a las agujas, nada de eso me asusta. Lo que me supera son las venas. Puedo quedarme tan tranquila mirando cómo me vacunan o cómo me hacen un tatuaje, pero la mera idea de que una aguja me atraviese una vena me da mareos y sudores fríos. Por eso lo paso mal cuando me sacan sangre o me ponen una vía. Porque hay venas. A mí se me puede pinchar en cualquier sitio, menos en las venas. Jamás seré yonki. Nunca me abriré las venas. Puaj.
Pero es que hay cada fobia de carse de espaldas!!!! Investigad por ahí y os mataréis de risa. A los tomates, a besarse, a los travestis, al arcoiris, a ciertos colores, al yogur, a las aceitunas, a las nutrias, a las palabras largas, a los genitales, a la fealdad, a la belleza, a los globos, a los chinos, a hacerse fotos, a los granos, a la luna, a los calvos, a los niños... Gensanta. Pero lo mejor es leer los comentarios de la gente. "Tengo fobia a morirme. Tengo fobia a las pelis de terror. Tengo fobia a las responsabilidades. Tengo fobia a enamorarme. Tengo fobia a que me peguen. Tengo fobia al compromiso. Tengo fobia a que me hagan daño. Tengo fobia a los asesinos en serie". No te jode. Algunos son muy listos. Y otros tirando a bobos. Fobia a la muerte, dice. Háztelo mirar, colega, porque a quién se le ocurre. Con las ganas que tenemos los demás de morirnos!




